lunes, 31 de agosto de 2009

Erotismo y palabra

"Yo no meto la mano en la braga, prefiero adivinarte a través de ella. Hay que seguir el elástico, la piel. Desciendo el nacimento del muslo, donde la piel se hace más suave. Rozo tu sexo hinchado, prisionero del tejido. ¿Lo sientes? Mi dedo acaricia tus labios. Primero uno, después el otro. Se protegen. No me toques. ¿Qué pasa? ¿No te sientes protegida? Me gusta tu braga porque es una barrera. Lo que me das es aún más preciado, pero, ¿me lo das o me dejas cogerlo? ¿Te gusta que me adentre aún más en tus secretos? Tú todavía no has reflexionado sobre eso."

Jean-Hughes Anglade a Marie Trintignant en Nuit d'été en ville, Michél Deville, 1990


Y sí, podríamos hablar de influencia.

sábado, 29 de agosto de 2009

Crónica de una obra XIII

Resumen de lo publicado: Conseguimos salir de Falac sin muchos problemas y con unas cuantas horas de retraso. El camino se presentaba llano y seguro ante nosotros y decidimos ir a buen ritmo, pero sin forzar nada. Después de sofocar un berrinche de Jordi por no tener armas (y conseguirle un par), nos detuvimos a comer en un prado donde el paleta aprovechó para explicarnos parte de la historia de su vida. En el momento más interesante apareció una muchacha llamada Aldana que nos pidió ayuda para ayudar a su pueblo.

Yo pasaría.
- ¡Jordi! Tenemos que ayudarla.
Haced lo que queráis, pero yo pasaría. Le daría un par de monedas, una palmada en el culo y que siguiera su camino. Ya hemos perdido demasiado tiempo y tenemos que llegar a las amazonas, ¡por favor! que el universo depende de vosotros.
- ¿Pero a las amazonas no íbamos a follar? - le preguntó en un susurro el yesero al mimo. Éste hizo un giro de sesenta grados con el dedo índice y sacó un paraguas de la manga.
- Eso sí - dijo el paleta.
- ¡Por favor! - Aldana volvió a caer de rodillas y a deslizar un poco más su generoso escote -. Ayudadme. Sois héroes... sólo hay que ver vuestra gallarda figura, vuestra gentil apostura, vuestro perfil heróico, vuestra...
- No digas nada más, muchacha - el paleta se abrochó los pantalones - te ayudaremos.
Los demás asentimos a la declaración paletil.
- Gracias, muchas gracias, de verdad, muchas gracias, gracias, gracias, muchas gracias, de verdad, no sé que decir a parte de gracias, gracias, de verdad, gracias... gracias... muchas gracias, por todo, por venir, por hacer lo que podáis, gracias, de verdad, muchas gracias, muchas muchas muchas muchas muchas gracias... Grac...
Os arrepentiréis.

