martes, 6 de enero de 2009

Y para empezar de verdad el año

Hoy por fin se acaban las fiestas. Demasiada familia, demasiado trabajo, demasiada comida... Mañana vuelve la rutina de los días normales y la añoranza de los días de fiesta. El ser humano es complejo (por no llamarlo estúpido).

¿Regalos de reyes? Ropa, ropa y más ropa. Un par de libros que tuve que encargar expresamente (Los relatos completos del padre Brown y una novela negra de Fred Vargas), un lápiz y una goma. Al menos no me trajeron los calzoncillos de Robin para hacer juegos con los de Batman que me tocó en gracia el día de navidad... hubiese sido demasiado.

Mañana empieza la travesía en el desierto en la librería hasta Sant Jordi. El trabajo caerá en picado y nos dedicaremos a hacer devoluciones como locos.

Y poco más... mañana (o pasado, no sé) el blog volverá a su aparente normalidad... Veremos qué pasa.

Y para empezar bien este año de rutina, una canción divertida y antirromántica.

Je ne t'aime pas
, con Elodie Frege y Vincent Baguian.


Vincent:
Estoy en el hotel Beau Rivage
un nido cargado frente a la playa.
Podría creer que es el paraíso,
yo solo, dentro de esta enorme cama.

Elodie:
Pero, sorpresa, he abierto los ojos
y, mala suerte, éramos dos.
Soñaba que vivía sin ti,
pero tu estabas desnudo bajo mis sábanas.

Vincent:
No te quiero.
Es más fuerte que yo.
Me gustaría gritar que te quiero.
Creo que tengo un problema.

Elodie:
No te quiero.
Es más fuerte que yo.
Las lágrimas que corren por tus mejillas...
No es fácil decirlo...
Me dan igual.

Con horror, en tu sonrisa
he leído el amor y el deseo
Entonces, cerrando los párpados,
también he apagado la luz.

Vincent:
No he cedido a tus caricias
más que por fatiga y pereza.
Y no he conocido el placer
que pensándote al fin dormida.

Elodie:
No te quiero.
Es más fuerte que yo.
Me gustaría gritar que te quiero.
Creo que tengo un problema.

Vincent:
No te quiero.
Es más fuerte que yo.
Las lágrimas que corren por tus mejillas...
No es fácil decirlo...
Me dan igual.

Elodie y Vincent:
Me da igual si es un poco cruel.
Tantas canciones están consensuadas.
No podemos pasar tanto tiempo
teniendo solo buenos sentimientos.
No te quiero.

Elodie:
No te quiero.

Vincent:
Es más fuerte que yo.

Elodie:
Es más fuerte que yo.

Elodie y Vicent:
Me gustaría gritar que te quiero.
Creo que tengo un problema.
No te quiero.
Es más fuerte que yo.
Las lágrimas que corren por tus mejillas.
No es fácil decirlo pero...
No es fácil decirlo pero...
No es fácil decirlo.

lunes, 5 de enero de 2009

domingo, 4 de enero de 2009

Doce cosas que no hice en fin de año

Prometo que cuando de una vez por todas acaben las fiestas (¿por qué en este país tienen que durar tanto, joder?), el blog volverá a sus cauces más o menos habituales con las secciones que de momento se han quedado colgadas. El problema en estos días es que tengo la cabeza en siete u ocho sitios distintos y me cuesta conectar con lo que tengo escrito. A partir del día 7, cuando todo vuelva a la normalidad y los regales se hayan repartido, y empiecen los cambios de libros en la librería y el desierto que serán los tres primeros meses del año hasta la llegada de Sant Jordi comience su andadura..., espero poder conectarme con todo lo escrito. De momento, y a falta de otra cosa, una lista de cosas que no hice en fin de año.

1. Comerme las uvas. Lo siento, me dan asco.

2. Desarrollar poderes mutantes y convertirme en El asombroso hombre centesimal o Escarabajopeloteroman.

3. Salvar al mundo de una invasión alienígena. No por falta de ganas, sino por falta de invasión.


4. Pagar la entrada de una discoteca y fingir que bailo.

5. Hacerme propósitos de año nuevo en serio.

6. Mutilarme, vestirme de fallera o beber gasolina.

7. Ver una película de Chuck Norris.


8. Conocer a una condesa polaca e irme con ella a recorrer el mundo en su yate.

9. Enviar sms después de las campanadas. No me apetecía que el señor Vodafone tuviera un orgasmo cuando le llegarán los beneficios de la noche.

