viernes, 29 de mayo de 2009

Pa Madrid

En unas pocas horas me voy dos días a Madrid con mi buen amigo Cesc. ¿El plan que llevamos? Bueno... no sé... podríamos resumirlo en:

1. Comer croquetas.
2. Pasear.
3. Tomas cañas.
4. Conocer gente.
5. Hacer el tonto con la cámara.
6. Tomas más cañas.
7. Pasear.
8. Lo que salga.


Y, personalmente, tengo que buscar un objeto en concreto... mejor dicho, tengo que encontrar un objeto en concreto.

Un viaje sin mapa, sin proyecto, sin presión. Una excusa para volver a una ciudad añorada y donde siempre me lo he pasado bien. La ciudad que me ha visto pasearme por la calle de Alcalá con un cucurucho de chocolate en la cabeza, tomar prestados conos de circulación o hacer teatro por la Plaza Real. Que me ha visto dormir poco, hablar mucho y pasear más.

Y no lo puedo evitar. Madrid es tierra de zarzuela. Pues aquí va un fragmento de mi zarzuela favorita Doña Francisquita, del gran Amadeo Vives. Zarzuela ambientada en Madrid, con música de un señor que nació en Collbató, a muy pocos kilómetros de Igualada e interpretada por el Coro Nacional de Perú. La música, como las ciudades, no tienen ni conocen fronteras.


jueves, 28 de mayo de 2009

Nada y premio

Aunque tengo temas de los que hablar, la pereza de estos días de vacaciones me puede. La pereza y la felicidad, no lo vamos a negar. Tengo mails que responder, cosas que escribir, cartas que mandar, paquetes que enviar... tengo libros amontonados que no se abren, la habitación por ordenar, una maleta que hacer para este fin de semana en Madrid... Y no me apetece hacer nada... bueno, casi nada.

Ahora escucho a Françoise Hardy y me dejo mecer... Dejadme la pereza y la cabeza en otra parte estos días... La carga puede esperar... pronto hablaremos de fútbol, de las múltiples utilidades de una libreta moleskine, de la crónica, de libros, de casi todo...



P.D. Gracias a monsieur Sebastián por otorgarme el premio Dardo y por encontrar a este blog virtudes para su lectura continua. Se agradece y se reconoce. Ahora tendría que dedicarme a repartirlo, pero tengo otras cosas en la cabeza. Sírvanse ustedes mismos, agarrenlo y llevénselo a casa. Todos vuestros blogs tienen diferentes virtudes, todos me entretienen y me divierten, me sorprenden y me hacen apreciar a esa persona anónima que decide dejarnos ver parte de su mundo, un bosquejo ínfimo de su forma de ver este terriblemente absurdo mundo.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Sobre voces y teléfonos en una agenda

Ayer me cambié el móvil. No lo hice por una cuestión estética ni porque tuviera un modelo que tenía quince minutos de vida y necesitaba algo más in. Al contrario, el teléfono que tenía que encantaba y me ha acompañado durante mucho tiempo, en muchos viajes y siempre disponible para un mensaje de más, una llamada a las tantas o una foto perdida. Pero estaba viejito y empezaba a darme problemas.

Lo noté hace pocos días. Alguien me llamaba y descolgaba el teléfono (algo raro, lo sé, soy famoso por llegar siempre tarde a descolgar) y empezaba un extraña sucesión de sonidos que de haber vivido en Japón me habrían llevado a pensar que estaba siendo acosado por una de esas niñas en camisón con el pelo echado en la cara.

No era un espíritu vengativo, sólo una mala conexión. Me tranquiliza el saberlo.

- Hola, ¿cómo estás?
- Bien. Estaba...
Como estás
- ¿Qué?
- Que estaba
Qué
- No oígo nada... Me decías...
- Que estaba pensando que quizá
Oigo nada... me decías...

Y así ad nauseam. Decía una frase, oía parte de la frase de la otra persona y volvía a oir lo que la acababa de decir. Y este hecho provocaba dos reacciones:

1) Que quedara con un imbécil con la persona que llamaba.
2) Que oyera las estupideces que estaba diciendo provocando el efecto rebote de:
2.1. Decir algo.
2.2. Intentar escuchar lo que me decían.
2.3. Volver a oír lo que acababa de decir.
2.4. Pedir que repitieran los que me acababan de decir.
2.5. Escucharme y darme cuenta de las tonterías que estaba diciendo.
2.6. Oir de nuevo a la persona que me llama y volver a oírme a mí diciendo que repitieran lo que acababan de decir.
2.7. etc.

Así que con todo el dolor de mi corazon, cambio de móvil. Gracias a los puntos, las ofertas y el hecho de ser cliente oro (mira tú por donde) me ha salido el cambio por unos maravilloso 0 euros. El otro lo guardo. Por sentimentalismo y por si en algún momento y por necesidad tiene que volver a salir a la luz.

El nuevo. Según parece hace muchas cosas de las que no utilizaré el 75% de ellas.

