jueves, 28 de febrero de 2013

Fetiches

Las camisas mojadas de Paula Prentiss y Maria Perschy en Su juego favorito de Howard Hawks.

El baile de Debra Paget en La tumba india de Fritz Lang

Joan Bennet en Perversidad de Fritz Lang. 
"Empieza por las uñas". Si es que las malas son la mejores.

El pelo de Eleanor Parker en Scaramouche de George Sidney.
¡Qué demonios! Eleanor Parker entera.
Y de pequeño no entendía qué podía ver Steward Granger en la rubia.

Ava Gardner en Mogambo de John Ford.
Y seguía sin entender qué podían verle a la rubia.

Y más que ya irán apareciendo...

lunes, 18 de febrero de 2013

No hay excusas

Podría poner muchas excusas, pero no pondré ninguna. Digamos que una mezcla de contagio del desanimo general que se respira a mi alrededor por temas que se nos escapan (sean crisis, abusos de poder, inseguridades laborales varias, etc.), pereza, sueño y novelas absorbentes han hecho que abandonara este blog más de lo querría. Y voy notando que esta bitácora que abría por los calores de julio de 2008 necesita una sacudida y una nueva revolución copernicana ahora que el geocentrismo se ha vuelto a poner de moda. ¿Qué haremos? Ni idea, pero algo se barrunta.

Sea como sea, resumen de estos días:

1. He ingresado en la liga del sombrero. Desde hace un par de semanas, llevo sombrero. Tontería, pero para mí es una novedad. Y me gusta, claro. Si no me gustara, no lo llevaría. Es elegante, da calorcito, me sienta muy bien y me ha hecho que volvieran a reírse de mí por la calle. Dos adolescentes empezaron por lo bajini a llamarme "friki" y "tío con sombrero". Y me molestó, claro. Porque ambas cosas son verdad y lo que en principio tendrían que ser insultos, solo fueron definiciones. No sé, algo más de invención se hubiera agradecido.



2. Exploración de la comedia con los nenes. Ya va siendo hora de que tengan base cinéfila sobre la que asentarse. Después de algunas risas gracias a Stiller, Ferrell y compañía, empiezan los clásicos. El guateque (vista el sábado), La carrera del siglo, Sopa de ganso, El ejercito de las tinieblas serán algunas de las próximas. A Niño Lobo le hace gracía todo lo que tenga que ver con insultos. A Niña Zombi, con decapitaciones.

Vigilando por la salud del sentido del humor de los niños desde hace muchos años.

3. Días de revisión de series. Buffy, Community, My name is Earl... primera incursión en Los Soprano.

4. Y entre los sueños tenidos destaco dos.

- Noche de sábado a domingo: un experimento del ejército que sale mal provoca que una tortilla de dimensiones gigantescas aterrorice a la población mundial. Los Vengadores y Green Lantern (traído de otra dimensión ex-profeso y con las pintas de un Tom Cruise muy venido a menos) luchan contra la tortilla devoradora de edificios y personas. En Igualada se decide que un servidor irá a la montaña de la Tossa a vigilar que no se acerque el monstruo. Es un sacrificio por el bien común ya que soy la persona más prescindible de la ciudad. Al final del sueño, me duermo en un árbol, no aviso y la tortilla devora la ciudad siendo yo el único superviviente.

- Noche de domingo a lunes: precuela con aires de comedia de Alien donde la cría como mascota del bichito acaba escapándose de las manos (ya te dije Jordi que no me parecía un buen negocio).

lunes, 11 de febrero de 2013

Portada


Ante todo, sutilidad.

miércoles, 30 de enero de 2013

Una historia de sexo, violencia y vaginas asesinas

Hace un par de días recibí un guasap de esos modernos que utilizan los jóvenes de mi amigo Jordi. Prejuicioso yo, esperaba la típica estupidez de mi buen amigo, pero para mi sorpresa me hizo llegar una noticia que había aparecido en La voz de Galicia que le había calado hondo y que quería compartir conmigo. Venía acompañada de una frase que decía más o menos, y cito de memoría, "oh dios omnipotente y grandísimo proyecto de escritor de obra inacabada y librero sexi, por noticias como ésta merece la pena levantarse por las mañanas".

