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viernes, 18 de septiembre de 2015

Reto Nicolas Cage. "Valley girl", 1983

Seguimos con el reto Nicolas Cage.

Hoy toca su segunda película y la primera como absoluto protagonista.

Valley girl, Martha Coolidge, 1982

Julia, una chica de buena familia del Valle conoce a un punki llamado Randy (aclaración: punki ni de coña... es uno de esos punkis de película que pintan el pelo y conducen sin cinturón) y se enamoran. Eso, claro, les provocará problemas con el entorno social de ella ya que no pertenece a su clase. Vamos, variación de un tema clásico de amor, superación de conflictos y reafirmación del amor.

La película ha sido una pequeña sorpresa. Una comedia agradable donde lo más interesante es que te crees a los personajes que salen (sin obviamos el tema punki, claro). Son jóvenes que hablan como jóvenes y se comportan como tales. La película deja que los diálogos fluyan y, especialmente en las escenas dedicadas a ellas, resultan realistas y creíbles. Las cuatro amigas hablando de sexo con libertad y sin pretender ser un recurso humorístico.


La película busca la sonrisa y la complicidad. No ahorra momentos tristes o más duros. Por momentos parece "documental" (y, a parte de las comillas, pilladme la palabra con pinzas) lo que otorga aire de realidad. Como las películas de John Hughes que empezaría a escribir y dirigir un año más tarde. Cuando las películas sobre adolescentes eran algo muy serio.

Correctas interpretaciones. Algún momento de relleno (la subtrama de la historia de una de las amigas de la prota y su competencia sexual con su madrastra es bastante tonta), repeticiones innecesarias, puntos muertos y una buena banda sonora llena de éxitos menores hacen una película algo irregular, pero muy correcta y entretenida.

¿Y Nicolas Cage?

Primer protagonista y primera aparición de su nombre en gran pantalla.


y primera vez que se convierte en objeto de deseo


Una interpretación correcta que no presagia nada de lo bueno ni lo malo que vendrá después. Quizá esos ojos siempre a punto de cerrarse, un grito gutural ante una discoteca como demostración de toda su frustración


Sorprende su paso de chico que aplaude en un partido de fútbol a protagonista romántico. Un despegue glorioso que lo llevaría a su siguiente película. Su primera gran película.


Esto ya son palabras mayores.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Reto Nicolas Cage. "Aquel excitante curso", 1982

Empezamos por el principio. Con la entrada de hoy da inicio el reto Nicolas Cage, un repaso a toda su filmografía en estricto orden cronológico. ¿Por qué hago esto? Parte de aburrimiento y malsana fascinación por un personaje como Nicolas Cage, capaz de lo mejor y lo peor en una misma película.

Pero antes de empezar con la reseña de la película que supsuo la primera aparición de Nicolas en el cine, una breve introducción. ¿Quién es Nicolas Cage?


Nació en Long Beach, California, el 7 de enero de 1965. Hijo de August Floyd Coppola, profesor de literatura, y Joy Vogelsang, bailarina y coreógrafa. Sobrino del director de cine Francis Ford Coppola (autor de obras maestras como La conversación o Corazonada) y la actriz de Talia Shire, primo de Sofia y Roman Coppola y Jason Schwartzman. Su nombre completo es Nicolas Kim Coppola, pero al empezar su carrera se cambió el apellido para impedir que lo acusaran de nepotismo. ¿De dónde viene el Cage? Dicen que de su admiración por el superhéroe Luke Cage.


Nicolas debe de ser un buen frikazo por este y otro detalle. Uno de sus hijos se llama Kal-El. Sí, como Superman. Y a mí no me dejan poner Buffy, El doctor, Godzilla o Sarah Ellen Furiosa.

Nominado al Óscar dos veces. Ganador de uno. Ganador de una Concha de plata en San Sebastián y un Globo de Oro. Ha trabajado con Coppola, Lynch, De Palma o Scorsese. Ha protagonizado sonoros taquillazos y tremendos taquillazos. Lo consideran uno de los mejores y a la vez peores actores. Es capaz de lo mejor y lo peor.  Se ha convertido en un personaje y casi en un género en sí mismo. Creador del estilo interpretativo "Noveau Shamanic" del que promete libro.

¿Y dónde empezó todo?