Lo que me llevó al tema de la agenda de teléfonos. Ya sabía que conservando la tarjeta de memoria, conservaría los teléfonos. Pero, ¿y si no? Así que me arme con la libreta de pensar (tapas rojas), una cocacola, un bolígrafo y me puse a repasar la agenda y apuntar los teléfonos que tenía por si se perdían (lo recomiendo a todo el mundo, por mucho que os bombardeen con nuevas tecnologías, e-books, agendas electrónicas, etc. el formato papel sigue siendo el formato más seguro. Las baterías se agotan, el papel permanece). Así que ha repasar números. Apunto, apunto, apunto, pienso... ¿vale la pena conservar este número? Apunto, apunto ¿quién es este tipo? ¿por qué un día apunté su número de teléfono? Apunto, hace años que no hablo con esta persona pero me gusta saber que tengo su número, ¿por qué conservo éste? Apunto un número imprescindible, no sé quien es esta persona, etc.

Y es en el momento de repasar la agenda que uno se hace consciente de las personas que han pasado por la vida. De las que están, de las que se fueron, de las que no fueron importantes y de las que sigue ahí pese a que solo se habló una noche (vale, cambió una vida esa conversación). De los amigos que hace años que no se ve, pero que siguen siendo buenos amigos. Los teléfonos que usas casi a diario... Apuntas a un margen "La agenda de los números olvidados" por si de ahí sale algo. Teléfonos de compromiso, amigos verdaderos, nuevos amigos, el amor, la familia, los recuerdos y los desconocidos. Y como cada una de esas personas entra en tu vida, algunas se quedan para siempre, otras se van... y todas y cada una de ellas dejan un trocito que te cambia, aunque a algunas ni siquiera las recuerdes.


Y después de escribir esto piensas, ¿será verdad que me estoy volviendo ñoño?

martes, 26 de mayo de 2009

lunes, 25 de mayo de 2009

En estos días, cosas que han pasado

1. Según parece el nuevo Xavi funciona bien. Hubo un amago de típica rebeldía adolescente, pero parece que después de sentarnos y hablar largo y tendido, hemos llegado a un acuerdo. Él funcionará sin problemas y yo me comprometo a no cagarme en todos sus muertos a la mínima de cambio. "Los sistemas informáticos también tenemos nuestros sentimientos... y duele mucho cuando alguien nos insulta o nos pega con el ratón cuando cometemos un error... Todos nos esquivocamos".

2. Estoy de vacaciones. Sí, una semanita de vacaciones. ¿Qué como me siento?



Sí, ya lo sé. Ya sé que la asociación vacaciones/baile ya la utilicé en otra ocasión, pero no lo puedo evitar. Además, este número es estupendo, ¿verdad?

3. Sobre los libros que regalo. Todo va bien. Han llegado peticiones y la mayoría ya se han atendido. Si alguien está interesado que se pronuncie pronto, la oferta sólo dura hasta finales de mes.

4. Mi terrorífico plan para dominar el mundo sigue su curso. Todo va más o menos bien... mi supejercito de hombre radioactivos ya está activo, pero tengo problemas para enseñarles a atarse las zapatillas. Además, se pelean mucho entre ellos y no consigo que entiendan la diferencia entre un potencial enemigo y una carretilla llena de pelas de patatas.


Por cierto, si a alguien le interesa algún ministerio o cargo específico en el nuevo orden mundial que en un pis pas voy a montar, que me lo diga y lo hablamos. Eso sí, tendrá que saber que tarde o temprano será traicionado y tendrá que partir al exilio en una villa del siglo XVI en la Toscana. Advertidos quedáis.

5. No he visto películas, no he acabado ninguna novela, he escrito un poco y he pensado bastante. Mucha música y redescubrir todas las canciones.

6. Otras cosas maravillosas que quedan fuera de las competencias de este blog.

7. Volvemos a la carga.

domingo, 24 de mayo de 2009

Pequeña serenata

Resulta curioso, una fría noche de invierno entras en un bar y tu vida cambia para siempre.

viernes, 22 de mayo de 2009

Por dificultades técnicas...

... suspendemos momentaneamente la emisión.

Disculpen las molestias.

P.S. Puto Xavi de los cojones...

martes, 19 de mayo de 2009

Y hoy


Mi Habana, de Daryl Anton

Pese a todo, en mi Habana.

lunes, 18 de mayo de 2009

Sin señal...

Ayer me quedé sin conexión a Internet. Desde hacía unos días no funcionaba bien y mi sospecha era que la culpa de todo la tenía el router... un ser paliducho y blanquecino que respondía por el nombre de Xavi. Sabía que estaba en plan borde y solía dejarme en los momento que más lo necesitaba y cuando el tráfico de mails era prioritario. O peor, cuando estaba viendo alguna tontá por el tubo y no se cargaba del todo. Sentía entonces ese impulso homicida de emprenderla a golpes con el ordenador, pero recapacitaba. No es culpa tuya, le decía, lo sé... es culpa de ese tal Xavi.

Y ayer Xavi decidió darme el domingo. Tenía mails que responder, sitios que visitar y consultar unos billetes de avión. Nada. Cero. No hay conexión. Bueno, pensé, vete a tomar un café tranquilamente, llévate una novela negra e imagina que cada muerto que aparece y le arrancan la cabellera, es ese tal Xavi. Seguro que la conexión viene sola.

