Una cafetería/librería de Igualada especializada en literatura de viajes (aunque a mi lado aparecen los últimos símbolos perdidos, las mujeres que no son amadas, el planeta, etc. Pero se entiende, no solo de viajes al valle de los asesinos vive el lector - ni el dueño, claro). Estoy escribiendo aquí porque desde hace unas dos semanas tengo muchos problemas con mi conexión de Internet en casa...
- Pero muchos muchos.
- Y tanto.
- Dos semanas sin pornografía.
- Ni vídeos de chinos cayéndose por escaleras.
... y en este bar hay conexión wifi y me permite consultar correos, contestarlos y perder el tiempo con las múltiples posibilidades que ofrece la red...
- ¿Además de porno?
- Además.
- Guauuuuu.
... para mi trabajo y mi deleite. Pero en casa es imposible... la conexión lenta y agónica, clamando que la dispare, que la deje morir e ir al paraiso de las conexiones lentas donde se encuentran pacientes usuarios que no les importa esperar veinte minutos para ver el correo...
- La espera y la paciencia son virtudes.
- A ver, sí, son virtudes. Si esperas a un amigo en una estación, si no te importa alargar veinte minutos más la cena con una muchacha porque no traen la cuenta... Pero si lo que esperas es ver tu correo porque hace días que te tienen que enviar un mail importante y lo único que encuentras es publicidad de una agencia de viajes, la oportunida de ganar mucho dinero con cigarrillos ingleses o una de esas cadenas de niños enfermos que han desaparecido y que si no la sigues te caerá una pianola encima, pues no es una virtud. Es una tocada de huevos.
... y de verdad, intento no ponerme borde cada vez que llamo al servicio técnico. De verdad. Soy comprensivo, comunicativo, paciente y todo eso. Entiendo que son personas que hacen su trabajo y que no pueden hacer más, pero, joder, después de tres días de espera, de media hora colgado al trabajo para que al final me digan que nada, que espere a que me llame alguien...
- ¿Quién es ese alguien?
- No lo sé. Nadie lo sabe.
- ¿Dios?
- No, Dios no.
- Ah.
- Es un ser más misterioso y poderoso que controla las ondas de señal de las antenas y que me permitirán...
- Descargar porno.
- ... utilizar Internet de una forma normalizada.
Así que aquí estoy. Sólo en el bar (si no se cuenta al camarero, claro). Sentado entre mapas de destinos a los que nunca he ido. Imaginándome en ellos en buena compañía. Pero imaginándonos en Cuba más. Suena música agradable para escuchar en un bar y no prestar atención.
- Vete a tomar la pastilla que si no te duermes.
- Sí, gracias. Ahora vuelvo.
- Drogata...
- ¡Qué vergüenza!
- Tan joven y sin poder pasar sin pastillas.
- Míralo... qué vergüenza...
Seguro que es drogadicto.
- Ya viene.
- ¿De qué hablábais?
- Nada... nada... del tiempo...
¿Y por qué estoy escribiendo todo esto que no conduce a nada?
- Sí, ¿por qué?
Porque ahora que vuelvo al blog pues resulta que no se muy bien por dónde empezar, de qué hablar, cómo enfocar la que es sin duda una nueva etapa... Tengo algunos temas, pero no sé muy bien cual atacar primero...
- ¿Cuáles son?
1. Una crónica veraz de mi fiesta de cumpleaños. Sexo, violencia, drogas, música francesa...
2. El proyecto cinematográfico de mi buen amigo Jordi para dignificar el cine porno.
3. Alguno de los sueños que he tenido últimamente (incluido el del ataque de las zombis buenorras y la necesidad que tenía de comer chocolate).
4. Los nuevos objetos que he ido encontrando para la decoración del piso. Necesito vuestro apoyo porque, extrañamente, A. se muestra ligeramente recelosa.
- Pues que decidan los lectores... si te queda alguno después del parón, claro.