En Fast Times at Ridgemont High, Amy Heckerling, 1982.
Agradable comedia estudiantil conocida en España por el título Aquel "excitante" curso (no entiendo las comillas, la verdad). Escrita por Cameron Crowe, posterior director de cine. Debut de Amy Heckerling en la dirección, a la que debemos la divertida versión noventera de Emma de Jane Austen conocida como Clueless, pero que también nos torturó con su díptico de Mira quién habla. En su reparto coincidieron numerosos nombres que por entonces empezaban a labrar su carrera. Sean Penn, Jennifer Jason Leig, Forest Whitaker, Phoebe Cates, Judge Reinhold, Eric Stolz, James Russo, etc.

La película es una comedia sobre las andanzas románticos / sexuales / estudiantiles de un grupo de estudiantes de secundaria. Tiene momentos divertidos y no pretende ser otra cosa que algo entretenido. Se convierte en un retrato de usos y costumbres de principios de los ochenta y de las nuevas modas en ropa y ocio (el centro comercial convertido en nuevo lugar de paseo y relaciones). Una de esas películas de estudiantes y desnudos tan de principios de los ochenta (pienso en la fundacional Porky's), pero con una mayor dosis de ironía y cierto punto de tristeza. Justamente famosa la escena de Phoebe Cates saliendo de la piscina e convirtiéndose en icono sexual de una época.

Pero, ¿dónde está Nicolas Cage en todo esto?
Pues haciendo hamburguesas y aplaudiendo en un partido de fútbol. La actuación de Nicolas dura unos diez segundos en toda la película (y redondeando hacia arriba).

¿Su escena debut?


Haciendo hamburguesas. Es el tipo que esta de espaldas.


Primera vez que se le ve la cara en pantalla con expresión de "soy mejor que todo esto".


Aplaudiendo en el partido de fútbol americano. Prefigura al héroe de acción que conoceremos después.

Y ya está. Esta es la primera interpretación de Nicolas Coppola (como aparece en los créditos) en el cine. No dice una palabra, no interacciona con nadie. Solo está. Marcando carácter, físico y presencia. Esperando a su siguiente película para debutar como protagonista en


miércoles, 24 de junio de 2015

Lo que he visto hoy

Por x motivos que ya relataré, hoy he estado prácticamente todo el día solo en casa. Desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche. Y sí, sé que podría haber dedicado el día a algo productivo, como escribir, o útil, como ordenar la casa, hacer estanterías, construir un bote para cuando crezcan las aguas e Igualada tenga por fin paseo marítimo, ensayar mi número musical con la peluca nueva o deshacerme de una vez del cadáver del tercer baúl. Pero no. Instalado delante de la tele me he pasado el día viendo una película tras otras intercaladas con lectura. El total, cinco películas.


Correcta y modesta adaptación del Soy leyenda del gran Richard Matheson. Aprobado raspado, pero con el gran Vicent Price demostrando una variedad enorme de emociones. Es uno de esos actores, como Robert Mitchum o Rod Steiger, que si sale en una película, esta vale la pena. Además, es interesante comprobar la presencia seminal de los zombis de Romero.


Adoro esta película y adoro el cine de Tourneur.
Menos es más, sugerencia, sugestión y cómo aprovechar escasos medios.
Con esta película inauguro un ciclo que quiero dedicar al director, uno de mis favoritos.


La vi cuando era pequeño gracias al enamoramiento de mi madre por Sidney Poititer. Muy buen thriller y Rod Steiger demostrando poderío, presencia y matices. Algo late entre estos dos policías.


La mejor adaptación de La isla del doctor Moreau. A H.G. Wells no le gustó mucho, pero eso creo que fue porque no llegó a ver la de los setenta ni la delirante versión de los noventa con Marlon Brando. Buen tono, impactante final, ambiente lujurioso preCode, un Charles Laugthton pletórico y Lugosi jugando con voz y manos. Y todo en setenta y pocos minutos. Tengo que investigar más en el cine de los treinta.


Comedia negra sobre un tipo que mata que no es mal tipo y que discute con sus mascotas. Me ha gustado el tono colorido y de comedia de situación que enmascara una realidad terrible. Ryan Reynolds sin ser un actor que me guste en especial, cumple muy bien. Como bien están el resto del reparto amén de lo guapísimas que están tanto Gemma Arterton como Anna Kendrick. Dirige Marjane Satrapi, autora del cómic Persépolis. Buen pulso y mucho humor.