Volví a casa un café con leche, una cerveza y doscientas páginas después. Encendí el ordenador. Nada. Venga... por favor... tengo trabajo que hacer... hay muchos páginas de pornog... quiero decir, de estadística microvelusiana que tengo que consultar y apreciar en todo su esplendor. Así que empecé con todos los pasos que una persona sin conocimientos de informática hace. Reiniciar el ordenador, volver a reiniciar, abrir con mozilla, abrir con explorer, dejar pasar el tiempo... Y, de repente, entra en una página. Pero no... espejismo, engaño, mentira y falsedad. ¿Por qué me haces esto? Arranqué mis ropas y cubrí mi pelo de cenizas y me armado con el teléfono llamé al servicio técnico.

Tres llamadas después y un chico, una chica y otro chico después (muy amables, por cierto) y de preguntas del tipo:

- ¿Tiene encendido el ordenador?
- ¿Está el router encendido?
- ¿De qué color es el router?
- ¿Cuántas luces hay encendidas?
- ¿Qué llevas puesto?
- ¿Te gustan las películas de prisiones femeninas?
- ¿Cómo te llamas?
- ¿La conexión telefónica está bien realizada?
- ¿Cuántas antenas tiene el router?
- ¿Has sido un niño malo?
- ¿Te tengo que castigar?
- ¿Pero qué te has creído?
- ¿Me da un teléfono móvil de contacto?
- ¿Qué opinas del bestialismo?

confirmaron mis sospechas. La culpa es de Xavi. En un plazo de 24/48 horas, un profesional se pondría en contacto conmigo y se encargaría de todo. Xavi tenía las horas contadas.

Comprenderéis mi escepticismo. 24/48 horas se suele traducir en seis o siete meses. Y comprenderéis mi sorpresa cuando al llegar hoy lunes a casa me he encontrado con un técnico que armado con cables y palabras incomprensibles de jerga informática ha desconectado a Xavi sin compasión, lo ha introducido en una caja y se lo han llevado dejándome a cambio otro Xavi, aunque éste es un tipo docil y funcional.El técnico que ha hecho limpieza, me ha dicho que es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo... hay que eliminar de este mundo a esos routers indeseables... no volveré a tener problemas.



P.S. No ha acabado todo. Cuando tenía esta entrada medio escrita, la red inalámbrica se ha ido a dar una vuelta. Resulta que el nuevo Xavi conecta y desconecta la red cuando le apetece porque es un espíritu libre y a él nadie le detiene... Demasiado joven y ansioso por explorarlo todo y sin ganas de atender a razones y seguirs las normas. Una nueva llamada al servicio ténico (y van...). El problema no se ha resuelto satisfactoriamente... No es normal que cada media hora tenga que reiniciar manualmente la conexión... Parece que este nuevo Xavi no es más que una reencarnación del antiguo y ha vuelto con ganas de jugar... El técnico y su jerga tienen que volver. Y esta vez será la definitiva. Será Xavi o yo. Y las segundas partes siempre son más violentas.

viernes, 15 de mayo de 2009

Crónica de una obra X

Resumen de lo publicado: Hostias, hostias, hostias. Y una pelirroja aparece y me dice que la acompañe a la cocina. ¿Qué hacer? ¿Minotauros cabreados o pelirroja atractiva? Y tú te lo preguntas... Por favor, que tontico que eres.

Me quedé contemplando el hermoso rostro de la desconocida mientras oía los cada vez más furiosos bufidos de los minotauros.
- Vale - dije. - Salgamos por la cocina.
Con un elegante salto se encaramó a la barra, bajo al suelo dando una voltereta en el aire y salió por una pequeña puerta que había entre dos enormes barribles de cerveza enanil. Yo intenté hacer lo mismo, pero no contaba con la dificultad que conlleva intentar levantar mi peso. Tras un par de intentos infructuosos de alzarme apoyando las manos en la barra y encaramar una de las piernas, opté por salir corriendo y entrar por el estrecho espacio que daba paso a las camareras. Uno de los minotauros embistió contra mí. Agarré lo primero que pillé y se lo lancé. Era el corcho de una botella de vino. No le hizo mucho daño, pero tuve la suerte de metérselo por la nariz. Entré la cocina.

Un intenso y profundo olor a carne en descomposición entró directamente en mi cerebro poniendo mi estómago en danza. Sentía unas incontrolables ganas de rujar.
Odio esa palabra... ¡¡¡LA ODIO!!!
La cocina era un ridículo habitáculo oscuro y sin ventilación cuya única luz era el fuego de la lumbre que calentaba un espeso estofado de patatas repleto de filamentos carnosos, bulbos verdes y vómito de gato. Un enorme cocinero peludo, grasiento y lleno de granos supurantes que condimentaban la sopa con breves estadillos blancos, repartía sus estupos sanguinolientos entre las hogazas de pan donde pude ver que una perra acababa de tener cachorros y en esos momentos se comía la placenta.
- La pelirroja ha salido por ahí - dijo señalando con una uña negra una portezula.
- Gracias.
Joder qué peste, macho... Es como si siete adolescentes adictos al deporte decidierán compartir la misma habitación.
El cocinero escupió a mis pies y pude contemplar como a su gargajo le salía cabeza y seis patas e iniciaba una huida hacia la puerta que sólo detuvo el inmenso pie del cocinero.
- ¡Maldito efisema! Te mataré yo antes...
Un breve estadillo de luz inundó la cocina. Los minotauros estaban entrando.

