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viernes, 31 de octubre de 2014

Bottom es culo

Ayer me permití un capricho. Después de ir a comprar avituallamiento para el mes antes de alquileres, facturas y bancos liquiden mi sueldo, y antes de ir a comprar comida y arena para los gatos, pase por Posa'l disc, la única tienda de discos y películas de Igualada (no cuento los hipermercados porque me niego). Entre por cotillear, pero me llamó la atención que tenían la serie completa de Bottom (conocida en castellano como La pareja basura y en catalán como Salut y peles, ambos versiones del título original que quiero, pero no puedo, olvidar).


Creo que en algún momento ya he comentado que esta serie me provocó uno de los mayores ataques de risa que he tenido. Ayer me vi un par de capítulos mientras A. hacía sus clases de dibujo y manualidades y, la verdad, es tan buena como la recordaba. Un humor grosero, violento, histérico, bruto, cronometrado, perfeccionista y con una precisión envidiable en el gag. Me gustan estas series de humor cafre y cabrón donde los protagonistas son seres odiosos y egoístas a los que no les importa nada lo que pueda provocar sus acciones. Es licito robar una pierna ortopédica para jugar a las carreras, aprovechar el viaje de novios de un amigo o si te rechaza una mujer tras otra, no es porque seas un grosero y un baboso, si no porque ellas son lesbianas. Mis desgracias son siempre culpa de los demás.

En su exageración, me parece una serie terriblemente realista. Las reacciones estúpidas y egoístas de los dos protagonistas y de la panda de desechos que los rodean me parece un retrato muy acertado de nuestra sociedad donde la culpa siempre es de los demás y nosotros no nos equivocamos. Lo podemos ver estos días en los casos de corrupción política y en nuestro día a día. Si un libro llega equivocado la culpa es del cliente que lo pidió mal y para él, es culpa mía porque no hice bien mi trabajo.

Y como esta serie, otras. Pienso en la excelente It's always sunny in Philadelphia (me niego ni siquiera a pensar en el título que le han puesto en España)


donde la descripción de lo que es un grupo de amigos es de precisión quirúrjica: un grupo de gente que se soporta porque comparte una igual visión egoísta y estúpida de la realidad. Ya sé que habitualmente el espectador quiere pensar que ellos y sus amigos están reflejados en las bienintencionadas historietas de Friends o New girl, gente simpática, sana y maja que se equivoca, pero reacciona y en el fondo, son buena gente. Creo que eso es lo que nos gustaría ser, pero que en verdad somos como ese quinteto que vive en Philadelphia encerrados en su pequeño mundo, pero creyendo que es amplio.


A veces, no mucho, me pregunto por qué me siento tan atraído por este tipo de humor y este tipo de personajes. Por qué prefiero la causticidad o el humor bronco y desagradable (ahora pienso en la fundamental The league of gentelment) a un humor más blanco (que también sé apreciar, claro). Pero lo que de verdad me hace reír es esto... Puros cabrones, puro egoísmo.

viernes, 29 de agosto de 2014

El director y la actriz

Sarah Michelle Gellar y Joss Whedon durante el rodaje de la imprescindible serie
 Buffy, cazavampiros (1997-2003)

martes, 25 de febrero de 2014

Chico de catálogo

Mi andadura por el mundo del postureo y la frivolidad continúa viento en popa. Si hace un tiempo fue aquella aparición especial de Radio Igualada, en el especial libreros que organizó Carne Cruda allá cuando anidaba en RNE y mi tan famosa aparición en TV3 llevando libros de un lado a otro y enseñando al mundo lo pulcras que son mis uñas (se me puede ver aquí), las apariciones especiales y menciones en diferentes blogs, aquella mini reseña que apareció en La Vanguardia el Sant Jordi pasado como librero de prestigio (!) y otros grandes momentos, se añade este año mi bautizo como chico de catálogo.


- Bueno, llamarse chico es ser generoso.
- Ya te digo, si en nada empezará a calzar veinte tacos en cada pier...
¡A callar!

Todo esto vino porque una editorial publicará un libro juvenil en el que confían mucho. Me pasó unas galeradas, lo leí, me gustó y lo dije. Tras esto y que tengo un raro prestigio como librero de literatura juvenil, pues decidieron incluirme en un catálogo de la editorial con el logo de la librería, una frase de esas que dan tanta rabia de

Un libro muy chulo y tal con palabras y espacios entre ellas, Jorge, librero sexi.

y cosas de esas para vender algo. Vamos, que me he vendido a hacer publicidad solo por la ilusión que le hará a mi madre verme todo calvo y sanote impreso en unos papelajos.

Sea como sea, ya está hecho y allí se ha quedado. Próximamente publicaré el resultado. A. ya puede decir que está liada con un chico de catálogo igual que yo digo que estoy liado con una exmodelo de pasarela. Que lo fue.

miércoles, 5 de febrero de 2014

The Wrong Mans

Estos días hemos acabado de ver una de esas series británicas donde en una temporada de seis capítulos lo concentran todo. Seis capítulos y media hora de duración. Suficiente para platear y explicar una historia divertida, efectiva, sorprendente y que se gana al espectador gracias a que sus dos protagonistas son dos tipos grises y normales con una vidas grises y normales. ¿De qué estoy hablando?


Un tipo que trabaja para el ayuntamiento es testigo de un accidente automovilístico. Tras avisar a la ambulancia y desmayarse, encuentra en la nieve un teléfono móvil. Este suena y él contesta. Y este es el punto de arranque del argumento. Dos tipos que por una llamada se verán envueltos en una trama criminal que les viene muy, pero que muy grande. Y hasta aquí puedo leer.

The Wrong Mans es una buena combinación de thriller de espionaje, pinceladas de drama y comedia algo absurda, pero real.

Buen descubrimiento.

lunes, 18 de febrero de 2013

No hay excusas

Podría poner muchas excusas, pero no pondré ninguna. Digamos que una mezcla de contagio del desanimo general que se respira a mi alrededor por temas que se nos escapan (sean crisis, abusos de poder, inseguridades laborales varias, etc.), pereza, sueño y novelas absorbentes han hecho que abandonara este blog más de lo querría. Y voy notando que esta bitácora que abría por los calores de julio de 2008 necesita una sacudida y una nueva revolución copernicana ahora que el geocentrismo se ha vuelto a poner de moda. ¿Qué haremos? Ni idea, pero algo se barrunta.

Sea como sea, resumen de estos días:

1. He ingresado en la liga del sombrero. Desde hace un par de semanas, llevo sombrero. Tontería, pero para mí es una novedad. Y me gusta, claro. Si no me gustara, no lo llevaría. Es elegante, da calorcito, me sienta muy bien y me ha hecho que volvieran a reírse de mí por la calle. Dos adolescentes empezaron por lo bajini a llamarme "friki" y "tío con sombrero". Y me molestó, claro. Porque ambas cosas son verdad y lo que en principio tendrían que ser insultos, solo fueron definiciones. No sé, algo más de invención se hubiera agradecido.



2. Exploración de la comedia con los nenes. Ya va siendo hora de que tengan base cinéfila sobre la que asentarse. Después de algunas risas gracias a Stiller, Ferrell y compañía, empiezan los clásicos. El guateque (vista el sábado), La carrera del siglo, Sopa de ganso, El ejercito de las tinieblas serán algunas de las próximas. A Niño Lobo le hace gracía todo lo que tenga que ver con insultos. A Niña Zombi, con decapitaciones.

Vigilando por la salud del sentido del humor de los niños desde hace muchos años.

