miércoles, 14 de enero de 2009

Microcuento

Lo peor de levantarme una mañana con un hacha clavada entre los omoplatos no fue el dolor en sí. Lo peor fue el recuerdo de la vocecita aguda de mi madre repitiendo una y otra vez que no dejara mis juguetes tirados por toda la habitación.

lunes, 12 de enero de 2009

Sobre el blog y mi alter-ego

Hoy desde las páginas de su blog, Lebanon nos invita a escribir una entrada con un tema muy específico. Y como las entradas que tenía yo preparadas necesitan un par de día más en el horno antes de ver la luz, me apunto encantado. Estas cosas ayudan mucho cuando quieres escribir algo, pero no tienes el qué.

El motivo de la entrada es el propio blog. Una reflexión de los cómos y porqués nos llevan a pasar tiempo de nuestras vidas escribiendo algo que leen unos pocos. Así que sobre esto irá la entrada de hoy. Unas preguntas y unas respuestas. Y para hacerlo bien y ponerle un poco de distancia a esto, no escribiré yo la entrada. Será mi buen amigo Gustav von Samenbach III, el que se encargará de ello. Ha aceptado muy amablemente este encargo pese a ser un hombre muy ocupado. Y supongo que Gustav no necesita presentación, pero por si hay algún despistado haré una muy breve.

Gustav von Samenbach III es un genial escritor de origen alemán, pero residente en Igualada desde hace unos quince años y famoso autor de novelas como La gata que no entendía que no podía ser una estalactita, Un berano con b o la fantasía heróico-musical-satirico-espitolar ¡Pos anda que tú! Asimismo es director del grupo teatral La sonrisa que no es sonrisa es queso de vaca y en un futuro debutará como director de cine con Babosa carnal no me toques no me toques, una epopeya en clave de farsa protagonizada por calcetines. Durará seis horas.

Así que yo me retiro a mi cuarto a leer un poco y dejo la palabra a Gustav. Cuando quieras.

Gracias Jorge. Perdonen mi acento. Aunque alemán no hay manera que me quite este acento italiano que me dejó de recuerdo una de mis numerosas amantes, Mónica, una bella soprano de Milán que falleció en trágicas circunstancias al verse arrollada por un cochecito de bebé. Siempre fue una muchacha delicada. Veamos esas preguntas... Como biógrafo oficial de Jorge creo que podré contestarlas todas. Y lo que no sepa lo inventaré y me quedaré tan fresco.

Mano izquierda de Gustav von Samenbach III.
Con esa mano hace auténticas maravillas. Ninguna útil, por cierto.

¿Qué te motivó a escribir un blog?

Bueno, para esta pregunta existen dos teorías. La primera, y la que Jorge me ha pedido encarecidamente que cuente, es el impacto que le supuso unas frases que encontró en el cuento que cierra el libro de Agustín Fernández Paz, Lo único que queda es el amor (ed. Anaya, 2007). El cuento en cuestión se llama "Un río de palabras" y las frases que tan honda huella le dejaron dicen así:

...volví a encontrarme con uno de esos libros que me alborotan el corazón y me devuelven la alegría de vivir. Al acabarlo, me asaltó otra vez el deseo que siempre siento en estos casos: telefonear a los amigos, salir a gritar en medio de la calle, proclamarlo a todo el mundo. Decirle a la gente que no puede seguir viviendo sin leer un libro así, hay demasiada belleza en él para ignorarlo.

Fue el deseo de compartir lo que le gusta, lo que encuentra y emociona lo que hizo que una tarde muy aburrida abriera el blog.

La otra teoría, que Jorge me ha pedido que silencie, se reduce a la influencia y presencia de una mujer. Pero para ver el desarrollo de esta trepidante historia de acción, suspense, romance, erotismo y pedantería tendrán que esperar a la publicación del primer tomo de las memorias de Jorge, Menudo pringado por dios.

¿Consideras que escribes bien?

A ver, si habláramos de mí, Gustav von Samenbach III, la respuesta sería clara. Sí. Un verbo exquisito con una construcción del discurso clásica, pero extremadamente moderna.

Pero si nos referimos al estilo de Jorge... bueno, él lo intenta. Por lo menos no hace faltas de ortografía (y las que aparecen suelen ser errores de picado). De él han dicho que tiene un estilo muy personal y peculiar. Él prefiere tomarlo como un elogio.

¿Cuál sería un adjetivo (o varios) para describir el blog?

Supongo que diría que variado. Frívolo y divertido. Aunque no sé por qué en ocasiones se deja ver entre las bromas un deje de tristeza y desengaño...

¿Has pensado a veces que se ha vuelto una obligación? ¿Cuándo?

Mientras compartíamos una botella de ron en L'ou com balla (botella que, por cierto, se bebió el solito mientras cantaba rancheras y me volvía a atosigar con última historia de amor imposible, y que tuve que pagar yo) me comentó que el día que escribir el blog deje de ser divertido, adiós muy buenas. Para obligaciones ya tiene bastantes en la vida. El blog es un juguete para divertir a los demás y divertirse él. Y actualiza tanto no porque se sienta obligado, sino porque tiene muchas cosas que compartir.

