miércoles, 11 de agosto de 2010

Igualada está de vacaciones y donde mejor se mata es en el norte

Igualada está de vacaciones. ¿Qué cómo lo sé? Fácil. En lo que va de semana (y consideraremos el principio de la semana el lunes por comodidad y convención) me han preguntado, pedido, exigido o rogado en la librería:

- Si hacemos fotocopias.
- Si encuadernamos trabajos.
- Si hacemos fotocopias + encuadernamos trabajos.
- Si tenemos servicio de fax.
- Si hacemos copias de llaves.
- Si tenemos trofeos.
- Si tenemos papel de muestra para perfumes.
- Si tenemos papel especial para cartas de amor.
- Si hacemos recargas de móviles.
- Si tenemos "cosas" con la cara de famosetes.
- Si tenemos un buen abogado.
- Si hay un médico, por favor, por favor, se está desangrando en el coche.
- Si hacemos sexo oral a precios módicos.
- Si hacemos fotografías de carnet.
- Si vendemos cartuchos de impresoras.
- Si recargarmos cartuchos de impresoras.
- Si nos hacemos cargo de huerfanos en capazos.
- Si nos hacemos cargo de abuelos en días de vacaciones.
- Etc.

Cuando un martes por la mañana a las diez y media seis de las siete personas que han entrado en la librería era por alguna de las frases de arriba, sí, definitivamente, Igualada está de vacaciones.

Igualada de vacaciones. Menos gente, sitios cerrados y entro a trabajar a las seis.
Alguien tiene que proporcionar lecturas a los vacacioneros.

En agosto no se reciben paquetes en la librería (o se reduce a una expresión irrisoria), no hay servicio de novedades, no pasamos pedidos porque la central está descansando. Salgo de la cueva y me instalo en el mostrador de la entrada. Hay una afluencia correcta de gente e, incluso, algunos de los que entran compran libros. Y no sólo libros de texto. El personal suele estar más relajado y se nota que se busca libros para el placer (la novela erótica desaparece y la sección de sexualidad se reduce) y por el placer de leer. Se dejan aconsejar y se mantienen buenas conversaciones sobre libros. Lo que más piden son libros entretenidos, de lectura fácil, pero con condiciones. La principal la resume un cliente de ayer:

- Dame un libro entretenido, que pase bien, pero que no sea una mierda. Confio en ti.

Y Suecia.

No libros sobre el país o de autores suecos (que también), sino mapas y guías de Suecia. Para viajar. Esta misma mañana han entrado cuatro personas diferentes buscando un mapa de carreteras. Y en los últimos tiempos hemos vendido muchas guías de Suecia. ¿Cuál es el motivo? ¿Se ha hermandado Igualada con Estocolmo y yo no me he enterado y si me hubiera enterado hubiese dicho un "y a mí qué"? Quizá solo sea coincidencia, pero me gusta pensar que el motivo es que los igualadinos han decidido viajar a Suecia motivados por la moda de la novela negra sueca.

El bello pueblo de Fjällback, donde Camilla Lackberg ambienta sus novelas. Sale a cuatro o cinco muertos por libro.

Vamos, se van para allá para hacerse la ruta Larsson, la ruta Lackberg o la ruta Mankell. Todos en grupo paseando por Fjällback o Ystad y diciendo cosas como "aquí es donde mataron a tal", "aquí es donde encontraron apuñalado a tal", "aquí es donde tal dijo a pascual que anda que tú". Quedando luego en el hotel para la fiesta de disfraces de los personajes favoritos y comprobar que todas se han disfrazados de Salander (incluida la abuela), menos una que va de Emma Woodhouse (pero es que esta pedorra nunca se entera de nada). Mirando con ojos suspicaces a los suecos y adivinando detrás de cada uno de ellos a un asesino en potencia, a un psicópata, a un corrupto. Los muchachos igualadinos (y ese señor que siempre se engancha al grupo de los jóvenes) contemplando cinco chicas suecas sonrientes sintiendo que pueden cumplir ese mito que viene arrasando la península desde los sesenta, pero no haciendo nada porque seguro que son asesinas, ocultan secretos terribles o son las novias de los mafiosos de turno.

De izqd a der, caníbal, asesina a sueldo, psicópata, abogada y satanista de las chungas.

Comentar que de verdad hay que ver que sociedad más hipócrita y que parece que todo funcione, pero son un nido de viboras y que todo está corrupto y que todos son asesinos. Jugar en el autobús al Cluedo sueco y todo eso... Me gusta imaginar a un montón de igualadinos corriendo por las calles de Suecia buscando el bar inexistente de la novela de Larsson, viendo a un barman de bar y diciendo es el que sale en tal novela, aspirando a ser los protagonistas de algún correcto asesinato de personas educadas. Pagándose una pasta en un viaje para buscas lugares, personas o rincones que no existen. Es como aquella tipa que me paró por Barcelona y me preguntó dónde estaba el cementerio de los libros ese que según parece sale en las novelas de Zafón, o aquellos profesores de literatura europeos que se recorrían los campos de Asturias buscando a la Cordera de Clarín.

El poder de la literatura para engañar, confundir y manipular.

O no, a lo mejor sólo es un librero aburrido apoyado en el mostrador de la tienda viendo el verano pasar indolente por delante de la puerta y los que compran guías de Suecia es la asociación de asesinos a sueldo igualadinos, la AASI, que se van para allá porque han leído que en Suecia últimamente se mata bien y mucho. A unos veinte libros mensuales en casi todas las librerías.

3 comentarios:

Carlos Pérez Cruz dijo...

Inquietante frase: "la central está descansando"

Babs dijo...

Cuando me leo un post como éste, sólo puedo hacer una cosa:

Gracias Jorge

:)


Feliz verano (aunque sea detrás del mostrador de una librería...)

B.

Jorge dijo...

Carlos, pero siempre vigila. En verdad, el mundo lo controla una central de compras de libreros catalanes. Y he hablado demasiado.

Babs, las gracias a ti por pasarte y reírte. Será un buen verano. Espero que el tuyo lo esté siendo o lo sea o lo haya sido. Besos, preciosa.