miércoles, 19 de mayo de 2010

Excursión a BCN o como por accidente aparecieron dos nuevos héroes

Como ya dejé escrito en la entrada anterior (y como decía Mara Luisa Ponte en El verdugo, lo escrito, escrito se queda, hasta que llega alguien que conoce la contraseña y lo borra, añado yo) en el día de hoy relataré la increíble, improbable pero cierta historia de como A., Chistorra, La Piltrafilla, El Bicho y yo mismo bajamos a Barcelona para visitar el triángulo friki, compramos cosas, desayunamos, nos enfrentamos a la secta de Los Sostenibles, se reveló una superheroina y se creo un superhéroe y volvimos a Igualada (conocida también por Torontoentero) con un gran peso en nuestros hombros, unos dados de rol y un pincel pequeño más mono él... Así que iniciaremos nuestra aventura con las palabras y el tono que se merece. Antentos que empezamos...

Canta, oh diosa, la cólera del embutido que vive en mallas; cólera funesta que arrasó tres barrios de Barcelona, retrasó más todavía las obras de la Sagrada Familia y el metro y formó la vida posterior de una alma valerosa de heroina y el alma más bien timorata y cobarde, pero compleja de un cansado héroe y de sus enemigos que vieronse convertidos en comida para carroñeros y fundas para movil desde el momento en que los increparon que con las suelas de sus alados zapatos y estropeadas bambas no eran Sostenibles.

Sobre las diez menos diez de un soleado día de sábado un atractivo, pero bostezante Jorge, narrador imparcial de esta crónica, y una preciosa y elegante A. entraron en el Chistorramóvil maqueado en carrocería de civil y presentaron sus respetos con "Buenos días qué tal" al inefable Capitán Chistorra y a su prole, El Bicho y La Piltrafilla que sentados en su aerodinámicos asientos los contemplaron en silencio.
- ¿Qué? ¿Nos vamos?
- Venga.
Y con esas palabras que cambiarían la historia, nos lanzamos a la carretera en dirección Barcelona.

Llegaron a la ciudad en el tiempo previsto y aparcaron el Chistorramóvil en una de esas zonas delimitadas de azul que utiliza el ayuntamiento de Barcelona para controlar a los que por allí pasan. Depositamos las monedas en la máquina que garantizaría que no se adueñarían del vehículo y nos dirigimos a la primera de las tiendas objetivo. La librería Gigamesh. Durante el tiempo que duro nuestro una extraña sensación de inquietud y acojone iba adueñándose de mi elevado espíritu. Las calles se encontraban semivacías y los escasos peatones caminaban pegados a las fachadas de los edificios. Antes de entrar en la tienda oímos un extraño ruído que alteró nuestro ánimo. Algo así como... como... ¿cómo reproducirlo? Sonaba como piticlin, piticlin. Nos giramos y ante nuestros ojos vimos deslizarse esto:


Bajamos inmediatamente de la acera pese a que en ese momento pasaba el desfile de elefantes que el ayuntamiento de Barcelona había decidido organizar para competir con el de Jaipur y convertirse en la capital mundial del polo sobre elefante y, según el palabras del propio alcalde, "la ciudad con las trompas más bonitas del mundo". La persona que iba subida en ese aparato rojo y blanco solo nos alcanzó un momento con la vista y murmuró un "insostenibles" cargado de desprecio. Nos repusimos del susto y entramos en la tienda; una excelente librería dedicada a la ciencia ficción y la fantasía con una espectacular colección de libros en inglés que me hicieron plantear mi ignorancia de esa lengua. Parecía haber tantas obras de segunda fila por descubrir entre sus anaqueles... El Capitán Chistorra miraba por allí y por allá, mientras A. observaba libros de ilustraciones. Entre los tres controlábamos que El Bicho y La Piltrafilla no abrieran un tunel dimensional por equivocación. Salimos de la tienda sin comprar nada y nos dirigimos a la primera de las tiendas donde encontraríamos dados, material y figuritas del apasionante mundo del rol. Antes de entrar en la segunda tienda me fije en un detalle.