Vamos, contento con lo visto.
Y pensando en abrir un blog sobre las películas que veo...

jueves, 14 de mayo de 2015

Tres historias sobre viajes en el tiempo

Me gustan los viajes en el tiempo. Eso es algo que quien más o menos lee estas tontás que cada vez escribo con más tiempo intermedio lo sabe. Así que hace un par de fines de semana, aprovechando que A. y los nenes se iban a esas inquietantes colonias anuales con otras familias y donde se pasan un fin de semana de juegos y borracheras, me enclaustré en casa para una maratoniana sesión de películas y series. Fueron catorce maravillosas horas. Entre las historias que vi, tres fueron sobre viajes en el tiempo. Y todas muy diferentes.

Detention, Joseph Kahn, 2011

Lo que a priori parecía un slasher más donde alguien con máscara mata animadoras, se convirtió en una enorme fiesta con la que disfruté horrores. Se habla de ella como "comedia de horror", pero no es eso. Y sí, pero es mucho más. Porque Detention se alza como un homenaje a los años noventa como imaginario pop, una apuesta firme y consciente por la comedia de instituto (por la que reconozco que tengo debilidad) y una mezcla de slasher, viajes en el tiempo, mutaciones, cambios de cuerpo, parodia que se extiende desde El club de los cinco hasta las torture porn con la saga Saw a la cabeza pasando por Donnie Darko o Ponte en mi lugar.

Una realización que recuerda a los mejores video clips, un sentido del humor rápido y referencial, locura, buenos actores conscientes de lo que están interpretando y una velocidad endiablada. Eso sí, no es una propuesta para todo el mundo. Entendería a lo que no le vieran la gracia. Que no es mi caso, porque ya estoy deseando volver a verla.


Frequently Asked Questions about time travel, Garret Carrivick, 2009

Tres amigos, un pub, una guapa desconocida, Bonnie Tyler y fugas temporales en los lavabos. 
Una muy agradable y divertida comedia inglesa sobre tres tipos normales tirando a patéticos metidos en una aventura que les viene demasiado grande. Frikismo, referencias, paradojas temporales, mucha cerveza y una reflexión sobre la amistad y la madurez. 

Tiene ideas muy interesantes (como los asesinos de celebridades... gente que viaje en el tiempo para matar a personas que admiran en el mejor momento de sus carreras porque no pueden soportar el declive de sus estrellas) y un tono que me recuerda a la Ealing y a los mejores capitulos de la etapa anterior del Doctor Who.


Safety not guaranteed, Colin Trevorrow, 2012

Si vi esta pelícua fue exclusivamente porque en ella salía Aubrey Plaza (conocida por ser April en la maravillosa serie Parks and Recreations), una actriz por la que cada día siento más debilidad. 

Pensaba que era una comedia y no. Tres periodistas investigan un extraño anuncio en un periódico donde se solicita un compañero para un viaje en el tiempo. Y lo que parecía que podía ser una comedia irónica se convierte en una película terriblemente triste (y, en ocasiones un poco aburrida) sobre la soledad, el amor perdido y esa horrible sensación de no pertenecer a la época correcta. Mucho silencio y a la vez mucha palabra. Y mucha tristeza.

¿Me gustó? Sí. Los actores están todos muy correctos, tiene momentos muy conseguidos y consigue que el espectador sienta la tristeza de unos personajes y ese pequeño atisbo de esperanza.  Sí que tienes momentos irónicos o divertidos, pero predomina un ambiente gris y esa terca e inútil voluntad de sus personajes de recuperar lo que se perdió (un amante, la juventud, la familia...) y su negativa a aceptarlo. Y esta negativa que para alguno de ellos es inmadurez y no aceptación del paso del tiempo, para otros es su salvación y el acicate necesario para la imaginación y lo imposible.

Realmente muy interesante.

lunes, 2 de marzo de 2015

De eso que se dice una semana de asueto y descanso

Empiezo una semanita de vacaciones y tengo varios frentes abiertos.

El primero y más importante, buscar un nuevo bar de desayunos. ¿Por qué? Fácil, no soporto ir más al que hasta hace tres días era el habitual. Aunque es céntrico y queda cerca del trabajo, lo abandono. Dejo mi mesa, mi desayuno habitual y mis silencio y me lanzo a la búsqueda de un nuevo bar habitual. Y no es porque hayan puesto un grupo de folk para amenizar los desayunos o que un grupo de poetas aficionados reciten sus endecasílabos para deleite de los comensales. No, el problema está en que lo que en una telecomedia nos hace mucha gracia (los gritos, las puñaladas e insultos entre los camareros, frases construidas con dos tacos cada cinco palabras, las discusiones...), en la vida real cansa. Y como.