3. Días de revisión de series. Buffy, Community, My name is Earl... primera incursión en Los Soprano.

4. Y entre los sueños tenidos destaco dos.

- Noche de sábado a domingo: un experimento del ejército que sale mal provoca que una tortilla de dimensiones gigantescas aterrorice a la población mundial. Los Vengadores y Green Lantern (traído de otra dimensión ex-profeso y con las pintas de un Tom Cruise muy venido a menos) luchan contra la tortilla devoradora de edificios y personas. En Igualada se decide que un servidor irá a la montaña de la Tossa a vigilar que no se acerque el monstruo. Es un sacrificio por el bien común ya que soy la persona más prescindible de la ciudad. Al final del sueño, me duermo en un árbol, no aviso y la tortilla devora la ciudad siendo yo el único superviviente.

- Noche de domingo a lunes: precuela con aires de comedia de Alien donde la cría como mascota del bichito acaba escapándose de las manos (ya te dije Jordi que no me parecía un buen negocio).

lunes, 21 de enero de 2013

Mañana de estreno

Y el sábado fue el estreno. En principio lo anunciaron para el miércoles / jueves, pero cosas que han pasado por el mundo lo retrasaron. Pero, por fin, el sábado se emitió. Los canapés, los vestidos de gala, la orquesta de swing y los amigos gorrones cobraron sentido. El sábado, a eso de las no sé qué hora, emitieron por TV3 el tan anunciado vídeo de Jorge llevando libros de un lado para otro. Si alguien no lo ha visto, dejo el enlace.


A partir del minuto 1:13 del vídeo. Sale la librería, sale mi jefe haciendo bla bla y sale una voz en voz descontextualizadora y en tono apocalíptico que explica en A lo que tendría que ser la D dando una imagen de la librería que no se ajusta a la realidad. Tantas horas y tantas palabras para nada...

Pero lo importante no es nada de todo eso, claro que no. Lo verdaderamente importante son esas fugaces apariciones de este menda haciendo que hace de librero como si no hubiera una cámara delante. Horas de duro rodaje y de gritos y nervios. ¡No encuentro el personaje! ¡Busca, joder, mira si esta en el almacén! ¡Lleva esos libros para allí! ¡Y esos otros, para allá! ¡Haz como que trabajas! No sé si podré... Lloros, introspección, ser un árbol, irme durante dos semanas a otra librería a ver cómo se comporta un librero, bucear en mi infancia buscando motivación, hacer piru piru y wua wua. Todo para unos pocos segundos que han cambiado mi vida para igual.

La repercusión crítica no se ha hecho esperar.

"Un trabajo honesto y creativo. El día a día de un librero hermosote que hace las delicias de (casi) todas las abuelas". New York Times.

"¡Esto es una interpretación y no lo de De Niro en Toro Salvaje! ¡Chúpate ésa Orson Welles, Tarkovsky, Goddard y las madre que sus parió!" Un exaltado.

"Una patraña. Una farsa. Un ejercicio patético de deshonestidad. Jorge nos había dicho que llevaba libros de un sitio a otro y de otro a sitio. ¡Mentira! Como se puede ver en el 1:50 solo lleva libros de un sitio a otro. Un espectáculo que no da lo que promete. Voy a vomitar" . Juan Perales, crítico bulímico.

"Su interpretación es una mezcla mal ejecutada de Cary Grant, Alec Guinnes y la mula Francis cuando fue sustituida por un hurón. De una a cinco estrellas siendo una, una puta mierda y cinco, me corro todo solo con verlo, mi puntuación sería lapidación por pedruscos acompañados de ingeniosas ironías sobre su pelo". Kurt Siulidan, crítico teutón.

"Cantan demasiado", Antonia, espectadora habitual que odia los musicales.

"Sexi... muy sexi... very hot... esas manos... quién fuera teclado para que le fueran dando al delete", Jessie Littlebrain, sin mucho criterio.

"Yo es que soy más de TeleCinco", Ramiro, abrillantador de senos.

"A mí me ha gustado mucho aunque no lo haya visto porque estoy esperando que alguien le ponga una música graciosa", usuario de Amazon que ha olvidado su contraseña.

"Pues yo creo que ha salido muy guapo", la madre.

lunes, 14 de enero de 2013

Historia de la tele

Hoy ha venido la tele a la librería.


Una chica con un cámara de TV3 se han presentado para hacer un reportaje sobre el mundo de las librerías con la crisis estás que nos han puesto encima y después del cierre de la histórica librería Catalonia de Barcelona. Nos ha elegido porque según parece tenemos "un facebook muy activo" (?). Ha llegado, ha sentado al jefe en una silla y le ha hecho preguntas sobre bla bla bla la crisis y bla bla bla los libros y bla bla bla hay que ver, para pasarse cuarenta minutos rodando planos del día a día de una librería. El problema es que el día de hoy ha sido algo aburrido. No había transporte, no había libros para colocar y no había clientes. Así que para darle un poco de movimiento al tema me han pedido que "haga algo".




Como ninguna de mis ideas les ha parecido adecuada, me han pedido que coja unos libros y haga ver que los coloco. Pero si no hay libros para colocar, he dicho. Pues pilla éstos, te los llevas, haces que vienes y los vuelves a poner en su sitio, pero lento, que lo hacéis todo muy rápido y luego no tengo segundos. Así lo he hecho pensando en lo falso que es todo y más esos programas que buscan captar la verdad. Pero, oye, todo sea por la ilusión de una madre al ver a su hijo llevando libros de aquí para allá, así que he puesto mi mejor cara de no hay una cámara enfocando y como un señor, con elegancia y buen paso, he ido colocando libros que no necesitaban ser colocados y ordenando libros que ya estaban ordenados.

Mientas, de fondo, es que la cosa está muy mal y los libros son muy majos y cómo pueden sobrevivir las pequeñas librerías. Pues haciendo bien su trabajo, pero como esto ya no se lleva, haciendo otras cosas como vender fundas de ipads, barra libre los viernes por la noche o cursos de bailes eróticos.

Sea como sea, hemos pasado la mañana la mar de entretenidos con las cosas de la tele y, si no se desata la tercera guerra mundial o a Messi no le sale un grano en la nariz, saldrá emitido en el telediario de TV3 el mediodía del miércoles o el jueves. Ya colgaré el enlace y todo eso para que veáis la librería, a mi jefe hablando y a un tipo muy atractivo colocando libros, ordenando otros y entrando en el facebook. Vamos, el día a día.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Algunas cosas que no me gustan de este periodo temporal que viene más o menos de navidad hasta el día de reyes

- El cuento de La cerillera o La niña de los fósforos. Desde pequeño que he odiado este cuento. Una niña pobre deambulando descalza por los días de navidad y todo el mundo pasando de ella y al final acaba en un portal helándose de frío y enciende cerillas y en cada cerilla ve algo que no tiene y acaba muriendo de hambre y frío y una vez muerta vienen unos ángeles y le dice que le van a llevar a un lugar mejor y la gente pasa alrededor del cadáver y dicen aquello de anda, pobre la pobre.

Tócate los huevos.

El señor Andersen, que tantas cosas hizo bien (como sus libros de viaje, por ejemplo), se cubrió de gloria eterna con este cuento melodramático, sentimentaloide y con tufillo de moralina algo burguesa de confórmate con lo que tiene que hay otros que lo pasan peor. Hay historias donde se tiene que salvar al protagonista y esta es una de ellas. No se puede matar al niño. Es un cuento de Navidad. Y en esos cuentos los personajes lo pasan muy putas, pero llega el milagro y todos felices. ¿Tanto le costaba que pasara por allí un anciano rico y sin familia y la adoptara y fueron felices para siempre? ¿O que pasara alguien de servicios sociales y rescatara a esta niña de manos de unos padres que se quedaban en casa quejándose de pobres mientras ellas recorría las calles descalza? No, matamos a la niña y creamos mala conciencia al lector. Pero al final vienen los ángeles. Sí, cuando está muerta. ¿Qué les cuesta aparecer un par de minutos antes y hacer un milagro con la niña? Si no sirven para ni siquiera hacer un triste milagro, ¿para qué queremos ángeles?

Suerte que el gran Terry Partchett pasó un día por allí y enmendó la plana en su estupenda Papá Puerco. Porque hay cosas que no se pueden permitir.

