jueves, 21 de enero de 2010

Sobre devoluciones y regalos atrasados

A la librería llegó el tiempo de las devoluciones. ¿Qué significa eso? Pues que ha llegado esa época del año en que se empiezan a devolver libros a las editoriales, los libros que no se han vendido, los que hace tiempo que no se venden y, a veces, lo que sencillamente te caen mal.

El acto de las devoluciones es algo que suele sorprender a la gente.

- ¿Pero devolvéis los libros?

Claro. No existe librería en el mundo que sea capaz de acumular toda la producción literaria de este santo país.

(Perdonad la interrupción, pero es que sonaba el teléfono. Me he puesto y una voz femenina bien modulada me ha preguntado por "la señora de la casa". A. se está echando una siesta así que pregunto el motivo de la llamada para no tener que despertarla en vano. La voz femenina bien modulada me dice que se trata de algo que será del seguro interés de "la señora de la casa". Pienso en algunos de los temas que le interesa a A. ¿Algo de ilustración?, ¿cuentos infantiles? ¿dragones? Vuelvo a preguntar el motivo de la llamada. La voz femenina bien modulada se muestra reticente, pero acaba diciéndome que es una llamada sobre productos de limpieza del hogar. ¿Informativo? ¿O se trata de un intento de venta? De venta, naturalmente. Digo que no nos interesa y que en verdad quien se encarga del tema de la limpieza del hogar soy yo - lo que no es cierto porque es una tarea compartida - y que me parece una forma muy sexista de vender. Me dice que si en serio no me interesa lo que me tiene que decir. Le digo que no. ¿Y cuando puedo encontrar a la señora de casa? No nos interesa la oferta. Ustedes se lo pierden. Viviremos con ello. Fin de la llamada).

A lo que íbamos. Devoluciones. Sí, los libros se compran y se devuelven. Es ley de supervivencia. Pensad que de algunos distribuidores podemos llegar a recibir 200 novedades cada mes. Suma unos cuarenta proveedores más o menos fijos y que cada uno saque unas veinte novedades a la semana. Haced cálculos. Ahora calculad el espacio de una librería media que no devolviera nada. Imposible. Y de esas novedades solemos escoger. No nos llega todo porque no podemos asumirlo todo.

Hacer devoluciones es una tarea aburrida e ingrata. Es duro devolver los ejemplares de novelas que no han encontrado ni un solo lector. Pilas de libros que nadie a mirado ni ojeado. Novedades que en dos años se encontrarán descatalogadas. Pero hay que hacer espacio para las novedades, para la nueva producción porque la máquina no para. Sé que lo que ahora soltaré es un tópico, pero se publica demasiado. El mercado está saturado, los libros no tienen espacio para respirar y cobrar vida. Los lectores se concentran en unos títulos concretos obviando todos los demás. Los libreros no podemos estar al día de toda la producción, de todo lo que se publica y cada vez más a la pregunta sobre un libro tenemos que contestar que ni idea, que no hemos tenido tiempo ni para hojearlo porque hay quince más que tenemos que ojear. Ya no hablemos de leer... nunca se puede leer todo, pero con la cantidad de libros que entran y salen ese tiempo se ha reducido mucho.

Y eso he estado haciendo estos últimos días. Separando libros, empaquetando y haciendo devoluciones. Coje pila de libros, pasa por la máquina, empaqueta y mueve cajas (que uno empieza cogiendo las cajas de forma correcta, pero al cabo de seis horas como que uno se olvida de si hay que flexionar las rodillas y cosas de esas). Mira los libros que se van, los que ni siquiera sabías que estaban en la librería, los que te habría gustado leer, los que no sabrás nunca cómo llegaron a publicarse (bueno, sí, un sobrino de editor digamos que tiene más posibilidades...), los que en el último momento se salva de la quema porque uno tiene su corazoncito y hay títulos que no puedes devolver...

En unos días acabaremos las devoluciones hasta marzo, justo a tiempo para empezar la vorágine y locura de Sant Jordi. Hasta entonces a recibir novedades y luchar por el espacio.


Y cambio de tema radical. Dejo una foto con los regalos de cumpleaños atrasados que recién recibí esta semana. La pipa y el tabaco son gentileza del inefable y nunca suficientemente bien admirado Capitán Chistorra, el único superhéroe que conozco en persona y al que admiro tanto... buff... tanto... Y los clicks son de A. que también correspondió a Chistorra con un par de ellos. Chistorra y yo empezamos a hacer planes para una quedada y jugar... o saltarnos la partida de rol que estábamos a punto de empezar y ponernos a jugar.

A los dos, gracias. Como véis ya presumo de regalos.

4 comentarios:

Girl From Lebanon dijo...

Yo he visto una librería que ha puesto un outlet ¿? no los habrán podido devolver??? nos estarán engañando???

Bss!!!

Jorge dijo...

Deben ser libros descatalogados. Estos no se puden devolver ni de coña. Y se pueden poner al precio que se quiera. Ahora, si son libros de novedad y están rebajados a más de un 5% es delito, ya que el precio lo pone el editor.

Besos varios.

enrojecerse dijo...

que desperdicio :( yo me los quedaba todos y los ponía en mi cama

Jorge dijo...

Enrojecerse: ¿y qué harías con sesenta ejemplares del mismo mal libro?