Salí al patio... bueno, era más bien un corral de cerdos con unos...
Treinta cerdos.
Sí, treinta cerdos.
Y lleno de mierda que está por todas partes. Joder... y qué olor.
- Ya has aparecido.
La voz dura y fría de la pelirroja hizo que intentará mantener un mínimo de dignidad ante la avalancha de repugnantes olores que me subían por la nariz, de forma lenta y sutil, en oleadas...
Como cuando te tiras un pedo en la cama y levantas la sábana para ver como huele, ¿no?

...

Perdona, sigue.
- Sí, estoy aquí. ¿Quién eres?
- No hay tiempo para presentaciones, confía en mí. Soy una amiga. ¿Sabes utilizar una de éstas?
Me lanzó una espada. Veamos... soy genéticamente incapaz de coger algo al vuelo. Imposible. Ni mecheros, ni llaves, ni pelotitas ni nada. Y menos una espada con una hoja de un palmo y el tamaño de mi brazo. Rocé la empuñadura con los dedos, pero no la así bien y cayo entre los cerdos y la mierda de éstos. Cuatro minotauros entraron con violencia en el corral. Pero no por su pie, sino que cayeron al suelo partiéndose cuernos y dientes. Triunfal, el paleta los contemplaba.
- Niñatos... A ver si aprendéis a pelear como hombres - y se lanzó contra ellos.
El resto de los minotauros aparecieron en la puerta. Llevaban con ellos al resto del equipo y los lanzaron a mis pies. El yesero tuvo la mala suerte de que su cabeza se quedara incrustada entre las nalgas de un enorme cerdo macho en celo. El electricista se levantó con cierta dignidad y empezó a llorar. El mimo resbalaba en el barro por culpa de sus zapatos de tacón. El paleta, después de dejar inconscientes a sus cuatro minotauros, se reunió con nosotros.
- ¿De dónde has sacado la espada?
El mimo empezó a hichar los carrillos y a aletear los brazos mientras entrechocaba las rodillas.
- ¿Qué haces?
Señaló al paleta.
- Ah, la espada... me la dio ella...
Pero la pelirroja ya no estaba.
- ¿No la habrás robado?
- Que no, joder, que me la dio una guerrera pelirroja.
- Sí, hombre... a ti una pelirroja te da una espada.
- ¡Es verdad! ¿A qué sí Jordi? ¡Y tú deja de llorar, joder! - le grité al electricista.
¿Qué? Sí... apunta... un batido de leche merengada, un café solo, dos donuts normales, una goffre de nata con caramelo, una crepe de mermelada de melocotón, dos trozos de tarta de manzana, un agua natural y una bolsa de patatas campesinas.
- ¡Jordi!
Joder, estoy pidiendo el desayuno que no he comido nada desde que salí de casa... ¿Qué querías?
- La pelirroja.
Ni idea. ¿Qué pelirroja?
- La que estaba conmigo.
¿Tú con una pelirroja? ¡Venga ya!
- En serio...
Unos carraspeos interrumpieron la discusión.
- Señoritas - dijo el minotauro jefe -. Que tenemos que matarlas. Si pueden dejar de discutir.
El yesero desatascó la cabeza de las nalgas de cerdo.
- ¿Estamos todos? - preguntó el yesero -. Pues a repartir estopa que tengo unas ganas.
Y sonrió ofreciendo al mundo sus dientes astillados.
Y nos pusimos en formación ante los minotauros. En un extremo el electricista sonándose los mocos con las mangas de la camiseta, seguido del paleta subiéndose los pantalones. En el centro yo intentando sostener una pesada y muy afilada espada, la nariz rota, escupiendo sangre y con ganas de ir al lavabo. A mi lado el yesero con la cabeza babeando los restos del cerdo y diciendo que él se había críado en la calle y era de colegio público, dando pequeños saltitos que figuraban que eran patadas mortales de kárate kimura. Y a su lado el mimo ofrecía una flor imaginaria a los minotauros.

- ¿Preparados para morir? - pregunto uno de los minotauros mientras crujía los nudillos.
- ¿Quién?
- Vosotros.
- ¿Qué vosotros? Yo veo muchos vosotros por aquí.
Y un bocadillo de fuet, y uno de tortilla con queso, y tres donuts más, y una copa de helado de seis bolas y si me puedes hacer otro batido...
- ¿Qué?
- ¿Qué tú?
- ¡Basta! Preparaos para morir.
- ¿Quién?
- Vosotros, joder.
- ¿Por qué?
- Porque sí.
- ¿Seguro?
- ¿El qué?
- No sé, tú lo decías.
- ¿Pero el qué?
- No lo sé.
- ¡Morid!
Y embistieron contra nosotros. Aplastando cuantos cerdos fuera necesario.
Nosotros hicimos lo que cualquiera, aguantar las lagrimas y cerrar los puños. Yo empuñé la espada. Los minutauros salvaron en dos largas zancadas la distancia que nos separaba. Sentíamos en la cara la baba y su hambre de carne humana.
Y un cochinillo y un trozo de esa tarta de chocolate... sí de esa... un poco más... un poco más... un poco más...
El hedor de la muerte. Mis últimos instantes vivos. Con el rabillo del ojo vi a la pelirroja montada en un precioso caballo negro. Me guiñó un ojo y sus labios formaron las palabras "Nos veremos".
Entonces una poderosa voz retumbó en la piara, inmovilizó a los cerdos y detuvo el mundo.
- ¡No os dije que no entraráis en la posada!
Era Ciocco.
Nos iba a caer una buena.