Imaginé unas cuántas posibilidades. Un nuevo disco de Natalie Dessay, el anuncio de Parque Jurásico IV (más dinosaurios, más muertos, más tonta todavía), el descubrimiento de que el ministro Wert efectivamente no es humano, sino un simbionte de otra galaxia con el propósito de estupidizarnos para hacer la conquista más fácil, la muerte de algún enemigo comido por ardillas mutantes, etc. Pero no, la noticia era ésta:

noticia original pinchando aquí

historia también conocida como

El caso del chocho asesino

¡Chúpate esa Agatha Christie!
¡En tu vida se te ha ocurrido algo tan bueno!

Para quien le de pereza darle al enlace y leerse la escueta noticia que nos ofrece el diario gallego, os hago un pequeño resumen.

La historia tiene lugar en el año 2011 en la ciudad brasileña de Río Petro. Una pareja norma y corriente tiene problemas. Peleas, discusiones, malentendidos. Lo normal, vamos. Un día ella se cansa y decide matar a su pareja envenenándolo. ¿Quién no lo ha pensado o lo ha hecho alguna vez? Pero, claro, no quiere que le pillen y ha visto suficientes capítulos de C.S.I. y de Se ha escrito un crimen como para saber que siempre pillan al asesino y que los de la policía tienen máquinas ultra sofisticadas que en un pim pam y con un boli que hace luz pillan un poco de ADN y en cuarenta minutos sin publicidad te dicen quién, cómo, dónde, en qué cajón guardan los calzoncillos y el nombre de sus tres últimas novias. Necesita un plan. Una forma de eliminar a su pareja y sin que la pillen. Que no encuentren el arma, claro. En este caso, el veneno. ¿Y cómo puede hacérselo ingerir a él sin que la pillen?

Después de pensarlo mucho, encuentra la solución:
1. Ponerse veneno en  la vagina
2. Montar una discusión con su pareja.
3. Reconciliarse y ponerse ambos cariñosos.
4. Decirle, anda cómemelo todo como te gusta y no dejes nada.
5. Mientras ella está "ay, qué rico, ay qué rico", él estar lame que lame, sorbe que sorbe, lengüetazo por aquí, lengüetazo por allá, pues se empieza a encontrar mal porque va ingiriendo el veneno hasta que no puede más y, pam, muerto con la cabeza entre las piernas.
6. Ella se levanta, se ducha bien limpita por todas partes, llama a la policía y nadie descubrirá nunca cómo se ha envenenado porque el arma del crimen está como los chorros del oro.
7. Puede empezar una nueva vida.


Hasta aquí el plan. La realidad, sin embargo, fue muy diferente. Porque todo iba sobre ruedas. El veneno en las partes, la discusión, la reconciliación, el vente para acá y dale un beso con lengua al pepe, pero...

... el típico pero que ocurre en todas las historias de crimen, pasión y sexo oral...

... él nota algo diferente. La vagina de su pareja no huele igual. No es lo mismo. Y mientras está con la cabeza entre sus piernas, entre lamido y lamido, percibe un olor fuerte, duro, espero, agrío que se desliza de entre los pliegues de carne de ella. Y sí, se empieza a encontrar mal por lo que retira la cabeza de allí en medio entre mareos y toses. Ella empieza a deslizarse hacia él pidiendo que continúe y acabe con lo que ha empezado, pero él no puede seguir y sale del apartamento corriendo para denunciar en la policía que su pareja le ha intentado envenenar poniéndose veneno en la vágina. Se le lleva a un médico y, efectivamente, tiene rastros de veneno en la lengua y los labios.

Cuando la poli llega al apartamento, no hay nadie. Ella ha desaparecido y hasta el día de hoy no se la ha encontrado.

Hasta aquí, la historia. Lo tiene todo, amor, romance, drama, pasión, sexo, violencia, ambiente exótico, música de Jerry Goldsmith (le viene bien), pero en mi opinión a la noticia le faltan los detalles y mis dudas.

¿Qué veneno era?
¿No se vio afectada ella por exponer su vagina a un veneno?
¿Cómo se lo puso?
¿Matarratas a lo bruto como si fuera polvos de talco con la excusa del calor que hacía?
¿O fue algo más elegante y solo impregnó los labios con la mezcla ponzoñosa?
¿Labios menores y mayores?
¿O fue un ejercicio de contención?
¿Un gas venenoso que fue deslizando lentamente como si fueran tristes pedos?
¿Qué ha sido de ella?
¿Y de él?
¿Ha podido volver a acercarse a una vagina o le han quedado secuelas y cada vez que ve una película porno chilla?
¿Sueña con una vagina asesina que va a por él?