- Y ved, niños, que los pobres tienen la desfachatez de morirse en navidad y pretender hacernos sentir culpable durante todas las fiestas.

- Los especiales de navidad que hacen en la televisiones. Por tristes. El día 25 subimos A. y yo a comer a casa de mis padres. Tenían puesta esa cosa llamada televisión de la que hace dos años en casa hemos prescindido. Salía un popular y solvente cómico español haciendo el ridículo acompañado de otros populares y solventes cómicos españoles haciéndolo peor. Versiones de canciones donde se llamaba gorda a una señora, imitaciones sobadas y chistes basados en el pedo y la indigestión. ¿Por qué hacen estos especiales? ¿Es una forma de que en los hogares la gente de la espalda a la tele y se concentre en lo que tiene delante, la familia? 


- La frase "¿No lo tienes en tapa dura? Es que es para regalo y un libro con esta tapa tan floja queda cutre y qué pensarán de nosotros?". Con variaciones suele ser una de las preguntas estrellas del año. No hay semana que lo comente alguien. Con la navidad, claro, la pregunta se multiplica de forma exponencial. La presión por quedar bien con el regalo es insoportable. A saber qué dirá el cuñado cuando vea un libro en rustica. Un ejemplo clamoroso es del de ayer cuando una pareja pregunta por el libro La maleta mexicana, libro que recopila todas las fotos inéditas que se encontraron hace unos tres años de Robert Capa, Gerda Taro y Chim. Era un libro para una persona que le gusta la fotografía, la historia y, sobre todo, la guerra civil.  Decían que lo disfrutaría mucho, que le obsesionaba Capa. Pero no lo compraron por su encuadernación en rústica. Queda cutre regalar un libro con esta tapa, dijeron, y nos hace quedar cutres a nosotros.

No sé por qué me irrita tanto esta frase. Supongo que al ser persona que regala un libro por el libro en sí y lo que puede significar para la persona a la que se lo regalo, estas minucias de formato y de cómo voy a quedar yo me importan tres rábanos. 

A la tapa dura también se la llama cartoné...
Vale, lo siento, es que no sabía qué foto poner.

- Las películas navideñas. Sobre todo si incluyen:
padres que puede que no lleguen a tiempo a la cena de navidad.
juguetes que se acaban en todas las tiendas y el niño es lo que más desea.
animales que hablan.
niños enfermos que solo quieren ver una navidad más.
remakes endémicos de Milagro en la calle 42.
niños que no creen, pero luego sí.
adultos que no creen, pero luego sí.
remakes endulcorados de Qué bello es vivir.
reuniones familiares que acaban en desastre, pero en el fondo todos se quieren.
ayudantes inesperados de Santa Claus.
que aparezcan las palabras navidad, familia, amor, etc.

¿Excepciones? Sí, claro, Qué bello es vivir, El día de la bestia, Los fantasmas atacan al jefe, Los teleñecos en Cuento de Navidad, Cuando Harry encontró a Sally y Elf. Me hace gracia Will Ferrel y tengo una debilidad muy grande por Zooey Deschanel.


- Los días cortos. Pero esto es algo que lleva el invierno consigo. Se supone que debería haberme acostumbrado, pero no.  La mala hostia se queda conmigo durante tres meses. Ya espero la primavera.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Esta semana...

... se está acabando el texto y con él, esa mala leche que se respiraba en el ambiente.
... recuperamos clientes que las colas de padres buscando cuadernos de tercero de la eso habían echado de la tienda.
... Niña Zombi ha escuchado por primera vez el poema de Goytisolo Érase una vez... cantado por Paco Ibáñez.
... he acabado una novela juvenil que me ha dejado un increíble mal cuerpo. Inquietante... la muerte justificada, la fortaleza y seguridad que dan las armas... no sé...
... he hecho una salsa de queso azul que quitaba el sentido. Cada día cocino mejor y cada día me gusta más. ¡Si los días que no cocino me siento raro! A A. no le importa.
... no he ido a jugar a rol porque he tenido dos días (lunes y martes) muy jodidos en el tema sueño. Pese a que el doctor dijera que no me duermo, me he ido durmiendo. ¿A quién debo creer? ¿A los doctores o a mi experiencia?
... tengo una necesidad infinita de literatura en el gran sentido de la palabra. Creo que acabaré con Dashiell Hammet. He aplazado durante demasiado tiempo la relectura de La llave de cristal.
... ha empezado la tercera temporada de Community. Esa serie que mezcla juegos de rol, Pulp Fiction, metaficción, musicales, Louis Malle, Hard Boiled, pintball asesino, seres humanos, ataques zombis, coñas crueles a Glee, referencias a la sitcom de los ochenta, pateticos montajes teatrales sobre el peligro de las drogas, un tipo con patillas de estrella, La jungla de cristal, Chevy Chase como nunca ha estado, o sea, gracioso y bien, reconocimiento de ellos mismos como personajes de ficcion, dibujos animados, especiales de navidad sin mucho espíritu navideño y muchas, muchas, muchas referencias culturetas en capsulas de veinte minutos. Para el culturalmente disperso (utilizando la expresión acuñada por Marc Pastor en la muy divertida L'any de la plaga) un paraíso.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Declaración oficial - Espacio libre de Shakira

Hoy a la hora de comer (se rondaba las dos de la tarde) he hecho una declaración oficial aprovechando mi cargo de tirano universal, dictador supremo y emperador de todo lo que importa y de lo que no también (y aprovechando también que A. me dejaba). Con voz fuerte y nada vacilante, con correcta dicción, pose elegante a la par que informal a la par que regiamente republicano he hecho mi alocución a las masas pasivas y hambrientas que me ignoraban, a saber A., Niño Lobo y Niña Zombi.

- Desde hoy declaro oficialmente esta casa espacio libre de Shakira.

Sí, a partir de hoy esta casa queda libre de la presencia musical (sic) de Shakira. ¿El motivo? La tortura psicológica a la que se me ha sometido desde hace meses por parte de Niño Lobo y Niña Zombi cantando con sus agudísimas voces infantiles los últimos éxitos de la cantante de nacionalidad ... no lo sé. Que si el loba., que si el waka, que si el loca... enseñando ese camino hacia la autoparodia por el circula desde hace tiempo... ella. Y hoy los niños se han puesto a cantar el waka de las narices y no he podido más... se acabó... hace meses que aguanto esa canción sin gustarme, desde hace demasiado que invade mi vida sin permiso... así que por lo menos en mi casa la quiero fuera. Ya sé que los niños son inocentes y sencillamente se han quedado enganchados a una canción pegadiza y machacona y no tiene desarrollados sus futuros gustos, pero no puedo más.

A ver, y que quede claro que no tengo nada contra esa señorita (¿o es señora?) y estoy seguro de que es un encanto de persona y muy maja y muy simpática y siempre dice eso de que ya pago yo los café, coño, que hoy me toca invitar a mí y ayuda a recoger la mesa cuando va a casa de los amigos a cenar, pero como que su carrera musical me invita a perforarme los oídos con lápices 3H. No es solo que no me guste, sino que me produce palpitaciones y mal humor, estrés, insomnio y muchas cosas más... su voz me parece desagradable y desde que se mueve por la ciudad condal por razones amorosas (¿por qué me enteró de estas cosas si ni me gusta Shakira, ni el futbol, ni la prensa del corazón ni nada de todo esto?) pues la tengo que tragar hasta en la sopa. Y como que a Niño Lobo y Niña Zombi no puedo ni enmudecerlos ni declarar esta casa espacio libre de ellos (A. me mataría de forma lenta y dolorosa), pues me queda otro remedio para mi supervivencia que echar la música de la señorita fuera de esta casa. Lo siento. No se puede cantar, ni pronunciar, ni poner en el equipo de música nada de Shakira. Espacio libre. Todos los antishakirianos tienen en mi hogar un espacio donde no se la encontrarán... bastante tenemos con los bares, gimnasios, algunas radios, tonos de llamada y tonos de espera (van cinco en el último mes...)