Y si nadie se lo dice ya se lo diré yo, actualizas demasiado, Jorge, deja respirar, por favor.

Seguro que hay blogs que no te gustan. ¿Cuáles son? ¿Te atreves a mencionar uno en concreto y decir por qué?

Jorge no me ha comentado nunca el nombre de algún blog que no le gustara. A veces me dice que ha encontrado este o aquel que le parecen horribles, pero no recuerda los nombres y no hace nada por recordarlos. ¿Para qué seguir algo que no gusta? Prefiere invertir el tiempo leyendo lo que le divierte o viendo crecer el cesped.

En los blogs que visitas, ¿comentas por obligación?

Nunca. Jorge solo comenta cuando cree que tiene algo que decir... aunque para lo que a veces ha dicho en algún blog mejor se hubiera estado calladito.

¿Cuál es tu post favorito de esta año?

Elegiré yo por Jorge porque él diría cosas como que no puede elegir, que le gustan todos por igual y chorradas de este tipo:

Esto no es una historia de amor porque se puede ver con diáfana claridad la influencia que mi novela Verde es nombre de algo que vete a saber qué es ha ejercido sobre él.
De momentos robados por los gratos recuerdos.
Y llegó el último día por ser un buen resumen de todo lo que pretende ser este blog.

Y si algún lector tiene alguna entrada favorita, que se pronuncie. O no.

¿Cuál es tu Blogger favorito? No valen preferencias afectivas.

En esto calla. Aunque eso sí... sus cinco blogs favoritos son de cinco mujeres.

¿Temes que un día tu blog deje de atraer a la gente y dejen de comentar?

Aunque Jorge diría que no, que no escribe por los comentarios (y en esto tiene razón), se llevaría un chasco muy fuerte si no le leyeran. Y esto por la sencilla razón que dentro de su pequeño cerebro lleno de aventuras juveniles, mujeres desnudas, lecturas pedantes y cine de todo tipo, no concibe el acto de la escritura si no existe un lector. Todo lo que escribe Jorge es para que alguien lo lea. Hasta lo más personal y privado. Si no tuviese aunque fuera un simple lector, Jorge dejaría de escribir. Para él escribir es un acto de amor. Escribir es compartir.

Para mí escribir es que me admiren y me deseen. Es lo que ocurre cuando las mujeres leen mi ditirámbico poema en alejandrinos Susuyaya y qué más.

¿Qué crees que no serías capaz de escribir?

Por favor, que Jorge nunca cuelgue sus poemas. Por respeto a sus lectores y a él mismo, los poemas no. De todo lo demás puede escribir. Y se aceptan sugerencias y peticiones (y cuanto más cafrés, jodidas y cabronas, mejor. Todo sea por putearle).

¿Piensas que un blog es una especie de terapia?

Para mí, Gustav von Samenbach III, la única terapia que funciona es la masturbación, no un blog. Pero no hablamos de mí, que es un tema fascinante, sino de Jorge. No. Para Jorge el blog es algo divertido. La terapia la hace bromeando con los amigos y viendo cine clásico.

Y para acabar, ¿una pregunta que te gustaría que contesten tus lectores?

Vaya... un momento, voy a preguntarle a Jorge... os dejo un poco de música y ahora vuelvo.



Sí, sí, leyendo... por favor, qué tiene 31 años y haciendo esas cosas.... Bueno, que le vamos a hacer. Dice que no, que no tiene ninguna pregunta en especial. Pero yo sí. Una pregunta, ¿por qué perdéis el tiempo leyendo esto cuando podríais estar leyéndome a mí?

Y si alguien tiene alguna pregunta para Jorge que se la haga. Y cuanto más humillante, mejor.

domingo, 11 de enero de 2009

Sobre los peligros de la lectura

Según afirmaba el pedagogo Karl G. Bauer en 1791,

La falta total de movimiento corporal durante la lectura, unida a la diversidad tan violenta de ideas y de sensaciones sólo conduce a la somnolencia, la obstrucción, la flatulencia y la oclusión de los intestinos con consecuencias bien conocidas sobre la salud sexual de ambos sexos, muy especialmente del femenino.

Quiere decir, entre otras cosas, que la estimulación imaginativa que produce la lectura sólo puede conducir a la enfermedad o a algo mucho peor como quiso advertir el pintor Baudouin a las jóvenes damas en su famoso cuadro La lectura (hacia 1760):

Una mano en el libro y la otra... la otra... ¿qué está haciendo la otra?

O la lectura como primer paso hacia la infidelidad como en el cuadro de Feuerbach, Paolo y Francesca (1864)


Si es que leer por placer solo puede llevar al placer...

donde los jóvenes amantes están a punto de dejarse llevar por los sentimientos que les ha inspirado la lectura de una simple novela de caballerías. El punto en suspenso antes del famoso beso. Y pensar que por una intensa lectura, el propio Dante los condenó al infierno en su Divina Comedia...