- Pero es que quiero hablar de los tres.
- Pues que los pongan en orden.
- ¿Sí? ¿Es buena idea?
- Es una idea... no nos pidas más.
- Pues hecho. Que decidan los lectores.
Pues eso. Ya diréis algo. Ahora cierro esto y me voy a trabajar. Tengo toda una sección infantil que reordenar.
- Hoy os habéis portado muy bien.
- Sí...
- Estoy muy orgulloso de vosotras.
- Porque nos has pillado bajos de azúcar que si no...
- Ya verás, ya.
jueves 19 de noviembre de 2009
martes 17 de noviembre de 2009
Volver...
Bueno, intentaré que esto vuelva a la normalidad. Poco a poco y con buena letra, como decía aquel. Así que nos ponemos al día.
1. Tema resonancia magnética: pues no me la pude hacer. No. Ni de coña. ¿Por qué? Bueno, es que a parte de todo soy claustrofóbico. Y la idea de meterme en ese tubo... pues bueno... que fue algo duro que digerir. Pero como soy un muchachote muy valiente y decidido, que me solté la chuleria de enfrentarse a los miedos y chorradas de esas y para adelante. Anda. Ese día me levanté decidido y con ganas de comerme el mundo. Me puse mis calzoncillos de Batman para darme ánimos y fui al hospital. Sentadito en la sala de espera me iba poniendo nervioso. Una enfermera muy simpática me vino a buscar y me acompañó a una cabina donde podría cambiarme.
- Quítatelo todo...
- Pero señorita... si apenas nos conocemos...
- Menos los calzoncillos...
Y cerró la puerta. Me desnudé y me arrepentí de haberme puesto los calzoncillo de Batman, porque, claro, me dieron una de esas horribles batas que se abren por atrás... La idea de ir caminando por los pasillos del hospital con un enorme Batman en mis nalgas empezó a tirarme para atrás. Pero después de perder minutos de mi vida atando la bata de forma correcta, estaba preparado para enfrentarme a la resonancia. Total, ¿qué puede pasar? Todo el mundo me había dicho que no pasaba nada, que sólo haría ruido.
Un grupo de médico muy simpático me dio la bienvenida y me explicó como iba a ser todo. Sólo tenía que tumbarme y ellos se encargaban de todo. Pues nada. Me tumban en la máquina. Es una camilla, un tubo... siento la pobre descripción, pero no llevaba las gafas puestas. De repente me atan la cabeza con una cinta, me ponen almohadillas en la sienes, me dan un trozo de plástico para que aprete si pasa algo y me meten en un tubo estrecho... muy estrecho... Y me meten dentro.
Respira... respira... no pasa nada... respira... son profesionales... Le doy al aviso de emergencia.
- Dejadme respirar, soy clautrofóbico, por favor, sacadme de aquí...
- Tranquilo, tranquilo, respira... no pasa nada... esto es normal... respira...
- Vale, volvamos a intentarlo.
- Ok. Cierra los ojos y piensa en cosas agradables.
- Vale.
Cerré los ojos y pensé en cosas agradables. Y esto es lo que pensé.
a. ¿Y si los médicos en verdad se han escapado de una cárcel psiquiátrica y se cayeron bien entre rejas y medicación y han decidido montar un ejército de psicopatas que eliminará a los usuarios de resonancias magnéticas?
b. ¿Y si la radiación me deja ciego, o tonto, o me da superpoderes inmensos y me convierto en un Hulk miope?
c. ¿Y si en el momento en que estoy encerrado hay un ataque zombi y mueren todos y me quedo allí dentro sin poder salir?
d. ¿Y si por culpa de los imanes de la resonancia viajo en el tiempo y acabo en un mundo paralelo controlado por fans de David Bisbal?
