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martes, 8 de julio de 2014

Cosas del fin de semana

A. y yo hemos empezado a ver la serie Justified, un policíaco construido en la gama de grises que apunta maneras y que en mí se ha ganado un seguidor por varios motivos:
- lo tranquila que es en la exposición de temas, relaciones y personajes.
- un humor algo negro y cabrón.
- el entorno. Ese ambiente del medio oeste de caravanas, pequeños traficantes, basura blanca y personajes que solo quieren irse a otra parte y olvidar que una vez estuvieron en Kentucky.
- el aire de neo western de la propuesta.
- lo entretenida que es.
- está basada en un relato corto de Elmore Leonard y eso se nota en los personajes y diálogos. El ensayo del tiroteo o la conversación de dos matones sobre por qué a uno de ellos no le gusta trabajar para un tipo de Miami son estupendo.
- los personajes femeninos, duros.


Una de las frases que ha acompañado mi vida es aquella que dice Marlene Dietrich en Testigo de cargo, "Nunca me desmayo porque no estoy segura de caer con elegancia". Ya no puedo decir que la cumpla a rajatabla. El sábado me desmayé en la tienda. No fue por una fuerte impresión, como defensa ante el ataque de un ninja de dos cabezas o producto del calor que hacía en la pista de baile y donde nadie tuvo la gentileza de romper las ventanas para que corriera un poco de fresco. Estaba yo en la tienda recomendando a una señora un libro de Percy Jackson para su zagal, cuando, de repente, un mareo, un qué se yo que la cabeza se me iba y apoyo la mano en la estantería. No me sostengo y empiezo a caer  ante el estupor y las llamadas de advertencia de las personas que estaban en la tienda. Porque, claro, puestos a desmayarse mejor hacerlo con la tienda llena. Un día mi sentido del espectáculo me va a perder.

Tumbado en el suelo, con las piernas en alto, alguien masajeando las sienes, rodeado de mujeres (por cierto, gracias a todas ellas, si hubiera tenido que depender de la capacidad de reacción del elemento masculino que había en la librería seguramente ahora mismo estaría devorado por las ratas). Y a la chica que atendía que salió disparada para traerme un refresco de azúcar y un poco de chocolate. ¿Y el motivo del desmayo? Dicen que la presión, la tensión, el azúcar, los triglicenidos, la vitamina A que se disparó, un intento de asesinato, una regeneración fallida, una posesión diabólica, un viaje astral, etc. No estamos muy seguros, pero seguramente el motivo acabará siendo el más divertido y donde pueda haber más monstruos.


Ya estamos en plena temporada de texto; el momento del año más desabrido y aburrido. Libros, cuadernos, deberes de verano, lecturas obligatorias (¡tienes que leer diez páginas al día o durante media hora seguidas, lo que pase antes!), encargos, anulaciones, discusiones, presupuestos... Lo de todos los años, pero con el cansancio de llevar ocho haciéndolo.

He estado soñando, entre otras cosas, que vivía en un edificio colmena donde traficaban con órganos, con una carta que ponía siempre dentro de un buzón, pero que volvía a mi bolsillo, con dedos finos como agujas que tocaban a Bruckner en las ramas de los árboles, con partos por delegación, cuadros que cobran vida, etcétera. El subconsciente ha estado más activo de lo acostumbrado siempre a un paso de la pesadilla, pero salvándose por la ironía de la propuesta. Siguen los movimientos de cámara, los subtítulos, la fotografía cuidada.

Y entre esto y que el domingo le vi por accidente las tetas a una vecina, que he ido pasando el fin de semana.

martes, 29 de octubre de 2013

Sueños

Y estos son algunos de los sueños que he tenido y recuerdo en las últimas noches / siestas. Ya sé que no es muy interesante, pero ¿qué es interesante en esta vida?
- Uff, pues...
Calla.

Sueño: ser el nuevo productor de Miley Cyrus y convencerla para que se retire durante dos años y que no se la vea el pelo. Preparar su regreso como cantante de jazz.

Sueño: el comité olímpico internacional me contrata como asesor/responsable de una nueva categoría olímpica: número musical. Los países presentarán un número de un musical propio. No hay límite en espectacularidad o participantes. Los favoritos son Estados Unidos, Inglaterra, India y Mozambique. Graves tensiones en los equipos por problemas de divismo y entre los equipos por viejas rencillas personal. Al final del sueño, acaba siendo un drama decimonónico. Además, los cuadros están vivos lo que da muy mal rollo.

Sueño: las productoras de cine son dueñas de sus estrellas y siempre quieren nuevas. Mi trabajo consiste en cazar estrellas de cine fugadas de los zoos donde viven y cazar nuevos actores que corretean libres por las calles y los campos. Aparición especial de Willem Dafoe, Daryl Hannah y mi hermana, que se ha dejado bigote. Todo el ambiente del sueño es muy de sátira sobre la popularidad y el famoseo y no dejo de preguntarme si quizá es demasiado literario. Suelo ser muy metaonírico.

Sueño: un buzo se dedica a buscar un kraken de forma obsesiva. Cuando parece que ha encontrado uno, resulta que es un pequeño pez que se camufla de ojo de kraken para librarse de los depredadores. Al final aparece un kraken, le da una colleja y sale huyendo. El buzo desiste de perseguirlo, sale del agua y nos encontramos. Paseamos entre ruinas y discutimos sobre el papel de la estupidez humana en la evolución. Él considera que la estupidez humana está sobrevalorada, yo creo que ha sido algo fundamental para llegar a donde estamos.

