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lunes, 1 de enero de 2018

Una de esas estúpidas entradas de propósitos de año nuevo

Sí, una entrada de estúpidos nuevos propósitos.
Nadie dijo que no cayera en los amorosos brazos de los tópicos o que no fuera estúpido.

1. Escribir más en los blogs. Ja, ja, ja. Ya sabemos cómo acaba eso.

2. Leer viejos bestsellers ahora casi olvidados. A saber...


Todo con su correspondiente comentario y si lo hay, visionado de la película que dio origen. Y otros que puedan ir surgiendo y que me puedan recordar.

3. Intentar ver más cine.
Y si puede ser, profundizar más en el cine pre-code, en el fantaterror, en el slasher y en la serie B en general.

4. Volver a leer esos blogs que me gustan, me interesan, pero que sin querer se han ido quedando en el camino por ese ser mitológico llamado "falta de tiempo". Aunque sea sentado en la taza del water y luchando porque la niña y los gatos se quedan fuera, volveré a vosotros.

5. Ser mejor librero.
A veces me puede el desanimo por cómo está el mundo del libro, pero intentaré recuperar eso que me hacía tan feliz de mi trabajo. Leer, recomendar, sorprender. Y poner especial atención en los jovenes lectores.Y si hace falta parar todas las balas que sean necesarias para protegerlos.

6. Escribir.
Y lo más importante, acabar algo.

7. Otros que iré apuntando en esta entrada a lo largo del año.
Ahora no más que tengo que ir a hacer la comida.
El mundo extrablog no perdona.

martes, 14 de abril de 2009

Resumiendo cinco días

Pues eso... creo que el título de la entrada lo resume bien, ¿no? Hablaré de lo que he hecho (y de lo que no he hecho que es más) en estos cinco días de minivacaciones que aunque han servido para que deje el día a día a un lado, no han servido ni para recuperar sueño ni para que me vea con fuerzas para lo que viene.

He escrito menos de lo que pretendía, pero más de lo que esperaba. Y eso es mucho contando con lo poco disciplinado que soy en el momento de escribir. Cada día me doy más cuenta que no puedo planificar nada, que escribo sólo tontás y que la pereza me puede. Supongo que debo empezar a aceptar el hecho de ser un escritor teórico...

He visto algunas películas. Nada serio, no os asustéis. Comedias en su mayoría. Virgen a los 40, Lío embarazoso, Shoot 'em up (genial parodia del cine de acción descerebrado que no creo que se entienda nunca en lo que vale). Y Hard candy, interesante película con unas lagunas en el guión insalvables y una dirección algo errática que si te la tragas entera es por la impresionante interpretación de la maravillosa Ellen Page. A veces frusta ver un material interesante que no acaba de encontrar su lugar.


Esta película supongo que intentaba acercarse a Audition (Takashi Miike, 1999) en su búsqueda de la tensión y el horror en dos personajes encerrados en una habitación. Pero no se acerca ni de lejos a lo que provoca la película de Miike, una de las experiencias más desasosegantes que he tenido en mi vida. Decir que después de ver esa película decidí que nunca iría a una sesión de acupuntura. El trailer lo podéis ver aquí. Y no, no es una película de fantasmas. Es entrar de lleno en una pesadilla.

Y fui al cine, claro. A ver Señales del futuro (Knowing, Alex Proyas, 2009). ¿Por qué? Bueno, por ir al cine. Porque es cine catastrofista. Porque es una serie B. Al salir del cine a Jordi y a mí nos absorbieron algunas de esas trascendentales preguntas que en ocasiones nos embargan.
a) ¿Por qué vamos a ver películas de Nicolas Cage con lo poco que nos gusta?
b) ¿Por qué nos gustan tanto las películas donde destruyen ciudades?

Y entramos en una conversación sobre el próximo fin del mundo (y van...). Resulta que Jordi acababa de ver un documental donde se decía que el mundo se acabará nos guste o no el 21 de diciembre del 2012. Esto no nos lo hemos inventado nosotros, sino que lo dice el calendario maya, y el inca, y el de otras civilizaciones llena de listillos que han desaparecido. Esos calendarios son de una precisión acojonante y lo aciertan todo. Y resulta que para ese día han predicho que habrá una alineación de planetas y será el principio del fin. O el fin directamente.