Total, que no habían dejado de entrarme en el tubo que se me ocurrió abrir los ojos y noté que no podía mover los brazos, que si pasaba algo no me podría levantar, que estaba estrecho y con poco aire... Empecé a llorar y a gritar que quería salir de allí dentro. Que, por favor, me sacaran.
Y eso hicieron. Me acompañaron al vestuario, me puse mi ropa y salí del hospital con una horrible sensación en el cuerpo. Me fui a desayunar con A. y con Jordi y el agobio se fue hiendo.
Y visto que no pueden hacerme una resonancia, me harán un TAC. No es para diagnosticar, sino para eliminar otras opciones (llámese tumor, llámese control mentar, llámese gusano subtropical que se ha aposentado en mi cerebro). Tengo hora en diciembre... Viendo como suele ir la medicina en este pais, aun estoy de suerte.
¿Y si al salir del tubo me encuentro con esto?
No puedo sobrevivir armado sólo con unos calzoncillos de Batman y muchas ganas.
2. Aunque no actualice las lecturas, voy leyendo. Novela negra, sobre todo. Delante del ordenador paso poco tiempo por el problema de los ojos. Me duelen si estoy mucho tiempo mirando la pantalla. Es horrible, pero bueno, también pienso que si empiezo a no hacer cosas acabaré por no hacer nada.
3. Me estoy volviendo abstemio... Ahora estoy enganchado al zumito de piña. Dejando el café a partir de las cuatro de la tarde... ¿Y todo esto por qué? Porque por muy paradójico que suene, por la noche me cuesta dormir.
4. Quiero agradecer todo el apoyo y las muestras de afecto que he recibido. Y, sobre todo, todas las bromas, chanzas e ironias que me han acompañado desde la primera vez que mi cabeza cayó en un ataque de sueño. Institucionalizado está lo de "Bello durmiente", como lo de "Buenas noches" a media tarde, "Que la preocupación no te quite el sueño" y cosas de esas. Todo por la normalización.
1. Tema resonancia magnética: pues no me la pude hacer. No. Ni de coña. ¿Por qué? Bueno, es que a parte de todo soy claustrofóbico. Y la idea de meterme en ese tubo... pues bueno... que fue algo duro que digerir. Pero como soy un muchachote muy valiente y decidido, que me solté la chuleria de enfrentarse a los miedos y chorradas de esas y para adelante. Anda. Ese día me levanté decidido y con ganas de comerme el mundo. Me puse mis calzoncillos de Batman para darme ánimos y fui al hospital. Sentadito en la sala de espera me iba poniendo nervioso. Una enfermera muy simpática me vino a buscar y me acompañó a una cabina donde podría cambiarme.
- Quítatelo todo...
- Pero señorita... si apenas nos conocemos...
- Menos los calzoncillos...
Y cerró la puerta. Me desnudé y me arrepentí de haberme puesto los calzoncillo de Batman, porque, claro, me dieron una de esas horribles batas que se abren por atrás... La idea de ir caminando por los pasillos del hospital con un enorme Batman en mis nalgas empezó a tirarme para atrás. Pero después de perder minutos de mi vida atando la bata de forma correcta, estaba preparado para enfrentarme a la resonancia. Total, ¿qué puede pasar? Todo el mundo me había dicho que no pasaba nada, que sólo haría ruido.
Un grupo de médico muy simpático me dio la bienvenida y me explicó como iba a ser todo. Sólo tenía que tumbarme y ellos se encargaban de todo. Pues nada. Me tumban en la máquina. Es una camilla, un tubo... siento la pobre descripción, pero no llevaba las gafas puestas. De repente me atan la cabeza con una cinta, me ponen almohadillas en la sienes, me dan un trozo de plástico para que aprete si pasa algo y me meten en un tubo estrecho... muy estrecho... Y me meten dentro.
Respira... respira... no pasa nada... respira... son profesionales... Le doy al aviso de emergencia.
- Dejadme respirar, soy clautrofóbico, por favor, sacadme de aquí...
