sábado, 12 de febrero de 2011

Cierra los ojos y escucha

Roberto Benigni, Divina Comedia, Canto primero

viernes, 11 de febrero de 2011

Novedades literarias de febrero, ese mes que está ahí.

Febrero, ese mes que nunca he sabido muy bien qué pinta en el calendario a parte para que en las librerías se abran las compuertas y las novedades caigan cual aludes sobre los pobres libreros que no han acabado las devoluciones de navidad. Y entre todas esas novedades, destacamos unas pocas que harán que de vuestros ojos caigan pedazos de diamantes disfrazados de carbón, implosionen estrellas enanas y sintáis que enfermedades aparentemente erradicadas vuelvan a recorrer e infectar vuestras pieles.

La guarderia del terror, Álex Flesh, Ediciones B, 2011

Frank Bonnaro está cansado. Cansado de la violencia de las calles, de desarticular día sí, día también, laboratorios de metanfetaminas, de tener que lidiar con jóvenes existencialistas que no encuentran sentido a nada y por eso no tiene sentido pagar en los supermercados. Está cansado de ver cómo el sistema libera a los turistas que caminan sin pantalones por calles en cinco minutos. Harto de tener que luchar siempre contra los mismos psicópatas que se infiltran en las interminables convenciones de disfraces de muñecas legionarias. No puede más y el día que ve como alguien arranca impunemente la etiqueta con su nombre de su grapadora, SU grapadora, decide mandarlo todo a la mierda y con cuatro tiros y una hoja de dimisión deja su trabajo en la policía y decide que ha llegado la hora de montar el negocio de su vida y de sus sueños: una guardería sin licencia en su piso de soltero. Y tiene éxito. Hasta que empiezan a suceder cosas raras. Cosas inexplicables como un niño que muerde a otro niño y admite su culpa. Una madre que no pone jersey a su hija pequeña pese a que otras madres han comentado que hace un poco de frío. Un niño que se mete lo dedos en la nariz y no se come los mocos. Demasiadas cosas inquietantes. Una sencilla y rápida búsqueda por google arrojará luz al misterio: la guardería se construyó encima de un cemenerio indio contruido encima de las ruinas de un templo maya maldito construido encima del cráter donde hace billones de años llegaron criaturas infernales donde por casualdiad había una puerta que si se abre conduce directamente a una dimensión plagada de criaturas informes que quieren volver.

Miedo. Pero miedo miedo miedo miedo. De los de llorar por la noche y arrojar el libro a la cabeza de la primera persona que te toca. Álex Flesh ha conseguido coronarse como nuevo rey del terror con esta novela que explora los límites entre la puericultura y el infierno. Imágenes poderosas e inquietantes como ese niño que comparte sus juguetes o esos niños en silencio cuando después de hacer desaparecer tres kilos de chucherías no muestras signos de hiperactividad. Una novela que deja claro que el infierno no es ni uno mismo ni los otros, sino un lugar lleno de silencio acosado por el fantasma pervertido de un indio vestido de maya que viven en infierno y que quiere volver. Una novela ideal para pasar miedo y decir, jo qué miedo he pasado. 

Cien consejos para abrir piernas y abatir corazones, Gunar Barea, ed. Espasa, 2011

Hay machos alfa, hay machos betas y luego estas tú. ¿Y tú quién eres? Pues un patético alfeñique que busca superar sus taras físicas y emocionales leyendo esta contraportada. ¿Así que tienes sueños? Y uno de esos sueños es dejar de pensar en uno sólo y empezar a pensar en uno y otra y otra y otra y otra. Si compras y lees y entiendes este libros encontrarás solución a ese trauma que arrastras desde que naciste: no ligas ni con una turista borracha y mujer que te conoce, mujer que vomita su conciencia y sexualidad.

Modelo de lenceria femenima para hombres. Doble de culos de anuncios de pasta italiana. Tres veces ganador del concurso de Mr. Calzoncillo Mojado Por Dentro que organiza la discoteca Pachumba Pachumba de Ibiza, Texas. Este es el impresionante currí-perfecto-culo de Gunar Barea, quien irrumpe en el panorama literario español con un libro que se hará imprescindible para todo aquel hombre de verdad que quiere ser algo más que un cerebro pensante que sabe quién es Deadshot o un ser babeante apoyado a la barra de un bar. Porque seamos sinceros, ni una cosa ni otra gusta a las mujeres. Y Gunar conoce a las mujeres. Y sabe lo que a ellas les gusta. Y ha decidido dar forma de libro a esa infinita sabiduria en cien sencillos consejos que hasta un fan de Star Trek que le gusta más Kirk que Pickard puede entender. ¿Cómo? Que sean las propias palabras de Gunar Barea las que nos iluminen.

