viernes, 30 de julio de 2010

Nada mejor para este verano que la compañía de...

-¡Una puta de lujo!
- No, bestia, ¡un puto de lujo!
- Pero seréis cazurros, ¡un burro de lujo!

... un libro.

- Pues vaya decepción...
- Pues sí... y yo que esperaba un poco de sexo gratuito.
- ¿Con un puto de lujo?
- No, con mi Platero, ¿a qué sí guapo?
- IAAAAAAAA IAAAAAAAAAAA

Porque el verano es época de libro gordo y pendiente, de promesas incumplidas de que de éste verano no se acaba sin leerme un libro y de buenos propósitos de este año sí que me acabo el libro que me compré hace tres años. Elegir un libro para las vacaciones es complicado y para todos esos afortunades que se pillan ahora unas semanas de descanso y perrera cabrones ojalá os llueva todos los días y os entre un cólico y os aburráis y justo esté tapada la fachada del monumento ese que tantas ganas teníais de ver por reformas aquí unas recomendaciones literarías. Porque un libro hace mucha compañía en verano y quita espacio en la maleta para un regalo hortera.

Adios, ratita de Gerónimo Stilton, ed. Destino, 2010.
Adéu, rateta de Gerónimo Stilton, ed. Destino, 2010.

Por fin la noticia literaría más esperada de la temporada. No estamos hablando del hallazgo de la inédita y sorprendente segunda parte de El guardian en el centeno donde Holden Caulfield lleva su furía y desazón hasta las impresionantes ruinas mayas donde desarticula una banda de nazis comunistas con afición a la ropa interior de seda. No, tampoco es la visión eróticofestiva que Benedicto XVI hace del Apocalípsis de San Juan en su Alegria que el Apocalípsis no es tan malo. Nos estamos refiriendo a que por fin se encuentra en nuestras librerías la colección para adultos de nuestro ratón periodista favorito: Gerónimo Stilton. ¿Y de qué va esta nueva obra maestra ratonil comparable a Un ratón educado no se tira ratopedos o El extraño caso del calamar gigante?

Son malos tiempos en la isla de Ratonia. La crisis global ha afectado muy seriamente a esa anteriormente paradisíaca isla de rodeodres y más en concreto a la familia Stilton, que dominaba el 90% de sus negocios. El eco del roedor se ha convertido en un periodicucho de tres al cuarto que se alimenta de las bajezas morales de los famososo, buscando en la basura y publicando fotografías comprotedores de sexo interracial entre el último famoso ratón de turno y la gatita en celo correspondiente. Gerónimo Stilton vive sumergido en una tormenta de alcohol y drogas recordando viejos tiempos y buscando una segunda oportunidad. ¿Pero dónde encontrarla cuando él mismo condujo a su hermana Tea a prostituirse por un trozo de Camembert? ¿O en los remordimientos por su primo Trampita, acusado y condenado por distribución de pornografía ratonial extrema donde las jovences ratoncitas y las ratoneras eran las protagonistas? Pero una llamada diciéndole que han encontrado el cadáver de Lánguida Tenebrax y que su sobrino Benjamín, reconvertido en el cabecilla de una peligrosa pandilla de asesinos preadolescentes, es el principal sospechoso llevará a Gerónimo Stilton a emprender una investigación para limpiar el poco honor que le queda a su familia sin saber que el infierno siempre está dentro de nosotros, en los demás y en los ojos de una peligrosa ratita de ojos grises.

Y la crítica ha dicho: "Una novela perfecta que le habría llevado a decir a Stieg Larsson si se hubiera traducido al sueco o si el autor sueco supiera leer castellano u otra lengua en la que está traducida esta novela , pues vaya novela, es perfecta".

¡Ponte en forma con Carol Huesca, hostia ya!, ed. De Vecchi, 2009.