El pueblo de Aldana estaba a un día y medio de viaje así que nos pusimos en camino lo antes posible. Nos guió por caminos cada vez más agrestes, por infinitos bosques que oscurecían el día, atravesando riachuelos, cascadas y lagos en delicadas barcazas y donde descubrimos que el paleta le tenía miedo a líquido que no fuera vino o un carajillo. Aldana hablaba poco y suspiraba mucho. La preocupación por el futuro de su pueblo y familia le daban un aspecto cada vez más cansado y más palido y arrugas de preocupación aparecían en sus ojos.
- ¡Qué fea se está poniendo la Aldana! - dijo el yesero.
- Está afectada por lo que ha ocurrido en su pueblo. Es normal que esté un poco desmejorada.
- No sé... yo antes me la tiraba con gusto, ahora sólo me la tiraba por pena. Y eso es mucho decir... que yo... mira, una piedra redonda.
Y salió corriendo a darle chutes a la piedra. Aproveché para acercarme a Aldana y hablar con ella.
- Hola.
- Eh... ah, hola.
- ¿Cómo estás Aldana?
- Bien... tenemos que llegar cuanto antes, mi pueblo nos necesita.
- Sí, vamos a buen ritmo, tranquila.
- No lo entiendes... morirán si no llegamos pronto... mi pueblo me necesita... nos necesita... es importante...
- Sí, mujer, sí... que ya vamos.
- No... no... no... me duele la cabeza... ¿Qué? Ya vamos, ya vamos...
- ¿Aldana?
- Vamos de camino...
Me parece que esta tía está como una cabra.
- Jordi - susurré -. Está preocupada. Es normal un poco de excentricidad...
Eso lo dices porque tiene buenas tetas, si fuera un callo dirías que está loca.
- Que poco me conoces.
Sí, sí... ¡Toma!
- ¡Qué ha pasado?
El yesero se acaba de romper un dedo del pie chutando piedras. Ahora vengo, voy a reírme de él.
- Aldana, ¿te encuentras mejor?
- Eh... ah, hola.
- Hola... oye unas preguntas...
- No hay tiempo... no hay tiempo... mi pueblo nos necesita, tenemos que luchar y salvarlos... ya vamos... ya vamos...
- Aldana...
- Sí... sí... mi pueblo me necesita.
- Una pregunta de nada, mujer... nada si no te molesto casi.
- Vamos... vamos... vamos... camina... camina...
- Si no nos cuentas algo no podremos ayudarte.
- ¡VAMOS! Sí, vienen conmigo.
- Joder...
Me giré para ver si alguno de mis compañeros había seguido mi conversación con Aldana, pero no había nadie cerca. Estaban todos riéndose del yesero. El más cruel era el mimo que imitaba a la perfección su dolor y su perdida de sangre.
- Mira Aldana, tengo que preguntarte qué es un shauzer óscuro y como podemos luchar...
- Ya vamos... ya vamos...
- ¡Aldana, joder, escucha un momento!
Aldana se detuvo. Su pelo rubio, aunque cada vez era más blanco, le ocultaba la cara.
- Ya vamos...
- Aldana.
Me miró. Los ojos en blanco. Abrió la boca y un largo hilo de sangre descendió de sus labios.
- Chicos...
- Joder - oí que decía el paleta.
Aldana se inclinó con violencia hacia atrás, chilló algo inteligible a los cielos y cayó violentamente en mis brazos mientras vomitaba sangre. Mi primer impulso fue cogerla, pero al ver el rastro de sangre que dejaba su boca, me aparté. Cayó de morros contra el suelo.
- Bueno - dijo el electricista -. Creo que tendremos que pasar noche aquí.

Aldana no se despertó hasta el amanecer. Su piel estaba cada vez más pálida y frágil. No habló de lo ocurrido. El camino cada vez era más agreste, duro y complicado. Una niebla iba ocupando el espacio que antes ocupara la luz del sol. Empezaba a pensar que seguir a Aldana no había sido una buena idea.
Aleluya.
Cuando parecía que no podíamos caminar más, llegamos al pueblo.
Casa vacías y destruidas. Quemadas. Arrasadas. Nadie por las calles. Ningún signo de vida.
- ¡Los he traído! - y Aldana salió a correr perdiéndose por las calles.
- ¡Aldana! - y fuímos caminando detrás de ella.
Entramos en las calles. Frío. Mucho. Oí al electricista decir que tendría que haberse traído una chaqueta. No vimos nada ni a nadie. Solo las calles abandonas y las casas derruidas.
- ¿Qué hacemos? - dije.
- Ni puta idea.
- ¿Y si buscamos a Aldana por alguna casa?
Yo me iría, pero a Jordi no le hagais cas... sí, joder, la librería está cerrada, sí... no, no puedo venderte esa mierda... ahora vuelvo...
- ¿Tenemos otra opción?
Discutíamos mientra andábamos. Echábamos algún vistazo por las ventanas por si veíamos alguna cosa que nos diera un poco de información. Nada. Llegamos a la que suposimos era la plaza de la ciudad. Ni rastro de Aldana. Y decidimos entrar en una casa. La última casa a la izquierda. Estaba abandonada. Polvo, muebles rotos. En un rincón un bulto de ropa.
- Mirad - dijo el yesero -. Ropa de tía. Voy a ver.
- Estoy en la habitación de al lado.
Una mesa. Una silla. Y libros.
Me acerqué con cuidado. Uno de los libros me llamó la atención. Era de tapas amarillas y páginas desgastada por dedos y tiempo. Lo cogí con cuidado entre mis manos. Leyendas, criaturas, hechos e historia del reino de Aqualata. Interesante. Era una especie de diccionario sobre la tierra donde ahora estábamos. Aunque estaba escrito en una lengua y unos caracteres que no conocía, no me supuso ningún problema leerlo. Busque la s. Lo encontré. Y lei.
- Mierda... Chicos...
Entraron en la habitación. El yesero llevaba unos sostenes en la cabeza y el mimo se había vestido de gran señora en decadencia.
- ¿Qué?
- Tenemos un problema.
Y les leí la entrada que dedicaban al shauzer óscuro.
Al acabar la lectura oímos un grito femenino. Salimos a la plaza y vimos a Aldana deshacerse ante nuestros ojos. Su carne era como gelatina y en poco segundos de ella sólo quedó un amasijo de carne y huesos en el suelo. Y una carcajada triunfal heló el aire.
La habéis cagado.