Si es que por culpa de la lectura hasta llegamos a ser desagradecidos y nos podemos llegar a convertir en personas desagradables. Si no que se lo digan a la mismísima virgen María tal como la retrató Simone Martini en su retablo Anunciación (1333).

La cara de María es un poema... por mucho que venga un ángel a a anunciarme, a nadie le gusta que le interrumpan cuando leen.

Porque seamos sinceros, salvo contadas ocasiones, la lectura es un placer íntimo y secreto. Y molesta mucho que te interrumpan por cosas tan tontas como preguntar la hora, el aburrimiento del interlocutor o un milagro. Durante los segundos después de la interrupción no somos buenas personas.

viernes, 9 de enero de 2009

Ayer

Me levanto tarde. Día libre. Pipí y ducha. Salgo a desayunar. Leer tranquilo el periódico mientras me tomo un café con leche y una magdalena con pequeñas virutas de chocolate. Compruebo por enésima vez que la sección de contactos casi gana a la de cultura. Fumo un par de cigarrillos. Escribo cuatro notas en la libreta y una frase que puede ser el inicio de algo y que creo que oí en una canción.

Era una noche convencional.

Vuelvo a casa. Como. Un rato delante del ordenador para actualizar el blog con una imagen (me siento de un vago espantoso) que creo que dice muchas cosas. Paseo por los blogs habituales.

A las dos y media salgo de casa. A las dos y cincuenta entro en el Café de Silvano. Alicia ya me espera. Tiene la misma manía que yo, o llegar puntuales hasta la exasperación o unos minutos antes. Hablamos de Harry Potter, de osos polares, de amigos que se van, de lo escrito o dibujado cuando éramos adolescentes. En cuatro encuentros nos hemos hecho grandes amigos. A las cinco menos cuarto salimos. Ella para ir a buscar a su hijo, yo a sucumbir a los encantos de comprar por comprar cuando no puedo permitírmelo. Detrás dejamos muchas palabras, dos cortados con la leche fría y dos cafés con leche. El próximo día me toca a mí pagar.


Posa'l disc. Tienda de dvd's y discos de referencia. Encargo de Scaramouche (George Sidney, 1952). Acabo comprando, claro. Dos clásicazos. Fitzcarraldo (Werner Herzog, 1982) y Novecento (Bernardo Bertolucci, 1976), pero la versión larga de cinco horas y pico. Ambas películas serán un viaje alucinante.

Compra de dos libros. Poderosa de Sérgio Kléin (Bromera, 2008) para ponerme al día de literatura juvenil y Todos los cuentos de Cristina Fernádez Cubas (Tusquets editores, 2008) autora de la que no he leído nada pero que desde siempre me ha intrigado. Leer dos frases por encima en la librería me convence que será una de esas autores importantes en mi vida.

Nunca las temí ni nada hicieron ellas por amedrentarme.
Ahora, cuando golpeaba la puerta por tercera vez...

Sin saber que rumbo tomar en mi paseo me decido por el cine. Di que sí (Yes Man, Peyton Reed, 2008), una más que agradable comedia romántica con Jim Carrey y la adorable Zooey Deschanel. Soy el único espectador de la sala. Me relajo y disfruto. Me dejo llevar por una comedia llena de los consabidos tópicos, por un Jim Carrey que relajado funciona como cómico, pero exagerado llega a cargar (aunque esto último solo pasa una vez en la película). Si me tengo que quedar con tres escenas sería la seducción de la casi septagenaria Fionnula Flanagan al protagonista, la fiesta Harry Potter y el concierto que Zooey Deschanel da con su grupo de música (que muchacha más hermosa... esos ojos azules inmensos y esa perenne actitud de "todo esto no va conmigo").


Salgo del cine contento. Voy para casa. Ceno ligero (últimamente todo parece que me sienta mal por las noches y luego sueño con lo que sueño). Un rato delante del ordenador. Me quedo largo rato mirando la portada del libro de Cristina Fernández Cubas.

A Case for Moving On, de Mark Keller

La maleta, la mirada, la ventana. ¿Qué historia encierra este cuadro? Se admiten apuestas.

A la cama. Me quedo hasta la una y media de la mañana leyendo y acabando Poderosa. Muy divertida. Una buena novela juvenil a partir de trece años. Entretenida, llena de humor, nada de la tan sobada compasión o dramatismo que suele ponerse en las historias de adolescentes, un ritmo tranquilo y lento, pausado, una protagonista simpática, agradablemente predecible.

Me quito las gafas. Apago la luz. Me duermo.

Ha sido un buen día.

jueves, 8 de enero de 2009

El amor como un cuchillo de Ikea

Las tres paradojas de Paul Hornschemeier, Editorial Astiberri, 2008.
Si pincháis sobre la imagen ser verá más grande y se leerá el texto.