Consejo número 6: A las tías les gusta los chicos malos, malosos, malotes. ¿Qué quiere decir eso? Pues que a partir de AHORA prohibido usar posavasos, conducir con el cinturón de seguridad puesto, afeitarse cada día, llamar a tu madre para que no se preocupe. A partir del día de hoy tienes que empezar a mirar a las mujeres en diagonal y apoyarte en todos los quicios de la puerta y poner cara de aburrido en las fiestas y montar bronca con el primer tirillas que encuentras y faltar el respeto a su familia.

Consejo número 73: Llama su atención. Si te presentas con un "hola qué tal cómo te llamas" sólo serás un gilipollas más. En cambio, si te desnudas de cintura para abajo y te pinzas los pezones con cagrejos carnívoros vivos y sujetas una flauta con el escroto mientras cantas algo de El Duo Dinámico y saltas encima de una mesa de billar mientras tus mejores amigos te tiran a la cabeza bolas de billar hasta hacerte sangrar habrás conseguido llamar su atención. Ya no serás un gilipollas más, sino que serás ese gilipollas que hizo todo eso en la comunión de su hermana pequeña. Lo importante es que se acuerde de ti.

Consejo número 35: Nunca digas la frase "Me recuerdas a mi madre" mientras te están practicando sexo oral. Corta un poco el rollo.


Y de las estrellas llegó mi gran amor highlander, Claudia del Moral, ed. Minotauro, 2011

No hay género ni editorial que se resista a Claudia del Moral, autora conocida como la Al Pacino de las letras rosadas o la Gertrude Stein de las autoras románticas gracias a su famoso aforismo Una rosa es una rosa puede ser una rosa pero un petición de mano mientras se huye de la guardia del duque durante una peligrosa, pero excitante tormenta tanto en el exterior como en los corazones de los protagonistas es mucho mejor. Y ahora, cuando parecía que Claudia del Moral ya lo había dado todo en todos los géneros y con todo tipo de acentos, irrumpe en las librerias y en nuestras vidas con una nueva serie de novelas románticas de ciencia ficción con highlanders de otros planetas que vienen a revolucionar los corazones y las entrepiernas de las bellas muchachas terraqueas y francesas.

Norah es una joven estudiante de pompas funebres que sueña que alejada de tanto formol y autopsias a pacientes narcolépsicos que se solucinan con una sonrisa y una disculpa, hay algo más. Por las noches suele subir a la azotea del tanatorio y suspira mirando a las estrellas y pidiéndoles que un día le lleven al amor de su vida. Ese amor que la rescatara de esta vida llena de alcohol, vendas, chorreos de sangre a la cara y palmadas en el trasero de unos muertos muy frescos. Poco podía pensar que un día alguien oiría su sorda plegaría y que ese meteorito que se estrelló contra su casa cambiaría su vida.

LK89-Home es un highlander extraterrestre con una misión: proteger si es necesario con la vida de otros seres de otras galaxias la Piedra Vesicular, un misterioso mineral que es el epicentro de toda la vida y la antivida del universo y que si se rompe, pues se fisura el universo y todo se va a hacer popó. Es duro, es decicido, está desengañado porque demasiadas mujeres le han roto sus siete corazones y tiene el vientre más plano, más duro y más trabajado que una mina de piedra caliza supersexi. Su plan es salvar el universo del malvado y contrahecho Capitán Taza de Barro y volver a su hogar para seguir maldiciendo a las hembras de todo el universo y tener relaciones sexuales sin compromiso con cualquier tetera animada animatrónicamente que se cruce por su camino. Pero sus planes saltarán por los aires el día que saliendo de aquel humeante cráter se encontró mirando directamente los pezones duros y desafiantes de Norah, luego mirando sus ojos, y luego otra vez los pezones. LK89-Home encontró el amor verdadero en forma de arrogante pezón aterido por el frío.

Todo sabíamos que Claudia del Moral era buena. Pero con esta novela ha superado todas las espectativas. Una novela dura, elegante, científica, sexi hasta decir basta que me tengo que cambiar las bragas, llena de música tradicional escocesa, peleas, la Atlántida y un amor entre una joven terráquea y un highlander extraterrestre que hará que las estrellas no solo titilen porque llevan muertas millones de años, sino por un profundo y denso deseo, como si fueran velas aromáticas inundadas de pasión y sentimientos sexis, pero sexis de la muerte.

