Mostrando entradas con la etiqueta Cosas que pasan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas que pasan. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de mayo de 2015

Cosas de primos

Entra un señor en la librería.
Alto, con traje a medida, serio. Unos cincuenta largos y con pinta de ser uno de esos tipos expeditivos que saben lo que quieren y que lo consiguen con cuatro gritos a un subalterno. Se planta en medio de la librería y espera que alguien se dirija a él. Lo que hago.
- Buenos días - digo con mi mejor tono de librero congestionado por una mortal mezcla de resfriado y alergía.
- Buenos días - efectivamente, una voz grave acostumbrada a mandar y a que de ella dependan miles de destinos.
- ¿Le puedo ayudar? ¿Busca algo?
- Sí - contesta -. Estoy buscando el libro que ha escrito mi primo hermano.


Silencio.


Él cruza los brazos esperando que le acerque el libro de su primo hermano y yo me quedo esperando que me diga de quién se trata. Dos fuerzas titáticas enfrentadas en la librería. Y segundo de silencio que se alargan y amenazan con perpetuarse.

Mientras tanto en el universo, durante esos segundos de silencio, un imperio ha alcanzado su más alta cota de esplendor e inicia su inevitable decadencia, miles de seres acaban de nacer y algunos de morir, pasan coches por la carretera, un tipo parado en un semáforo consigue arrancarse uno de esos mocos duros que molestan, pero que se resisten a su destino de acabar pegados en la parte más ignota de la guantera, alguien ha acabado de escribir el libro que podría cambiarlo todo y lo guarda en un cajón, unos cuantos esfínteres dejan caer su carga, por todas partes personas, criaturas, seres, conos de energía, hormigas gigantes y seres indescriptibles en este idioma por falta de consonantes, se enamoran, piden créditos, abordan cargueros espaciales, entran en foros con seudónimo para spoilear las últimas novedades holográficas, un tipo que escribe un blog se levanta un momento para servirse otro café, a alguien le faltan cinco céntimos para llegar a pagarse un bollo con canela, se pone música, alguien canta, alguien canta mal, los zotrones consiguen los planes de la base secreta de los milentos e inician un contraataque que les llevará a la victoria y que conducirá a un sector de la galaxia al oscurantismo hasta que el elegido nazca, pero para eso sus padres todavía tienen que conocerse y al principio se odiarán a muerte, pero ya sabemos todos como acaban estas historias, se nace, crece, reproduce, fosilizita, explota, conduce y muere. Segundos que son vidas enteras en rincones inexplorados, que contienen todo lo mejor y lo peor que puede dar cualquier critatura viva. Segundos que se perderán, que cambian dimensiones, que resultan fundamentales para algunos universos y que son el momento de más tedio en algunos estudiantes.

Segundos fundamentales, que en una librería de Igualada dos personas que se veían por primera vez y que seguramente no volverían a encontrarse, los invirtieron en contemplarse en silencio. Uno esperando el libro de su primo hermano y el otro preguntándose quién coño es ese primo hermano.

Al final, el silencio se hace insoportable.

- ¿Y su primo hermano es...?
- ¡Pues Fulanito Menganito Chochopito! ¡El que ha publicado hace unas semanas un libro! Deberías saberlo. Es tu trabajo saber quién publica un libro y quién no.

Y quien es familia de quien, sí, tiene razón.

Le doy el libro, pregunta si hay algún descuento por ser familia directa del autor, lo paga enfurruñado (no, no hay descuento) y se va.

martes, 18 de junio de 2013

Sobre la operación de Niña Zombi

Ayer fue un día muy cansado. Operamos a Niña Zombi. Nada importante. Extracción de carnots, también conocidos como vegetaciones. Una operación limpia que nos ocupó toda la mañana y que en principio ha conseguido que Niña Zombi no ronque tanto, no se pase horas tosiendo como un poeta romántico y respire de forma más fluída. Y...

... NO.

No os puedo mentir. Lo he intentado, pero no puedo. Me resulta fácil mentir al gobierno, a mis padres, a mi jefe y compañeros de trabajo, a la CIA, a la señora que me pregunta una dirección en la calle, a la prensa, los productores y la banda de Pete "El sudoriparo". Pero no a vosotros, oh lectores de este humilde blog. A vosotros no os puedo mentir con esos ojitos tiernos, esa mirada de unicornio repleta de piruletas y delfines.

Con estos ojitos como sus voy a mentir.

No. A vosotros no. La verdad de todo este asunto es bastante más turbia, pero sencilla de explicar.

Niña Zombi ha acabado P5 con muy buenas notas y le hemos pagado unas tetas nuevas como premio.

Felicitadme, ya no me salgo de la línea

Hace unos meses le pusieron un sol triste en una ficha donde se había salido de la línea al pintar. Era un eslabón más en una serie muy pronunciada de rebeldías que estaban conduciendo a Niña Zombi de ser un encanto a comportarse como un personaje secundario de una película de moteras salvajes que rompen la tranquilidad de un pueblecito tranquilo, creyente y muy conservador. Estábamos muy preocupados por un comportamiento que incluía no comerse parte de la verdura, decir "ahora vengo" cuando le dicen "ven" y ordenar su habitación de aquella manera que parece que haya pasado un terremoto y qué hace el plato aquí, se puede saber qué hace el plato de los huevo aquí y cuántas veces he dicho que en la habitación no se come galletas con jabalí ni se sacrifican compañeros de clase menos populares. Decía cosas como paso de estudiar y total pa qué.

Andábamos muy preocupados. También nos sentábamos muy preocupados. No sabíamos qué hacer. Ni las amenazas, ni los gritos, ni las cintas de autoayuda, ni traer un famoso a casa para que le explique que estudiar es importante. Nada parecía convencerla de la importancia de los estudios ni que aprender a unir un punto con otro punto será algo fundamental en su futuro discurrir como una estudiante parada más. Nada, hasta que un día en la librería llegó un libro de autoayuda para parejas de madres de niñas que van a P5 que no quieren estudiar y lo ojeé por encima y encontré entre dibujo y dibujo, la solución. Claro, el premio inmerecido y exagerado.

Dicho y hecho. Premio gordo al canto. Si lo apruebas todo, tetas nuevas. Y nada de timidez. Tiramos la casa por la ventana. Una 95 o una 100 en una cría de seis años. Si con estas no nos hacemos famosos y salimos en la tela, ya no sé que hacer. Tal cual. Un par de sobornos, un par de amenazas, un par de castraciones con mondadientes y tenedor y Niña Zombi con tetas nuevas (y los carnots fuera, vale) tan contenta llevándose todas las miradas y yo haciendo números que me permitirán ser un ricacho asqueroso.

Y esta es la historia. El año que viene será el culo y para navidad, botox. Si todo va bien, nos presentamos al concurso de Miss Pequeña Monstruosidad Operada que se celebrará en Igualada el año que viene y lo arrasamos. ¡A por el concurso de Miss!


PS. Queridos lectores, como habéis podido comprobar estos dos meses de descanso no han servido para que Jorge, nuestro anfitrión, aprendiera conceptos como sutilidad, elegancia o buen gusto. Si alguno había guardado esperanzas, lo sentimos.

Por cierto, Niña Zombi está la mar de bien.