Puede parecer una declaración tonta, infantil, ridícula e innecesaria y lo es. Y es la primera de muchas declaraciones que iré haciendo en los próximos meses. La próxima será declarar esta casa libre de futbol y dispararé a todo aquel que con una bocina celebre los goles de su equipo en la puerta de mi casa a las cuatro de la mañana. Avisados quedáis todos.


Y este vídeo, mira, es que lo de la vieja en una jaula me hace gracia.

Y espero que no se me monte ahora una resistencia.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Vuelta al tajo

Como suele decirse, después del paréntesis estival (que de estival ha tenido poco y más ha parecido un marzo con días buenos) reabro las puertas del blog con ganas, con energía y, ¿para qué voy a engañar a nadie?, sin la intención de cambiar ni un ápice de lo que aquí se encontraba el lector despistado. Por tanto, nada de plató nuevo, ni nuevo vestuario, ni cabecera pegadiza, ni sorpresas... lo único nuevo es un par de libros que me he comprado y las nuevas asistentes de blog que a partir de hoy trabajaran en este blog recibiendo desde la misma puerta a los lectores. Serán todo sonrisas, cariñitos y críticas a la espalda. Os presento a Melody y Keeley.


Por lo demás todo está igual. Misma plantilla funcional, mismo estilo, mismas secciones que irán desapareciendo y las que se les unirá nuevas según se me vaya ocurriendo... y nueva plantilla de redacción que nos ha regalado blogguer en la entrañas del programa (y no me entero, no me entero, no me entero...).

¿Qué ha pasado este mes? Pues alguna noche calurosa, pero más frescas que otra cosa. Trabajo en la librería... temporada de texto... en próximos días. Lectura de El maestro y Margarita (sí, hasta ahora no la había leído, qué pasa), clásicos de la novela negra, fantasía... vamos, lo de siempre. Series nuevas.


Planes nuevos para conquistar el mundo (tenía uno muy bueno, pero se me olvidó... salía algo de la bolsa y jugar con el dinero de otros). El descubrimiento de que mi sobrino (aquel que era tan listo) y que ayer cumplió tres años le ha cogido una afición tremenda a hacerse leer Pepita Jiménez de Juan Valera. Y por una edición en concreto, esta:


Y muchas cosas más (incluyendo la sensación de que en el edificio de enfrente no, un poco a la izquierda pasan cosas raras... pa mí que está embrujado o que se están cargando a los vecinos... próximamente las priebas) de las que iré hablando los próximos días... o no.

jueves, 21 de julio de 2011

Para qué están sirviendo mis vacaciones... algunos ejemplos prácticos

Leyendo Stone Junction, una novela alquímica, chamánica e iniciatica repleta de un exquisito sentido del humor y que es una de esas lecturas estimulantes que me recuerdan que mi cerebro está vivo y que hay algo a parte de vacío y monstruos con cremalleras incorporadas. Novela de iniciación de las de siempre con héroe en pos del conocimiento. Diamante o piedra filosofal que para el caso es lo mismo. Y también parodia de la novela de conocimiento. Pienso en Simplicius Simplicissimus. Y una serie maravillosa de profesores que me hubiera soñado tener. Mejor que te enseñen a abrir cajas fuertes que aguantar por tercera vez la explicación de lo humano que es el Mio Cid (¡años universitarios, ¿para qué estuvisteis?! A sí, para hacer campana). Y lo mejor de todo es que es entretenida y divertida.

Por lo que es una buena semana lectora (y me dejo todo en el tintero porque 1) no he acabado el libro y 2) es grande y se me escapa de las manos) y audiovisual. Porque al mazazo físico y emocional del final de la tercera temporada de Breaking Bad (la mejor serie que he visto en muchos años) se añade haber disfrutado con el primer capítulo de Treme (¡gracias Diego porque te lo debo!).


Ejemplo de narrativa y diálogos de bar con una impresionante banda sonora con mucho jazz, trompeteo y baile. Nueva Orleans es Nueva Orleans y todo suena mejor cuando lo criollo anda metido.

 

Me gustan las historias de gente de la calle. Normal. De tipos con problemas para llegar a fin de mes, que tendrían que cuidarse un poco más, algo bastante bocazas y que prefieren un disco de jazz o un buen libro antes que ahorrar.

Ah, y el sol en el balcón... todas las casas deberían tener un balcón... Y el placer de levantarse a las nueve porque yo quiero y no porque un reloj me lo diga... Cenar tarde y lectura hasta altas horas de la noche...

Podría acostumbrarme a todo esto.

viernes, 27 de mayo de 2011

Algunas cosas que han pasado en el piso nuevo...

... y eso que no llevamos ni una semana viviendo en él

1. Los primeros libros que se colocaron en una estanterías de pladur que hay por la sala (porque es un piso que tiene sala y luego comedor, como en las casas bien) fueron: Las estrellas, mi destino de Alfred Bester, la serie de la policía literaria Thrusday Next de Jasper Fforde y dos novelas de Terry Pratchett (Hombres de armas y Soul Music).

2. Primeras discusiones sobre la decoración del piso. A. se niega a esto:

2.1. Para la habitación de Niño Lobo y Niña Zombi


no sé si un muñeco irrompible y eterno de papel maché aprovechando la cantidad ingente de papel de periódico que tenemos, o una ilustración en la pared para que sea lo primero, primerísimo que vean al abrir los ojos. A. dice que ni hablar y ni siquiera atiende a razones con el poderoso argumento de "a los niños les gustan los payasos... ¿o acaso no has leído It?"

2.2. Lámparas para leer, lámparas para pensar, lámparas porque les hará gracia a los críos, lámpara para tener entretenidas a las visitas... que se haga la luz





2.3. Renovación de sofá y sillón más acorde con los tiempos agitados en los que vivimos. Mobiliario con crítica social que lleve al invitado a replantearse su mundo, su función en él y lo que podría hacer por el futuro de todos.


3. Accidentes domésticos. El tío Ernesto ayer tubo un pequeño accidente. Se subió a una escalera para pintar de blanco unas rosetas pintadas de fantaburros verdes y dorados. La escalera no estaba bien abierta y patam. Caída. Resultado: un tajo de doce centímetros que sangraba con profusión. Al ser de una generación burra, valiente e inconsciente se cataloga como "simple rasguño que no es nada que peores cosas me han pasado" y se pide "una tirita y punto" y a seguir con el trabajo. Tras una larga y repetitiva discusión entre A. y su tío, al final se le convenció de ponerse algo más que una tirita y se fuera a casa a descansar. ¡Qué diferencia generacional! ¡Y pensar que yo me corto con un folio y ya me estoy quejando y escribiendo una entrada en este blog con un tono virgiliano y lo explicaría a mis nietos o a los nietos de otros como la mayor aventura de mi vida y cómo un trozo de hígado se escapaba por esa herida abierta hay cuánta sangre, cuánta sangre, me tengo que ir a lavar las manos!

Son traicioneros, los cabrones.

4. Cocinar sin gas.

5. Ducharse sin agua caliente. Y el agua fría está muy fría. Ducha en tiempo record.

6. Empezar a desempaquetar mis cosas. De momento, dvd colocados y cd medio colocados a falta de encontrar mejor ubicación a dos cajas. Con los libros de momento no me atrevo... faltan estanterías... tiempo al tiempo...

7. Descubrir cosas asombrosas e increíbles e improbables  sobre el fantasmas del edificio. Una historia que rezuma pasión, amores, violencia, secretos, traiciones, venganzas y cafetitos por las tardes. Una historia de mucho giñe.