Nora sintió como si una supernova le estallará en el pecho y que su fuerza gravitacional se contrajera y polarizara dejando sus bragas en los tobillos. LK89-Home la rodeó con sus fuertes y muy curtidos brazos durante horas y horas de ejercicios espaciales y bidimensionales y la atrajo hacía sí. La besó como la primera vez que la besaba que era esta vez. Y fue una explosión de genes, moleculas, varianzas y lenguas martilleó su corazón, sus tobillos, su nariz y su secretum.
- LK89-Home, eres todo lo que soñaba en un extreterreste.
- Soy mejor... - y para demostrarle sus palabras LK89-Home le explicó por qué le llamaban el ambidiestro y porque orejas, pies, manos y ojos no era lo único que su raza tenía por parejas.

jueves, 10 de febrero de 2011

Mal café con leche

Realmente están siendo días duros. Mucho sueño. Rebrote. Estirado en el sofá soñando con películas protagonizadas por Imanol Arias. Aunque pueda parecerlo a primera vista, no son pesadillas. De verdad que intento permanecer despierto, pero no hay manera. Pero no hay excusas que valgan y hay que escribir y publicar. Porque si no escribo mis tontás me aburro, hago aburrir y noto que algo me falta. Quizá debería dedicar mis esfuerzos a algo más positivo, como escribir la gran novela americana o una novela generacional francesa, y dejar esto de foto ridículas, muchachas despampanantes y tontás varías, pero como no pretendo pasar a la historia pues, de momento, seguiremos trabajando en esto. ¿Y qué he hecho estos días?

Pues el lunes tuve que ir por la mañana a Barcelona por una reunión y porque un importante grupo editorial me había invitado (junto con otros libreros) a la presentación de sus novedades de infantil/juvenil con las que pretenden arrasar el próximo Sant Jordi. Con la esperanza que regalaran algún libro fui para allá con mi mejor ánimo, pero a medio camino cai en la cuenta que estamos hablando del más importante grupo editorial en lengua catalana, que tiene las series más exitosas y que cuenta con una facturación que nos costaría imaginar. Tendremos suerte si nos dan un catálogo. Pues ni eso. Una mierda libreta de propaganda y una hora de soporíferas novedades. Básicamente consistentes en un número más de las series que tienen abierta, un nuevo cómic con los jugadores del barça con el que seguir adoctrinando a los jóvenes, una novela juvenil escrita para que nadie piensa, por favor, y poco más. Lo de siempre, con el mismo formato de siempre y explicado con la misma falta de ilusión de siempre. ¿Por qué me dio la impresión que ni a los propios editores les gustaba lo que enseñaban?


 Mi cara antes / durante / después de la presentación.
Y no solo era sueño.

Lo peor de todo es que esa sensación de aburrimiento se está proyectando a casi todas las novedades que nos esperan hasta Sant Jordi. Pocos libros me parecen estimulantes, y los que me estimulan los escribieron hace unos cuanto siglos.

Pero antes de esta presentación, reunión de libreros. Quedamos delante del hotel donde ser haría la presentación de novedades y buscamos un café donde matar las tres horas que nos quedaban con una reunión para valorar la campaña de navidad y ponernos deberes. Como no sabíamos dónde ir acabamos en uno de esos cafés blanquiverdes rollo franquicia que están cada tres números por las calles de Barcelona y medio mundo (y pronto el otro medio).



Allí me sentí como ser de otra galaxia, como persona fuera de lugar. Vamos, como el tipo de pueblo que soy. Porque... a ver... y sé que no descubro nada nuevo, pero ¿qué sentido tiene ir a un sitio donde te cobran tres euros por un café con leché que es una puta mierda? En el bar Manolo's de al lado cobran 1,30 y ponen café del bueno que le trae un proveedor de confianza. En serio, tres euros por una puta bazofia que encima la mitad era espuma. Vale, todo muy diáfano, todo muy clarito, con sus sofás, su hilo musical de jazz prefabricado y su gente de diseño y con prisas, pero son tres euros. Quinientas pelas en un café con leche. Y de mierda.

Pero este café con leche era maná caído directamente de los pechos de dios a los hombres comparado con el café con leche que me tomé en el bar del hotel donde hacían la presentación. ¿Qué hotel?

Hotel Comtes de Barcelona. 
En pleno Passeig de Gràcia.