Me gusta mi subconsciente o lo que sea que produzca los sueños.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Russell, Belmonte y Haendel

El sueño que tuve anoche.

Después de tener una fuerte discusión con el fantasma de mi abuela por no querer integrarse con los fantasmas de las otras abuelas que había en la playa, me voy casa y me pongo a trastear por youtube. De vídeo en vídeo acabo viendo un making-off de una película de Ken Russell

El señor Russell en 1971

que no conocía. No es raro porque tampoco soy un gran fan de la obra de Russell aunque tiene cositas interesantes y simpatizo con los provocadores. La película desconocida era uno de sus biopics excentricos, exhuberantes e irritantes. ¿Sobre quién? Sobre el torero Belmonte

También conocido como El Pasmo de Triana.

Me quedo fascinado con el making-off y la fuerza excéntrica de Ken Russell, pero lo que me pasma más y me deja anodadado ante la pantalla es que a Belmonte lo interpreta una actriz. Y no era Glenda Jackson, si no que para mi asombro era una adolescente A. Sí, mi A. trabajando en Inglaterra a las órdenes de Ken Russell e interpretando a Belmonte. Y el pasmo era mayor cuando veo que la escena en la que trabaja es una fantasía onírica en la que Belmonte se siente desplazado del mundo y hastiado del mundo de los toros se va a vivir con una familia de perros dálmatas convirtiéndose en un cachorro más

Mismamente como estos.

Todo aderezado con una cámara epiléptica y música de Haendel.

En concreto, esto.

Mientra alucinaba viendo a A. hablando con Ken Russell y Jeremy Irons, que interpretaba al apoderado, pintada como un dálmata con capote y montera, la A. que vive conmigo me pregunta qué estás viendo.
- ¡Te estoy viendo a ti en una película de Ken Russell!
- Ah, sí, qué gracia, ya no me acordaba de mi etapa como actriz juvenil en el cine inglés.
- ¿Por qué no me habías dicho nada?
- No sé, no me acordaba.  ¿Vamos a hacer la cena?

Y me desperté.

Y no, no recuerdo que cené, pero no fue algo pesado, ni denso, ni de mala digestión. Las cositas que tengo en la cabeza que me suelen formar sueños con trama, secundarios, banda sonora, subtítulos y ahora making-off. Hay momentos que me comería a besos a mi subconsciente.

lunes, 18 de febrero de 2013

No hay excusas

Podría poner muchas excusas, pero no pondré ninguna. Digamos que una mezcla de contagio del desanimo general que se respira a mi alrededor por temas que se nos escapan (sean crisis, abusos de poder, inseguridades laborales varias, etc.), pereza, sueño y novelas absorbentes han hecho que abandonara este blog más de lo querría. Y voy notando que esta bitácora que abría por los calores de julio de 2008 necesita una sacudida y una nueva revolución copernicana ahora que el geocentrismo se ha vuelto a poner de moda. ¿Qué haremos? Ni idea, pero algo se barrunta.

Sea como sea, resumen de estos días:

1. He ingresado en la liga del sombrero. Desde hace un par de semanas, llevo sombrero. Tontería, pero para mí es una novedad. Y me gusta, claro. Si no me gustara, no lo llevaría. Es elegante, da calorcito, me sienta muy bien y me ha hecho que volvieran a reírse de mí por la calle. Dos adolescentes empezaron por lo bajini a llamarme "friki" y "tío con sombrero". Y me molestó, claro. Porque ambas cosas son verdad y lo que en principio tendrían que ser insultos, solo fueron definiciones. No sé, algo más de invención se hubiera agradecido.



2. Exploración de la comedia con los nenes. Ya va siendo hora de que tengan base cinéfila sobre la que asentarse. Después de algunas risas gracias a Stiller, Ferrell y compañía, empiezan los clásicos. El guateque (vista el sábado), La carrera del siglo, Sopa de ganso, El ejercito de las tinieblas serán algunas de las próximas. A Niño Lobo le hace gracía todo lo que tenga que ver con insultos. A Niña Zombi, con decapitaciones.

Vigilando por la salud del sentido del humor de los niños desde hace muchos años.

3. Días de revisión de series. Buffy, Community, My name is Earl... primera incursión en Los Soprano.

4. Y entre los sueños tenidos destaco dos.

- Noche de sábado a domingo: un experimento del ejército que sale mal provoca que una tortilla de dimensiones gigantescas aterrorice a la población mundial. Los Vengadores y Green Lantern (traído de otra dimensión ex-profeso y con las pintas de un Tom Cruise muy venido a menos) luchan contra la tortilla devoradora de edificios y personas. En Igualada se decide que un servidor irá a la montaña de la Tossa a vigilar que no se acerque el monstruo. Es un sacrificio por el bien común ya que soy la persona más prescindible de la ciudad. Al final del sueño, me duermo en un árbol, no aviso y la tortilla devora la ciudad siendo yo el único superviviente.

- Noche de domingo a lunes: precuela con aires de comedia de Alien donde la cría como mascota del bichito acaba escapándose de las manos (ya te dije Jordi que no me parecía un buen negocio).