viernes, 24 de octubre de 2008

Una de las grandes preguntas

Creo que en alguna ocasión ya he hablado de las profundas e intelectuales conversaciones que mi amigo Jordi y yo mantenemos mientras paseamos por Igualada después de una buena cena. Solemos plantearnos grandes interrogantes sobre el alma humana y preparamos nuestro espíritu para las grandes decisiones que nos plantea el día a día. Por ejemplo:

- ¿A quién te tirarías antes? ¿A Aznar o Rajoy? Y no vale elegir muerte.

En una de estas conversaciones surgió una pregunta que hasta el momento no ha encontrado respuesta. Y movido por esta duda que nos atormenta, he decidido plasmar aquí el contexto y la pregunta para ver si entre todos podemos llegar a alguna conclusión.

Antes de empezar un par de advertencias:
1. La conversación que estáis a punto de leer es una reconstrucción. No es literal. Transcribir una conversación entre Jordi y yo de forma literal supondría una cantidad tal de interrupciones, paréntesis, claudatores, notas a pie de página y bibliografía que harían la lectura muy farragosa.
2. El sexo de los protagonistas se puede variar dependiendo de los gustos de cada uno.
¿De acuerdo? Pues allá vamos.

Noche de verano en Igualada. Al día siguiente ninguno de los dos tiene que ir a trabajar. Pongamos que es... miércoles, por ejemplo. Por culpa de la agradable temperatura, la copiosa cena y un par de cervezas, la conversación se ha alargado más de la cuenta y ha degenerado a temas tan procaces como la puerilidad de la filosofía de raíz hegeliana, la historia de la hípica azteca o la decadencia del imperio persa. Y uno de los dos, sin previo aviso, saca el tema.

- ¿Te dejarías atar por una desconocida?
- Ni de coña.
- Pero está muy buena.
- No, vamos, ni de coña.
- No me lo creo.
- En serio, ni de coña.
- Vale, imagina lo siguiente. Estás en un bar, en el Ou mismo, y empiezas a hablar con una desconocida.
- Eso es imposible que pase.
- Pues una desconocida empieza a hablar contigo. Es divertida, ingeniosa, rápida, malhablada...
- ¿Está buena?
- Muy buena... no, mejor, es mona... monísima... como XXX, ya sabes, la que trabaja en XXX.
- Joder, es preciosa. YYY dice que no es guapa.
- Es que YYY es imbécil y de mujeres no entiende una mierda.
- Si dijo que Nicole Kidman no es guapa.
- Menudo gilipollas. Nicole Kidman es una diosa, ¡una diosa!
(Interrupción hablando de diosas del cine)
- Bueno, que la desconocida es encantadora y os entendéis de maravilla.
- Y está buena.
- Sí, pesado. Y, joder, que la conversación fluye como si hiciera tiempo que os conocierais. Y os gusta la misma música, los mismos libros, las mismas películas.
- Eso sería un rollo. Cambialo.
- Pues en música no coincidís, pero ves que te puede enseñar muchos grupos de esos raros que te gustan.
- Vale.
- Pues nada, que entre vosotros dos hay una química especial, una tensión sexual e intelectual como no habías notado con nadie. Entonces salís del bar y te invita a ir a su casa.
- Y yo voy.
- Y tú vas porque si no serías idiota. Y seguís hablando. Entonces ella dice que va a hacer un café y si la puedes ayudar, y la acompañas a la cocina y entre lo romántica que es la luz de fluorescente...
- Romantiquísima.
- ... y el olor del café os empezáis a enrollar.
- Me parece bien.
- Y estáis un rato ahí dale que te pego y entonces dice que vayáis a la cama.
- Una idea estupenda.
- Se desnuda, pero no del todo... y está muy buena.
- Vale, me lo imagino.
- Como Rachel Weisz.
- Imposible, si fuera Rachel Weisz ya me habría colapsado.
- Vale... pues como XXX, o como ZZZ, la camarera de ZZZ.
- Perfecto.
- Tú estás cachondo perdido. Y en el punto álgido te dice si te puede atar.
- Ni de coña.
- Calla. Y te ata.
- ¡Qué no!
- ¿No te dejarías atar por Rachel Weisz?
- Por Rachel Weisz me dejaría hacer de todo, pero hemos quedado que no es ella.
- Pues te ata.
- ¡Qué no, joder!
- Hostias, te ata y punto. Has bebido, estás cachondo y eres un hombre.
- Ante esos argumentos...
- Pues eso, que te ata.
- ¿Con qué?
- Con una cuerda.
- Joder...
- Pero de las suaves. Atado de pies y manos. Y no puedes moverte, pero estás... pitón perdido, vamos.
- Entiendo... y el gesto sobraba.
- Y ella está ahí, chupándote, lamiendo y tal y llega un momento que dice que ahora vuelve.
- Y yo me quedo allí atado.
- Sí. Pensando qué va a pasar.
- Pues que echaré el polvo de mi vida.
- O en tu madre.
- No jodas por favor.
- Entonces ella vuelve. En pelota picada. Y en una mano lleva un pollo negro vivo.
- ¿Un pollo?
- Sí, un pollo. Le arranca la cabeza de un mordisco, te echa la sangre encima y dice que este polvo está dedicado a Satanás, único dios verdadero.
- O sea, yo estoy atado de pies y manos en casa de una desconocida que me está tirando la sangre de un pollo al que le ha arrancado la cabeza de un mordisco y está llamando a Satanás.
- Exacto, y aquí viene la pregunta, querido lector, ¿cómo reaccionarías en un caso así?