Al mediodía tengo que tomarme un café. Sí o sí. Cuando estoy en la tienda me escapo sobre las doce a la cafetería de confianza, me todo un café con leche, leo un par de páginas y vuelvo corriendo a la librería. Así que cuando íbamos a la reunión y faltando media hora decidí escaparme al bar del hotel y tomarme el reconstituyente cafeanítico. Joder. Para empezar dos euros setenta. Sí, le estoy dando mucha importancia al precio, pero es que me jode que te hagan pagar eso en un sitio en principio guay y que cuida la calidad por encima de todo y lo que te encuentres esa mierda líquida. Porque eso es lo que me dieron en el hotel. Uno de esos cafés echos con rastrojos que te deja el paladar áspero y con ganas de arrancártelo para evitar que esa horrible sensación se extienda por el resto del cuerpo. Joder... ¿qué pasa? ¿Es el agua? ¿Es mal café? Se supone que este sitio es pijillo y cuidado y con prestigio y una terraza chula con buenas vistas a obras de Gaudí y la gente es fina y te llaman de usted y todo eso. ¿Por qué ponen eso a sus clientes? Y con el paladar lleno de rastrojos, subí a la reunión con lo que nos vamos al segundo párrafo de esta entrada.

Y el lunes hice más cosas, pero he decidido hablar sólo de los dos cafés con leche que me tomé. ¿Por qué? Vamos, esto es un blog y en un blog es tradición dar importancia a lo que no tiene y exagerar lo nimio. Era esto o hablar del ataque de ninjas monjas semidesnudas que sufrí en el metro. Tenía que tomar una decisión y he optado por esta.

domingo, 6 de febrero de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

Ni muerto ni de parranda

Pues eso. Ni muerto ni de parranda sino un cúmulo de circunstancias que me han impedido ponerme delante del ordenador y narrar mis vivencias, colgar foticos o escribir tontás. Es lo que tiene:

1. Quedarme fritico en el sofá durante dos horas cada mediodía. Al ser narcolépsico de día, insomne de noche es poner el culo en el sofá y quedarme como un bendito (además de las microsiestas que me pego en el lavabo de la librería, pero esto no se lo digáis a nadie). Uno intenta que esto no le afecte a su vida diaria, pero es inevitable y la vida diaria se modifica y se resiente. A un momento estoy bien y de repente ataque de sueño infinito que me impide salir de casa o levantarme del banco del parque. Noches que no duermo, cansancio todo el día, siestas interminables, cabezadas viendo una película y leer de forma más lenta y con más interrupciones. Realmente ser el bello durmiente tiene sus pegas. Eso sí, de este año no pasa que vea el biopic avant-la-lettre potragonizado por el celebre cómico mexicano Tinton cincuenta y dos años antes de que se me diagnosticara el trastorno.



2. Pillar una de esas gripes que impiden ir a trabajar durante tres días. Encerrado en casa deambulando en ropa "de estar por casa", arrastrando los pies y sorbiendo la nariz cada dos o tres segundos provocando que en el cerebro se vayan acumulando jugos mocosos. Naturalmente nada de ordenador porque si combinas el sueño, con los medicamentos contra el sueño, más la gripe y el malestar, más los medicamentos contra la gripe y el malestar creo que es normal que me dieran mareos y que me creyera por momentos Judy Garland.

3. Cuando empezaba a recuperarme, fue el ordenador el que cogió el virús y ha estado tres día en observación en manos de los mejores expertos hasta determinar qué le pasaba y como eliminar la extraña infiltración. Tanto A. como yo desconocemos cómo ha podido entrar un virus en el ordenador sabiendo que ni ella ni yo descargarmos cosas raras. La único explicación lógica es que ha sido alguno de mis enemigos ha entrado en casa, se ha estado descargando programas de bingo, bajando porno libre de derechos de autor, picando en esos enlaces que le hacen a uno ganador de un millón de libras o diciendo sí, quiero una novia rusa o el pene más largo de la escalera de vecinos. Y todo esto en un patético intento de frustar el plan de febrero para dominar el mundo: inundar internet de pornografía. Próximamente más detalles.


4. Cuando el sueño se ha normalizado, la gripe ha medio pasado y el ordenador se ha recuperado, estar dos días con la cabeza atrapada en un tarro de cristal por coger con los dientes el último huevo en salmuera mientras una zarigüeya me mordía el trasero.

Pero bueno, ya estoy aquí. A partir de mañana intentaremos volver a la inquietante normalidad de este blog.