No, digamos que no era éste el aspecto que ofrecíamos.

jueves, 14 de mayo de 2009

Fotógrafos - Ferdinando Scianna

Ferdinando Scianna (Bagheria, Sicilia, 1943) o la fotografía como seducción.
"La fotografia y la literatura contienen tiempo y memoria."









Más fotografías, aquí

miércoles, 13 de mayo de 2009

Fauna: Terroristas verbales

Una de las especies más temidas de clientes, y de personas en general, es la que suelo catalogar como terroristas verbales; ese tipo de personas que entran y hablan y hablan y hablan y al cabo de diez minutos te dice qué es lo que está buscando y siguen hablando y a pesar de contestar con monosílabos o, directamente, no decir nada y seguir a lo tuyo siguen hablando y hablando y hablando consiguiendo, además, que la réplica y la interacción sean imposibles porque ocupan todo el espacio posible para la conversación reduciendo sus inspiraciones a meras ilusiones donde tienes suerte si colocas una sílaba. Todo acaba reducido a un magma de palabras unidireccional que tampoco esperan recibir respuesta porque toda su aspiración es seguir hablando y hablando y hablando.

Esto lo escribo porque precisamente esta mañana ha entrado uno de estos terroristas en la librería. Por suerte no me ha tocado atenderlo a mí (alguna ventaja debe tener vivir confinado en el almacén), pero he podido oír a la perfección toda la "conversación" (otra característica de estas personas es que tienen un tono de voz por encima de lo habitual). Vamos a la historia.

Una señora entra buscando un libro. Sin embargo, antes de llegar a esta parte mi compañera se ha tenido que tragar una extensa hagiografía de dos de sus hijas, lo aficionada que es a leer, parte de su educación, los gustos personales en programas de radio y televisión, una rápida lectura del responso que se leyó en el funeral de su marido (no es broma), lloros por el recuerdo, vuelta a la biografía, etc. Todo esto sin pausas y con el mismo ritmo. Cuando consigue decir el título y mi compañera dice que no lo tenemos, pero podemos pedirlo, la señora ha vuelto a empezar para acabar diciendo que sí, que se pida.

Veinte minutos después de la primera palabra ha salido de la tienda. Descompresión. La primer cliente de la mañana. A las nueve y media, esto no es sano.

No es la única terrorista que tenemos. Está el tipo que sólo habla de política y nos intenta convertir, la señora que nos lee fragmentos de novelas que le han gustado, el tipo que se dedica a desproticar contra los lectores de novela de ciencia ficción llamándolos infantiles, la temible abuela que sólo busca un detalle para regalar al nieto de una amiga que hace la comunión, la pareja que se inmiscuye en cualquier conversación, etc.

Todos estos personajes, con sus diferencias y estilos, tienen los mismos factores denominadores: todo el espacio lo ocupan sus palabras, incluído el espacio vacío del cerebro del librero, por mucho que hablen no dicen absolutamente nada (y esto suele ser muy inquietante) y la única replica que viene al cerebro es "cierra tu puta boca".
Próximamente: susurradores, indecisos, perdidos, enteraillos entre otros. Y las cagadas, ridiculeces y meteduras de pata de un librero (incluída la famosa anécdota de indicar un libro por el color de la tapa a un chico que sabía que era daltónico).

martes, 12 de mayo de 2009

De estreno. Las aventuras del Capitán Chistorra

Hoy el mundo está de enhorabuena. Por fin el héroe que el siglo XXI necesita ha salido a la luz y ha decidido explicarnos su historia. Quizá la mayoría de vosotros no lo conoce, pero seguro que le debéis la vida en más de una ocasión, pero su modestia le impide acaparar los focos de la atención de las cámaras y las admiradoras. Señores y, sobre todo, señoras acaba de nacer el blog del fantástico, admirable y pantagruélico

Siguiendo el enlace se llega a sus trepidantes aventuras.

Nunca una chistorra fue tan peligrosa.

Como seguro que entenderéis no puedo dar el nombre del autor del blog por motivos de seguridad nacional. Os invito a todos a seguir muy atentamente su historia. No puedo prometer que no os arrepintáis, pero seguro que no las olvidaréis.

lunes, 11 de mayo de 2009

Tres historias en una entrada (si no contamos la coda)

1. El libro que estoy leyendo en estos momentos se llama Tres hombres en un barca (si no contamos al perro) del a partir de ahora gran e insigne e imprescindible Jerome K. Jerome (Walsall, 1859 - Northampton, 1927). Es la sencilla historia de tres petimetres de ciudad y un perro que es la piel del diablo que deciden recorrer el Támesis en barca para solaz del espíritu y confort de unos cuerpos aquejados de todas las enfermedades existentes más alguna más de su invención. Son tres señoritingos presuntuosos, presumidos, vagos e irresponsables que se lanzan a aventuras demenciales y descabelladas como preparar un equipaje en menos de seis horas, levantarse a la hora convenida o decidir si dormir bajo las estrellas o en un albergue.