Libro que encontré en el pueblo de Aldana. Nos sirvió de mucho para entender este nuevo mundo.

jueves, 27 de agosto de 2009

miércoles, 26 de agosto de 2009

Estos días en la librería

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domingo, 23 de agosto de 2009

Historia de Los Jalapeños, grupo conceptual de pop

Lo prometido es deuda, y aunque he tardado un poco más de lo que pensaba, aquí va la historia del grupo conceptual de pop Los Jalapeños y como su corta carrera cambió la historia de la música para siempre.

Reconozco que estoy vago y que volver a hablar de Los Jalapeños se me hace cuesta arriba. Otra vez explicar las dos semanas de vida del grupo y volver a oír las consabidas comparaciones con el Pet Sounds, el Odessey and Oracle o Dioptria I. Uno se cansa de ser un renovador de la música pop y de hablar siempre de lo mismo sobre todo si los caminos que ese han tomado llevan a otras esferas de la creación artística. Así que sin remordimientos, rescato un viejo artículo que escribí para la prestigiosa revista senegalesa de música Pamúsicalaqueoyes donde lo explico todo tal como fue y tal como surgió.

"Éramos cuatro. César, David, Jordi y yo. Ninguno de nosotros teníamos la más mínima idea de música. Bueno, mentira. César decía que tocaba algo la guitarra, pero sólo lo suficiente como para eliminar la competencia masculina cuando había muchachas delante. Jordi decía que tocaba la armónica; decía que aprendió a tocarlar gracias a un músico negro ciego que conoció en Memphis cuando hacia cuatro o cinco años de trabajos forzados en una prisión. David era David y yo me había conformado todos esos años con tocar la botella de anís en reuniones navideñas y poca cosa más. Pero queríamos ser músicos, queríamos tocar las mieles del éxito y la fama, queríamos sentirnos ungidos por los dioses, queríamos levantar faldas y que las mujeres nos adorasen y nos lanzaran las bragas con sus números de teléfono apuntados.. Así que decidimos montar un grupo de pop, pero no un grupo cualquiera, un grupo conceptual de pop.

"Y así lo hicimos. En una reunión que tuvimos en el Teatre de l'Aurora de Igualada, tras un par de frases, montamos la reunión. Aún conservo la grabación que la CIA nos hizo (una serie de casualidades hizo que David fuera sospechoso de tráfico de armas genéticas. Lo que nos reímos con eso...)

Jorge: ¿Montamos un grupo?
David: Vale.
César: Por mí...
Jordi: ¿Queda cerveza?
Jorge: Pues ya está.

"Así nació el grupo. Jordi sería el líder y voz cantante. Excesos, insultos a la prensa, numeritos, númerosas amantes, habituado a los tríos, problemas en las giras. César, guitarra. Sensibilidad, seriedad, profesionalidad. Adicto a tres o cuatro estupefacientes y soñando con montar un bar en las Bahamas. Jorge, bajo. Por encima de todo esto. El elemento discordante. Preferiría estar en su estudio componiendo algo experimental que no venderse en aras de un fugaz exito. David, bateria. Excentrico, divertido, para él todo sería un juego entre amigos que le permitiría ir de gira, conocer gentes y países y dar a conocer su verdadera pasión, la música electrónica (vamos, que se enchufa) experimental. Con poca fortuna, por cierto. (Dejo el enlace a uno de sus vídeos, naturalmente en la edición en papel de la revista no pude ponerlo. El enlace es éste.)

"Pero seríamos un grupo diferente. Seríamos el primer grupo conceptual de pop, o sea, nada de música, nada de instrumentos, nada de canciones. Solo la imagen y el concepto de grupo. Teníamos un lema:

Somos un grupo cojonudo, no necesitamos música para demostrarlo.

