domingo, 3 de junio de 2012

La amenaza de Andrómeda

El viernes me levanté más o menos bien cosa que me congratuló. Llevo unos días de mal dormir y que el resumen del sueño nocturno sea "pst", pues no está mal. Voy para la tienda y libros para aquí, libros para allá. Consultas en el ordenador y en uno veo que está abierta la página del panfleto localista de La Vanguardia. No lo hago nunca, pero me siento optimista así que decido echar un vistazo a la prensa y ver qué se cuentan y qué pasa por el mundo.

Mal halla el momento en que decidí mover el ratón, pinchar sobre la pantalla del periódico y leer esa noticia porque desde ese momento vivo, como dijo aquel y aquella, sin vivir en mí y con el culillo apretado. Y más cuando al consultar el correo me encuentro que mi buen, pero inútil amigo Jordi ha leído la misma noticia y su reacción ha sido proporcional a la mía. Miedo, incredulidad, exageración, pavor, sollozos alternados con leves musitaciones de "no me pasa nada", atisbos cobardes de saqueos incontrolados y un desanimo existencial que se puede resumir en "total pa qué". ¿Qué cuál es la noticia? Esta.

- Perdona, Jorge.
-¿Sí?
- Es que resulta que soy un gandul de la hostia y mover el ratón, pinchar el enlace y leer La Vanguardia como que me supera y empiezo a estar tentado de irme a otro blog donde aparecen fotos picantes y no hay que hacer mucho.
- Bueno, paciencia, ahora lo explico.

La noticia se puede resumir así:

¡Nos está atacando Andrómeda!


No, esta Andrómeda no, pobrecita ya tiene bastante con lo suyo. La responsable del ataque es esta:


Porque resulta que según las investigaciones de uno tipos listos que ocultan su afición a mirar vecinitas con el telescopio diciendo que miran las estrellas, dentro de unos 4.000 millones de años la galaxia Andrómeda colisionará con toda su fuerza contar la Vía Láctea provocando un colisión interestelar que tardará 2.000 millones de años en concluir provocando un cambio total en esta galaxia nuestra que tantos conocemos dejándonos sin referentes y con un sol agonizante a tomar por culo.

O sea que dentro de 6.000 millones de años nada de lo que nos rodea será igual... ya lo dice bien la señora bajita de la tienda de la esquina que mira con igual desconfianza a inmigrantes, madres solteras, jóvenes y mujeres con pantalones... de fuera vendrán...

Fue leer la noticia y entrarme una angustia por todo el cuerpo, un miedo que poco a poco fue dejando paso a la indignación y al, ¿pero es que nadie va a hacer nada? Porque no he visto reacciones de los gobiernos, de los estamentos militares, de la iglesia (¡es que dios no previó esto, por favor!). Y para los científicos, como todas estas cosas de universos que se expanden, estrellas que mueren o galaxia que colisionan, no pasa de ser una mera anécdota, un mira tú que gracia si vamos a morir todos y a seguir mirando vecinitas entre nebulosas y planetas. ¿Por qué no se empieza a establecer un plan de emergencia para la evacuación de los habitantes del planeta? ¿Se ha pensado en enviar una delegación diplomática para intentar que ese choque de galaxia no se produzca ya que solo tendrá funestas consecuencias para ambos? ¿Y si esto no funciona... no hemos aprendido nada de las guerras del siglo XXI? ¿Por qué no se lanza un ataque preventivo contra Andrómeda para destruirla o hacer que varíe su rumbo? ¿Por qué esta pasividad ante un tema tan importante?

Aquí una galaxia, aquí otra y luego todo a tomar por culo.
Y sí, nos la pela.

La respuesta está en el mismo artículo. Para el momento del encuentro de Láctea con Andrómeda, no habrá vida en la tierra. El sol estará fundiendo hidrógeno como si no hubiera mañana (que no lo habrá) y ya no quedará vida en la tierra. Sí, habéis leído bien. Dentro de 4.000 millones de años no habrá vida en la tierra. Y, claro, esto me angustia más porque entonces, ¿qué sentido tiene todo? ¿Qué hacemos aquí?

- ¿Qué preguntas más originales? ¿Por qué? ¿Dónde? ¿Cómo?
- Que te follen.

Y, lo que más me reconcome, ¿para qué preocuparse? ¿Por qué angustiarme con salvar la vida de la morsa alpina, repugnante y malvado bicho en extinción, si dentro de 4.000 millones de años no estará para decir, jo, el idiota aquel del blog salvó a la especie y ahora lo adoramos como dios tirano? Que le den mucho por ahí a la morsa alpina, a los pingüinos cucuruchos y a la mosca de la bombilla. A los mares, los ríos, las montañas y los franceses. Que los conserven otros... que los científicos listos que taaaaaanto saben de taaaaaantas cosas hagan eso que hacen y pam, solucionado. Como lo de Fleming, coño, un tipo que después de ver a los listos de Hubble me cae mejor. Fleming, Fleming, le decían, que se nos muere la gente por infecciones, inventa la penicilina. Y él, ahora me pongo. Y pam, dejó cuatro cosas encima de los radiadores, se fue de vacaciones, lá lá lá lá qué bonita es la playa, y cuando volvió le dice a un amigo que pasaba por allí, mira penicilina. Y premio Nobel al canto. Joder, no es tan difícil. Que arreglen lo del sol. Un termostato, baños de agua fría, coño, algo. Que tenemos la Capilla Sixtina, Kind of blue, la música de Beethoven, El padrino, Taxi Driver y El apartamento, Dostoievski, joder. ¿Acaso no hay que preservar Los hermanos Karamazov aunque no haya nadie para leerlo?