Por fin ha llegado el manual de ejercicios definitivo para perder esos kilos que seguro que te sobran, persona amorfa que estas leyendo estás líneas. La deportista de élite Carol Huesca nos revela en esta páginas los secretos de belleza y los mejores ejercicios físicos que han hecho de ella una deportista de élite, un cuerpo adorado por todos los michelineros y un rostro que ha adornado las mejores portadas de todas esas revistas que recuerdan a los gordis los mundos donde jamás de los jamases podrán acceder a menos que sean como miembros de grupos de humor o como ejemplos del antes. Con este sencillo manual de ciento ochenta páginas increible y abusivamente ilustrado, podrá intentar conseguir en quince días y con quince minutos diarios lo que Carol Huesca, la espectacular deportista y modelo a la que todos admirados y que tiene premios tan importantes como Pezón más simpático en camisa accidentalmente mojada, ha tardado veinte años en conseguir gracias a siete horas diarias de intenso ejercidio físico, seis preparadores físicos que viven y mueren por conseguir que ese culito tan rico de Carol siga siendo considerado por el premio Guinness como el Culo que más muertes ha provocado por sus posturas lascivas en los anuncios de carrtera, dietas basadas en la ingesta masiva de alimentos sin sombra y sin vocales, operaciones de extirpación de costillas e higados inútiles.

Como dice la misma Carlo Huesca en su prólogo, "con este método serás como yo y dejarás de ser como tú, asqueroso o asquerosa, repugnante e innecesario o innecesaria amigo o amiga".

Un libro imprescindible para los que se sienten avergonzados de ser ellos mismos cuando llega el verano.

Asesinato asesinado por un asesino asesinador, Svein Munthelsönn, ed. Roca, 2010.

Ahora sí que de verdad de la buena y no de esa que no es buena sino todo lo contrario, la novela sueca definitiva y el heredero definitivo del legado de Stieg Larsson como rey de la novela sueca de gente correcta a la que matan de forma cruel.

Una cabina de teléfonos abandonada vete a saber tú donde. Tres personas atrapadas en ellas. Una está muerta, una de ellas es un asesino y la otra es el retirado agente de policia Lief Gunter Handricksönn que se verá obligado a tomar parte de una enrevesada y complicadísima investigación para determinar quién es el culpable. Ochocientas páginas de tensión continua, de emociones fuertes y de suspense casi continuo en este primer volumen de la aclamada por la crítica sueca como la Trilogía de la Cabina que abrirá más dudas al lector y lo llevará a un carrosel de emociones encontradas y contradicctorias porque el lector nunca sabrá quién es quién.

Un juego fascinante de identidades cruzadas, soluciones improbables, persecuciones imposibles, sexo lujurioso, armamento de última generación, trasvestismo, estallidos de violencia cada dos o tres palabras y sorprendentes giros argumentales que harán exclamar al lector: ¡Pero qué c**o estoy leyendo!

Ahora hablo yo. Autobiografía de una víctima. Satanás, el príncipe de las tinieblas, ed. Planeta, 2010.

Sólo el grupo Planeta podría publicar la autobiografía de uno de los personajes más contradictorios y polémicos del panorama mundial. Satanás, el principe de las tinieblas, Lucífer, el Ángel negro, el malo de los malos, la serpiente, Anticristo, demonio, diablo son solo algunos de los apelativos que ha recibido esta criatura que estuvo en lo más alto y que por un error conoció en el sentido literal el inifierno en vida.

"Un error en mi vida y a esto me he visto reducido, a ser vilipendiado por el resto de los restos, joder. Yo que era un príncipe y de los guapos y con más novias que tenía... y ná, por cuatro o cinco cosas que le dije a ese, a mi papi pues me castiga y me manda fuera del paraiso. Pues estoy harto, ahora me toca a mí, ahora hablo yo. La víctima".

