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jueves, 30 de octubre de 2014

Sobre el blog y la inspiración

Pues ya está. Ya tengo los dos bizcochos hechos y procedo a encerrarme en mi despacho mientras A. hace uno de sus talleres. Cuatro niños en casa armados con entusiasmo y lápices preparados para dibujar algo de Warcraft ya que A. es de las que pasan de láminas de caballos, fruteros o paisajes con molinos y les pone orcos, armas y escenas apocalípticas. Y los chavales contentos porque inexplicablemente prefieren dibujar esto


que esto


No hay quien entienda a los niños.

Por suerte no son muy escandalosos y me dejan fingir tranquilo que escribo algo mientras el gato se pasea por mi cara y vuelvo a pensar qué hago con este blog que tengo semi abandonado, pero al que me resisto dejar en los lavabos de una gasolinera. Pensando en que he perdido el motivo primero, el por qué un día me decidí a abrir el blog (entretener a mis amigos) y durante demasiado tiempo lo he dejado languidecer al perder de vista que un blog es un canto exacerbado a uno mismo, un masaje al ego por medio de todas las tontás que adornan una vida y que a nadie le importan (qué película he visto, qué música he oído, lo que me ha pasado y otros etcéteras). Quizá va siendo hora de volver a los orígenes y reinventar el blog por medio de la cotidianidad. Anécdotas tontas, día a día, absurdo cotidiano. El hecho de que a los nenes les haya explotado el buffyverso en la cara y ahora adoren a Joss Whedon por encima de casi todas las cosas. Que en el trabajo me pidan velas para acompañar a los libros que regalan. Incluso que mis gatos son muy graciosos (tranquilos, no voy a colgar ni vídeos ni fotos de mis gatos haciendo monerías). Fragmentos de lo que leo, fotos que me gustan, ciudades, erotismo, monstruos, robots... lo que me gusta. Compartir, vamos que para eso se abrió este blog y no para tenerlo criando telarañas.

El reto es escribir más. ¿Por qué? Por ejercicio e inspiración.
El ejercicio viene a que cada día escribo menos y vegeto más. Estoy perdiendo el fuelle y la habilidad de expresarme por escrito. Y no, esta vez no puedo echarle la culpa a todo lo que me hicieron los nazis comunistas en Manila, si no a mi propia pereza.

Inspiración porque hoy he escuchado en el progama de radio de Carlos una entrevista al pianista Moisés P. Sánchez donde se habla de jazz, de qué es jazz, de música, de improvisación, de vida. Y entre música, palabras, preguntas, reflexiones y risas me ha llegado un mensaje que podía entrever entre las preguntas de Carlos y las respuestas de Miguel, y quizá me lo invento, pero ha acabado siendo una conversación que versaba sobre ser honesto, con uno y con los demás, ofrecer lo mejor, llegar a los demás por medio de un trabajo bien hecho y divertirse. Y, saltando todas las distancias, me acojo a eso y me lo llevo al terreno del blog. Hace tiempo que no me divierto y quiero volver a hacerlo. Con humor, honestidad, trabajo y venciendo pereza.


Poco a poco y sin prisas, volver a conectar con el blog.
Volver a divertirme.

domingo, 1 de junio de 2014

Hispania Fantastic

Hace unas semanas, en uno de esos detallazos ante los que uno se queda sin habla (cosa que A. agradece de vez en cuando), me llegó un paquete del amigo Carlos que contenía un cd.

Hispania fantastic de Josetxo Goia-Aribe (saxofón) acompañado por Baldo Martínez (contrabajo), Antonio Bravo (guitarra) y Lucía Martínez (baterías y percusiones).



La ilusión es grande. Las ganas de escucharlos, enorme. Y más cuando uno sigue siendo uno de esos fetichistas del objeto, la caja, el libreto, la fotos, la información. Así que lo pongo en el equipo y a escuchar. ¿Qué me encuentro? Con un disco de jazz.
- Y ahora dirás eso de que no entiendes de jazz, pero...