Sólo llevo sesenta páginas, pero ya puedo decir sin dudar que se ha convertido en una de mis novelas favoritas. Seguramente es una de las historias más divertidas que he leído con un humor actual y reconocible (pensad que es una novela escrita hace más de un siglo) y unos personajes entrañables hijos directos de los maravillosos Pickwick y Tristam Shandy.


Pues entre las páginas de esta trochante y descacharrante novela me he encontrado con esta definición de lo que debe ser la vida que lanza J., el narrador y delirante protagonista.

"¡Venga, lanzad los cachibaches por la borda! Que la barca de vuestra vida sea ligera, que sólo vaya cargada de las cosas que necesitéis: una casa sencilla y placeres simples, uno o dos amigos dignos de tal nombre, alguien a quien améis y que os ame, un gato, un perro, una pipa o dos, la comida y la ropa necesarias, y, de bebida, un poco más de la necesaria, ya que la sed es algo peligroso."

Lástima para ellos, pero fortuna para nosotros que los protagonistas no sigan sus propios consejos.

2. Hace un tiempo estaba tomando un café con mi hermana Montse. En una de las mesas cercanas había una madre con su hijo de unos tres meses y unos amigos. El niño iba vestido con el uniforme del Barça y la madre lo movía de un lado a otro de forma violenta y le agitaba los brazos arriba y abajo cantando el himno del equipo. La cara del crío era entre el pavor de ver a su madre convertida en un monstruo fanático y el desconcierto por algo que no entendía. Mi hermana comentó que era una vergüenza que desde pequeño se intentará condicionar a los niños y no se los dejara descubrir por ellos mismos a qué club querían pertenecer si es que querían pertenecer a alguno.

Ayer: Entro en casa. Mi hermana aparece en el pasillo con una pequeña camiseta del Espanyol entre las manos para mi sobrino (advertencia, mi hermana es una perica contumaz y violenta y, por ende, antibarça por convicción) y diciendo que lo iban a vestir con ella. Le recuerdo lo que dijo en una ocasión sobre condicionar a los niños. En su defensa dice que ella no está condicionando a nadie, sólo está colaborando a que mi sobrino desarrolle buen gusto, personalidad, criterio y fortaleza ante las adversidades de la vida.

¿Coherencia de pensamiento? En mi familia nunca se ha utilizado demasiado.

3. El sábado por la noche fui con Jordi a ver Lobezno (X-men origines: Wolverine, Gavin Hood, 2009). Entretenida. Pero motivó una seria discusión entre nosotros dos. Si fueramos mutantes, ¿qué poder tendríamos? Llegamos a la conclusión que seguramente lo más útil sería la perezina; provocar una enorme pereza en nuestro contrincante para que se le quiten las ganas de todo y solo le apetezca tumbarse un raato y ver pasar el tiempo pensando que debería destriparnos, pero que no puede con su alma porque le da un palo... Somos conscientes que quizá no es un superpoder muy glamuroso, pero seamos sinceros, estamos hablando de nosotros.

Coda: he empezado a recibir personas interesadas en libros. Todas las peticiones serán atendidas. Pido, eso sí, un poco de paciencia. Hay que elegir los libros adecuados para cada personas y ésta es una ciencia que pide algo de tiempo. A finales de semana empezarán a salir los paquetes.

sábado, 9 de mayo de 2009

Anuncio

Por motivos de salud mental, orden en la habitación y espacio para respirar me veo en la obligación de poner un anuncio.

Regalo libros.
Los interesados pónganse en contacto conmigo mediante mail (se encuentra en mi perfil).
Indicad vuestra dirección, los motivos de aceptar el regalo y preferencias literarias.
Todas las peticiones serán atendidas, ya sea para confirmar o para decir que no dispongo de esos libros (por ejemplo, física cuántica, zoología, manuales de informática, etc.).

Condiciones
Libros para ser leídos, no por la tentación de la gratuidad.
Tratadlos con respeto y dignidad.
Confirmación de la recepción.
A cambio sólo pido una futura invitación a una cerveza.

Fragmento de una de las paredes de mi habitación.
Faltan otras tres paredes.
Detrás de esos libros hay otra capa igual.

viernes, 8 de mayo de 2009

Sobre libros, aventura y monstruos

A veces me suelen preguntar por qué habiendo tantos libros en el mundo suelo dedicar tanto tiempo de lectura a literatura infantil y juvenil. Suelo decir que es por mi trabajo. Al ser el encargado de la sección infantil/juvenil de la librería tengo que estar informado de las novedades y de los clásicos. El verdadero motivo, claro, es otro. Junto con la novela negra, la literatura infantil y juvenil es mi género favorito. ¿Y por qué? Porque es un canto maravilloso a la imaginación y a la libertad.

