jueves, 12 de julio de 2012

La triste historia de un búho llamado Mus

El lunes por la noche a eso de las doce y pico (y ya sé que técnicamente era martes, pero todos nos entendemos), una vez la partida de rol se había acabado, cada uno de los jugadores caminaba para casa y A. y yo comentábamos los aciertos y las equivocaciones de cada una de las decisiones tomadas, sonó un teléfono. El de A. Y ella descolgó. Andaba yo entre abrir o no abrir Dinero a mansalva de Terry Pratchett porque era tarde y cuando empiezo con una nueva visita a Mundodisco tiendo a desaparecer y oía a A. decir sí, no, qué, oh, sí, claro, hasta ahora.

- Era E. - dijo A. - Que nos trae un búho.
- ¿Un búho?
- Sí, se ha encontrado un polluelo de búho en la calle y nos los trae para ver si lo salvamos,.

Dicho y hecho. E. se presenta a los diez minutos y nos deja lo que parece la cría de un buho / mochuelo / otro espécimen.


A. lo acoge entre sus manos y con esfuerzo y dedicación conseguimos darle algo de comer, algo de beber e improvisarle un lecho. Parece que no tiene nada roto. Se le ve débil y cansado. No se mueve y se deja coger. Tan quieto que Sigilo pasa de él. No es interesante un bicho que no se mueve. A pasar la noche a mi despacho.

Y así durante dos días en los que el búho parece recuperarse, abrir los ojos, hacer con normalidad sus deposiciones y comer con apetito. Los niños lo adopta y los llaman Mus. Sigilo sigue pasando de él. Le interesan más las irritantes palomas que viven en un par de respiraderos de la fachada. Lo vamos vigilando durante el día y vemos que se mueve de un lado a otro y nos observa con sus cada vez más enormes ojos. Un par de llamadas a protectoras de animales que no cogen el teléfono y reservas de aves rapaces que no responden los correos electrónicos. ¿Qué hacemos con el búho? 

De momento, hacer una entrada en el blog esta noche que se llamará La gatita y el búho. Algo fresco y divertido.


Llegar a casa, pelear con los niños para que se pongan el pijama, cenar, leer un par de páginas, hablar con Niño Lobo de viajes en el tiempo mientras Niña Zombi juega con sus muñecas a las aventuras de un montón de niños enfrentados a todas las desgracias posibles. Entre en el despacho a buscar el ordenador para escribir algo y me encuentro con que el búho ha muerto. Es triste. Avisar a los niños y explicarles que el búho se ha muerto. Y tranquilos, nada de cielos de pájaros, ha venido su mamá a buscarlo, está con los ángeles o miles de bla bla bla más. El búho se ha muerto. Es triste, pero es así.

Y nos quedamos con la sensación de que podríamos haber hecho más o que no tomamos las decisiones correctas. Una pena.

4 comentarios:

Carlos Pérez Cruz dijo...

Me has dejado planchado. C´est la vie, en estado puro. Y gracias por no edulcorarla a los niños. A ver si por fin sale alguno maduro y podemos respirar tranquilos por nuestro futuro.

Anónimo dijo...

buf, quina llàstima.
La meva mare va ser més cruel, tenia un ànec a casa, un dia, al anar a dalt a buscar-lo ja no hi era, la meva mare em va explicar que s'havia trencat l'ala, però que no pasava res, estava mort i ja està, i al dia següent menjariem "PATO A LA NARANJA". (i tant ample es va quedar ella)

Jorge dijo...

Carlos, es lo que tiene la vida. Y para qué decirles a los niños cosas del cielo de buhos o demás. No creo en nada de eso, así que mejor mostrarles mi visión sin subterfugios ni moralinas. La muerte pasa. Es una putada, sí, pero pasa.

Anónimo, em recorda a una anècdota amb un d'aquells pollets de colors que es venien abans als mercats. La prota era una cosina, el pollet va crèixer molt i, la veritat, estava deliciós. Ella encara creu que va morir de vell perque l'anaven substituin per algun altre que corria pel corral.

Mara Oliver dijo...

lalalala Heathcliffff oh lalala the moors, lalalala beware of the moon lalalala
No sé que has dicho en esta entrada, Jorge, en mi cabeza Mus ha escapado volando con los gusanos de seda.