jueves, 10 de marzo de 2011

Pijama's day

Hoy tenía día libre. Y me he dado un lujo. Día del pijama.

- ¿Alguien ha dicho fiesta de pijamas?
- Me apunto.
- ¡Guerra de almohadas!
- ¡Hacernos trenzas!
- ¡Pelea de marmotas!
- ¡Pactos de sangre!
- ¡Sacrificio de tomates vírgenes!

No, fiesta de pijamas, no. He dicho día del pijama.

- Oooooooh. ¿Y eso implica?

Pues fácil, yo tol día en pijama por casa.

- Eks... qué imagen... nada, nada, cada uno a su casa.

Que es mi cerebro.

- Sip.

Me merecía del homenaje. Levantarme temprano, pero no mucho. Recoger con calma la casa e instalarme en un rincón del sofá (que hasta nueva reestructuración de los muebles del piso es el rincón para leer) y zamparme de casi una sentada (pausa para hacer la comida y una pequeña siesta) una novela negra. Porque la novela negra con sus crímenes y sus investigaciones es una de las lecturas ideales para los dia del pijama y los día de lluvia. Y, sobre todo, cuando ambos factores coinciden. Que no ha sido el día de hoy. Porque hoy lucía el sol, o eso me han dicho, que no me he acercado a una ventana abierta.

Y ya está porque el día no ha dado para más (o lo que ha dado no puedo escribirlo ya que no me apetece volver a Sibería por un crimen que, en serio, no he cometido y si se me escapa la risa no es por culpabilidad, sino porque soy así de simpático).

¿Entrada aburrida? Sí, pero es que el día ha sido tan estupendo que no me importa... Cuando ahora A. acabe de dibujar, nos vemos un capítulo de Futurama y nos sentiremos la pareja freak (o geek o lo que sea) más feliz del mundo.

Ah, y por cierto, que la novela era



Me ha gustado. Es lo que se le pide a una novela negra. Su crimen, su investigación, sus polis machacados, sus secretos, su crítica social y su entretenimiento.

martes, 8 de marzo de 2011

Sobre poderes

Al final no hubo matanza de zombis.

Mails que no se leyeron, mensajes que se perdieron, correos que murieron a manos de los horribles bichos que matan correos en la calle Odena, jinetes extraviados entre las brumas de los páramos Heathcliff Heathcliff que rodean Igualada y que acabaron sus vidas entre los senos de alguna vampira o alguna mujer rayuela.

Sentados alrededor de una mesa en el café de l'Ateneu comiendo patata tras patata mientras se esquivaba las requemadas, A. y yo. En el teatro, el president de Catalunya presentaba al candidato a la alcaldía de Igualada diciendo algo así como qué majo, qué majo, sí es que es más majo (que no lo oi, pero lo imagino). Ains, con lo chula que me había quedado la partida y lo divertida y lo llena de monstruos y dificultades y enigmas. ¡Sí hasta tenía las figuras del Cluedo para jugar! Pero nada.

Así que A., Maese Cinto y yo charlamos un poco y al acabar las cervezas sin alcohol que habíamos pedido regresamos a casa con paso presto debido al frío de la noche. Al llegar preparé de cenar tortilla de champiñones con un suspiro de cebolla con la secreta esperanza que esa declaración de A. que decía "no tengo mucha hambre" fuera verdad. No lo fue, claro, y A. se comió la tortilla y se regodeó en ella. En honor de la verdad decir que me quedó buena. Y como era temprano y al dia siguiente solo nos levantábamos muy temprano nos pusimos a ver un par de capítulos de Misfits, que por si alguien no lo sabe es una excelente serie de corte fantástico sobre un grupo de chavales que por culpa de una misteriosa tormenta adquieren asombrosos poderes y, aquí lo genial de la serie, NO los utilizan para el bien sino para seguir no haciendo nada y no intentar arreglar sus mierdas de vidas (además de joder la vida de unas cuantas personas).


Vamos, realismo al cien por cien. Convencido de que si consiguieramos poderes especiales (volar, invisibilidad, superfuerza, viajes temporales, telequinesia, cambiar los canales de la tele sin levantarse y sin mando, ver el futuro, control mental, encontrar ofertas imposibles para productor de primera calidad, etc.), solo un 1,2 % de los afectados los utilizarian para el bien común. El resto de nosotros, y me incluyo, sería para fines más egoistas. Como colarse en el cine, descargarse películas o hablar impunemente en los conciertos de jazz. El gran miedo que tenía el día que empecé a verla es que se convirtiera en un retrato de cómo unos jóvenes que están bordeando la delincuencia se encuentran a sí mismos y maduran como personas y el sistema funciona y todo eso. No. Protagonistas egoistas, crueles, gilipollas y pese a lo mucho que la llegan a cagar, no se puede evitar simpatía por ellos.