- Tranquilo, tranquilo, respira... no pasa nada... esto es normal... respira...
- Vale, volvamos a intentarlo.
- Ok. Cierra los ojos y piensa en cosas agradables.
- Vale.
Cerré los ojos y pensé en cosas agradables. Y esto es lo que pensé.
a. ¿Y si los médicos en verdad se han escapado de una cárcel psiquiátrica y se cayeron bien entre rejas y medicación y han decidido montar un ejército de psicopatas que eliminará a los usuarios de resonancias magnéticas?
b. ¿Y si la radiación me deja ciego, o tonto, o me da superpoderes inmensos y me convierto en un Hulk miope?
c. ¿Y si en el momento en que estoy encerrado hay un ataque zombi y mueren todos y me quedo allí dentro sin poder salir?
d. ¿Y si por culpa de los imanes de la resonancia viajo en el tiempo y acabo en un mundo paralelo controlado por fans de David Bisbal?
Total, que no habían dejado de entrarme en el tubo que se me ocurrió abrir los ojos y noté que no podía mover los brazos, que si pasaba algo no me podría levantar, que estaba estrecho y con poco aire... Empecé a llorar y a gritar que quería salir de allí dentro. Que, por favor, me sacaran.
Y eso hicieron. Me acompañaron al vestuario, me puse mi ropa y salí del hospital con una horrible sensación en el cuerpo. Me fui a desayunar con A. y con Jordi y el agobio se fue hiendo.
Y visto que no pueden hacerme una resonancia, me harán un TAC. No es para diagnosticar, sino para eliminar otras opciones (llámese tumor, llámese control mentar, llámese gusano subtropical que se ha aposentado en mi cerebro). Tengo hora en diciembre... Viendo como suele ir la medicina en este pais, aun estoy de suerte.
¿Y si al salir del tubo me encuentro con esto?No puedo sobrevivir armado sólo con unos calzoncillos de Batman y muchas ganas.
2. Aunque no actualice las lecturas, voy leyendo. Novela negra, sobre todo. Delante del ordenador paso poco tiempo por el problema de los ojos. Me duelen si estoy mucho tiempo mirando la pantalla. Es horrible, pero bueno, también pienso que si empiezo a no hacer cosas acabaré por no hacer nada.
3. Me estoy volviendo abstemio... Ahora estoy enganchado al zumito de piña. Dejando el café a partir de las cuatro de la tarde... ¿Y todo esto por qué? Porque por muy paradójico que suene, por la noche me cuesta dormir.
4. Quiero agradecer todo el apoyo y las muestras de afecto que he recibido. Y, sobre todo, todas las bromas, chanzas e ironias que me han acompañado desde la primera vez que mi cabeza cayó en un ataque de sueño. Institucionalizado está lo de "Bello durmiente", como lo de "Buenas noches" a media tarde, "Que la preocupación no te quite el sueño" y cosas de esas. Todo por la normalización.
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El bello durmiente
domingo 8 de noviembre de 2009
Al loro...
Buenas,
un par de cosas muy breves.
1. Visita al neurólogo bien. El miércoles tengo resonancia magnética. Me mirará el cerebro por dentro para descartar cosas que empiezan por t o por c (es que parace que no se pueden pronunciar las palabras). Tengo miedo de lo que encuentren... ¡Tengo tanta mierda en la cabeza! Tanta serie B, literatura inglesa, zombies, teorías físicas, lujuria desenfrenada, etc.
2. Por culpa de esto que me sucede, resulta que no puedo mirar la pantalla de un ordenador porque me empiezan a llorar los ojos, me pinchan alfileres en las sienes y me entran unas enormes ganas de dormir... Es lo que tiene mantener la mirada fija. Como casi no puedo escribir, actualizaré menos y escribiré menos mails todavía. Tengo algunos pendientes que llegarán, no hay problema. Pero para continuar la comunicación... bueno... tengo que recurrir a lo clásico de la carta y el correo... Así que de los que tengo dirección... lo siento, no os libreréis de mí. Si alguien quiere, que me la mande.