Pues no. Porque no necesito decirlo. Igual que no lo digo si hablo de un disco de pop, uno de canción francesa o una vieja cinta de canciones y chistes verdes. Y ahora, con tu permiso, sigo.

Me encuentro con un disco de jazz que bebe de música tradicional española, música de pueblo, de la fiesta, la verbena y el encuentro en la plaza. Un disco elegante, repleto de sentido del humor, de juego e ironía. Una música que busca otra mirada a ese territorio que llaman España que agota tanto. Una mirada lúdica y luminosa que se traduce en sonoridades ricas, juguetonas, terrenales que buscan el espíritu, lo acarician, pero vuelven a la tierra a jugar. Aires de libertad y humor. Supongo que por eso el bonito nombre de Hispania en vez de ese tan agotador de España.

Un muy buen disco que me abre el apetito y las ganas de más, mucho más jazz.



Carlos, esto clama venganza, claro. Tiempo al tiempo.

lunes, 10 de marzo de 2014

Una de esas historias que a nadie importan, pero que tocan las pelotas no veas como

Hace unos días estaba escuchando jazz. A. estaba dando clase a unos niños en el taller y los nenes participaban en él. Los gatos, encaramados en mi mesa ejerciendo de críticos. Escribiendo en el blog en un raro momento de conjunción de tener algo que decir y las ganas de decirlo. ¿He dicho que sonaba jazz? ¿El qué?

Nils Wogram Septet. External Wind

Había en casa un extraño equilibro; uno de esos momentos en que las fuerzas del universo se alían para dar una falsa sensación de paz y felicidad. Estás bien, dicen. Estás bien hasta que...

... llaman al teléfono.

Es un número que no conozco. No suelo contestar esas llamadas. Que dejen un mensaje. Si es importante, lo harán. Si no, pues ya me enteraré. Pero ese falso equilibrio hacen que baje la guardia y contesto.

- ¿El señor Jorge Jiménez del Moral?
- Sí.
- Hola le llamo de (telefonía móvil) y queremos agradecerle su fidelidad por llevar diez años con nosotros con...
Un viaje a las Vegas, pienso, o un teléfono de esos modernos que conducen tanques y preparan un risotto excelente, o una reducción del 95% del importe de la factura, o un vale para tres horas en un spa, o entradas para el cine, un disco de los Rollings, una foto de marte recién tomada o vete a saber el qué. Total, que me emociono y empiezo a ilusionarme porque me encantan los regalos.
... con - continúa la voz - una tarjeta de crédito.
¿Una tarjeta de crédito? ¿He oído bien? ¿Una tarjeta de crédito? ¿Para qué? Para gastar dinero que no existe y luego que me quiten dinero que existe. ¿Para comprar qué? No quiero una tarjeta de crédito.
- Lo siento - dijo con tranquilidad y buen humor -. No me interesa. Muchas gracias por su propuesta.
Y me dispongo a colgar.
- Sí, una tarjeta de crédito que le reportara múltiples ventajas.
- Gracias, pero ya le digo que no me interesa.
- Ventajas que me dispongo a detallarle en este mismo momento.
- No me interesa, de verdad, no me interesa.
- Increíbles ventajas con una tarjeta de crédito que recompensa todos estos años de fidelidad.
- Mire, no tengo tarjeta de crédito. No me gustan, así que me ofrezca una es algo que no me interesa.
- ¿No tiene tarjeta de crédito? No me lo creo. ¿Y con qué paga?
- En efectivo.
- Pero no tiene la comodidad y las ventajas de la tarjeta de crédito que le estoy ofreciendo.
- Que no me interesa, de verdad, que no me interesa. Dejémoslo ya.
- Ventajas que me dispongo a detallar...
- Que no me interesa, déjalo, me obligarás a colgarte de malos modos y no quiero. Ya está, ¿de acuerdo?
- Ventajas increíbles...
¿Qué pasaba? ¿No me escuchaba? ¿Estaba teniendo conversaciones paralelas? ¿Había abierto alguna puerta y el vacío espacio temporal había mezclado dos conversaciones que se establecían sobre el mismo tema en dos universos alternativos? ¿Un virus telefónico convertía mis "no interesa" en "por favor, sí, más, insiste, véndeme esa tarjeta de crédito que me pone palote del todo y me toco, me toco, me toco, sí, nena, sí". Entiendo que es su trabajo y que tiene que hacerlo. Tiene que vender una tarjeta de crédito, pero creo que al séptimo "no me interesa" el mensaje ha quedado claro. Y sé que podría colgar o liarme a gritar y faltar, pero no quiero caer en eso. Hace su trabajo y a mí me gusta ser educado.
Pero cuesta.
Joder si cuesta.
Tras un par de intercambios más de ventajas vs. no me interesa, el discurso cambió.
- Entonces, ¿no le interesa?
- No.
- Pero las ventajas...
- No quiero tarjetas de crédito.
- Pero es que no lo entiendo. Le estoy ofreciendo un producto que es bueno para usted. Algo positivo y lo rechaza. No tiene sentido.
- Lo siento, pero no me interesa.
- ¿Seguro?
- Seguro. Y le agradecería que no insistiera más.
- Lo que me cuesta creer es que esté rechazando algo que solo reportará ventajas y hará que su vida sea más sencilla. Eso es lo que no entiendo.
- Mira, vamos a dejarlo, vale. No me interesa lo que vendes. No pasa nada.
- Bueno como quiera. No sabe lo que se pierde.
- Viviré con ello.
- Vivirá, sí, pero sin estas ventajas su vida no será tan sencilla.
- Vale. Buenas tardes.
- Que sí.
Y colgó.