La mejor literatura "para niños" no está contaminada por los adultos. Pienso en autores como Maurice Sendak, Cornelia Funke, Walter Moers, en libros como Carta al rey, Poderosa, Ottolina, El viento en los sauces, los conejos de la Potter, jóvenes magos, piratas da igual si en el Caribe o en Malasia, viajeros, astronautas, manos negras, flechas negras, sociedades secretas, monstruos, monos, espejos mágicos, lobos feroces, princesas de mal carácter, principes pusilánimes, casitas de dulce, orcos incomprendidos, elfos pesados, libros vivos, secretos en voz baja, bolas de cañon, sueños, pesadillas, la nada, encontrar el cadáver de un niño, tesoros fabulosos, asistir al propio entierro, terribles ciegos, etc.


En la literatura infantil todo está por descubrir y todo es maravilla y sorpresa. Todo está permitido. Se permiten los viajes fantásticos, las aventuras imposibles y los mejores personajes. Las hadas existen, los duendes viven entre nosotros y los dragones son las criaturas más hermosas de la creación. El sentido de la aventura y la sorpresa perviven y se alejan de toda esa horrible carga de malhumor y escepticismo con la que nos vamos haciendo mayores. Al crecer cuesta más maravillarnos por lo fantástico y a las historias siempre pedimos algo más que aventura e imaginación. Y cometemos el terrible y odioso error de empezar a utilizar la palabra "infantil" como algo peyorativo...

- Esta novela es muy infantil... es para niños... es fantasiosa... no es real...

¡Qué frases más inquietantes!

Pero no todos los adultos somos así, claro. Estamos los irredentos inmaduros que todavía soñamos con encontrar un tesoro pirata con los amigos, sentimos el viento en la cara al abrir con pasión un libro y nos emocionamos cuando uno de los nuestros nos sorprende con una película que parecía que no podría hacerse y vemos que los monstruos más adorables de toda la historia sí que existen y podremos viajar a ellos navegando a través del día y de la noche, entrando y saliendo por las semanas, saltándonos casi un año hasta llegar...

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Destellos de Lleida

El primer impulso en el momento de escribir esta entrada para relatar los días que he pasado en Lleida era tipo lo que hice por Sant Jordi, ya sabéis, "el librero se levanta...". Parecía una buena idea. Sin embargo, pensando pensando me he dado cuenta de que resultaría agotador. Me explico. Son cuatro días y tendría que usar de forma más o menos continuada la fórmula: "El miembro del jurado de las asociaciones de espectadores de la Fira de Teatre de Titelles de Lleida se levanta...". Es muy largo, pesado y tardo mucho en escribirlo. Vamos, que no sabía como encarar la crónica... pero una persona sabia me dijo que cerrara los ojos y escribiera lo que me quemó las retinas. Así que hago eso, cierro los ojos y a ver que es lo que recuerdo.

Titelles: vamos, marionetas, títeres, muñecos. De lo que iba la fira. Treinta espectáculos de titelles en cuatro días aunque en un par las marionetas fueran lo de menos. La calidad de la feria fue buena. Algunos espectáculos muy buenos, la mayoría monos, una muy mala y otra que era una apestosa plasta pseudointelectual, aburrida, ridícula y cabreante llamada Zoe y que yo llamaría la puta madre que la parió.

Lleida: ciudad donde se hacía la Fira de Teatre de Titelles. Capital de la provincia homónima sus habitantes resistieron a los romanos en la época, ha sido expoliada de sus patrimonio cultural por fuerzas políticas, no ha tenido plan urbanístico en toda su vida, tiene una cantidad ingente de pequeños callejones que conducen a alguna parte, muchos parques hermosos y muchas muchachas bellas.

Patatas bravas: casi el alimento de esos cuatro días. Minutos de descanso, cerveza y patatas bravas al coleto.

Pere: el compañero de viaje. No pasó un día y ya conocíamos a mucha gente. Divertido, agradable, con criterio. Algo salido. Como yo. Así que formábamos una pareja...

Soborno: pese a poner todo nuestro empeño, no hubo soborno. Las compañías se excusaban diciendo que no tenían dinero, que todo estaba mal... menos una que nos prometió que al volver al hotel nos esperarían unas señoritas de compañía con un maletín. Esperamos y esperamos. Creo que se equivocaron de habitación porque no aparecieron...

La canija: el mejor espectáculo que vi en Lleida. Indescriptible. Y la constatación que lo más sencillo es lo más efectivo y que no hay nada como un poco de buen flamenco.



La pija: miembro de uno de los jurados que pupulaban por allí. De perfecta dicción castellana paseaba su manifiesta superioridad por las diferentes reuniones. Después de cuatro días de convivencia se sorprendió que ambos fueramos miembros de un jurado. Entonces se deshizo en sonrisas.

Tendencias: títeres sin expresión. Blancos. Tierra. Regaderas. Lucecitas de colores. Manipulación por varilla. Batas grises. Agua. Éstas son las últimas tendencias en el mundo del títere. Si tu espectáculo no consta por lo menos con tres de estos elementos estas out.

El Barbas: Jurado que corría por allá y desde la primera vez que abrió la boca se ganó nuestra animadversión. Acostumbraba a hablar en los espectáculos y a encontrarlo todo mal.