Claro, fue inevitable pensar qué poder nos gustaría tener si nos encontráramos con una tormenta rara de cojones que nos da cualidades maravillosas. A. lo tiene claro. Ella quiere volar. Ya sea por sí misma, ya sea porque puede convocar un dragón. Cuando era pequeño pensaba mucho en la invisibilidad. Para colarme en el cine. Luego crecí y seguí pensando en la invisibilidad. Para colarme en el cine y en el vestuario de las chicas.

 
Pero maduré y empecé a considerar lo de viajar en el tiempo, despertar a los muertos y hablar con los animales. Ahora mismo no sé muy bien qué podre tendría. Seguro que no me lo darían y tendría algún poder ridículo como provocar mucha vergüenza ajena cada vez que entro en una habitación, que me crezcan largos pelos en las orejas o ser capaz de recordar siempre dónde he dejado las llaves.

Total, que la serie está muy bien y que ya no me acuerdo de cuál era el propósito de esta entrada... Cosas que pasan cuando se empieza a escribir a una hora, se va uno a trabajar y se acaba luego.

domingo, 6 de marzo de 2011

Sobre el sentido

Llevo unos días de incertidumbre bloguera. Reconozco que no sé muy bien hacía donde conducir esta bitácora que hace quinientas veinteseis entradas abrí por aburrimiento. Creo que el monstruos se me ha escapado de las manos y dudo entre volverlo a domar o pegarle un tiro. Me exige un tiempo que paso dormido o preocupado por esa novela que me ronda por la cabeza desde hace diez años y que se niega a salir más allá de su primera página. ¿Falta de tiempo? Y el sueño y que quieras que no uno acaba afectado por este ambiente de "vamos a morir" que se respira día sí, día también en las calles de la ciudad. Un desanimo y un "total pa qué" que lleva a pensar que "total pa ná, pero al menos tiene gracia".

Así que andaba yo con el espíritu revuelto, el bolsillo vacío y los ánimos por los suelos (después de que mi plan de inundar internet de porno se acabara tras una frase de A. que más o menos venía a decir "yo te apoyo en todos tus planes, pero ni se te ocurra que quiero ver Misfits") cuando decidí emprender uno de esos viajes espirituales que tan de moda se pusieron en la novela de los años cuarenta a raíz del éxito de El filo de la navaja para encontrarme a mí mismo y sentido al blog.


Así que xino-xano y, siguiendo los consejos de mi madre, llevando bajo los pantalones los calzoncillos limpios por si me pasa algo (y para impedir que en la autopsia o en el saqueo de mi cadáver puedan decir menudo guarro que lleva los calzones cagados se merecía el hacha en la cabeza), me fui a ver a mi maestro espiritual, el sabio guerrero budista y sacerdote de Khali, el padre Borracho-de-Mierda que tanta ayuda y sabios consejos me dio en mi extraña aun por explicar etapa en Manila. Así que salí de casa a voz de "A., que me voy de viaje iniciatico", a lo que recibí un "Vale, trae pan y leche a la vuelta" y me fui para Buthan. Caminando que llego antes que si dependo del transporte público. Y por la calle iba yo tó contento viajando iniciaticamente y me encontraba gente que me decía, "¿Ande vas?", y yo les decía "Na, de viaje iniciatico para encontrarme a mí mismo y encontrar sentido al blog de los huevos?", y ellos "¿Pero tú que te crees que eres el siddharta de los cojones o Bono?" y yo, "Pues no, que siempre me ha parecido un rollo y no llevo reloj". "¡Cómo te gusta llamar la atención!", y yo, "Y los huevos fritos y las lentejas y la butifarra así hecha con las puntas negritas y crujientes como el bacon que le gustaba al agente Cooper que estaba diciendo me gusta el bacon muy hecho, que cruja, y entonces entraba la Audrey Horne y a mí se me ponía la misma cara de tonto que al agente del FBI".


Y así todo el camino.

Total, que después de muchas peripecias y aventuras e incidentes y anécdotas y situaciones a cada cual más divertida, sorprendente y admirable, que llegué a casa de Borracho-de-Mierda, en el cubículo de placer trántrico y aristotélico que se ha montado entre una lavandería lituana y una casa de fornicio cúbico. Llamé a su puerta, esperé tres segundos, volvía a llamar y volví a esperar encerrándome en un bucle de seis horas que solo se rompio cuando Borracho-de-Mierda abrio la puerta diciendo que ya, joder, que ya, que estaba entre meditando y cascándomela.