Entonces los nenes empezaron a  pelearse, los gatos empezaron su acoso para que les ponga la cena, el ordenador se empezó a colgar y todos los libros que empezaba se caían de las manos de puro malos.
El equilibro se había roto.

martes, 4 de marzo de 2014

Fifty ways to leave your lover


Sidsel Endresen & Bugge Wesseltoft
fifty ways to leave your lover 

Escuchado por primera vez en El club de jazz.

miércoles, 12 de febrero de 2014

13 añitos de Club de Jazz

Hoy este blog está de cumpleaños. ¡Bieeeen! Pero, ¿el de la bitacora, el del editor, el de la musa del año, el de los invitados especiales que aparecen cuando nadie los quiere
- Hola.
- ¿Qué tal?
- Bueeenas.
- ¿Qué passsa?
- ¡Vuelo, vuelo!
Nada de eso. Tal día como hoy hace trece años el buen amigo de este blog Carlos Pérez Cruz empezó la aventura de editar El club de jazz, un programa centrado en la infinita riqueza del jazz actual. Un proyecto demencial. Trece años después sigue en la brecha, combatiendo, peleando por una música a la que ha dedicado su vida, vibrando con lo que descubre y compartiéndolo con el mundo, con independencia, buen criterio, humor y, pese a lo cursi que pueda sonar, mucho amor.


Además, es el editor de ese excelente blog que es Carlos Crece, sin dudarlo uno de mis blogs favoritos y uno de los pocos que considero imprescindibles, sigo de forma asidua y cuya voz sosegada, algo rabiosa, combativa, inconformista, independiente y en lucha con ese concepto tan peligroso de verdad absoluta sirve de complemento a mi voz absurda.

El aniversario de un programa que escucho de forma asidua, que me gusta mucho y me hace feliz me ha hecho reflexionar. Poco, que nadie se asuste. Resulta curioso como en las redes sociales o en los espacios que tenemos para opinar lo que queremos, solemos poner énfasis en la queja, en la crítica, en lo que no nos ha gustado, en lo molesto, etc., pero olvidamos hablar de aquello que nos llena, nos hace felices y nos hace ser y querer ser mejor persona. Me quejo mucho de los clientes, pero hablo poco de aquellos que me dan las gracias o dicen, pero qué majo que es este librero. Y El club de jazz es una de esas buenas cosas que hacen feliz y de las que no he hablado. Y resulta más indignante cuando este blog se ha escrito en mucha ocasiones al compás de las piezas que Carlos ponía en su programa y al calor de su voz, se han ideado cuentos, escritos algunos y detenido una palabra a mitad para acabar de capturar el final de una pieza o maravillarse en la evolución de una voz o un piano, o vivir esos momentos en los que se crea un peso en la boca del estómago por una música que toca algo del interior, que conmueve, transforma y sientes la necesidad de compartir.