Ante nosotros habían aparecido muchos más de esos vehículos blancos y rojos cada uno acompañado de una persona que nos miraba con odio en los ojos y jersey al cuello.
- Mirad, van caminando.
- Seguro que no son de aquí.
- ¿Y entonces de dónde?
- ¿Se puede ser de otro sitio?
- Sus zapatos están desgastando el suelo.
- Y eso no es...
- No es...
- No es...
- Sostenible - gritaron todos. Y se lanzaron en nuestra dirección subiéndose en sus extraños vehículos.
- ¡Corred! - gritó Chistorra.
Y corrimos claro. Siempre hay que hacer caso a un superhéroe aunque vaya vestido de civil. Nos escondimos en la tienda objetivo. Cerramos la puerta y esos seres empezaron a dar vueltas por la calle gritando cosas como:
- ¡Vivo en una ciudad sostenible donde las casas son más que casas!
- ¡Vivo en una ciudad donde se llama multiculturalidad a la degradación urbana!
- ¡Vivo en una ciudad donde Woody Allen ha rodado una película!
Mi mirada se convirtió en la de un loco muy acojonado al ver aquella gente danzando en sus vehículos delante de la casa, matando a los elefantes porque sus patas contaminaban acústicamente.
- ¡Vivo en una ciudad donde celebraremos los deportes de invierno aunque no haya nieve!
- ¡Vivo en una ciudad que tiene el paseo marítimo más bonito del mundo!
- ¡Vivo en una ciudad que es más grande y más bonita y tiene mejor oferta cultural que Londres, París y Berlín juntas!
- ¡Vivo en Barcel...!
No pude reprimir un grito.
- ¿Quiénes son? ¿Quiénes son? ¿Quiénes son?
A. me dio una bofetada.


- Cálmate Jorge, me dijo. Estás histérico.
- ¿Quiénes son? - preguntó el Capitán Chistorra a uno de los dependientes.
- Son la secta de los Sostenibles.
- ¿Quién?
- Una secta espántosa que está convirtiendo la vida en esta ciudad insoportable. Empezaron como una broma y los consideramos inofensivos, pero después descubrimos que un virús mutado en las faldas del Llobregat y diseminado por el ayuntamiento en su publicidad sobre cómo cerrar los grifos del agua mientras uno se cepilla los dientes, provocó que cada vez más personas empezaran a creerse la falsa publicidad que el ayuntamiento ha ido difundiendo estos años. A partir de entonces persiguen a los que no consideran Barcelona la mejor ciudad del mundo, a los que ellos no consideran suficientemente sostenibles, a los que no apoyan al alcalde en sus demenciales ideas como la de construir un Taj-Majal en el Paralelo para que Barcelona tenga la tumba funeraria más bonita del mundo. Persiguen a todo el mundo que critique, intervenga o tenga un motivo de queja. Los barceloneses normales tenemos miedo. Y cada día somos menos. Alguien tendría que hacer algo.
- ¡Y ese alguien está aquí! - dijo el Capitán Chistorra vestido de paisano.
- ¿Usted? ¿Y usted quién es?
- Ah... sí... ¿tienes lavabo?
- Sí, allí, al fondo a la izquierda.
- Gracias.
Se cerró la puerta del lavabo, se oyó un, joder puta cremallera no si tendré que ponerme a regimen y dejar de untar los chorizos en mantequilla, vale... y la capa.... joder... en el cochecito... Jorge alcánzame la capa del cochecito... gracias... vale... ya está... Y abrió la puerta del lavabo. Y apareció él, el héroe.


- ¡El Capitán Chistorra! - dijeron los frikis que trabajaban en la tienda.
- Pero sólo no podrás.
- No está solo - una sensual voz resonó en nuestras espaldas. Nos giramos y vimos a A. con un ceñido traje y una espectacular melena ondeando en un viento inexistente - porque la Capitana A está con él. Y Bichobaby y MegaPiltrafilla.
- A., ¿eres una superheroina? ¿Por qué no me los ha dicho antes?
- Se me pasó. ¿Vamos Chistorra? Tenemos que comprar unos dados, pero antes repartir unas leches.
- Vamos Capitana A.
Y salieron a la calle a repartir tortas a diestro y siniestro. Bichobaby y MegaPiltrafilla salieron también a la calle porque querían repartir sus buenas hostias a los Sostenibles. Yo me quede en la tienda mirando un manual de rol sobre ropa interior mágica.
- Oye, tú.
- Sí.
- ¿Y tú no tienes poderes?
- Pues no.
- Debe ser duro ser el tio sin poderes, ¿no? El inútil al que siempre tienen que salvar. El patético tio que solo sabe decir lo obvio y pronunciar el nombre de los héroes con admiración, ¿no?
- Bueno...
- Debe ser humillante y tú sentirte patético, ¿verdad?
- Hombre...
Y me alejé de ellos. Miré por la puerta acristalada la batalla que se sucedía en la calle. El Capitán Chistorra su superaliento a ajillo reconcentrado para eliminar a parte de los Sostenibles que clamaban por una ciudad abierta al mar. La Capitana A. volaba entre los Sostenibles y les lanzaba potentes rayos que los convertía en caricaturas exquisitamente dibujadas en DinA3. Bichobaby y MegaPiltrafilla se habían aliado para convertir sus chupetes en perfectas máquinas de picar carne descerebrada. Aun así, la batalla era desigual. Los sostenibles seguían apareciendo y apareciendo por todas las calles. Se oían sus cánticos de que vivían en una ciudad donde no solo iban a convertir la Diagonal en una rambla, sino que además tendría su heliopuerto y sus iceberg a la altura de Francesc Macià. Decían que el tranvia era útil y que clonarían a Copito de Nieve para hacerlo presidente del Barça. Chistorra y A. no podían con tantos. Bichobaby y MegaPiltrafilla estaban teniendo dificultades porque toda la carne que habían picado se volvía a juntar en nuevos engendros que alababan la belleza física y moral de un alcalde que habia prometio muy pronto llevaría a Barcelona el festival de la langosta de Maine porque en la ciudad condal era donde se criaban los crustaceos más buenos y bonitos del mundo. La batalla parecía perdida. No podrían con tantos Sostenibles. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? Con tanto estrés, tantos nervios, tanta preocupación y tanto de todo solo pude hacer una cosa.