3. Por esto mismo, he vuelto a escribir ficción a mano. Es curioso, las frases salen más largas...
Un abrazo y de momento os vuelvo a dejar... a ver como va todo.
un par de cosas muy breves.
1. Visita al neurólogo bien. El miércoles tengo resonancia magnética. Me mirará el cerebro por dentro para descartar cosas que empiezan por t o por c (es que parace que no se pueden pronunciar las palabras). Tengo miedo de lo que encuentren... ¡Tengo tanta mierda en la cabeza! Tanta serie B, literatura inglesa, zombies, teorías físicas, lujuria desenfrenada, etc.
2. Por culpa de esto que me sucede, resulta que no puedo mirar la pantalla de un ordenador porque me empiezan a llorar los ojos, me pinchan alfileres en las sienes y me entran unas enormes ganas de dormir... Es lo que tiene mantener la mirada fija. Como casi no puedo escribir, actualizaré menos y escribiré menos mails todavía. Tengo algunos pendientes que llegarán, no hay problema. Pero para continuar la comunicación... bueno... tengo que recurrir a lo clásico de la carta y el correo... Así que de los que tengo dirección... lo siento, no os libreréis de mí. Si alguien quiere, que me la mande.
3. Por esto mismo, he vuelto a escribir ficción a mano. Es curioso, las frases salen más largas...
Un abrazo y de momento os vuelvo a dejar... a ver como va todo.
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El bello durmiente
lunes 2 de noviembre de 2009
Apoyo
Noche. El coche llevaba aparcado cerca del acantilado cincuentra y siete minutos. Asiento de atrás.
Él ya tenía los pantalones por los tobillos. Ella mecía sus tirantes a medio brazo.
Él mira hacia abajo.
- Me tendrás que animar de otra manera... ya sabes.
Ella le mira a los ojos. Pasea una lengua por los labios. Abre la boca.
- ¡Venga bonita! ¡Tú puedes! ¡Tú puedes! ¡Animos! ¡Animos! ¡Aupa bonita, aupa bonita!
Primera y última cita; pero aunque la otra ella agradeciera tímida las incondicionales muestras de apoyo, a veces la vergüenza ante desconocidos pesa más que las ganas de explorar nuevos territorios.
Él ya tenía los pantalones por los tobillos. Ella mecía sus tirantes a medio brazo.
Él mira hacia abajo.
- Me tendrás que animar de otra manera... ya sabes.
Ella le mira a los ojos. Pasea una lengua por los labios. Abre la boca.
- ¡Venga bonita! ¡Tú puedes! ¡Tú puedes! ¡Animos! ¡Animos! ¡Aupa bonita, aupa bonita!
Primera y última cita; pero aunque la otra ella agradeciera tímida las incondicionales muestras de apoyo, a veces la vergüenza ante desconocidos pesa más que las ganas de explorar nuevos territorios.
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Microcuento
viernes 30 de octubre de 2009
El bello durmiente
Buenas,
salgo un momento de mi crionización para explicar algo que creo modificará sustancialmente mi vida. Resulta que desde hace mucho tiempo tengo problemas para dormir. Duermo poco y lo que duermo es ultraligero oyendo todo lo que ocurre en la calle, en las casas de los vecinos y en mi misma cama. Eso me afecta a mi devenir diario porque voy luego con los ojos cargados de sueño todo el día, paso unos mediodías horribles y, luego, por las noches pese al cansacio, desvelado. Una jaqueca me suele acompañar durante el día y la sensación de que me quedo dormido en cualquier parte.
Pues bueno, estos últimos días ha sido así. Me quedaba dormido. Así, por la buenas. Estaba hablando con A. y de repente... a dormir. Estaba delante del ordenador... y a dormir.