Sea como sea, aquí hay una novela.

martes, 29 de enero de 2013

Sobre las ocasionales dificultades de recomendar un libro

Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es...
- Irte de vacaciones.
- La llegada de la primavera con sus faldas crecientes y sus escotes por favor por favor eso no puede ser sano madre mía madre mía.
- Tener antes que nadie las novedades en las manos.
- Criticar.
- El olor de los libros...
- ¿Pero qué dice éste?
- Cursi.
- Gilipollas.
- Lo siento.
- A decir chorradas a tu puto blog.
- Perdón...
Vamos, vamos, no nos pasemos con el idiota y a pedradas lo echamos otro día. Y sí, todo eso, menos lo del olor (hay que ser tonto...) es cierto, pero no es de lo que quería hablar hoy. Me refería a recomendar libros.
- Acabáramos... ¿pero de eso ya has hablado más de una vez, no?
- Es un pesado...
- Se le están acabando los temas...
- Este blog está más muerto que un muerto bien muerto.
¿Puedo continuar?
- Sí, claro, claro... para quién lee esto...
Bueno, pues que recomendar libros me gusta. Enseñas, descubres, hablas, te recomiendan. Es algo divertido, dinámico y que rompe la rutina de cajas, silencios y ventas de los cuatro o cinco títulos que se han puesto de moda esa temporada.

Y en general me defiendo bien, pero hoy he sido puesto a prueba porque casi seguidas me han venido dos representantes de un espécimen que como librero odio y quiero sacarme de encima cuanto antes y como persona, me convierte en un mal bicho que solo tiene ganas de hacer tragar las obras completas de Josep Pla sin pan ni agua ni nada.

Me refiero a un tipo de persona que entra en la librería para comprar un regalo. Hasta aquí, bien. Y te dice que busca un regalo para un señor, pero...
a) no sabe qué libro comprar.
b) no sabe qué le gusta leer a ese señor.
c) no sabe si a ese señor le gusta leer.
d) no sabe si ese señor sabe leer.
e) no tiene idea porque no entiende de libros.
f) no está segura porque nada de lo que le enseñas lo ve para un señor que véase puntos b, c y d.
g) sus expresiones preferidas son: no, este no, no sé, es que no lo veo, como que no.
h) quiere quedar bien con el regalo porque es un compromiso, tampoco le une mucho al sujeto del regalo, por lo tanto:
h1) si es pequeño, nada porque queda ridículo y dónde voy yo con eso.
h2) si es una novela normal y corriente, ¿no es poco?
h3) un libro regalo es demasiado grande que tampoco me une nada a ese señor y es un detalle y ya está, no nos pasemos.
i) si hace alguna propuesta de regalo suelen ser del tipo:
i1) una biografía de alguien que haya vivido.
i2) una novela que explique una historia.
i3) un libro de fotografía donde salgan fotos de cosas o de animales o de personas o de paisajes.
j) nada de lo que se enseña corresponde a las categorías antes mencionadas, claro.
k) bufa, muerde los labios, se queja en voz baja.
l) en mitad de una frase te recuerda que el año pasado vino con el mismo problema y un compañero tuyo, tú no, un compañero tuyo que no eras tú, me lo solucionó al momento.
m) no, no, no y no a cuatro nuevas propuestas.
n) vuelve a mencionar que un compañero le solucionó el problema.
ñ) no te deja libre. Las insinuaciones de que no puedes hacer más no cuentan y las de te las apañas solo, pesados de los cojones, se ignoran.
o) etc.

Esta situación suele acabar de tres formas:
1. El cliente se da por vencido y acaba llevándose de mala gana alguno de los treinta o cuarenta libros propuestos. Durante el camino hacia caja, el cobro y la envuelta para regalo suele repetir una y otra vez que no esta seguro, si lo podrá cambiar y que no era lo que buscaba, pero mira, qué le vamos a hacer.
2. El cliente te despide con un gesto cansado y aburrido y se queda a la caza y captura de un compañero de trabajo desprevenido con el que iniciar todo el proceso.
3. El cliente muere por un extraño accidente con unos pesados libros que lo decapitan.

Y el librero continúa con su trabajo.