sábado, 17 de octubre de 2009

Lo sueco no deja ver el bosque

Desde que con diez u once años leí por primera vez El halcón maltés (gracias a una edición que le regalaron a mi padre en el banco y que venía acopañada por El sueño eterno, y que devoraría de forma compulsiva justo después, y fotogramas de las películas de Bogart) que soy un lector asiudo, fiel y entusiasta de lo que se ha venido a llamar género negro.

Preciosa portada de una edición barata de El halcón maltés. No tiene nada que ver con la historia, pero una buena espalda es una buena espalda.

Casi podría decirse que es mi género favorito y el que mayores satisfacciones me ha dado. A partir de entonces lo lei todo, desde los relatos del padre de todos Arthur Gordon Pym, los crímenes campestres de tia Agatha, los duros, durísimos detectives y maleantes de la época dorada del género (lo que va de los años veinte hasta los cincuenta en América), Maigret, los espias desencantados de Le Carre, los sádicos autores contemporáneos franceses, las visitas a los bajos fondos de Caralho o Méndez, etc.

Eso sí, mis favoritas siempre han sido las de la época dorada. Dashiell Hammet, Raymond Chandler, William Irish, Davis Goodis, W.R. Burnett, Jim Thompson, etc. Tipos duros, mujeres malas, policias y políticos corruptos, violencia seca, muertos por doquier (a ver quien es el guapo que se cuenta los muertos de Cosecha roja), critica social no tan solapada, crímenes casi perfectos... maravilloso. Disfruto como un crío cada vez que leo o releo una de esta novelas.


Y últimamente gracias al fenómeno Larssonn (fenónemo que no acabo de entender porque sus novelas, bueno, vale, están bien.... ¿pero de verdad son para tanto? Quizá es que he leído mucha novela negra, pero para mí sus tres obras no dejan de ser novelas del montón, poco originales, entretenidas, con un buen personaje femenino, pero sin nada que no hayamos leído mil veces en otras novelas...) la novela negra se ha vuelto a poner de moda. O eso nos dicen...

¿Seguro?

Trabajo en una librería y sí, se vende más novela negra que antes pero... Pero lo que se vende en líneas generales de novela negra es lo siguiente:

- Larsson
- Otros autores suecos (léase el bluff de Assa Larsson, Camilla Lackberg, Mari Jungstedt...) sobre todo si viene acompañado de frases del estilo:

- La novela que le quitó el sueño a Larsson.
- En la línea del maestro de la novela negra Larsson.
- Lo que podría haberle gustado a Larsson si no la hubiera espichado.
- A Larsson seguro que no le hubiera gustado, pero por si acaso cuela nosotros la publicamos.

Esto está muy bien porque la nueva ola de autores suecos es muy interesante, muy parecida toda eso sí, pero muy interesante. Pero ocurre un fenómeno muy curioso (y sigo hablando en líneas generales), el público lector sólo quiere este tipo de novelas. Sueca. Y punto. Al ofrecer novela negra de otras latitudes (americana, francesa, alemana, china, inglesa, surafricana, española, etc.) se muestran reacios y desconfiados como si ya no habláramos de los mismo.

- Es que me gusta la novela negra sueca porque utiliza de excusa el crimen para diseccionar la sociedad contemporánea.
- Sí, como ha hecho la novela negra desde que nació allá en las baratas revistas de quiosco.

- Es que de ésta no hablan en los suplementos culturales...
- ¿Y?
- Que no debe ser buena.

- ¿Nada sueco nuevo?
- Pues no.
- Entonces no leo.

Por lo que hablamos entre libreros la tendencia entre el público lector mayoritario es ésta; un par de títulos, una tendencia concreta y ya está. El resto pasa desapercibido e ignorado. Ni siquiera tomado en una mínima consideración. Cada temporada aparece un título o una temática y la mayor parte de las ventas consiste sólo en eso. En estos cuatro año que llevo trabajando en la librería he vivido los siguientes fenómenos:

- Novela sueca con Larsson a la cabeza.
- El secreto para ser felices por medio de frases manidas y soluciones fáciles.
- Vampiros sensibles que brillan en la luz y que piensan que la virginidad es algo importante.
- Niños muriendo en campos de concentración.
- Pseudo novelas históricas sobre iglesias que se levantan.

Y ya está. Libros y libros y libros y libros de éstos y miradas de suspicacia por cualquier otro título recomendado.

Y da rabia. Lo siento. Ya se que en un aspecto puramente práctico es cojonudo porque asegura unas ventas, pero como librero de raza da pena ver tanto buen título ignorado que se devolverá a la librería sin una sola venta. Y todo por esa tendencia a la uniformidad que se está creando ya sea por presión, por influencia o por falta de curiosidad. Y me estoy refiriendo a novelas como El poder del perro, La química de la muerte, Total Kheops, la saga de Charlie Parker, las maravillosas novelas de enigmas de Fred Vargas, El dramaturgo, el personaje de Méndez, a Lorenzo Silva, a Petra Delicado, y muchas más que ahora me olvido porque medio cerebro lo tengo en vacaciones.


Lo que quiero decir con todo este rollo es que más allá de una moda o una tendencia hay mucho más, infinidades de posibilidades que dejamos perder quizá por miedo a arriesgarnos a territorios desconocidos. Y algunos de ellos resultan deliciosamente perversos y estimulantes, como las novelas de John Connolly donde la pesadilla, el horror y todo lo perverso del ser humano están minuciosamente detallados en unas intrigas apasionantes, entretenidas e inteligentes.

Y si no se quiere ver el bosque, da igual. Lo importante es leer, aunque sólo sean suecos.

O no. Que lo que menos quiero es tener una verdad absoluta.

4 comentarios:

mar de gus dijo...

Todavía no leí nada de Larsonn! Me siento fuera del mundo.
Coincido con eso de lo importante es leer... Sea de la nacionalidad que sea.
O no, yo tampoco disfruto de tener verdades absolutas.
Saludos.

Jorge dijo...

Mar, no es obligatorio. El mundo es muy grande para sentirte fuera de él. Lo que menos importa en la lectura es la nacionalidad del libro... lo importante es el acto... Saludos.

cucafera dijo...

Doncs, a mi el que em passa és que quan tothom està llegint el mateix llibre i tothom parla del mateix llibre i que bo que és, te l'has de llegir i bla, bla, bla... em fa com una mena de ràbia... i llavors li agafo mania i ... ja sé que no me'l llegiré (com a mínim en uns anys). El mateix em passa amb les pelis. Mira, manies que té una.
Bones vacances!!!

Babs dijo...

¡Qué grande es Connolly! Y aunque me gusta leer casi cualquier cosa que cae en mis manos, he de decir que me gusta leer los libros "que se ponen de moda". Más que nada para poder dar MI opinión, sin tener que copiar opiniones de otras personas.

Y Jorge, tomo nota de todos los títulos y autores que nos has regalado en este post...

Queridos Reyes Magos, este año pido...

:)