8. Seguir A. y yo viendo Breaking Bad.


Jo, qué buena, coño. Lo mejor que he visto en televisión (y casi en cine) en mucho años. A. y yo disfrutamos de cada capítulo y de esa mezcla alquímica en la misma escena de drama, comedia, terror, violencia y absurdo. Próximamente The Wire, que ha estoy tardando.

9. Dándole vueltas a la que será mi nueva y muy jodida partida de rol. Amiguetes de La partida del lunes, sus vais a cagar en mí cada día.

10. Leer. De momento novela negra americana. De la clásica. El cartero siempre llama dos veces y Adios, muñeca. Y disfrutar... ¿por qué me gustarán tanto las historias de tipos duros y rubias malas?

martes, 8 de marzo de 2011

Sobre poderes

Al final no hubo matanza de zombis.

Mails que no se leyeron, mensajes que se perdieron, correos que murieron a manos de los horribles bichos que matan correos en la calle Odena, jinetes extraviados entre las brumas de los páramos Heathcliff Heathcliff que rodean Igualada y que acabaron sus vidas entre los senos de alguna vampira o alguna mujer rayuela.

Sentados alrededor de una mesa en el café de l'Ateneu comiendo patata tras patata mientras se esquivaba las requemadas, A. y yo. En el teatro, el president de Catalunya presentaba al candidato a la alcaldía de Igualada diciendo algo así como qué majo, qué majo, sí es que es más majo (que no lo oi, pero lo imagino). Ains, con lo chula que me había quedado la partida y lo divertida y lo llena de monstruos y dificultades y enigmas. ¡Sí hasta tenía las figuras del Cluedo para jugar! Pero nada.

Así que A., Maese Cinto y yo charlamos un poco y al acabar las cervezas sin alcohol que habíamos pedido regresamos a casa con paso presto debido al frío de la noche. Al llegar preparé de cenar tortilla de champiñones con un suspiro de cebolla con la secreta esperanza que esa declaración de A. que decía "no tengo mucha hambre" fuera verdad. No lo fue, claro, y A. se comió la tortilla y se regodeó en ella. En honor de la verdad decir que me quedó buena. Y como era temprano y al dia siguiente solo nos levantábamos muy temprano nos pusimos a ver un par de capítulos de Misfits, que por si alguien no lo sabe es una excelente serie de corte fantástico sobre un grupo de chavales que por culpa de una misteriosa tormenta adquieren asombrosos poderes y, aquí lo genial de la serie, NO los utilizan para el bien sino para seguir no haciendo nada y no intentar arreglar sus mierdas de vidas (además de joder la vida de unas cuantas personas).


Vamos, realismo al cien por cien. Convencido de que si consiguieramos poderes especiales (volar, invisibilidad, superfuerza, viajes temporales, telequinesia, cambiar los canales de la tele sin levantarse y sin mando, ver el futuro, control mental, encontrar ofertas imposibles para productor de primera calidad, etc.), solo un 1,2 % de los afectados los utilizarian para el bien común. El resto de nosotros, y me incluyo, sería para fines más egoistas. Como colarse en el cine, descargarse películas o hablar impunemente en los conciertos de jazz. El gran miedo que tenía el día que empecé a verla es que se convirtiera en un retrato de cómo unos jóvenes que están bordeando la delincuencia se encuentran a sí mismos y maduran como personas y el sistema funciona y todo eso. No. Protagonistas egoistas, crueles, gilipollas y pese a lo mucho que la llegan a cagar, no se puede evitar simpatía por ellos.

Claro, fue inevitable pensar qué poder nos gustaría tener si nos encontráramos con una tormenta rara de cojones que nos da cualidades maravillosas. A. lo tiene claro. Ella quiere volar. Ya sea por sí misma, ya sea porque puede convocar un dragón. Cuando era pequeño pensaba mucho en la invisibilidad. Para colarme en el cine. Luego crecí y seguí pensando en la invisibilidad. Para colarme en el cine y en el vestuario de las chicas.

 
Pero maduré y empecé a considerar lo de viajar en el tiempo, despertar a los muertos y hablar con los animales. Ahora mismo no sé muy bien qué podre tendría. Seguro que no me lo darían y tendría algún poder ridículo como provocar mucha vergüenza ajena cada vez que entro en una habitación, que me crezcan largos pelos en las orejas o ser capaz de recordar siempre dónde he dejado las llaves.

Total, que la serie está muy bien y que ya no me acuerdo de cuál era el propósito de esta entrada... Cosas que pasan cuando se empieza a escribir a una hora, se va uno a trabajar y se acaba luego.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Fragmento de un sueño

Ayer tuve un sueño. Bueno, mentira, tuve muchos. Pero hay un fragmento de uno de los sueños que recuerdo con especial precisión. Y aviso, mis sueños siempre tienen argumento, siempre tienen impronta cinematográfica y siempre son muy detallistas.

Un servidor y el escritor y humorista Martín Piñol (y que también es padrino de mi blog de literatura juvenil) caminábamos a paso rápido por una calle desierta huyendo de un grupo de armarios empotrados que consideraban que habíamos sido demasiado simpáticos con sus novias en nuestro número cómico. Huyendo huyendo como buenos supervivientes (aunque los envidiosos nos llamarían cobardes) acabábamos escondidos en un coche abandonado con la compañía de un travesti que respondía al nombre artístico de Canela y que solía trabajar disfrazada de superheroina porque, según palabras textuales, "los frikis de este mundo también tienen derecho a vivir la fantasia de tirarse a una heroina con un buen par de tetas".

 Canela era algo así.

Nos hacían gracia los comentarios de Canela y acabábamos convenciéndola de que se viniera a vivir con nosotros (según parece Martín Piñol y yo compartíamos piso), dejara la prostitución y se dedicara a ser cómica aprovechando todo el potencial de anécodtas que su trabajo le había dado. Ella aceptaba y a partir de entonces vivíamos fantásticas y muy divertidas aventuras (entre las que estaban quitarle el miedo escénico a Canela o los consejos que ella nos daba para ligarnos a dos cómicas que, naturalmente, pasaban de nosotros).

Pero el sueño continuaba y se rizaba el rizo. Todo lo que soñado anteriormente no era más que el visionado del capítulo piloto para una serie de televisión que Martín Piñol y yo habíamos escrito y protagonizábamos. En ella queríamos hacer un retrato del mundo del cómico de bar, de sus relaciones, de cómo trabajaba, preparaba el material, etc. En un momento del sueño lo definíamos a unos directivos diciendo que era una mezcla entre:




Reconozco que lo de Fulci me despista un poco, la verdad.

El piloto lo habíamos rodado para una cadena de televisión española, pero nos las habían rechazado con el argumento de "una serie de risa española no puede durar menos de dos horas y vosotros prentendéis que los capítulos no pasen de veintiun minutos. Anda y que os follen, pringados." Pero el visionado del piloto no lo hacíamos con esos directivos, sino con otros señores con corbata que nos acababan de comprar la serie para otra cadena de televisión. ¿Cuál? Pues ésta:


Nos llamaban genios de la comedia y nos daban absoluta libertad creativa y un sustancioso cheque.

Fin del sueño.

A veces es que le daría una cantidad de besos a mi subconsciente que me lo comería y todo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Sobre una de mis series favoritas y mi mentor en esto de conquistar el mundo

Existe un tópico acuñado hará un par de años que dice que en la actualidad, la mejor producción cinematográfica se realiza en la televisión. Supongo que se refiere a las producción norteamericana porque la calidad de la producción española de ficción televisiva tiene la misca calidad que la cinematográfica, o sea una m****a. Como todos los tópicos es exagerado, pero se debe reconocer la inmensa calidad de series como Los Soprano, The Wire, Breaking Bad, Stargate Universe, Fringe, Mad Men, Carnivale, etc. que consiguen cotas de calidad visual y conceptual que cuesta encontrar en una sala de cine (y más en el cine de Igualada al que sólo llega lo más comercial de lo comercial y desde hace unos meses lo más malo de lo comercial de lo comercial... ese cine que ni Jordi ni yo, acostumbrados a tragar la mayor mierda, nos podemos zampar).