Un sorprendente testimonio fantástico que revelará millones de cuestiones teológicas que nos han estado torturando desde que empezó el verano. El libro contará con una amplia difusión en televisión y el autor visitará los platós de conocidos programas del corazón donde ha prometido hacer unas declaraciones "que ya verá el barbas".

Amor plastificado, Claudia del Moral, Nefer, 2010.

Roland es un vampiro highlander que viaja en el tiempo con barba de cuatro días que trabaja como espia de la reina y que es más bien duro porque una mujer le rompió el corazón y lo utilizó como cenicero y orinal de ancianos incontinentes y con pésimo gusto para vestir, que por una maldición que le lanzó una antigua novia gitana tan hermosa y rotunda en sus formas como peligrosa y vengativa se ve obligado a vivir dentro de una lujosa y muy elitista burbuja de plástico condenado a no sentir una tierna y apasionada humedad acariciando y rodeando su más peligrosa arma para amar.

Dorotea es una sexi y muy atractiva cazadora de vampiros no highlanders que tiene una amiga vulgar de muy buen corazón y conduce un coche espectacular de los setenta que le dejó en herencia su padre cuando lo mataron unos hombresladilla a la que encomendan la misión de sonsacar una información vital a Roland, el único vampiro higlander que ha prometido matar porque según le ha dicho un compañero de agencia que fuma, mira de lado y siempre susurra y del que no se acaba de fiar, estuvo implicado en la muerte de su padre. Pero una vez que se encuentra frente a frente solo separados por una fina capa de plástico, Roland y Dorotea se ven inmersos en un apasionado romance lleno de humedad, plástico que suda y sexo mucho más que sugerido.

La nueva novela de Claudia del Moral, sólo la cuarta que publica este mes, promete un sinfín de emociones, lágrimas, suspiros, tensiones y ropa interior sucia. Una nueva obra maestra del género de vampiros highlanders atrapados en burbujas artificiales.

lunes, 26 de julio de 2010

Si un viajero cualquiera...

Si un viajero cualquiera...

- ¡Yo!
- No, tú no que eres muy feo y, además, te dan miedo los melocotones y eso es ridículo.
- Pues yo.
- Tú, vale.

Pues si un viajero cualquiera que no es el raro ese que le dan miedo los melocotones...

- Es que son extraños, peludos y con forma de culo.

... llega a Igualada buscando la torre Eiffel, las pirámides, el buda tumbado ahí todo pachorro el gordo o el gran cañón del Colorado no lo encontrará (no porque no estén, que no están, pero estuvieron, pero nos lo robaron como robaron todo nuestro patrimonio y los jardines colgantes y la mezquita de Córdoba y esa piedra rara que hay en mitad de Australia porque todo es igualadino, todo, absolutamente todo y punto y pelota que para algo reescribo yo la historia), pero encontrará otras cosas como mínimo igual de vanales y aburridas. Y si se sienta en un bar y escucha a los igualadinos hablar entre ellos oirá múltiples historias que no tienen nada que ver con lo que estoy escribiendo; historias que hablan de apariciones, de cuerpos incorruptos, de extrañas criaturas arrancadedos y dejacondones, de portales dimensionales, de buitres flamigeros y detritus danzarines, vocabulario y anécdotas del día a día en esta ciudad. Pero si entre esas personas en el bar que hablan de aspiradoras con ansias suicidas y periquitos carnivoros que cuando prueban la sangre humana ya no quieren nada más y se han convertido en una plaga más que preocupante, se encuentra con mi madre a lo mejor le explica que soy muy especial y que desde que tengo dieciocho años ya casi no me salgo de la línea al pintar, pero no le explicará el tema central de la entrada de hoy...

- ¿Qué es? Mira que es cansino el tío cuando quiere...
- Y el problema es que quiere siempre.