Así que en eso estamos. Hoy he probado una chocolatería que también queda cerca del trabajo. El silencio ha sido una bendición. De momento iré. 

Estos día quiero ponerme al día en películas. Tengo tres o cuatro preparadas para ir tragándome en mañanas sueltas o al mediodía antes de que vuelvan los nenes. Ayer ya vi una de ellas.


Comedia neozelandesa de un grupo de vampiros que comparten piso. Muy divertida. Bien hecha. Con la duración justa (ochenta maravillosos minutos, lo que soporta el formato de falso documental) y combinando muy bien la referencia irónica, la sutil parodia con los chascarrillos vulgares o lo zafio.

Ponerme al día con los podscats del Club de jazz y escuchar todo lo que pueda de Gangstagrass, un grupo con el que acabo de encontrarme. Combinación de sonido bluegrass y rap. Al principio choca, pero luego funciona.


Repasarme los argumentos de las tragedias y comedias de Shakespeare ya que NiñoL y NiñaZ quieren que se las explique mientras los llevo al cole.

Y, en teoría, probarme toda la ropa que tengo en el armario para ver qué me quedo y qué tiro. Pero para esto siempre hay tiempo.

jueves, 4 de diciembre de 2014

The spoils of Babylon

Están de moda las series de televisión y envidioso que es uno, me apunto al carro y de vez en cuando (que viendo la perioricidad de este blog puede ser dentro de quince años) hablaré de series de televisión que haya visto y diga, pues me gusta, o de otras que las vea un poco y diga, joder qué truñaco. Así, sin elegancia ni criterio. Y por eso empiezo por una mini serie que creo que es uno de los mejores artefactos humorísticos que he visto últimamente y que ha conseguido arrancarme unas enormes carcajadas.

Basada en la monumental obra del gran Eric Jonrosh, The spoils of Babylon.


¿De qué va? Pues esta impresionante pieza de arte dramático narra la triste y condenada historia de amor entre Devon y Cynthia Morehouse, hermanos, pero no hermanos (él es adoptado). Una historia marcada por el odio, la ambición, los escándalos, muchos gritos y unas cuantas muertes. Un melodrama desatado y desbocado, una historia épica con mucho amor prohibido, muchas muertes, mucha pasión y mucho más amor prohibido.

Para mí es una serie brillante y un estupendo juguete cómico. Una parodia cruel y a la vez cariñosa de todo un género y una forma de entender la ficción. Series del tipo Hombre rico, hombre pobre y películas como Gigante ven en esta miniserie su reflejo cómico. Y, claro, yo me he empapado de esas series y películas. He crecido viendo Falcon Crest, Santa Barbara, Dinastia, Los Colby, culebrones brasileños y venezonalos. Películas de Douglas Sirk, La esclava libre e historias repletas de hermosos colores y mucha pasión soterrada por culpa de la censura. Entiendo, comprendo y tengo integrados los códigos y por eso encuentro que esta parodia es tan brillante, porque dinamita uno a uno esas convenciones que ya en el momento de realizarse estaban caducas.

La serie se beneficia además de un buen reparto que juega y participa. Grandes nombres que no tienen miedo al ridículo ni la parodia o autoparodia. En mi opinión sobresale la estupenda Kristen Wiig, actriz cómica de la que me declaro seguidor, admirador y enamorado.




Y la próxima serie de la que hablaré será Danger 5, una serie de acción repleta de agentes secretos buenorros, agentes secretos buenorras, nazis, explosiones, aparatos voladores, espacios ocultos, dinosaurios y dinosaurios nazis.


viernes, 31 de octubre de 2014

Bottom es culo

Ayer me permití un capricho. Después de ir a comprar avituallamiento para el mes antes de alquileres, facturas y bancos liquiden mi sueldo, y antes de ir a comprar comida y arena para los gatos, pase por Posa'l disc, la única tienda de discos y películas de Igualada (no cuento los hipermercados porque me niego). Entre por cotillear, pero me llamó la atención que tenían la serie completa de Bottom (conocida en castellano como La pareja basura y en catalán como Salut y peles, ambos versiones del título original que quiero, pero no puedo, olvidar).