8 comentarios:

Girl From Lebanon dijo...

Yo echo una pota de órdago...y perdón porque imaginarse esto es desagradable, pero entre el asco que me dan las aves (vivas) y la sangre...vamos, que poto fijo, y ya ni polvo ni nada...aunque pensandolo mejor, igual ella se acuerda de la niña del exorcista y le da mas morbo todavía..puaj...

Bss!!

Montse dijo...

Vale, confiesa que eran más de un par de cervezas las que llevabais en el cuerpo, amén de todo tipo de sustancias psicotrópicas.

¿Y a qué clase de enfermo se le ocurre un ejemplo como ese?! Ah, sí, a Jordi...

La chica automática dijo...

Yo no me habría dejado atar, lo firmo ante quien sea! en serio. Ni de coña.

Si por algún motivo (la loca del pollo es Kristin Scott-Thomas, o Lauren Bacall, o la misma Scarlett Johansson) me veo en semejante tesitura: primero me meo encima, supongo que la expresión cagarse de miedo viene de algún lado; después cerraría los ojos y... menuda preguntita. Creo que no me sé poner en situación.

Por cierto que hace unos meses vi en vivo y en directo a vuestra amada Rachel Weisz, en un rodaje en Malta (soy tan interesante, jajaja) y es harto pequeña, en plan liliput, y más blanca que supu, pero tan guapa. Ay...

-Anna- dijo...

JAJAJAJAJAJAJAAJA que conversaciones tan bizarras jajajajaja.

Qué haría? primero, pensar que el que me está bañando en sangre de un ave es un psicópata con tendencias al fanatismo satánico, por lo que probablemente me haría la poseída por el diablo y de alguna forma convencer al enfermo este que me desate...

O buscar su punto débil, psicológicamente hablando, para hacerle una regresión a la infancia y que termine chillando con el ave en las manos.

O gritar tanto tanto, que algún vecino se de cuenta que algo malo está pasando y entonces llame a la policía.

O hacer que se acerque para darle un cabezazo y dejarlo inconciente, después buscar la forma de desatarme.

Si nada de eso funciona, entonces creo que desde ya voy a empezar cursos para aprender a hipnotizar o algo así, que para algo van a servir en un futuro.

De todas formas no me dejaría atar por un completo extraño, definitivamente no.



Bueno, un beso grande desde acá.

:)

Lali La Gralla dijo...

Ufff!!
Atar, atar, pues no creo, pero si se me pone a tiro Harrison Ford en la epoca de " el imperio contraataca" o Abel Folck , pues....al meno me harian dudar , pero lo del pollo ..es que soy vegetariana !!
les convenceria de hacer alguna otra cosa...

Cloe dijo...

Jajajaja
Si yo fuera hombre reaccionaría tirándomela igual, pero como soy una mujer, seguramente le diría que hiciera el favor de limpiarme un poco que bastante cochina ya es la situación como para que encima una loca pollera me llene de sangre, que de lo que me tiene que llenar es de otra cosa jaja.

Besos!

Jorge dijo...

A todas: yo no me dejo atar ni de coña, pero ni de coña. Si pasará (que no pasaría porque no me dejo atar ni de coña) mi reacción sería un colapso mental y convertirme en un ficus (Cloe, no se si yo podría acabar la faena).

Y un par de comentarios más.

Lebanon: supongo que en tu caso que le tengas pánico a las aves hace que todo se agrave... Aunque reconoce que con un lindo gatito es igual de asqueroso.

Montse: ¿Acaso no me crees capaz de que se me ocurra una idea así? Por favor... que me conoces... y solo habíamos tomado cerveza (y poca)... nada más... ya sabes que las sustancias psicotrópicas no nos sientan bien y empezamos a imitar a Carmen Miranda.

Automática: Me arrodillo ante tu presencia. Haber estado en presencia de Rachel Weisz... por favor... sí... es tan guapa (por cierto, Kirstin Scott Thomas... por favor, que buen gusto... es una de esas mujeres ultratractivas... tan elegante).

Anna: ¿conversaciones bizarras? Todo el mundo tiene estas conversaciones con sus amigos, ¿no? Y, oye, admirado me tiene tu capacidad para los recursos y las posibles contingencias futuras.

Lali: bueno... eres vegetariana... a lo mejor con puerros... pero la historia no será la misma.

Y Cloe: admiro el pragmatismo, la sangre fría y la capacidad para el humor en una situación como esa.

Y repito, no me dejo atar ni de coña (a no ser que lo pida Rachel Weisz, que por ella hago lo que sea necesario)

Albert {in itinere} dijo...

Bueno, llego tarde al tema pero tengo ganas de poner mi granito de arena.

Yo (ya que estoy atado) espero a que aparezca Satanás (nadie dijo que siempre aparece en formas masculinas) y... intentemoslo pasar lo mejor posible, no?