viernes, 28 de mayo de 2010

Crónica de una obra XVII

Resumen de lo publicado: Después de salvar el culo en el último momento gracias a la aparación estelar de Tolo, la esposa y cerebro del enano, entramos en su carromato y nos invitaron a cenar. Comprobamos las excelencias de vivir en un carromato mágico. Nos explicaron que el mejor modo de ir al reino (¿es un reino o una república o un sindios o una anarquía?) de las amazonas era cruzar por los páramos Heathcliff, Heathcliff pese a sus peligros y de que allí viviera la bruja Leola. Cuando Chistorra estaba a punto de hablarnos de los peligros de los páramos Heathcliff, Heathcliff, uno de sus hijos nos informó que una banda de goblins quería atacar el carromato. Chistorra nos invitó a unirnos a él y a sus pequeños en la matanza.

- Bueno, ¿qué? ¿Venís o no?
Nos quedamos en silencio mirándonos unos a otros. El mimo empezó a construir la maqueta de un telescopio atómico con las migas del pan. Se le daba bien. Iba mojando poco a poco las migas con sus saliva y las iba disponiendo una sobre otra para darle la consistencia adecuada a cada parte. Empezó con uno de los tornillos, las tuercas, el átomo, puliendo las lentes que había creado con un poco de la corteza...
- Pero contestad... ¿venís?
El paleta sacó su palillo de la boca, examinó lo que había en él y se lo volvió a meter en la boca musitando un "comer por comer, pues comamos dos veces". El electricista empezó a remendarse los calzoncillos por dentro de los pantalones porque le daba vergüenza. El yesero intentaba tocarse el cerebro metiéndose un tenedor por la nariz. Yo me dormí.
- ¿Pero que os pasa?
- Papá - oímos la voz de la pequeña Fyrlynn que venía de donde se estaba produciendo la batalla con los goblins y los lobos huargos - acabo de arrancarle a mordiscos la cabeza a un lobo. ¿Me la puedo quedar de juguete? Va... porfaaa...
Me desperté. Nos miramos. ¿Qué nos estaba pasando? Era una pura inactividad... una nada que nos impedía hacer una cosa u otra... Queríamos quedarnos en la comodidad del carromato, pero a la vez algo nos impulsaba a salir a luchar. Pero no hacíamos ni una cosa ni otra.
- ¡Cobardes! ¡Inútiles! ¡Para eso os doy cobijo en mi hogar!
Sabes que pasa, Chistorra.
- ¿Quién ha dicho eso? ¿El brujo?
Que no... que soy Jordi... el bulími...
- ¡Muestrate criatura infernal! ¡Cómo saque mi espada +3 te vas a enterar!
- Papá, he matado a otro. ¿Por qué no vienes? ¿No quieres jugar con nosotros? - Shalagha empezó a llorar desconsolado porque parecía que su padre prefería quedarse hablando con unas personas que... bueno... es que... ¿qué podíamos hacer? ¿Qué elegir? ¿Salir o no salir? ¿Pelear o quedarnos jugando a ver quién tenía las uñas más feas?
Que no soy un brujo...
- No pienso quedarme aquí y perderme la sangre de los corrompidos - y lanzándo su famoso grito de guerra de "Chistorras a mí", saltó por una ventana mientras oíamos a Tolo salir corriendo detrás de él diciéndole que porqué no podía utilizar la puerta como todo el mundo y que ya estaba bien de esa manía de saltar por las ventanas.
- ¿Qué nos pasa Jordi?
Es muy sencillo.
- ¿Por qué no podemos decidirnos a hacer una cosa u otra?
El paleta se iba sacando y metiendo el palillo en la boca. El mimo no sabía si ponerle puntillas o no a su telescopio. ¿Agujero izquierdo o derecho para llegar al cerebro? ¿Vuelta puntada vuelta o puntada vuelta puntada? Dormir, despertar.