Reconozco que soy un mal visionador de series de televisión por un motivo muy sencillo: no me gusta estar "enganchado" (odio esa palabra, la odio, la odio, la odio... dame un libro que enganche, solo me gusta la literatura que engancha, es que he visto cinco segundos de la película y no me ha enganchado... joder, joder, joder... como si la calidad de un producto dependiera de ese "enganche"... bueno, calma, habla otro día de eso...). No me gusta la dependencia del siguiente capítulo, la espera y todo eso. Quizá por eso siempre he preferido series mas autoconclusivas en sus propios cuarenta minutos o series cómicas con sus maravilloso veinte minutos de concentración narrativa (hablo, naturalmente, de ficción americana. Todos sabemos que las telecomedias españolas si no pasan de hora y media no son telecomedias). Seinfeld, Frasier, My name is Earl, The big bang theory o The Office tanto versión inglesa como americana y un montón más. Últimamente A. y yo nos estamos poniendo al día en tema de series y entre las que he visto he encontrado una que se ha convertido desde el primer minuto de visionado en fetiche y en imprescindible para seguir vivo. ¿Cuál? Pues ésta:


Sí, Phineas y Ferb, una serie de dibujos animados y de Diseny Channel. Toma ya. ¿Y por qué me gusta tanto y está entre mis imprescindibles? Vayamos por partes.

Phineas y Ferb narra las aventuras de dos hermanastros en sus vacaciones de verano, de la constante vigilancia a la que les somete su hermana Candace para chivarse a sus padres y a las aventuras de la mascota de ambos hermanos, Perry un ornitorrinco que en verdad es una agente secreto encargado de fastidiar todos los planes al Dr. Heinz Doofenshmirtz, un científico malvado con absurdos planes para hacer cosas (a veces tiene el plan, pero no el por qué o para qué hacerlo).

Los títulos de credito son toda una declaración de principios y sientan las bases de lo que encontraremos después:


Una apuesta por la acción, por la fantasía, por el humor, por la ciencia ficción, por el homenaje y la autoreferencialidad. Cada capítulo parte de la misma premisa que verbaliza Phineas, ¿qué hacemos hoy? La angustia de los niños a no aburrirse y a ocupar los días de verano. Hay que hacer algo. Tenemos que pasarlo bien. Y para los niños, no existen los límites. Ya sea con la imaginación en la realidad, ya sea con todos los recursos al alcance en la realidad alternativa de los dibujos animados (y que son realidad en algún universo paralelo donde nosotros no somos más que una serie de televisión de Diseny Channel). 

Phineas es el líder. Resolutivo, animoso e imaginativo. Habla mucho y sabe ganarse a la gente. Ferb es el músculo, el cerebro y el silencio. Habla poco y cuando habla el mundo se detiene. Cada día es una aventura y estos dos hermanastros junto con un grupo de amigos (Isabella, una encantadora niña secreta y platónicamente enamorada de Phineas en una vuelta al tópico de chico enamorado de animadora/exploradora, un matón de colegio perfectamente integrado con los empollones - el verano da una tregua en la lucha en el colegio -, un ejercito de exploradoras con infinitos recursos, un grupo de empollones como perfectors personajes secundarios) deciden aprovechar y exprimir cada día de su vida. Y para ello la serie se convierte en un continuo festival de referencias a la serie b americana y a la ciencia ficción: clones, extraterrestres, inventos, momias (en homenaje directo a las películas de Abbot y Costello), robots gigantes, viajes en el tiempo en una máquina muy parecida a la que utilizó Rod Taylor y experimentos que salen mal. Todo con un único objetivo: pasar un verano genial y no aburrirse.

Todo esto con el contrapunto del personaje de Candace, la histérica hermana que solo sueña con pillar a sus hermanos en alguna de sus aventuras y chivarse a su madre (genial personaje en su tranquilidad y en su fantasma relación con esa figura del padre casi eternamente austente). Aunque éste es el personaje que recibe todos los palos y el que está dedicado a fastidiar las aventuras de sus hermanos, emana una ternura infinita. Sobre todo en su relación con Jeremy; una relación que es resumen y parodia del romance adolescente. Candace deja de ser la histérica acusica, para pasar a ser un manojo de nervios que solo desea gustar a un encanto de chico (porque hay que reconocer que Jeremy es un encanto). El personaje de Candace siempre acaba arrastrada a las aventuras de sus hermanos y suele acabar en evidencia. El histerismo de la adolescente que ya quiere ser adulta en contra de la fantasía de los niños que le despiertan esa parte infantil que no debería abandonar.

Pero claro, con sólo estos elementos y personajes la serie sería simpática, pero no sería la genialidad que es. Porque la puntilla de la obra de arte la ponen dos personajes y su relación. Y, reconozco, que es la parte de la serie que me enamoró y me tiene alelado y adicto. Perry el Ornitorrinco y el Dr. Heinz Doofenshmirtz.


Estos dos personajes construyen la parodia definitiva de las películas y series de superagentes secretos. Allí donde Austin Powers no llegó, llegan Perry y Heinz arrasando. Los científicos locos con absurdos planes tienen un antes y un después en Heinz Doofenshmirtz. Desde el primer segundo al último las apariciones del agente Perry el Ornitorrinco y de Heinz Doofenshmirtz se mueve en la parodia y refleja a la perfección la relación de dependencia que se establece entre héroe y villano. El uno sin el otro no serían nada (como se ve en el capítulo en el que Heinz Doofenshmirtz traiciona a Perry el Ornitorrinco con el agente Peter el Panda) y son el motivo de la existencia de su antagonista. Los planes son absurdos y geniales a la vez (cambiar la poralidad de la tierra sin un motivo claro, construir una máquina que lo disminuye todo y quien quiera algo no disminuido pues tendrá que comprarlo, etc.) y son largamente explicados en los momentos en los que Hans capturaa Perry. Cada plan tiene su máquina absurda con nombre acabado en sufijo "-eitor" y, naturalmente cada plan fracasa (algunos por la intervención del Ornitorrinco, otros porque Heinz se niega a vender su creatividad artística) y siempre acaba con la recurrente frase de "Maldito seas, Perry el Ornitorrinco".

Pero, claro, no es solo parodia genial. Heinz Doofenshmirtz es un personaje lleno de sorpresas y de una inusitada profundidad para un villano malvado, loco, patético y entrañable: una infancia infernal, una madre que lo ignoraba a favor de un hermano más guapo, más listo y más bueno, una relaciones con las mujeres complicadas (con un divorcio a cuestas), una hija adolescente (la muy atractiva Vanessa Doofenshmirtz; una chica que entra de ello en ese club selecto de "¿Cómo puede ser tan guapa con un padre tan feo?" donde estan personas como Liv Tyler, Asia Argento o Natasha Kinsky) y la necesidad de que lo tomen en serio como villano. Y lo genial de todo es que en otra vuelta de tuerca, Heinz Doofenshmirtz es consciente de su papel como científico malvado que fracasa en todos sus planes (como el capítulo en el que por una resaca le pide a Perry el Ornitorrinco que acaben cuanto antes para poderse acostar) y si algo rompe con eso, se le rompe su papel y su sentido. Es el científico loco definitivo y sí, lo que yo quiero ser de mayor. Cuando vi por primera vez un capítulo de esta serie y vi en acción a Heinz Doofenshmirtz encontré mi modelo en esta vida. Todos mis sueños de dominación del mundo, mis malvados y absurdos planes cobraban sentido porque tenía al fin un maestro. Heinz Doofenshmirtz es uno de los mejores personajes cómicos que la televisión ha parido en este siglo XXI.