Nos están durante años tocando los huevos con conservar y cuidar el patrimonio, pero cuando hay una crisis de verdad aquí nadie hace  nada. Típico del ser humano, por otro lado. Hay que conservar la gallina mastodóntica, hay que conservar la gallina mastodóntica. Y tú vas y le dices que dentro de 4.000 millones de años el planeta será un páramo viscoso y caluroso y que habría que empezar a trabajar para impedirlo y te sueltan, ah, es que es dentro de mucho y yo ya no estaré. Tócate los huevos, eso a lo mejor no lo sabes. La esperanza de vida es cada vez mayor y a lo mejor resulta que eres el primero de una raza de inmortales. Ja, me gustaría ver tu cara de inmortal cuando las radiaciones del sol te maceren la piel y todo solito pensando que si todos esos esfuerzos que hiciste para salvar a la gallina mastodóntica se hubieran aplicado a apagar un poco el sol, pues ahora no estaría solo, vagando por el mundo buscando la compañía de un coco que proporcione algo de cariño.

Tú único consuelo.

Estoy que no estoy... con angustia y nervios previendo lo que nos viene encima... planetas, estrellas, agujeros negros, cometas... y no estamos preparados. No queremos estar preparados. Nos entretenemos con la crisis que nos han metido doblada, con el fútbol, con el último chichi de moda que aparece en alguna portada, pero un tema tan importante como la destrucción de nuestra galaxia, eso nos da igual.

Pero a mí no. Después de pensarlo he decidido que basta de excusas y que va siendo hora de volver a implicarme con nuestra realidad, con nuestra cotidianidad y mundo. Ya no volveré a estar con los brazos cruzados y me lanzo a luchar contra el choque de la galaxia Andrómeda contra la Vía Láctea. Me pongo a trabajar en plan científico (mañana me compró la bata blanca) e iré informando de los resultados. A ver si puedo impedir que dentro de 4.000 millones de años todo lo que conocemos y todo lo que conocen los andrómacos se pierda irremediablemente como lágrima bajo un cubo de sangre que la popular del colegio te ha tirado encima.

A no ser, claro, que todo ese movimiento de galaxia no sea más que un paciente movimiento de conquista por parte de una beligerante raza de alienigenas que solo quieren someternos y privarnos de nuestra libertad, nuestra cerveza y la literatura y el cine de género.


Y también tiene que haber alguien ahí para evitarlo.

6 comentarios:

Carlos Pérez Cruz dijo...

¡Oh! El coco no sé, pero el youghurt de coco... mmmmmm

Te juro que traté de entender la noticia cuando la leí en el papel pero, más allá de esa cifra en millones de años (cuya dimensión debe de ser como la de manejar ciertas cifras en euros) sólo entendí que al final de todo el universo nos pondrá en nuestro sitio... o sea en el éter... perdón, el váter, quería decir.

Así que, mientras tanto, seguiré con el de coco y el natural azucarado, sin olvidar el desntado de limón...

carina dijo...

Ets boníssim, Jorge! anda que el teu amic Jordi diu tenir una visió clínica com la teva, jo mai no m'hagués fixat en una notícia com aquesta... me la pela Andrèmeda, però ja posats podria xocar demà mateix i així ens n'anem a prendre pel cul d'una vegada i a més de veritat. Au, salut

Mara Oliver dijo...

Muy bien, muy bien, sí, sí, sí, hay que hacer algo, yo también me pondré a ello ¿4000 años dices? ¿un poco menos? Bueno, con que me ponga le lunes que viene va bien, ¿no?
Eso, el lunes que viene me compro la bata blanca, las gafas de nerd y el protector de tinta para el bolsillo de la solapa.
besotes!!!

Jorge dijo...

Carlos, si tu asidero a la cordura es el sabor a coco... adelante...

Hay que impedir que el universo se salga con la suya, luchar contra él y demostrar que una galaxia no puede venir aquí y decirnos qué temer... Pero ya me encargó yo de eso...

Carina, gràcies. ¿Visió clínica? D'altres diuen absurda, però gràcies. A mi ja em va bé que no sigui demà mateix perque hi ha un parell de pel·lícules que vull veure i em sabria greu perdre-me-les.

Mara, 4.000 millones de años. Algo más de los que apuntas. Ya te indicaré la dirección del centro de investigaciones para que empecemos a elucubrar formas de salvar la galaxia.

Veritas dijo...

¿Qué?

¡Ay, Dios! Yo echaría una mano, pero en cuestiones de tanta emergencia (como esta) me entran ataques de pánico y puedo destrozar más de lo que ayude. Así que lo dejo en tus manos y las de Mara :)

Jorge dijo...

Lo que lees, Veritas, lo que lees. En 4.000 millones de años, puf, y aquí ni paz ni gloria ni nada.

Y tranquila, sabemos que para afrontar una amenaza de semejante calibre hay que estar hecho de una pasta y una aleación especial... Tú relájate que ya salvaremos la galaxia nosotros. Eso sí, apoyamos.