Lo que ocurre es lo siguiente... - pude percibir que Jordi se levantaba y empezaba a caminar por la librería. Iba a lanzar un discurso - en la anterior entrada lanzaste una pregunta a los lectores de esta inmensa chorrada sobre qué debíais hacer, si luchar o no. Nadie contestó. El por qué del silencio de tus lectores (que supongo que es la cada vez más visible decadencia de este blog) no es el tema que nos ocupa (aunque creo que se debe a que salgo poco porque me tienes envidia ya que soy el robaescenas de esta historia), pero sí que es importante. Al pedir que decidieran ellos, no podéis decidir vosotros. Es un sencillo asunto de personalidad. O, en vuestro caso, ausencia de personalidad. Al ser simples personajes de una historia sin sentido escrita por un narcolepsico que se está bebiendo una cerveza cuando sabe que no le convendría
Oye, bebo lo que quiero... y no te pases que tú no eres más que un personaje más de esta historia y si quiero te tiro encima la obra completa de Sierra i Fabra y mueres, gilipollas.
- Hala - dije - ya se ha metido por medio el autor.
Es que el tontolaba este me pone enfermo cada vez que sale.
Pues no me hagas salir y ya está... pero no puedes porque soy el personaje más popular.
- ¿No lo era yo? - preguntó el electricista.
- ¡No! - dijimos todos.
- Porque vosotros lo digáis. Pregunta a los lectores.
Vale, al final de la entrada lo preguntaré.
Tú no preguntarás una mierda que para eso escribo yo.
- Venga, muchachos, centrémonos - dijo el paleta mirando fijamente el verduz de su palillo sin saber si meterselo o no en la boca.
Bueno, pues lo que ocurre...
¡Lo iba a explicar yo!... Sí, sí, ok, de acuerdo... que estáis trabajando aquí y que la librería no se monta sola... sí... si ya suben... si es un momento... de acuerdo, ya me vuelvo a sentar y no molesto más...
Molestar, eso es lo que haces.
- Estoy de acuerdo con el autor.
Pero que autor ni que pollas...
A que te inflo a hostias.
- Hostias - dijo el yesero con un tenedor entrando por el agujero izquierdo de su nariz y saliendo por la oreja derecha - hostias...
Gilipollas.
Desgraciado.
Imbécil.
- Jordi - dije - no te pases que el autor no deja de ser una emanación mía.
Al revés, tarado... tú eres algo mío.
- No, perdona. Yo soy libre.
Y una puta mierda.
¿Pero qué se ha creído este imbécil?
- Gracias por tu apoyo, Jordi.
No, si el imbécil eres tú.
- Pues si Jorge es imbécil no sé lo que serás tú.
- Un chulo - dijo el yesero.
- Y un niño mimado que no hace nada. Solo crítica y sentadito sin jugarse el cuello para salvar el universo.
Anda que vosotros hacéis mucho.
- Tarado.
Fascista.
-Piojo.
-Desgraciado.
Pichacorta.
Desenvainamos las armas. Nos miramos con odio.

Se oyeron entonces dos palmadas y unas patadas al suelo. Callamos y miramos al mimo. Estaba llorando. Empezó a mover las manos. Sus movimientos eran gráciles cual bailarinas de striptease. Movía las nalgas arriba y abajo. Entraba y salía de jaulas de cristal y flores, flores, flores que nacían de sus dedos. Después, calló.
Nos miramos avergonzados.
- Lo siento.
- Yo...
No sé qué ha pasado.
- Es que... juar...
Se nos ha ido de las manos.
- Tios, si somos amigos.
- Sí, no sé.
El mimo hinchó los carrillos.
- Pero eso no resuelve nuestra inactividad.
Explícaselo tú, Jordi.
No tú.
No tú.
No tú.
No tú.
DEJAD DE CHUPAROS LAS POLLAS DE UNA PUTA VEZ QUE LA ENTRADA ES LARGA DE COJONES.
- ¿Y tú quien eres?
UN LECTOR DEL FUTURO QUE LEE ESTA ENTRADA MIENTRAS LA ESCRIBE EL AUTOR. ASÍ QUE AL GRANO QUE QUIERO IR A COMER, HOSTIAS.
Vale, la explico yo. El tema de la inactividad se resuelve con una palabra. Libertad. Como personajes pseudoliterarios podéis hacer lo que os de la gana. ¿Acaso a alguien le importa a esta alturas la coherencia de todo eso? Ni siquiera al autor.
Eso es verdad.