Resumiendo, Phineas y Ferb es una de las mejores series que actualmente se pueden ver en televisión y una de las mejores series cómicas. Y su comicidad funciona en todos los niveles: la aventura y la acción pura para los crios, las referencias a la cultura popular, la parodía definitiva a las películas de superagentes (con el ojo más puesto en Flint que en James Bond), a la serie B de los cincuenta y a las historias de amores adolescentes (repito, la historia de amor de Candace y Jeremy es lo mejor que he visto en este sentido). Y, sin dudarlo, se ha convertido en una de mis series favoritas y en una de las que más ha influido en mí como persona, como escritor de comedia y como ser que sueña con conquistar el mundo.

lunes, 9 de agosto de 2010

Dos de las caras de la comedia

De momento el no tener vacaciones no me está afectando. Ya llegarán los tiempos (la primera semana de octubre para ser más concretos) en los que Jorge se paseará por Igualada en calzoncillos, con un hacha mientras persigue a señoras respetables gritanto "se lo envuelvo para regalo", "no ha llegado", "se lo puedo encargar si quiere" porque tiene la psique cargada y el ánimo revuelto. La necesidad del descando de verdad. Aunque, claro, con la suerte que tengo seguro que la prueba del sueño me la harán en periodo vacacional y me lo revientan todo. Es que lo preveo... entre mi innato pesimismo y los poderes de ver el futuro que me ha dado la narcolepsia veo unas vacaciones cargadas de sueño, paseando por casa con cojines atados en la cabeza para evitar que me haga daño, sin tomarme la medicación (tengo que estar limpio para la prueba), sin poder comer sopa y teniendo continuas visiones del futuro... una y otra vez... visiones de lo por llegar...

Pero de momento no hay vacaciones y los días los dedico a vender texto, buscar lectura y ver primeros capítulos de series por... por... como decirlo sin buscarme problemas... por... bueno, de forma legal, claro. Entre las que he visto destaco dos grandes experiencias, ambas dos series extremadamente locales, hechas en los únicos paises donde se pueden hacer, pero que consiguen hacerse universal. Ya sabéis, el viejo adagio de lo pequeño se hace grande y de lo local al edificio entero.

La primera de ellas sólo podía ser americana y, más en concreto, sólo podía ser de Nueva York.


Bored to death
. De la prestigiosa HBO. Una serie cuyo piloto es tirando a aburrido, pero progresivamente va ganando en calado, en calidad y en diversión hasta convertirse en una pequeña joya y un descubrimiento. Las vidas de tres fracasados que intentan ser felices por todos los medios aunque, la mayor parte de las veces por no decir todas, sean los medios equivocados o que les harán más infelices. En una serie de humor intelectual, llena de referencias a la sociedad culta de Nueva York (en concreto, Brooklyn), hija bastarda del mejor Woody Allen (el de los ochenta, vamos, no ese de ahora que parece una mala copia de sí mismo... casi que se ha convertido en Edward Burns y eso es para chillar de pánico), de la estética de las películas de Wes Anderson (sobre todo Academia Rushmore y Los Tenembaums), la banda sonora compuesta por grupos indis, el humor puramente judio con el que me identifico tanto...

¿Y de qué va? Un escritor semifracasado para superar una ruptura amorosa y en plena depresión se ofrece como detective privado sin licencia. A partir de ahí empieza a "investigar". Naturalmente, esto es solo una excusa para hacer un retrato despiadado del artista pseudointelectural neoyorkino. Tras fracasados que no lo saben, tres seres patéticos que aspiran a la felicidad, pero boicotean los recursos para conseguirla. Eso sí, a la serie se le puede achacar que en ocasiones se recrea en su propia intelectualidad y parece diseñada y dirigida al mismo público que el que retrata su protagonista: pseudointelectuales de ciudad. Lo mejor sin duda es un inmenso Ted Danson que se ventila sin compasión a todo bicho viviente que aparece en escena.

En el otro extremo tenemos la otra serie que he estado viendo estos días.


Una serie que empecé a ver con A. y que a ella, pese a que un par de gags le hicieron mucha gracia, renuncia a ver. "Vela tú solito y a mí déjame en paz". ¿Cómo definir esta serie? Bueno... primero de todo decir que es británica, más en concreto de la BBC2 y... busca de adjetivos... bueno... pues... se le podrían aplicar los siguientes: desagradable, opresiva, escatológica, molesta, políticamente muy incorrecta, incómoda, repulsiva. Vamos, que me encanta. ¿De qué va? Bueno... en verdad es una de esas series estructuradas en escenas o gags independientes protagonizados por un cuarteto de actores que interpretan a casi la totalidad de los infraseres que aparecen en escena, pero que en verdad conforman un argumento único. ¿Cuál? El de sacar toda la mierda y todos los secretos del desde ya mismo mítico pueblo de Royston Vasey (del que el cartel de bienvenida promete que nunca volverás a irte).

Los dueños de una de la tiendas del pueblo.
Por una vez, la belleza interior y la exterior van unidas.


Una serie basada en un humor inteligente, surreal y atrevido, a la vez que cafre, desagradable y molesto heredero directo de Monty Phyton, The young ones o Little Britain. Impagables todos los personajes, pero de momento me quedo con el veterinario (adoro cada vez que aparece) y los tios del "protagonista", una adicta al orden y la limpieza y un extraño señor de físico más extraño todavía que colecciona sapos y le da una larga charla a su sobrino sobre por qué no debería mastubarse mientras esté bajo su propio techo.

Ambas series me gustan y con ambos tipos de humor me siento identificado y encuentro escenas, situaciones o momentos que me hacen mucha gracia o que me llevan a la carcajada (sobre todo en la segunda, pero es que la humillación y el dolor siempre me han parecido muy graciosos en la ficción). Son muy diferentes con unos recursos cómicos muy disntintos y casi contradictorios, pero ambas me llegan, me llenan y me conducen a la risa. Que en el fondo es lo que uno le pide a la comedia.

jueves, 15 de julio de 2010

Informáticos

Si ya por naturaleza soy tonto (y pronto explicaré el origen de mi tontura) esta serie está provocando suicidos masivos de mis neuronas y colapsos cerebrales que impiden una correcta circulación de la sangre y el oxígeno.


Una de esas series basadas en un humor absurdo, fácil, surreal y, en ocasiones, escatológico con el que me siento tan identificado.

viernes, 21 de mayo de 2010

Algunas cosas que se quedaron en el tintero

Y alguna de ellas es de hace más de un mes. Por ejemplo...

1. Una mañana recibí un mensaje de una librera amiga aún no vista cara a cara que me invitó a participar en una conversación en el programa En Carne Cruda de Radio 3. Eso fue el pasado 22 de abril. Sí, como pasa el tiempo y sin decir nada. Digamos que entre que llego la maldita fiesta del libro, el tema del alud que ya os explicaré en otro momento y que me olvidé pues, bueno, más vale tarde que nunca y que el pájaro en la mano lleve bozal. Si queréis escuchar mi cantarina, cristalina y arrulladora voz cual obrero de la construcción abriendo una calle a las seis de la mañana de un viernes festivo, pues pincháis sobre la frase subrayada (ver algo más arriba) y a partir del minuto 26 aparece la voz de Natalia y un poco más palante mi vocecita diciendo cuatro tontás.