- Hola Borracho-de-Mierda.
- ¡Tú!
- Vengo a buscar sentido a mi vida y a mi blog.
- ¡Y tienes lo santos huevos volver a presentar esa cara de gilipollas miope después de lo que le hiciste a mi cabra de competición!
- No he venido a hablar de Cascabel.

- Desde aquella noche en la leñera que no ha vuelto a ser la misma.
- No paso nada...
- ¡Nada! Desde entonces que no ha vuelto a jugar bien al Scrabble y solo escribe la palabra osteoporosis.
- Si hace trampas es cosa suya.
- ¡Cómo has podido volver! ¡Y sin traer nada!
- He traído una botella de vino. Y no te pienso pagar la mitad aunque te la pimples casi toda.
- Pues entonces pasa.

Y pasé. Nos servimos el vino y evitamos hablar de Cascabel que se quedó en su cuarto escuchando música gotica disfrazada de tirolesa.

- ¿Así que buscas el sentido de tu vida y del blog? No eres el primero que viene preguntando eso.
- ¿Otros han preguntado por mi sentido?
- No, han preguntado por el suyo. Pero sí que han soñado con el tuyo.
- Uala, ¿cómo has hecho un enlace desde mi recuerdo?
- Cosas de la cábala. Bueno... tu sentido... el sentido de tu vida, del universo, la vida, de tu blog y de todo es el sentido que quieras darle tú.
- ¿Qué?
- Que escribas en tu blog lo que te salga de lo huevos y tu vida, pues mira a un lado y a otro porque si no te atropella un autobús de turistas.
- ¿Y ya está? Me pego este viaje para que me digas algo que ya me sé.
- Sip. Es lo que tienen los viajes iniciaticos, que uno se pega a andar cuatrocientas páginas para entender que el sentido de su vida es lo que ya le había dicho su abuela ciega y palmípeda que sobaba el culo de su joven amante.
- Pues vaya puta mierda.
- Es lo que hay.
- Pues nada.
- Pues eso.
- Si acaso voy tirando.
- Ves, ves...
- Nos llamamos.
- Eso.
- Nada.
- Adios.

Y volvía a casa sin sacar nada en claro, pero cansado. Que es lo que tiene caminar cinco mil kilómetros sin pararse un momento a tomar un cortado. Seguiría escribiendo hasta encontrarlo un sentido a todo esto. Lo que no sabía entonces, y en principio no sé ahora, es que no lejos de allí se fraguaba mi destino. Porque alguien conspiraba contra mí. Alguien feo de cojones que podría aclarar de una vez por todas el misterio de mi nacimiento y mi origen.



Pero eso ya se explicará... supongo que antes de que se acabe el año.

jueves, 3 de marzo de 2011

Estamos trabajando...


... para salir de este pequeño bloqueo. Y supongo que será antes de que se acabe el mundo...

martes, 1 de marzo de 2011

Breve reseña del cine que me metí entre pecho y espalda el sábado

Pues eso, que el sábado mi buen, pero insufrible, amigo Jordi y yo fuímos al cine. ¿Lo que vimos?


Algunas consideraciones.

1) La película me gusto. Mucho. Muy hermosa. Quizá algún exceso visual, pero me encantan los excesos. Es una película de terror psicológico. Y funciona.
2) Las caras de gran parte del público al salir del cine eran de antología. No sé qué esperaban ver, pero cine casi fantástico, seguro que no.
3) Realmente, la sombra de Repulsión es alargada. Y Cronenberg, y Eva al desnudo, pero ¿por qué nadie ha mencionado Las zapatillas rojas de Powell y Pressburger? Continuamente me venía las imágenes de esa película. Y su color.
4) Definitivamente han desaparecido los ladrillos de la bolsa de chucherías.
5) La película es incómoda, irritante, feista y perturbadora. Pero lo que realmente me perturbó fue


Sí, la espalda tatuada de Mila Kunis, una buena actriz que desde siempre me pierde. No sé porqué ha sorprendido su brillante hacer en un papel dramático cuando ya ha demostrado que es una excelente actriz cómica. Y cuando uno sabe hacer reír, lo demás es sencillo.
6) Nueva comprobación de que la música de Tchaikovski es enfermiza, densa, dura y perversa. Quien dice que la música de El lago de los cisnes es bonita y relajante es porque nunca ha escuchado El lago de los cisnes.
7) Me encanta el ballet, aunque he visto poco y entiendo menos. Lo mismo me pasa con el boxeo.
8) Otras cosas que he olvidado.