lunes, 28 de diciembre de 2009

En resumidas cuentas

Bueno, pues allá vamos.

Reinstaurada la conexión normalizada vuelvo al blog con toda la agenda disparada por los aires, los planes sin poder cumplirse y cosas de ésas. Así que supongo que borrón y cuenta nueva y empezar de cero, o menos uno, no sé... aún no lo tengo decidido. Y como no hay nada decidido, pues ahora haré un breve resumen de lo que ha pasado estos días que he estado fuera de los círculos bloggeros.

- Las navidades bien. Lo mejor es que desde el 24 hasta el 27 no hemos cocinado nada porque nos hemos podido acoplar a alguna de las múltiples comidas/cenas de familia. Esto hace de las navidades algo mucho menos estresante.

- Los regalos del tió. Naturalmente, los consabidos calcetines gentileza de mi madre. Además de una bufanda y guantes a juego. Además de Hiperion. ¿Cómo sabía el tió que quería exactamente ese libro que llevaba separado en la librería unas pocas semanas? Qué listo, qué listo, madre de dios. Pero es posible que algunos de vosotros pregunte qué es el tió. Pues bueno, como este blog se debe a sus lectores aquí van dos explicaciones.

1. Primera explicación.
2. Segunda explicación (cortesia del impagable Capitán Chistorra).

Al menos este año no me ha vuelto a tocar esto.
Eso sí, son cómodos.

- He leído bastante y bastante bien (entendiéndolo todo y no quedándome enganchado en las esdrújulas). Entre lo mejor que he leído dos títulos.

Las estrellas, mi destino de Alfred Bester. Brutalísima novela de ciencia ficción que trasciende el género para convertirse en una de las mejores novelas de aventuras que he leído en mi vida. Una especie de conde de montecristo en el siglo XXV, una brutal venganza, un ritmo imposible y vertiginoso, una inteligencia brutal y una amalgama y punto de inicio de un millón de temas de los que se nutrirá la posterior novela de siglo XX. Ya sea ciencia ficción o no.

De verdad, esta lectura junto con el Universo de locos de Frederick Brow y El mapa del tiempo de Felix J. Palma ha sido de lo mejorcito de este año. Y encima refuerza mi teoría que todo género sólo es un medio, no un fin.

La otra lectura que me ha entusiasmado estos días es El dramaturgo de Ken Braun. Después de tanta novela sueca con tanta corrección, tan limpio, tan educado, tan cerradito, se agradece horrores una novela negra como las que de verdad me gustan a mí: sucia, desagradable, violente, alcohólica. Una novela impresionante con un personaje destrozado por todo y todos que huele a resaca de miércoles y cigarrillos rancios. De lenguaje violento y brusco, de argumento mínimo, lo que importa es su protagonista y su viaje hacia la nada, la desesperación y el nihilismo. Que se quiten los Sartre, los Camus y los existencialistas pesados con sus monólogos. Los dos últimos capítulos exponen mejor la crueldad de la vida y lo absurdo de ésta que muchos tratados psicológicos. He dicho.

- Me he echado unas risas enormes con lo de la mujer que se tiró al Papá. Ay qué gracia. De lo mejor que han hecho por televisión estas navidades. Estoy deseando que saquen la edición especial con música graciosa y risas de fondo.

- Cine. Mucho. Clásico. El temible burlón, ¡Qué verde era mi valle!, Luna nueva, El hombre que pudo ser rey, etc. Vamos, que tenemos un buen gusto para el cine que tira de espaldas.

Maravillosa película de aventuras donde hay exostismo, humor, acción y a Sean Connery se le ve el culo.
Y a A. le hizo una ilusión...


- Con las drogas ya no me duermo. Casi nunca. Eso sí, el cansancio y el sueño son compañeros de viaje. Pero bueno, vivimos. Eso sí, los sueños son cada vez más reales, más detallados y más largos. El de hoy, pues bueno, una película sobre una película sobre una película. El de hace dos noches fue tres tristes trailers de tres buenas películas. Y hace una semana una de horror zombie que si fuera capaz de rodarla provocaría pesadillas, alucinaciones y malestar a todos los posibles espectadores.

- Y hoy es el cumple de A. Así que ya estáis todos con las felicitaciones, ¿vale?

Y otras cosas que dejaré para otro momento porque en un cuarto de hora empiezo a trabajar y no vayamos a llegar tarde.

Nos vemos mañana.

1 comentario:

Albert {in itinere} dijo...

Llego tarde, pero... Felicidades A.!