Ayer fue el día máximo. Todo el día durmiendo. Me levanté con una sensación de sueño horrible. Fui a Vodafone a pedir la reparación de mi móvil, me tomaron el pelo, pero estaba demasiado cansado como para reaccionar. Fui a un bar a escribir, me encontré con un amigo y me dormí en el bar. La sensación de párpados muy pesados (como ahora mismo) y no poder focalizar mi atención en un punto concreto, las imágenes dispersas
(acabo de despertarme)
pues eso... que me duermo. Y en el bar lo hice. Fui para casa e intentaba mantenerme despierto leyendo, pero al momento volvía a caerme dormido. Llegó A. de trabajar y me encontró dormido. Comiendo, dos cabezadas. Intento de siesta. Para el médico. En el coche y en la consulta. Para urgencias. En la recepción de urgencias. En la silla de ruedas (cómoda) y en la camilla. Análisis de sangre y orina. Insistencia en el tema de las drogas. No, no se droga. Análisis correctos. Sano como un toro. ¿Y el sueño?
Narcolepsia.

A la espera de la opinión del neurólogo.
Pero tiene toda la pinta. Supongo que eso explica los esfuerzos para mantenerme despierto los mediosdias a base de café ultravenoso, las siestas pesadas, las cada vez más habituales salidas de la librería en busca de café y la sensación continua de sueño. ¿Y por qué se ma ha intensificado ahora en vacaciones? Porque no tengo actividades que me mantengan en tensión. Nada de atender a clientes, ir a trabajar, moverme de un lado a otro...
La verdad, estaba preocupado. Con ataques así te pasan ideas raras por la cabeza, pero cuando me dijero que seguramente sería narcolepsia me quede tranquilo. Sólo es sueño. Sólo me duermo. No pasa nada.
Naturalmente esto puede frenarme algunas aspiraciones sociales:
1. Será difícil que llegue a conducir un autobús escolar.
2. La cirugía me queda restringida.
3. Lo de ser controlador aéreo... en otra vida quizás.
4. Lo mejor es que me acostumbre a llevar casco.
5. Nada de comer sopa cuando estoy sólo para evitar un posible ahogo.
Y algunas ventajas
1. Si alguien me aburre me puedo dormir y tengo una excusa perfecta.
2. Puedo alargar lo de sacarme el carnet de coche.
3. Me convierte en una persona especial.
4. Y otras que supongo que ya ire descubriendo.
Y, además, uno piensa en lo bien que se lo van a pasar mis amigos con sus bromas y coñas y ya se siente satisfecho.
Ya os ire contando como evoluciona todo esto...
Buenas noches.
Y os dejo un vídeo científico y didáctico sobre la narcolepsia (que, repito, aunque no es seguro es lo más probable que tenga).
salgo un momento de mi crionización para explicar algo que creo modificará sustancialmente mi vida. Resulta que desde hace mucho tiempo tengo problemas para dormir. Duermo poco y lo que duermo es ultraligero oyendo todo lo que ocurre en la calle, en las casas de los vecinos y en mi misma cama. Eso me afecta a mi devenir diario porque voy luego con los ojos cargados de sueño todo el día, paso unos mediodías horribles y, luego, por las noches pese al cansacio, desvelado. Una jaqueca me suele acompañar durante el día y la sensación de que me quedo dormido en cualquier parte.
Pues bueno, estos últimos días ha sido así. Me quedaba dormido. Así, por la buenas. Estaba hablando con A. y de repente... a dormir. Estaba delante del ordenador... y a dormir.