Me dormí.
Claro, que se puede esperar de un narcolpesico.
Jordi, en esta entrada no sales. Así que ya puede largarte.
Fascista.

Y tuve un sueño. En él apareció entre las nubes


y me dijo con su habitual frialad e inexpresión.
- Has sido elegido...
- ¿Otra vez?
- ... para tener un gran poder. Ha partir de ahora serás conocido como Doctor Morfeo. Cada vez que te duermas tendrás el poder de dar vida a los sueños más hermosos para las personas que aprecias y las pesadillas más horribles para tus enemigos. Se justo y utilizalo bien. Recuerda que todo poder conll...
- Sí, sí, me se el resto de otras veces.
- Que mi inexpresión y mis turgentes, redondos y hermosos pechos te bendigan.
Y desperté.
Con uniforme y todo.
Los frikis solo pudieron decir.
- Mola.
- Toma una figurita de regalo.
Y salí a la calle a tomar parte en la batalla.
El Capitán Chistorra, con el pantalón medio bajado y enseñando la regatera a media ciudad, estaba a punto de lanzar su ataque mortal de ventosidad ignifuga. MegaPiltrafilla aguantaba cerca del trasero de su padre un enorme mechero. La Capitana A. se defendía como podía de los ataques de los enemigos lanzando sus famosos lapices de dos colores que provocaban estadillos de color y perspectiva. Bichobaby lanzaba sus berreos para reventar los oídos de los atacantes. Pero era inútil. Así que me plante ante el enorme trasero de Chistorra, y lancé a los Sostenibles una mirada llena de profundidad y sentido que despertara en ellos su peor pesadilla mientras me dormía. (Ya sé que es difícil mirar y dormir a la vez, pero los superhéroes no tenemos que andar con explicaciones, ¿entendido?).


Al momento los Sostenibles empezaron a roncar y a mecerse en sueños llenos de terror, de miedo, de asco, de ratas en los árboles, y ver a su alcalde en ropa interior moviendo el pompis arriba y abajo.

Los héroes nos reunimos de nuevo ante la tienda y miramos a los Sostenibles retorciéndose en sus pesadillas.
- ¿Volveremos a enfrentarnos a ellos?
- Seguro - dijo Chistorra -. El poder de la manipulación política es enorme, pero ahora estamos preparados.
- Sí.
- Sí.
- Sí.
- ¿Y ahora qué hacemos?
- Hemos venido a comprar material friki para treintañeros y eso haremos.
Y entramos de nuevo en la tienda. Un nuevo grupo de héroes acababa de nacer, pero eso no ocultaba lo que en verdad se escondía en nuestros corazones: unos frikis de cojones que acabaron comprando tres manuales de rol, unos mapas, dados, un pincel, un cómic y que pasaron juntos una gran mañana.

FIN


- ¿Qué te ha parecido la entrada?
- Larga de cojones.
- Y superficial.
- Y ese final...
- Como se nota que no sabía como acabar la historia.
- Si es que no hay que pedirle más al muchacho.
- Bueno, espero que después de tanta palabra nos deje tranquilos una temporada.
- No creas, tengo la impresión que ha iniciado una nueva novela por entregas que no acabará nunca.
- Madre de Dios... va, quita ya este blog y busca pornografía.
- Si es que al final es lo más interesante que se puede encontrar por Internet.

1 comentario:

Capitán Chistorra dijo...

Sin palabras, j*didamente genial!
Tal como ocurrió, sin dejar ni un solo detalle. Tu memoria fotografia me tiene realmente impresionado.
Bien Capitana A y Doctor Morfeo, bienvenidos al mundo de los superhéroes!!!
Por cierto, podríamos quedar un día, así entre patatas bravas y chocos, para hablar sobre creación de un supergrupo, cuarteles generales, invasiones de equipos zombies de volei playa femeninos y cosas "asinas", no?
Esperando la superllamada en el cielo de Torontontero...
Un amigo

El Capitán Chistorra