domingo, 9 de agosto de 2009

Se buscan personajes

Buenas a todos,

éste es un llamamiento a la población lectora de este vuestro humilde blog. Tengo un problema y necesito vuestra inestimable ayuda. Os explico. Supongo que la mayoría ya sabe que de forma periódica aparece en esta páginas una novela completamente verdadera títulada Crónica de una obra (y si alguien no la conoce que corra rápidamente a conocerla o su vida carecerá de sentido; el enlace se encuentra en la palabra escarcha). Una vez al mes o cada tres semanas aparece una nueva entrega y con cada nueva entrega aparecen nuevos personajes. Hasta el día de hoy no he tenido ningún problema porque he trabajado con personajes serios

El electricista muy serio no es.
- Jordi, no estamos en la crónica. Cierra el pico.
Fascista.
- Gilipollas.

pero resulta que en estos días he recibido algún mail de personajes que tenía pensados que me han dejado colgado. Resulta que me explican que les han ofrecido ofertas más suculentas como aparecer en la última novela de Antonio Muñoz Molina, como coro en la tragedia inédita de Sófocles Edipo Resurrection o Qué le has hecho a mi hija Creonte, el nuevo culebrón de TV3 o sencillamente dejan el negocio de personajes literarios para abrir una tienda de ultramarinos en Nebraska.

Y me han dejado colgado.

Estoy con argumento, pero me faltan un montón de personajes secundarios. Así que aquí va mi grito de auxilio.

Se buscan personajes para CRÓNICA DE UNA OBRA
entre los lectores de este blog.
No se precisa experiencia como personaje literario.
Ganas de pasarlo bien, disfrutar y verse inmortalizado.
Trabajo no remunerado.
Si el sueño de tu vida es aparecer en este magna obra envía un mail a:

jjimenezdelmoral@gmail.com

con algunos datos personales, un breve currículo con la experiencia como personajes literario (si se tiene) y qué tipo de personaje les gustaría ser. Si, además, se añade una fotografía en ropa de baño, el autor lo agradecerá mucho y se compromete a no divulgarla más allá de su círculo más íntimo de amistadas (o sea, tres personas).

El autor (o sea, yo) advierte que seguramente los personajes serán humillados, objeto de mofa y escarnio, convertidos en títeres humorísticos, dianas de chistes poco elegantes y que, seguramente, más de uno aparecerá en paños menores. Quien avisa no es traidor y esto no se trata de una obra de Noel Coward.


Espero vuestros mails y veros pronto corriendo peligros por el fastuoso, mítico y muy real reino de Aqualata.

viernes, 7 de agosto de 2009

Aquellas añoradas lecturas imprudentes...

... que formaron mi infancia.

Valentina, de Guido Crepax
Gracias a un primo que dejaba sus tebeos tirados por el suelo.

martes, 4 de agosto de 2009

lunes, 3 de agosto de 2009

Sobre influencias y tontás de esas

ADVERTENCIA: Entrada completamente orientada hacia el yo. Como todo el blog, vamos. Pero esta vez ni siquiera lo enmascaro.

Escribo. Ya sabéis, escribo cuentos y esas cosas. Y de vez en cuando alguien me pregunta cuáles han sido mis influencias más importantes. ¿Lo cualo? ¿Quién me dio el primer cigarrillo o el primer, y único, porro? No, de escribir. Los escritores y autores que más carga han tenido en que escribas como escribes. A eso...

Y silencio...

Nunca sé que responder a eso. La verdad es que no soy muy consciente de que lecturas o escritores he absovido lo suficiente como para poder rastrear su presencia en mis escritos. A ver, hay tres que son evidentes, pero porque de forma inconsciente los llevamos en el adn literario y, nos guste o no, están hay para quedarse.

1. Homero. Que ya lo hizo y lo dijo todo.
2. Cervantes. Que cogió lo que ya estaba y lo llevo a lo imposible. Y haciendo comedia.
3. Shakespeare. Que cogió al ser humano, lo desnudo, lo volvió a vestir y lo hizo literatura.

Las demás... no sé... hay gente que me decía que mis cuentos debían mucho a Cortázar en una época en la que no había leído a Cortázar. Otros me dice que soy igualito a Woody Allen, pero ni los cuentos del sr. Allen me gustan tanto ni nos parecemos. No sé...

A ver pensemos... posibles influencias...

1. Jane Austen sin duda. Es la autora que más he leído y profundizado. A la fuerza algo de su habilidad para crear personajes con cuatro trazos se ha tenido que quedar dentro.
2. Los cómics de la Marvel.
3. Mortadelo y Filemón.
4. Julio Verne, Emilio Salgari y Robert Louis Stevenson. Santa Trinidad de la aventura y la acción. Las lecturas repetidas mil veces de mi infancia.
5. Monthy Pithon, Rick Mayall y compañía de humor ingles de los 70 y 80. Los guiones de Seinfeld y Frasier.
6. Las tres lecturas seguidas que hice de El mundo según Garp a los dieciséis años. Se inscrustó en mí la idea que la tragedia siempre tiene un reverso cómico.
7. La ciencia ficción de los 50 (sobre todo Invasores de Marte), las aventuras de fantasía épica de serie B (Krull, El señor de las bestias y cosas de esas).


8. Burt Lancaster en El halcón y la flecha. Y Virginia Mayo, claro.
9. David Foster Wallace y la tensión del lenguaje. Sobre todo sus artículos.
10. Las películas de Esteso y Pajares (siempre con el gran Antonio Ozores a la zaga). Crecer viendo Los bingueros o Yo hice a Roque III acompañado de tu padre marca.
11. Ava Lavinia Gardner.


12. Los primeros quince minutos de Centáuros del desierto (The searchers, John Ford, 1956)
13. Rossini, Offenbach, Mozart y Beethoven.
14. El cine palomitero de los 80. Gremlins, Regreso al futuro, Los Goonies, Cortocircuito, Danko Calor Rojo, Indiana Jones, etc.
14bis. Y el cine inmundo de videoclub de los 80. Tres pequeños ninja, El guerrero americano, películas de chinos dándose tortas, etc.
15. El tetris.
16. Stephen King, Dashiell Hammet, Virginia Woolf, Edward Hooper, Velázquez, The Zombies.
17. George A. Romero.
18. Harpo Marx.
19. La novela y el cine negro. Sobre todo el cine negro. Sam Spade, aquella mujer del cuadro y el recuerdo de un café hirviendo.
20. The royal Tennembauns y sus chandals, la sonrisa de Magnolia y la narradora y los tatuajes de Más extraño que la ficción.



21. La Habana.
22. Un dragón miope.
y 23. otras cosas que irán saliendo y que ya veremos por aquí.

sábado, 1 de agosto de 2009

La literatura y los libros como faro

Para no perdernos, para encontrarnos, para que nos encuentren, para entender y que nos entienden, para olvidar que estamos vivos, recordar que respiramos, admirarnos en los imposibles, recoger lo que dejamos tirado, para amar y que nos amen y, sobre todo, para enamorar... y que nos enamoren, claro.