... que no tiene nada que ver con ese cuarto pezón que me está saliendo en el cogote o esa muñeca que desde hace unos días vive con nosotros y que se pone a cantar cuando dice que ha hecho pipí en el water, pero no hecho que no tiene nada y ni se ha acercado al water o que desde hace unos días A. y yo tenemos nuestro primer y único armario (lo montó A., como ya imagináis, yo me dediqué a aguantar las puertas, atornillar lo fácil y largarme a hacer la comida cuando una de las maderas casi arde), sino que, hoy, por primera vez en meses... he salido de la cueva.

También conocido almacen.

Si un viajero cualquiera viene a Igualada estos días, nadie le dirá que he salido de la cueva porque, sinceramente, a nadie le importa. Bueno... a casi nadie. A mí me importa.

Esta mañana he entrado en el almacén, he mirado a mi alrededor y no había paquetes por entrar, no había cajas llenas de libros de texto o peor, repletas de pequeños cuadernitos que se parecen todos entre ellos y cuya única diferencia es un pequeño e insignificante número justo en el centro del cuaderno lo que impide comprobarlos en abanico sino que hay que mirar uno por uno para ponerlo en su pila y siempre descuadra el albarán por culpa de uno de eso cuadernos porque donde dice 52 tú has sumado 51 y vuelta a empezar malditos malditos malditos sean todos los cuadernos y ese primer tipo que un día se levantó y dijo, mirá voy a inventar algo que se llamará pequeño y ridículo cuaderno de cálculo de matemáticas porque los niños no tienen bastante con lo que tienen en los libros gordos y pesados y destrozaespaldas sino que le pondremos más para que las mamás y los papás digan mira nene tienes tres días de vacaciones y los vas a dedicar a hacer más sumas y sumas y sumas antes de que descubras que existe algo que se llama calculadora.

Pues no había cajas, ni cajitas, ni cajones, ni esas cajas imposibles de abrir de Anaya de las que corre la leyenda que si las abres sin soltar un taco y a la primera puedes reclamar el trono de Prusia, mi Prusia... aquellos bosques, aquellos lagos, aquellos tiempos, oh mi Prusia, ¿dónde estás que no te encuentro en los mapas? Así que he salido a tienda... El aire cálido de los libros, el sol en mi cara... He pasado mis manos por las tapas de las novedades, por mis queridos libros de la sección infantil, por todos esos libros para listos que un día de estos leeré si recupero parte del buen funcionamiento de mi cerebro (la parte de pensar, porque la parte de reírme con vídeos tontos me funciona de maravilla), mi pupilas nariztivas se han llenado de las olores de la hierba recién cortada, de la tierra húmeda después del agua que los bomberos han tirado en aquel orfanato que se incendió accidentalmente, ¿lo recuerdas, amor?, del gas de aquella mina donde trabajé buscando a Dios y sólo encontré problemas y deudas... La librería estaba como la recordaba salvo... salvo por....


Los primeros clientes en busca de los libros de texto.
Y, de propina, reacción del librero.


Porque así ha sido este día... corriendo del mostrador a la cueva, de la cueva al mostrador, del mostrador a la cueva, de la cueva al monstrador... Mucho trabajo, mucha gente, mucho calor.

Pero por un día he sido libre... no he estado en la cueva... he dejado por unas horas de ser un sosías del fantasma del Paraíso, para jugar a ser librero. Vale, en época de texto que no es lo mismo que en Navidad, pero menos da una piedra si no le pides las cosas con educación.


- ¿Y ya está?
- ¿Tanta tontería para decir que hoy no ha trabajado en el almacén?
- Parece que no le conozcáis ya.
- ¿Por qué lo complica todo tanto?
- Es que de pequeño lo abducieron unos extraterrestres.
- ¿En serio?
- Es la única explicación que se me ocurre... o eso o tiene un parásito viviendo en el cerebro.
- ¿Un francés?
- Por ejemplo...

martes, 20 de julio de 2010

lunes, 19 de julio de 2010

Cuidado, rana peligrosa.