El susodicho calendario. Da un pelín de mal rollo, la verdad.

Después de discutirlo llegamos a unas conclusiones:
a) Si se acaba el fin del mundo seguro que será cuando seamos felices, no podía ser de otra manera.
b) ¿Por qué se acaba el calendario en el 2012? ¿No sería porque el machaca que lo estaba picando en una piedra se cansó y pensó, total nadie de los que conozco llegará hasta entonces?
c) Que se acabe el mundo en el 21 de diciembre no esta tan mal. Te ahorras todas las fiestas de Navidad.
d) Total, si se acaba el mundo que se acabe, pero que al menos follemos, coño.
e) Seguro que Igualada se libra del fin del mundo. Si prácticamente nadie sabe ubicarla en un mapa, ¿podrán hacerlo las predicciones de los mayas? Venga ya...

Y algunos propósitos nuevos:
19. Recuperar aunque sea de forma testimonial el noble arte de escribir cartas.
20. Comerme una crepe de goffre de nata, caramelo, mermelada, leche condensada y algo más que me olvido.
21. Viajar más por Catalunya y España. Las tengo al lado y qué poco las conozco.
22. Ahorrar. Por dinero y por espacio. No puedo meter más libros en mi cuarto.

Y me han llegado algunas críticas de un par de mis lectores. Dicen que me estoy volviendo blando y noño. Que me centre en la tontá y que deje el rollo de ser sensible para otros. Naturalmente no les haré ni puto caso

Y una canción de Amélie-les-crayons. Porque sí.


jueves, 19 de marzo de 2009

Asuntos varios

Primero: estoy bien. Lo del domingo por la noche sólo fue un virus mezquino de pocas horas que vino para joderme la entrada del lunes. Nada serio, nada grave, pero molesto.

Segundo: He pasado una mañana fantástica. Me levanto prudencialmente temprano. Desayuno en un bar, claro. Escribo una reseña del libro de Fernández Paz para un diario digital. Como con Anna, una de esas amigas adoradas a las que veo poco y quiero mucho. Una amistad forjada a base de conversaciones anuales, confidencias amorosas e ironías sobre muchas cosas. Una larga comida de tres horas con enorme sobremesa. Pocas cosas mejores que esto.

Tercero: Un ángel llamado Lucia y que vive en Londres me mandó un paquete por correo. Al abrirlo me encuentro con las cartas de Jane Austen. Demasiado fuerte. Un propósito cumplido. Lucia, te debo una cena, una borrachera, secretos compartidos, historias de desengaño, risas y todo en la coctelera de lo absurdo. Lo que necesites, ya sabes dónde estoy.

De éstas, Lucía, unas quince, ¿no?

Cuarto: Un día de estos tengo que hablar de Jane Austen.

Quinto: Y tres nuevos propósitos:

16. Apostatar de la religión católica. No quiero pertenecer a ese club.
17. Redactar mis últimas voluntades y testamento. Hay que estar preparado.
18. Aprender a no preguntar "¿cómo estás?" o "¿te pasa algo?" a las primeras de cambio. Yo me entiendo.

Sexto: Y una canción.


domingo, 8 de marzo de 2009

Resumiendo tres días

La idea original era ir a tomar una cerveza, escuchar un par de canciones, algo de charla intrascendente con conocidos y retirarme temprano a mis aposentos para dormir unas buenas horas y afrontar un sábado laboral con buena cara, cuerpo descansado y excelente humor. Pero me levanté el sábado por la mañana con sólo tres horas de sueño, cara de aparecido, ojos que clamaban por cerrarse unas horas más, dolor de cabeza y un excelente humor.

Vamos, que lo peor que puede pasar un viernes por la noche es encontrarme en un bar con buenos amigos, música, cerveza y muchas risas. El sábado en el trabajo pagas la noche, pero ni un mínimo asomo de arrepentimiento. Quien me iba a decir a mí la buena noche que me dio U2. No sabría decir si la fiesta fue un éxito o no, pero yo me lo pasé teta. ¿Por qué?