10. Escribir la carta a los Reyes Magos. Soy republicano hasta las últimas consecuencias.

11. Ponerme triste por un año que se acaba.

12. Pensar que el 2009 será un año mejor para el mundo que el 2008.

sábado, 3 de enero de 2009

Francesc Català Roca

Francesc Català Roca
Debe ser la propia imagen la que de la explicación, y hay que hacer el esfuerzo para comprenderla por uno mismo.




viernes, 2 de enero de 2009

Primera compra del año

Aunque me había hecho la promesa de reducir drásticamente la compra de libros (tengo muchos no leídos, las estanterías de casa claman por su sacrificio y me gasto mucho dinero), hoy no he podido resistir más una antigua tentación y lo he comprado. Desde el primer día que trabajé en la tienda hace ya cosa de tres años y medio e incluso antes, cuando iba por allí como simple curioso y fiel cliente que sabía que un día u otro el libro se vendría conmigo de bares y a casa. Desconozco por qué ha tardado tanto... El libro es la Breve guía de lugares imaginarios, de Alberto Manguel y Gianni Guadalupi, Alianza editorial, 2000.


Y, naturalmente, como buen aficionado a las novelas de aventura, fantasía y mundo imaginados en las dos horas que lleva conmigo se ha convertido en uno de los libros indispensables para mi supervivencia.

Un lector incauto, al abrir al azar el libro pensaría que se encuentra delante de un diccionario. Aparece todo ordenado por orden alfabético, algunas entradas te conducen a otras, etc. Craso error, querido amigo. Porque no se trata de un diccionario. Este libro no es más que una muy útil guía de viaje a los lugares imaginados por los escritores.

Me explico. Si alguien está planificando un viaje imaginario a Zenda, el país creado por Anthony Hope a finales del siglo XIX, consultando la guía de Manguel y Guadalupi descubre que

Zenda no es demasiado interesante. Sólo merece la pena visita la oficina de telégrafos, la estación de ferrocarril, deonde se detiene el tren que llega desde Dresde, y también el cementario, donde reposa el cuerpo carbonizado del rey Rudolf V.

O que si planea un viaje a Capillaria, reino de gigantescas mujeres rubias, "los hombres no deben revelar su sexo; de lo contrario, podrían exponerse a un castigo y verse en las disyuntiva de ser devorados por las oihas o de hacer trabajos forzados en compañía de los bullpops."

Para visitar la Ciudad Esmeralda del reino de Oz se recomienda llevar gafas con los cristales verdes. De esta manera uno puede contemplar en todo su esplendor su fantástica arquitectura.

Consejos para moverse por las ciudades invisibles de las que nos hablo Calvino, historia de Narnia, de Laputa, instrucciones para una visita enriquecedora por cualquiera de los países de las hadas, Hogwarts y su plan de estudios o el país subterráneo de Protocosmos.

En un viaje a la Tierra Media, siempre recomiendan prescindir de Mordor. Aunque Saurón ya no está por allí, el clima es bastante desaconsejable e insalubre.

Y, claro, no solo se habla de lugares que más o menos todos conocemos, si no que nos proponen viajes a países, ciudades y libros que desonocíamos. Como la isla de Fanattia, el castillo de Corbin, las Montañas deliciosas, o la ciudad Arroz con Bacalao, etc.

Una visita a la ciudad de Arkham corre a cuenta y riesgo del viajero. Aunque su facultad de ciencias ocultas es una de las más interesantes del mundo, el alto número de viajeros que han perdido la cordura en sus calles desaconjesa el viaje.

Aunque repasando las entradas de la guía, uno acaba preguntándose si esos lugares de los que se habla son realmente imaginarios. Porque si yo hecho atrás la vista recuerdo haber estado más de una vez en la Tierra Media, en el País de Nunca Jamás, en Lilliput. Recuerdo muy bien el olor de la selva y del mar cuando en compañía del admirado y temido John Silver "El largo" buscábamos el tesoro maldito del viejo capitán Flint. Estar perdido en la biblioteca de La Abadia (también conocida como Abadia de la Rosa) y pensar cómo es posible que estuviera encerrado en un cuento de Borges cuando faltaba tanto para que éste naciera. Haber explorado el centro de la tierra o el castillo de Chariot.

Mapa de la ya desaparecida Abadia donde se encontraba una de las mejores bibliotecas de Europa y donde se rumorea se cometieron atroces crimenes para salvar al mundo de la risa.

Quizá todo se reduce a creer con convicción y naturalidad que es posible la convivencia de varios mundos en un mismo mundo, de que a veces lo imaginado es más real que lo que dicen que es "real", que sabemos que dentro de algunas montañas aún duermen dragones custodiando sus tesoros, que por los bosques corren duendes, que un día Avalón surgirá de entre la niebla y que Moria volverá a recuperar todo su esplendor.