Mientras A. enseña a los nenes a descuartizar un pollo (muerto eh, que si estuviera vivo montaría un ruído insoportable y me sería difícil escribir... eso me recuerda cuando yo era pequeño y mataba animales... No, no penséis que en plan psicópata encendía las colas a los perros o descuartizaba periquitos con unas tijeras u obligaba a las moscas a satisfacerme sexualmente mientras me tomaba un baño de espuma, sino ayudando a mi abuelo los días de matanza de pollos y conejos... esto lo explicaré otro día porque aún no he decidido el tono, no sé si ponerme rollo bucólico recordando mi infancia o rollo ultragore recordando mi infancia), escribo cuatro líenas sobre lo que hice ayer. Volví al mismo escenario de hace un mes:



donde había una estructura parecida a ésta y donde rondaban cerca de cincuenta niños sobrexcitados en un lugar repleto de colchonetas donde pese a saltar mucho, mucho, mucho y caerse aún más no se hace uno daño. La diferencia es que ayer sólo había siete niños. Y como se nota... No es el mismo ruído el que producen cincuenta niños chillando que siete niños chillando. Me agencié un café con leche, abrí el libro y estuve leyendo tranquilamente mientras los nenes saltaban por ahí y A. saltaba con ellos.

Yo no salté. ¿Por qué? Bueno, el motivo oficial es el tema narcoléptico. Estoy cansado, debo evitar los movimientos bruscos y los grandes esfuerzos físicos (aquí os ahorrais las risitas, ¿vale?) porque si no tengo grandes posibilidades de quedarme frito.

La razón oficial de porque no salto es muy sencilla... me da miedo la rana.


O el dragón, según A. y N. niño.

No es una rana de verdad, vale. Es un enorme hinchable con forma de cabeza de rana con la boca abierta. Los niños que miden menos de 1,45 metros suben por lo que es la lengua y se deslizan por un tobogan. Vamos, la monda lironda. Pues, bueno... a mí me da miedo. Mucho miedo. Porque es enorme, porque el paladar de la boda de la rana queda muy cerca de la lengua y me da la sensación de que en un momento cerrará la boca y moriré allí encerrado mientras un montón de niños saltán encima de mi hermoso y muy atractivo cadáver. Es la estrechez, el hecho de que durante una micromilésima de segundo no se vea el final del tobogan y todo a mi alrededor es colchoneta y el miedo a quedarme atrapado allí dentro.

Y no es paranoia, ¿de acuerdo? Lo probé, respiré e hice eso tan estúpido de enfrentarse a los propios miedos. ¿Y sabéis qué pasó? Que no funcionó. Me dio miedo. Y no me avergüenza explicar que tuvo que ser N. niña de tres añitos de edad la que me sacó de la atracción de la mano y me dijo que no pasaba nada.

Así que señoras y señores ya podemos añadir un nuevo miedo a la colección de los terrores de Jorge: encerrado en un chikipark con cincuenta niños chillando, atrapado en un hichable con forma de animal, con sueño y sabiendo que la invasión zombi que llecvaba tanto tiempo anunciando está a las puertas.

¿Y sabéis qué? Que conociéndome, lo seguiremos complicando. Porque en unos días os explicaré por qué les tengo pánico a los imitadore de:


Y esto no es broma. Sí, soy un tipo complejo.

domingo, 18 de julio de 2010

Escena de cama

Como bien a dicho A., ésta sí que es una verdadera escena de cama.


Monkey Kung Fu, 1979

Una de esas escenas que me recuerdan a mi infancia, unos años plagados de películas de chinos, películas del oeste italianas, pajares y estesos varios, humprey bogart, películas de espadeo, duos dinámicos, manolos escobares, telenovelas brasileñas, extraterrestres con cremalleras, fruittis, delorians y varias y muchas cosas más metidas a presión en un cerebro en formación.

Por cierto, escena encontrada viajando por las redes infinitas del imprescindible El blog Austente.