1. Buena música pinchada por un buen amigo. No me gusta U2, pero reconozco su calidad.
2. Cerveza.
3. Dos muchachas simpáticas, alegres, buenas amigas, hermosas y aladas.
4. Que uno de los dos discos que se sorteaban fuera a parar a las manos de posiblemente la persona que menos sabía de U2 en todo el bar (y no, no estoy hablando de mí).
5. Un bar agradable y con carisma.
6. Tantas risas.
7. La confirmación de que ha sido una suerte haber conocido a esos tres.
y 8. Haber medio oído una miniconversación gloriosa.

"- ¿Tú has tenido alguna vez algún orgasmo espontáneo?
- Ay, no sé, he tenido de tantas clases..."

Estos son los U2. El de la izquierda es Adam Clayton, el bajista del grupo.
No recuerdo el nombre de los otros.


El sábado discurrió con la tranquilidad de una buena jornada laboral donde predominó el buen humor y las conversaciones literarias. Además, el cansancio que llevaba encima hacía que todo a mi alrededor se relativizara. Cenar en un chino con Jordi (sigo vivo) y un largo paseo por Igualada donde desgranamos palabras difíciles, conversación banal y algunos temas más serios que solo sirvieron para afianzar nuestro más profundo escepticismo por el mundo que nos rodea y por el país donde vivimos (y que cada uno entienda el concepto de país que quiera y guste). La pregunta que acabó saliendo fue la que nos persigue desde hace tiempo,

¿a dónde nos exiliamos?

Se aceptan sugerencias.

Acabamos la noche viendo viejos capítulos de Seinfeld, identificándonos y viendo como es la más perfecta radiografía de los egoístas, vacuos, necios, descreídos e irónicos años noventa.

Y un domingo tranquilo dedicado a la lectura de una buena novela negra, a escuchar son cubano, boleros y recuperar la voz de Rebekka Bakken.



Un cafetito a media tarde en el bar de los domingos, un poco de escritura, cuatro notas para atacar esta entrada. Y cinco nuevos propósitos.

11. Aprender a dar y recibir masajes.
12. Perder algo de peso. Ya sé que estoy estupendo, pero puedo estarlo un poco más.
13. Memorizar las 78 cartas del tarot de Marsella.
14. Conseguir un ejemplar de Mi querida Cassandra, una recopilación de las cartas que Jane Austen escribió a su hermana. La dificultad consiste en que este libro está agotado en España.
15. Volver a ver Érase una vez en América (Once Upon a Time in America, Sergio Leone, 1984). Creo que una de mis películas favoritas y donde aparece una de las escenas más hermosas de toda la historia del cine.



Y ya está. Pasad una buena semana. Yo pienso hacerlo. O, por lo menos, intentarlo.

domingo, 1 de marzo de 2009

Propósitos de vida

Hace unos días me tope con un blog donde la dueña establecía 101 propósitos vitales a cumplir antes de 1001 días. Me hizo gracia la idea y me apunto. Solo que escribir de una sentada 101 propósitos me supera, así que lo haré poco a poco en las próximas semanas.

1 de marzo de 2009 a 26 de noviembre de 2011

1. Escribir una novela.
2. Pedirle matrimonio a una desconocida.
3. Aprender de una vez por toda a bailar salsa. Y bailarla.
4. Recorrer América latina con todo el tiempo del mundo.
5. Escribirle a Agustín Fernández Paz para agradecerle su libro Lo único que queda es el amor / Només ens queda l'amor (ed. Anaya / ed. Bromera).

Ilustración de Pablo Auladell para el libro de Fernández Paz.

6. Leer más poesía.
7. Aprender a tocar la guitarra.
8. Volver a París y perderme.


9. Decir más te quiero.
10. Seguir confiando en los desconocidos. Alguien tiene que hacerlo.

Y los demás ya irán apareciendo. Poco a poco se llega más lejos.