"Y eso fuímos. Un grupo conceptual. Un grupo basado en la imagen y en la actitud. No engáñabamos. Vendíamos la libertad total al público para ver en nosotros el grupo que quería ver. Una actitud. Una forma de entender la música. La forma de entender la música en un un mundo y en un mercado como el nuestro basado en la imagen, el clip, la noticia, la foto, el escándalo. La música es lo que menos importaba si es que alguna vez ha importado algo. ¡Qué importa que no sepamos cómo se coje un instrumento musical! Que conceptos como entonación, ritmo y esas cosas nos suenen a promesas hechas en noche de borrachera. Acaso a importado a la gran parte de los músicos y cantantes de las épocas. La música sólo es una excusa para ser adorado por las masas enfervecidas de deseo y admiración. Imagen. Diseño. Y eso es lo que desde la mayor honestidad decidimos dar como Los Jalapeños.

"¿Por qué nos pusimos Los Jalapeños? Bueno, existen muchas leyendas sobre este detalle. Una dice que era el nombre de una antigua novia de Jordi que le rompió el corazón y los testículos. Otra que César y Dávid se conocieron en una calle que se llevaba ese nombre, se enamoraron y decidieron que pronunciar con público la palabra jalapeño sería una forma elegante de decir te lo quiero comer todo. Naturalmente esta teoría es ridícula. César y David forman parte de la historia del pop como otra pareja de hermanos en un mismo grupo. Una teoría que me gusta mucho es que llamamos Los Jalapeños al grupo después de una ingesta masiva de esta pequeña planta en una extraña fiesta en la playa donde corría libre cantidades industrials de alcóhol, peyote, guacamole hecho por los presos de un sanatorio mental guatamanteco, actrices porno buscando una oportunidad, viejas leyendas del country y un burro. Ninguna de estas tres teorías es verdad. Nos llamamos Los Jalapeños por un motivo muy sencillo: porque nos salió de las pelotas. Y punto.

"Lo teníamos todo. Fama y prestigio. El conocido crítico musical K.K. Topper dijo "Por fin un grupo honesto, no da nada pero lo recibimos todo". Las fans nos esperaba a la salida de los bares. Nos llovían ofertas astronómicas por conciertos conceptuales. Bob Dylan y Patti Smith se ofrecieron como teloneros. "Hasta nos dejaremos tirar una tarta" dijo Dylan. Empezamos los viajes, las entrevistas, las fotos promocionales, las camisetas, las pastillas anticonceptivas con nuestra cara, los pósters para quinceañeras mojadas, las salidas nocturnas de tres días, las misiones humanitarias (como toda estrella del pop/rock que se precie también fuímos solidarios durante una temporada; las pobres muchachas del equipo femenino de voléibol playa sueco y cubano nos necesitaban). Pero la fama de nuestro propio concepto se nos subió a la cabeza y todo se fue a la mierda.

"Empezaron las peleas, las discusiones interminables sobre nuestro propio concepto de grupo, las broncas y las intrigas entre nosotros para sobresalir. A Jordi tanto prestigio como cantante musicovocal conceptual se le subió a la cabeza y empezó con absurdas exigencias que mezclaban toallas y periquitos. César cada vez se metía más en un mundo óscuro, peligroso y realmente inquietante como era la canción de autor coprometida. David perdió la cabeza por una peligrosa morena gótica y decidió llevar hasta sus últimas consecuencias su experimentación musical. Yo, por mi parte, me daba cuenta de lo vacio y vacuo que era todo este mundo musical conceptual y desengañado di un portazo un día y me encerre en el proyecto de mi vida, una historia de los charcos de Igualada. Dos semanas después de nacer, el grupo desapareció. Fuímos engullidos por nuestro propio monstruo.

"Tiempo después nos reunímos en un bar para hablar del pasado y cerrar las heridas. Nos reímos recordando las anécdotas y siendo conscientes desde la distancia y la tranquilidad de lo importante que fuímos para la evolución de la música pop y para la música en general. Analizando la música que se hizo post-jalapeños nos dimos cuenta que nuestra influencia se dejaba ver y masticar. Cada día la música importa menos y más la imagen... pero también nos dimos cuenta con tristeza que nuestro mensaje conceptual no llegó a cuajar haciendo que todo sea un lectura superficial de lo que creamos.

"Con la promesa de una posible reunificación, nos despedimos y cada uno siguió su camino. Quien sabe lo que deparará el futuro. Los Jalapeños llegaron y se fueron, pero su huella perdurará siempre. O al menos su concepto.

Y, ahora, unas fotos promocionales.