Vistas: las que tenía en el hotel.


La Ventdelpla: conocida actriz en Catalunya que actúa en una famosa (y horrible) serie de televisión. Según nos dijeron, contenta de ser jurado aunque la vimos dormir en más de un espectáculo. Y, en cierta manera, la entiendo. Vimos cada rollo....

Dolor de cabeza: el que nos provocó un espectáculo lleno de pájaros. Aun no sabe nadie de qué iba y qué hacía ese espectáculo en una fira de estas características.

Fotografía: las fotos que hice y que me hicieron. Y Lorenza, la fotografa oficial de la fira. Encantadora italiana siempre risueña que acabó llamándonos amigos. Para que se quedara con nuestras caras no hubo nada mejor que siempre saludar cuando nos apuntaba con la camara y pedirle una foto.


Stephen Mottram: posiblemente el mejor manipulador de la fira con una técnica increíble y fascinante. También responsable de uno de los espectáculos más tétricos, deprimentes y aburridos que vimos. Al salir la gente se hacía dos preguntas: ¿de qué iba esto? y ¿no te vienen ganas de acabar con todo de una vez?

Alina: muchacha que conocí el segundo día de estancia aunque ya la tenía controlada. Su gran mérito fue conseguir que bailara en una discoteca. Y no es poco.

Le Boustophédon: impresionante compañía francesa donde se combinaba títeres, circo, equilibrismo, contorsionismo, ratas amaestradas, malabarismo al servicio de una historia potente, unos personajes carismáticos y mucha humanidad. El espectáculo más completo, innovador y entretenido. De lo mejor que he visto en teatro en toda mi vida.


Galardones: una crónica muy completa en este artículo.

Gente: la que conocí y no conocí. Con la que me entendí y con la que hubo odio a primera vista. Lo mejor, una muchacha con gafas, una italiana con cámara y una pallasa sin nariz. ¿Por qué siempre en los viajes conoces a la gente con la que te entiendes cuando está cerca la despedida?

Feria de Abril de Lleida: llegamos por casualidad y sólo fue media hora. Pero qué media hora. Sevillanas, fino, chorizo, bellísimas muchachas bailando y la arrebatadora sonrisa de una morena cuando me iba porque llegaba tarde a un espectáculo. Realmente hacer lo correcto no significa hacer lo mejor.

La frase: "Pero, ¿qué tipo de jurado sois vosotros?"

La bronca: por no ir a cenar una noche. No se volvió a repetir. Nos entró el miedo.

El notas: pesado mosquito cojonero que se dedicaba a cantar jotas por las calles, a hablar en los espectáculos, a hacernes notar siempre que podía y a inmiscuirse en las conversaciones entre un chico y una chica. Un gilipollas.

Titiritero: un noble arte, un noble oficio y una canción de Serrat. Incomprensible que cierta facción muy derechona, peligrosa e irresponsable de este cada vez más inaguantable país la utilice como insulto.



Cansancio: el resultado final de cuatro días de teatro, fiestas, aperitivos, comidas, gente, risa, belleza y ganas de más.

Fumar: mucho.

Beber: algo.

Dormir: poco.

Y ya seguiremos. O no.

martes, 5 de mayo de 2009

lunes, 4 de mayo de 2009

De regreso y con dilemas

Buenas,

he vuelto de la Fira de Teatre de Titelles de Lleida y tal como vaticiné ha sido muy cansado. Matador. Rebentado. Agotado. Exhausto. Pero muy satisfecho. Muy contento. Ha sido una gran experiencia eso de ver treinta obras de teatro en cuatro días, de participar en deliberaciones, de conocer a gente maravillosa, de conocer a... bueno... a otra gente.

El tiempo fue estupendo. Vi grandes obras. He aprendido mucho. He leído poco porque estaba agotado de todo. He hecho muchas fotos. Algunas saldrán aquí, otras las guardo para la intimidad.


Han sido cuatro días muy intensos donde he vivido muchas cosas que me resultan imposible resumir en una crónica. Hay demasiados temas abierto para poder centrarme en una sola entrada que, además, tendría una tamaño infinito.

1. Obras vistas.
2. Valoración de las obras vistas y recreación en las mierdas.
3. Gente que he conocido, entrevisto u pasado de refilón como el Barbas, la Pija, la Gallega, la Ventdelpla, el Enteraillo, etc.
4. Las fiestas por las noches (incluso bailé).
5. Reuniones varias.
6. Cervezas y patatas bravas.
7. Muchachas fugaces.
8. etc.


Así que antes de ponerme a escribir una valoración como tiene que hacerse, necesito un par de días para dejar que el cerebro se vacie y se llene de nuevo de todos los recuerdos que mi paso por Lleida me han dejado.

Ahora, a voz de pronto, podría mencionar que lo mejor de la Fira ha sido una fotógrafa, una pallasa, la compañía, La Canija y una fugaz visita a la Feria de Abril de Lleida donde, sin dudarlo, vi el espectáculo más hermoso que esos días se hacía en la ciudad.

video

¿Por dónde empiezo? No lo sé... veremos qué pasa. Pero si tenéis alguna sugerecia o preferías algún tema en especial, por favor, decidlo. Será de gran ayuda.