Así que si queréis ir a luchar, luchad. Si queréis quedaros aquí, pues os quedáis. Como si queréis vestiros de gallina y jugar a ver quién tiene los huevos más peludos. Dejad de preocuparos de lo que quiere el público, de la opinión de los demás. Sois libres para equivocaros todo lo que queráis, para hacer las tontás por vuestros propios meritos. Libres.

Las palabras de Jordi resonaron en nuestros oidos como cambio mal devuelto en el super a nuestro favor. Éramos libres. Ni lectores, ni autor, ni narrador, ni nada. Podíamos hacer lo que quisieramos. Luchar, sentarnos, vestirnos de faralaes.
De este modo, ¿qué haréis con vuestra recién estrenada libertad?
- ¿Salimos a luchar?
- Sí.
- Dale.
- Venga.
Alcé mi espada al techo.
- ¡Los inútiles de Aqualata se disponen a luchar!
- SI - gritamos todos.

- Hala - dijo Chistorra entrando en la cocina - ya están muertos. ¿Y vosotros que coño hacéis?
- Ser libres.
- Pues mira tú qué bien. Pues con vuestra libertad me ponéis una cerveza para mí y para los críos.
- ¿Cómo ha ido la pelea?
- Como todas las peleas con goblins, lobos huargos e inferioridad de condiciones. Divertidas. ¿Y vosotros? Al final qué, ¿por los páramos...
- Heathcliff, Heathcliff.
- ...o todo recto?
Nos miramos unos a otros.
- Por los páramos.
- Heathcliff, Heathcliff.
- Así me gusta, con dos cojones. Venga, muchachos - se bebió la cerveza de un trago - vamos a saquear a los muertos.
Salieron todos. Me quedé un momento sentado en la cocina. Solo.
¿Pasa algo, Jorge?
- Sí, Jordi.
¿El qué?
- Todo eso que has dicho... ha sido muy sensato...
¿Verdad?
- ¿Desde cuando dices cosas sensatas?
...
- Ha sido muy raro.
Sí.
- Tengo miedo.
Yo también.
Y un inquietante frío se colo por una ventana.

De estos había un huevo. Pedazo batalla bestia os habéis perdido.

Nota a los lectores: Pedimos disculpas por la entrada de hoy. Esto ha pasado por dejar a los personajes que decidieran ellos. Si es que no se les puede dejar solos.
- Lo de la popularidad.
Ah sí, lo que dice el electricista. ¿Qué personaje de la Crónica es el más popular entre los lectores? Entre los participantes se sorteará... no sé... algo.

4 comentarios:

Capitán Chistorra dijo...

Larga de cojones la entrada... pero buena como siempre!
Lo de la discusión al mas puro estilo matrimonial entre Jordi y autor, me ha gustado. Tiene su filón para futuras entradas. jejeje!!
Personaje mas popular... las amazonas!!!
Ah, que aún no han salido? ya lo dicen que dos tetas...
Mi voto: the güiner is... the palet!

Saludos y pajillas

Montse dijo...

Yo voto a Jordi!!!!! Qué haríamos sin sus comentarios...

nanuk dijo...

Yo voto a
Jordi también.
Al autor no, que és un borde que se ceba con los lectores. Si no fuese por los personajes... esto promete mejorar ahora que van a ser libres.

Mara Oliver dijo...

personaje más popular: la lectora del futuro esa (sí, sí, ponía lectora, no me hagas sacar el mandoble +3) ;)