Ayer fue el día máximo. Todo el día durmiendo. Me levanté con una sensación de sueño horrible. Fui a Vodafone a pedir la reparación de mi móvil, me tomaron el pelo, pero estaba demasiado cansado como para reaccionar. Fui a un bar a escribir, me encontré con un amigo y me dormí en el bar. La sensación de párpados muy pesados (como ahora mismo) y no poder focalizar mi atención en un punto concreto, las imágenes dispersas
(acabo de despertarme)
pues eso... que me duermo. Y en el bar lo hice. Fui para casa e intentaba mantenerme despierto leyendo, pero al momento volvía a caerme dormido. Llegó A. de trabajar y me encontró dormido. Comiendo, dos cabezadas. Intento de siesta. Para el médico. En el coche y en la consulta. Para urgencias. En la recepción de urgencias. En la silla de ruedas (cómoda) y en la camilla. Análisis de sangre y orina. Insistencia en el tema de las drogas. No, no se droga. Análisis correctos. Sano como un toro. ¿Y el sueño?
Narcolepsia.

A la espera de la opinión del neurólogo.
Pero tiene toda la pinta. Supongo que eso explica los esfuerzos para mantenerme despierto los mediosdias a base de café ultravenoso, las siestas pesadas, las cada vez más habituales salidas de la librería en busca de café y la sensación continua de sueño. ¿Y por qué se ma ha intensificado ahora en vacaciones? Porque no tengo actividades que me mantengan en tensión. Nada de atender a clientes, ir a trabajar, moverme de un lado a otro...
La verdad, estaba preocupado. Con ataques así te pasan ideas raras por la cabeza, pero cuando me dijero que seguramente sería narcolepsia me quede tranquilo. Sólo es sueño. Sólo me duermo. No pasa nada.
Naturalmente esto puede frenarme algunas aspiraciones sociales:
1. Será difícil que llegue a conducir un autobús escolar.
2. La cirugía me queda restringida.
3. Lo de ser controlador aéreo... en otra vida quizás.
4. Lo mejor es que me acostumbre a llevar casco.
5. Nada de comer sopa cuando estoy sólo para evitar un posible ahogo.
Y algunas ventajas
1. Si alguien me aburre me puedo dormir y tengo una excusa perfecta.
2. Puedo alargar lo de sacarme el carnet de coche.
3. Me convierte en una persona especial.
4. Y otras que supongo que ya ire descubriendo.
Y, además, uno piensa en lo bien que se lo van a pasar mis amigos con sus bromas y coñas y ya se siente satisfecho.
Ya os ire contando como evoluciona todo esto...
Buenas noches.
Y os dejo un vídeo científico y didáctico sobre la narcolepsia (que, repito, aunque no es seguro es lo más probable que tenga).
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Día a día,
El bello durmiente
sábado 24 de octubre de 2009
Comunicado oficial
Se hace saber al respetable público lector que este vuestro humilde blog queda momentaneamente en estado de crionización. Usease que de momento no avanzará más allá de esta entrada. El motivo es sencillo, el autor de toda esta tontá necesita concentrar todos sus esfuerzos, energias y ansias en un proyecto en el que se embarcó hace poco y que no avanza por dispersión de palabras: viajar en el tiempo.
Así que de momento y hasta nuevo aviso, este blog se queda como el amigo Solo

En un tiempo que esperemos sea breve, este blog volverá a abrir sus puertas.
Nos vemos en los bares.
P.S. Todo esto no quiere decir que no vaya a seguir chafardeando en vuestros blogs, escribiendo mails (tarde, lo sé) y otras cosas. Y si alguien me quiere para algo me encontrará en la dirección de correo que aparece en mi perfil. Un abrazo a todos.
Así que de momento y hasta nuevo aviso, este blog se queda como el amigo Solo

En un tiempo que esperemos sea breve, este blog volverá a abrir sus puertas.
Nos vemos en los bares.
P.S. Todo esto no quiere decir que no vaya a seguir chafardeando en vuestros blogs, escribiendo mails (tarde, lo sé) y otras cosas. Y si alguien me quiere para algo me encontrará en la dirección de correo que aparece en mi perfil. Un abrazo a todos.
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