Me lo pasé bien, pero fue breve. Lo mejor es ese primer contacto con Natalia, los apuntes de un par de títulos de discos y esa sensación de que mi plan para dominar el mundo sigue el camino trazado pues mi voz ya se ha oído a nivel nacional y se ha colado de forma cobarde en el subconsciente de mucha gente. Ja ja ja. Por algo me preparé un guión genial para contestar bien a las posibles preguntas con todas las variantes posibles de preguntas y respuestas. ¿Y si me habla de política? Pues digo que todos son una panda de mangantes y que lo que haría falta en este país es una buena pelea entre Gamera y Godzilla para arreglar las cosas. ¿Y si me pregunta algo de geografía? Pues diré que me parece una tierra maravillosa llena de gente estupenda. ¿Y si me pregunta por mi trabajo? Ajá... pues esto:

- Hola Jorge, crudas tarnes.
- Crudas Carnes tú como te llames.
- ¿Alguna anécdota divertida de la librería?
- Pues me acuerdo de ese día en que una niña de seis años me pidió si teníamos libros de Tocoyó para su hermana pequeña y yo le dije que Tocoyó los huevos, que se dice Pocoyó cateta, burra, absurdidad con patas, anda y largo y que te hagan una lobotomía completa para que no vuelvas a pronunciar palabras, que anda que no eres inútil, y empecé a perseguirla por la tienda con un montón de bolas de papel rellenas de piedras abucheándola y luego le hice una foto y la puse en el facebook con la leyenda la burra de seis años que dice Tocoyó y luego le hice un vídeo con música graciosa cuando se chocó con una grua.
- ¿No fuístes un poco duro?
- ¿Y tú que sabrás locoturcillo de tres al cuarto? No te atrevas a corregirme porque voy para allá y te meto un...

A. me dijo que no sería una buena idea.

Mientras preparaba el guión de lo que iba a decir en la entrevista y no soltar muchas tontás.
Las patillas que se me ven tienen una explicación: cuando me cortaron el pelo me quedé dormido y al despertarme me las vi y me dio cosa decirle nada a la peluquera (¡Hola Nuria!). Ahora ya me he medio acostumbrado (por por pereza que por otra cosa, es verdad). Y, como podéis ver, las dos manos están visibles por lo que de verdad estaba trabajando y no viendo pornografía.

2. Cenando con unos conocidos, comentaban no sé qué sobre la serie de Perdidos (¿a alguien le suena?) y sobre si nosotros (me refiero a A. y yo) la veíamos. No. A. dijo que si había visto uno entero era mucho. Por mi parte dije que dos capítulos, pero que todo me sonaba tanto a Verne que no me interesó nada de lo que veía. Nosotros ahora estamos viendo Cheers. Silencio.


Le prometí a A. que pondría la canción en el blog.

Es lo que tenemos A. y yo. Dentro de veinte años ya nos miraremos todas esas series que miráis ahora. Nos gusta ir contracorriente.

3. Tanto es así que no tenemos televisor en casa. No. Bueno, mentira tenemos la tele, pero no la miramos. Bueno, mentira. Nos ponemos películas y viejas series que me he ido comprando con el tiempo. Lo que no tenemos es TDT. Bueno, tenemos uno, pero no lo sabemos conectar. O no nos da la gana, mejor dicho. Un año sin ver nada de televisión. ¿Y sabéis qué? Se puede vivir sin ella. Ahora cuando hablan de personajes, de series, de cosas que han pasado tanto A. como yo ponemos cara de habernos perdido en una convención de filólogos kinglorianos. Me encanta la cara que se le pone a la gente cuando se entera que no vemos la tele. Y la pregunta que nos hacen después, claro.
- Y si no tenéis tele, ¿qué hacéis?
- Pues leemos, hablamos, vemos una películas, escuchamos música, tenemos gente en casa, sexo, hacemos dibujitos... no sé, lo que hacen las parejas, ¿no?

4. Y por último. Anuncio desde ya la próxima comercialización de bolsas, camisetas, bolsas para desayuno de niños de guardería y demás cosas que se nos ocurran con dibujitos de A. Será un producto fantaburroso y exclusivo. Para muestra, un botón.


Y además de este dibujito habrán muchos más y se aceptarán peticiones del tipo: "Pues yo quiero un vampiro vegetariano", "yo una caperucita", y etc.

Las dos primeras peticiones se beneficiarán de una oferta exclusiva: gratís con la condición de hacernos una buena publicidad y digan por ahí lo guapos que somos. Dejad un comentario con la petición y sed rápidos.

martes, 16 de septiembre de 2008

Le escucho

Un día como hoy hace quince años, la NBC emitió el primer capítulo de la que considero que es la mejor sitcom (o comedia de situación, o telecomedia o lo que sea) de la historia de la televisión, y casi que diría de la historia de la humanidad: Frasier.


Fue un 16 de septiembre de 1993 cuando el doctor Frasier Crane, psiquiatra, snob, pedante, bueno, comprometido, cariñoso, inmaduro, volvió a las pantallas de televisión después de estar años en Boston como lugareño con tamburete propio en otra obra maestra de la televisión, Cheers. Ahora lo encontramos en Seattle, divorciado de la castradora Lilith y como celebridad menor de la radio gracias a su programa. Soltero de oro en el mejor apartamento que se ha visto jamás en televisión, de repente su perfecto mundo se va al traste cuando tiene que llevarse a vivir con él a su padre, policía retirado, la terapeuta de éste, a Eddie, el mejor perro de la televisión, y una horrible butaca. Así da inicio uno de esos milagros que de vez en cuando se dan en televisión.

Lo mio con Frasier fue amor a primera vista. Llegué a ella un par de años después, cuando Canal+ la emitió un verano a las 21:00 (creo recordar y si me equivoco me corregís) y en seguida me vi en ese humor y cogí cariño a los personajes. No solo a Frasier, que es casi una representación televisiva de algunas de mis obsesiones y manías como bien me han recalcado muchas veces mis amigos, sino a su padre, a Niles, el hermano aun más snob, o a la maravillosa Rose, uno de esos personajes que quieres como amiga y amante.

Creo que es una de las representaciones de comedia más puras que existen y la demostración que la mayor parte de las veces, menos es más. En Frasier hay pocos personajes pero perfectamente construidos y con fuertes lazos entre sí, poco escenarios (casi se pueden reducir al maravilloso apartamento de Frasier, la radio y el Café Nervossa) y espisodios de veinte minutos de duración con unos guiones de hierro donde en muchas ocasiones pasaban más cosas que en esa hora y media a la que nos tienen acostrumbrados las telecomedias de este país.

Y para mí tiene el valor de ser terapéutica. Me explico... de vez en cuando tengo uno de esos días duros con un millón de cosas en la cabeza (trabajo, responsabilidades, soledad, desengaños amorosos, etc.) y en los que solo se tienen ganas de descansar en silencio. Pongo un dvd de Frasier y eligo un capítulo al azar solo para que me haga reír y me haga olvidar uno de esos asuntos amorosos que llenan los días de silencios. Y entre la comedia me encuentro con esto:

Bueno, es difícil decir qué quiero. Ha pasado tanto tiempo desde que me enamoré realmente de alguien. ¿Conoces esa sensación que tienes después de la primera cita, cuando ni siquiera puedes quedarte dormido? Simplemente te quedas en la cama, despierto, pensando en ella. Eso es lo que quiero.

O cuando curé un dolor de espalda al ver un capítulo donde Frasier tenía un dolor de espalda producido por el estrés que le provocaba un trabajo que no le satisfacía del todo, de tener cuarenta años y seguir soltero y llevar tiempo sin salir con una mujer, por vivir con su padre, etc. Su caso se alejaba de mi caso solo en un hecho (yo tengo treinta años) y en el momento en el que Frasier se da cuenta de esto, yo me doy cuenta de que también es estrés. Y el dolor desaparece.

En mi vida Frasier ha sido muy importante. Especialmente por lo que me ha hecho reír, por su humor ácido, por la ternura, por las veces que mis amigos me han dicho que soy Frasier Crane y por la esperanza que, como él, yo acabe un día de estos con mi Laura Linney.

Os dejo dos fragmentos de la serie. Me hace especial gracia esta escena porque describe muy bien la personalidad de los dos hermanos y la relación con su padre.



Y éste lo pongo por lo que os comentaba antes de mi identificación con Frasier. Como a él, también me cuesta ver las señales que me manda una mujer... o no las entiendo o las entiendo mal o acabo haciendo el ridículo...



Y espero que no os veáis afectados por lo que se conoce como Sindrome de Frasier Crane, algo que sólo ven gracioso una persona de cada diez.