Creo que en algún momento ya he comentado que esta serie me provocó uno de los mayores ataques de risa que he tenido. Ayer me vi un par de capítulos mientras A. hacía sus clases de dibujo y manualidades y, la verdad, es tan buena como la recordaba. Un humor grosero, violento, histérico, bruto, cronometrado, perfeccionista y con una precisión envidiable en el gag. Me gustan estas series de humor cafre y cabrón donde los protagonistas son seres odiosos y egoístas a los que no les importa nada lo que pueda provocar sus acciones. Es licito robar una pierna ortopédica para jugar a las carreras, aprovechar el viaje de novios de un amigo o si te rechaza una mujer tras otra, no es porque seas un grosero y un baboso, si no porque ellas son lesbianas. Mis desgracias son siempre culpa de los demás.

En su exageración, me parece una serie terriblemente realista. Las reacciones estúpidas y egoístas de los dos protagonistas y de la panda de desechos que los rodean me parece un retrato muy acertado de nuestra sociedad donde la culpa siempre es de los demás y nosotros no nos equivocamos. Lo podemos ver estos días en los casos de corrupción política y en nuestro día a día. Si un libro llega equivocado la culpa es del cliente que lo pidió mal y para él, es culpa mía porque no hice bien mi trabajo.

Y como esta serie, otras. Pienso en la excelente It's always sunny in Philadelphia (me niego ni siquiera a pensar en el título que le han puesto en España)


donde la descripción de lo que es un grupo de amigos es de precisión quirúrjica: un grupo de gente que se soporta porque comparte una igual visión egoísta y estúpida de la realidad. Ya sé que habitualmente el espectador quiere pensar que ellos y sus amigos están reflejados en las bienintencionadas historietas de Friends o New girl, gente simpática, sana y maja que se equivoca, pero reacciona y en el fondo, son buena gente. Creo que eso es lo que nos gustaría ser, pero que en verdad somos como ese quinteto que vive en Philadelphia encerrados en su pequeño mundo, pero creyendo que es amplio.


A veces, no mucho, me pregunto por qué me siento tan atraído por este tipo de humor y este tipo de personajes. Por qué prefiero la causticidad o el humor bronco y desagradable (ahora pienso en la fundamental The league of gentelment) a un humor más blanco (que también sé apreciar, claro). Pero lo que de verdad me hace reír es esto... Puros cabrones, puro egoísmo.

martes, 10 de junio de 2014

Rik Mayall

Ayer entré un momentito en mi cuenta de twitter. Entre la sobredosis de información, tonterías, quejas, noticias, falsas noticias, cositas graciosas, fotos y comentarios, me encontré con la noticia de que Rik Mayall había muerto.

Como siempre que muere un cómico, me sentí triste. La muerte de alguien que ha dedicado su vida a hacer reír a los demás siempre me afecta. Y más cuando, como en este caso, es uno de esos cómicos que contribuyeron en la infancia / adolescencia a sentar las bases de lo que entiendo ahora por humor, comedia, gags, construcción de sketch, etc. Lo descubrí, como todos en mi generación, con la mítica serie The Young Ones donde interpretaba a Rick, el odioso, irritante y molesto estudiante anarquista. Una serie que practicaba un humor rudo, grosero, anárquico, molesto que me encantaba. Incorrección, salvajadas, desafíos a la autoridad y romper límites humorísticos. Una serie que nos mostró un humor diferente al que muchos nos hicimos adictos (como demuestra mi amor por Monty Phyton y The League of Gentelment entre otros).

Además, a este tío le debo una de las mayores carcajadas que he soltado en mi vida; un largo sketch de la serie que desarrolló junto a Adrian Edmonson llamada Bottom que explicaba una partida de ajedrez que no se llegó a jugar. Y Briefer Encounter, una película para televisión donde se relata la historia de amor entre un chico y una chica entre los que hay una química inmensa, pero donde ambos son psicópatas... aunque esto no lo recuerden siempre.