Y es jazz, un género infinito, siempre evolucionando y cambiante, que me fascina desde que era un chavalín de siete años que una noche escuchó en la radio a alguien hablar de un señor llamado Charlie Parker y luego rompe la noche el sonido de un saxofón que suena libre y la vida de ese chaval y sus gustos musicales nunca irán al compás de amigos y compañeros. Un género que amo y con el que lo paso bien, disfruto, aplaudo y emociono, pero al que soy infiel y más en esta etapa tan poco musical de mi vida. El club de jazz me sirve de forma egoísta para seguir agarrado a un tipo de música que ha definido momentos importantes de mi vida y me recuerda por qué la adoro tanto.

Y esto lo hace un tipo desde su casa con, y utilizo sus palabras, "la misma mesa de sonido que compré entonces, con un micrófono que se me prestó y con un ordenador portatil muy normalito que lleva años (sí, años) dado sustos y avisos de defunción." Un tipo al que no conozco, con el que no he tenido una conversación, que no nos hemos invitado mutuamente en un bar, ni conocemos más de la vida del otro que lo que podamos insinuar en nuestros respectivos blogs. Pero un tipo que por esos extraños azares de las redes sociales, encuentro más cercano que muchas personas que veo cada día, que me divierte con sus avatares con teléfonos y susurradores en los conciertos, me conmueve y admira por su compromiso con nuestro día a día, su voz indignada e independiente, el amor por lo que cree y su punto de locura.

Sea como sea, mi pequeño homenaje. Feliz cumpleaños. Carlos, gracias.

martes, 29 de octubre de 2013

Sueños

Y estos son algunos de los sueños que he tenido y recuerdo en las últimas noches / siestas. Ya sé que no es muy interesante, pero ¿qué es interesante en esta vida?
- Uff, pues...
Calla.

Sueño: ser el nuevo productor de Miley Cyrus y convencerla para que se retire durante dos años y que no se la vea el pelo. Preparar su regreso como cantante de jazz.

Sueño: el comité olímpico internacional me contrata como asesor/responsable de una nueva categoría olímpica: número musical. Los países presentarán un número de un musical propio. No hay límite en espectacularidad o participantes. Los favoritos son Estados Unidos, Inglaterra, India y Mozambique. Graves tensiones en los equipos por problemas de divismo y entre los equipos por viejas rencillas personal. Al final del sueño, acaba siendo un drama decimonónico. Además, los cuadros están vivos lo que da muy mal rollo.

Sueño: las productoras de cine son dueñas de sus estrellas y siempre quieren nuevas. Mi trabajo consiste en cazar estrellas de cine fugadas de los zoos donde viven y cazar nuevos actores que corretean libres por las calles y los campos. Aparición especial de Willem Dafoe, Daryl Hannah y mi hermana, que se ha dejado bigote. Todo el ambiente del sueño es muy de sátira sobre la popularidad y el famoseo y no dejo de preguntarme si quizá es demasiado literario. Suelo ser muy metaonírico.

Sueño: un buzo se dedica a buscar un kraken de forma obsesiva. Cuando parece que ha encontrado uno, resulta que es un pequeño pez que se camufla de ojo de kraken para librarse de los depredadores. Al final aparece un kraken, le da una colleja y sale huyendo. El buzo desiste de perseguirlo, sale del agua y nos encontramos. Paseamos entre ruinas y discutimos sobre el papel de la estupidez humana en la evolución. Él considera que la estupidez humana está sobrevalorada, yo creo que ha sido algo fundamental para llegar a donde estamos.

Me gusta mi subconsciente o lo que sea que produzca los sueños.