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jueves, 14 de mayo de 2015

Tres historias sobre viajes en el tiempo

Me gustan los viajes en el tiempo. Eso es algo que quien más o menos lee estas tontás que cada vez escribo con más tiempo intermedio lo sabe. Así que hace un par de fines de semana, aprovechando que A. y los nenes se iban a esas inquietantes colonias anuales con otras familias y donde se pasan un fin de semana de juegos y borracheras, me enclaustré en casa para una maratoniana sesión de películas y series. Fueron catorce maravillosas horas. Entre las historias que vi, tres fueron sobre viajes en el tiempo. Y todas muy diferentes.

Detention, Joseph Kahn, 2011

Lo que a priori parecía un slasher más donde alguien con máscara mata animadoras, se convirtió en una enorme fiesta con la que disfruté horrores. Se habla de ella como "comedia de horror", pero no es eso. Y sí, pero es mucho más. Porque Detention se alza como un homenaje a los años noventa como imaginario pop, una apuesta firme y consciente por la comedia de instituto (por la que reconozco que tengo debilidad) y una mezcla de slasher, viajes en el tiempo, mutaciones, cambios de cuerpo, parodia que se extiende desde El club de los cinco hasta las torture porn con la saga Saw a la cabeza pasando por Donnie Darko o Ponte en mi lugar.

Una realización que recuerda a los mejores video clips, un sentido del humor rápido y referencial, locura, buenos actores conscientes de lo que están interpretando y una velocidad endiablada. Eso sí, no es una propuesta para todo el mundo. Entendería a lo que no le vieran la gracia. Que no es mi caso, porque ya estoy deseando volver a verla.


Frequently Asked Questions about time travel, Garret Carrivick, 2009

Tres amigos, un pub, una guapa desconocida, Bonnie Tyler y fugas temporales en los lavabos. 
Una muy agradable y divertida comedia inglesa sobre tres tipos normales tirando a patéticos metidos en una aventura que les viene demasiado grande. Frikismo, referencias, paradojas temporales, mucha cerveza y una reflexión sobre la amistad y la madurez. 

Tiene ideas muy interesantes (como los asesinos de celebridades... gente que viaje en el tiempo para matar a personas que admiran en el mejor momento de sus carreras porque no pueden soportar el declive de sus estrellas) y un tono que me recuerda a la Ealing y a los mejores capitulos de la etapa anterior del Doctor Who.


Safety not guaranteed, Colin Trevorrow, 2012

Si vi esta pelícua fue exclusivamente porque en ella salía Aubrey Plaza (conocida por ser April en la maravillosa serie Parks and Recreations), una actriz por la que cada día siento más debilidad. 

Pensaba que era una comedia y no. Tres periodistas investigan un extraño anuncio en un periódico donde se solicita un compañero para un viaje en el tiempo. Y lo que parecía que podía ser una comedia irónica se convierte en una película terriblemente triste (y, en ocasiones un poco aburrida) sobre la soledad, el amor perdido y esa horrible sensación de no pertenecer a la época correcta. Mucho silencio y a la vez mucha palabra. Y mucha tristeza.

¿Me gustó? Sí. Los actores están todos muy correctos, tiene momentos muy conseguidos y consigue que el espectador sienta la tristeza de unos personajes y ese pequeño atisbo de esperanza.  Sí que tienes momentos irónicos o divertidos, pero predomina un ambiente gris y esa terca e inútil voluntad de sus personajes de recuperar lo que se perdió (un amante, la juventud, la familia...) y su negativa a aceptarlo. Y esta negativa que para alguno de ellos es inmadurez y no aceptación del paso del tiempo, para otros es su salvación y el acicate necesario para la imaginación y lo imposible.

Realmente muy interesante.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Sobre las acuarelas de Hitler

Hace unos días estuvo mi buen, pero cansino amigo Jordi cenando en casa. Entre otras cosas, hablamos del apareamiento bimestral de la cebra canadiense, de Gervase Fen, de las elecciones en Catalunya (un rollo) y que si quién era más imbécil, si él o yo (él, claro).  No recuerdo el camino, pero acabamos hablando de unos de nuestros temas fetiche: los viajes en el tiempo. Que si para adelante, que si para atrás, que si Roma y sus gladiadores y su suciedad  que si Nueva Orleans y el jazz y las señoritas de vida alegre, que si esto, que si aquello.


Jordi es de explorar el pasado. A mí la verdad es que el pasado me da bastante igual y el futuro me la pela bastante. Lo que me interesa de la posibilidad cada vez más real de viajar en el tiempo es la manipulación y la posibilidad. Ejemplo, ir a Constantinopla y cerrar aquella puerta y ver qué pasa. Provocar la victoria de Napoleón en Waterloo y ver qué implicaciones tendría para la historia de Europa (entre ellas que ABBA no ganaría con su canción en Eurovisión) o decirle a un joven Miles Davis que lo suyo no es la música y decirle que se dedique a vender aspiradoras y que te haga caso.


O conseguir que a Hitler le hubieran aceptado en la escuela de bellas artes en vez de verse rechazado y soltar entre dientes a las puertas de la academia, sus vais a enterar, ahora sabréis quién soy yo. Quién sabe lo que hubiera pasado en ese caso... Cabe la posibilidad que en la actualidad el nombre de Hitler estuviera en boca de todos como uno de los grandes genios pictóricos de la época de entreguerras (si es que llegase a existir eso de la época de entreguerras). Hitler llenaría los libros de historia del arte, alabaríamos su técnica, su destreza con el pincel, la grandeza de su visión del ser humano, en las casas tendríamos litografías de sus cuadros y las casas de subastas se sacarían los ojos por conseguir aquella servilleta donde garabateó un pene cuando estaba aburrido en un restaurante. Y sería habitual las frases de "es un Hitler", "es el heredero natural de Hitler" o "tiene la misma técnica que Hitler para tratar los espacios cerrados".

O no, o entre en la escuela, ve que lo suyo no es el pincel, conoce a una chica, se enamora y decide recorrer Europa caminando con un espectáculo de mimo callejero. O se convierte en un gris profesor de anatomía y aquí no ha pasado nada. O todo sucede igual, pero con un par de años de retraso. Nadie lo sabrá jamás. Y si alguien lo sabe que hable... ahora.

Y, la verdad, es una pena y es por eso que pido una máquina del tiempo, ¡ya! Y que además permita las manipulaciones en otras dimensiones y las grabe en vídeo para verlas cómodamente desde casa.