Luego le perdí la pista y no seguí sus trabajos más recientes. De vez en cuando buceaba en vídeos y recuperaba escenas y momentos; histéricos, gritones, muchos de ellos geniales. Un humor salvaje, violento, histérico y a la vez, fino y muy meditado con el que me siento muy identificado.

lunes, 13 de enero de 2014

Algunas piniculas vistas aquí y allí

La mayoría vista en ese único cine que tenemos en Igualada que tiene los días contados. Muchas de ellas me las podía haber ahorrado, pero el ritual de la luz que se apaga y la pantalla que se enciende hace que casi todo valga la pena.

Plan de escape, Mikael Hafström

Mala. Mucho. Con sobreabundancia de primeros planos y planos medios. Momentos confusos y un guión lleno de agujeros por donde se podrían haber escapado los presos sin ningún problema, pero tanto Stallone como Schwarzenegger tienen carisma (mucho más el segundo), las películas de fugas son divertidas y resulta gratificante ese desprecio que sienten los héroes por la vida de los esbirros. Mala, muy mala, pero a mí estas cosas me divierten horrores.

 El hobbit, Parte II. La desolación de Smaug, Peter Jackson

Me lo pasé "bien" viéndola, pero cuanto más pienso en ella menos gusta. Es el problema de estirar lo inestirable, que se acaban viendo todas las costuras, los puntos muertos, todo aquello que sobra. La exageración por la exageración, el ruido y el fuego por ellos mismos, la abundancia de personajes porque uno más no se notará, la repetición de esquemas que ya salían (o saldrán) en El señor de los anillos no como leif motivs, si no como falta de ideas. La historia y los personajes son lo de menos. Buen diseño el de Smaug. Lástima que a uno de los mayores y más importantes dragones de la historia lo presenten como un memo. Me falta sutilidad, me sobran elfos.

El ladrón de cadáveres, Robert Wise

Una maravilla. Una de esas joyas que nos legó la RKO (cuando sale el emblema de esta productora ya estoy emocionado y vendido). Y, encima, producida por Val Lewton, un tipo al que debemos un buen puñado de extraordinarias películas que me propongo revisitar los próximos días. Adaptación de un cuento de Stevenson. Un cuento de horror gótico con un Boris Karloff enorme que domina a golpe de humor socarrón y una mirada cargada de lo peor. Y Henry Daniell dándole réplica en un buen duelo cargado de odio. Lo de Lugosi no deja de ser un cameo, peor su presencia siempre se aplaude. Me encantan estas películas  de los cuarenta donde todo son sombras y no se ve una mierda...

Super 8, J.J. Abrams

Entretenida y divertida película de verano. Un homenaje a las películas de pandillas de los ochenta que acaba siendo una recreación a mayor escala y con más ruido de las películas de serie B de los cincuenta. Algo larga y pirotécnica me quedo con el accidente de tren y con los momentos entre los chavales (las peleas, las escenas de rodaje, la complicidad...). Y agradezco mucho que la película no acabe siendo un mero ejercicio de nostalgia aunque evoque aquellas tardes de verano en las que acabé rodando una remake de King Kong perdido para siempre.

La vida secreta de Walter Mitty, Ben Stiller

Muy bonita fabula sobre los soñadores con mucho de Capra en el fondo y mucho de Wes Anderson en la forma. Aunque en algún momento alguno de los gags rompa el tono de la película, en general la historia discurre por un camino que ronda lo onírico y lo extravagante. Una película triste disfrazada de amable comedia que quiere demostrar que por muy extraordinarios que sean nuestros sueños, la realidad lo será mucho más. El momento de la aparición de la canción Space Oditty es muy emocionante.

Las crónicas de Spiderwick, Mark Waters

Vista por expreso deseo de Niña Zombi que quería una película que tuviera "un poco de todo. Acción, monstruos, familias, conflicto (acaba de descubrir eso tan maravilloso que es la estructura narrativa), miedo, fantasía. Ya sabes". La película cumple con todo eso y ofrece una película infantil de aventuras muy entretenida.

Río de sangre, Howard Hawks

La pureza narrativa de Hawks admira hasta en sus trabajos menos conocidos. Una de esas amistades masculinas tan hawkianas forjadas a base de puñetazos y whisky , una aventura en territorio hostil, una hermosa mujer con las uñas afiladas y una cámara que desaparece en el devenir de la historia. Por mucho que sea un Hawks menor, no puedo dejar de caer rendido ante él.

martes, 20 de agosto de 2013

Visiones de enfermeras I









Hoy toca algunas que son un poquitito malrolleras. Si tenéis alguna sugerencia más...