martes, 4 de mayo de 2010

Pequeña crónica de la Fira de Titelles de Lleida de un jurado narcoléptico

Vamos, que con el título de esta entrada os chafó cualquier sorpresa y ya sabéis de lo que voy a hablar. Sí, del pasado fin de semana cuando estuve en Lleida como jurado de la XXI Fira de Titelles. Bueno, para ser más exacto desde el jueves 29 de abril a las 17:00 horas hasta el 2 de mayo a las 17:00 horas. Cuatro días de machaque continuo, de titeres, de 30 obras de teatro, de hablar, de valorar, de pasear, de comer y, sí, de dormir en algunos espectáculos. ¿Qué como fué? Pues así. Empezamos.

Obras vistas: 27. En principio tenían que ser 30 obras de teatro, pero una nefasta organización el sábado impidió que viera 3 de las obras al no tener un asiento guardado como jurado. Esto tuvo también un lado positivo y un lado negativo. Me perdí una de las obras más aburridas de toda la feria, pero me perdí dos grandes obras de teatro. Queja presentada, disculpas aceptadas y para casa.

Nivel de las obras vistas: Medio tirando a bajo. Vi muy pocas obra de las que dijera aquello de "Joder, pedazo obra que visto, hostia". Todo era de un tono muy "pst, está bien", "es mona", "no está mal". Eso sí, algunas de las que vi se anclaban a las frases: "joder qué truño", "madre de díos, que pesado es el cabrón cuando quiere", "tendrían que pegarle por presentar esto" y "no sé, me he quedado frito". Lo sorprendente es que hablando con jurados de otros festivales, tierras y países me decían que el nivel del festival era muy alto. Lo que plantea dos posibilidades: o yo no me entero, o el nivel de los otros festivales es para echarse a temblar.

Pere el Gran: Jurado como yo. Y compañero de habitación y vehículo. Gran amigo y gran concertista por las noches.

Y el jurado se quedó dormido en: Tres obras con total alevosía. Una porque era todo muy oscuro, muy denso, muy con musiquita de nanás y, claro, no pude evitar cerrar los ojos. Otras porque era un rollo, punto. Y otra porque o me dormía o me levantaba y empezaba una matanza de marionetas.

Lo que más se ha hecho: Ver teatro y comer. Comer mucho. Dos aperitivos diarios. El desayuno en el hotel (no entiendo a esos que van a un hotel y desayuna un platano y un yogur. ¡Qué hay embutido! ¡Y pan! ¡Y que entra en el precio! Hay que atiborrarse hasta que no se puede comer más y luego repetir!).

Personajes: este año no hubo muchos personajes interesante a diferencia del año pasado. Se puede destacar al italiano alto con cara de pasarlo siempre bien, la señora holandesa que iba perdida por Lleida y no sabía qué hacer o dónde ir, la respetable anciana que le daba miedo a Pere el gran, compañero de viaje. Y la pija, claro. Esa jurado que revoloteaba por allí y se suponía que tenía alguna función.

Guyi-Guyi: adorable cocodrilo protagonista de la obra homónima. Acabó siendo una de las grandes obras de este festival y se llevó por lo menos tres premios. Las actrices eran maravillosas, la historia de una sencilles ultra efectiva y la manipulación, genial. Una gran técnica, una gran interpretación y uno de los mejores momentos de toda la fira. Y premio del público a la mejor obra infantil.


Tendencias: las obras presentadas tenían unos rasgos en común que me llevó a pensar en la tendencia de esta año en el mundo del títere y la marioneta. A saber:
- El fuego: casi todo el mundo en un momento u otro encendía una antorcha, un palo o una hoguera.
- Los cigarrillos: A fumar se ha dicho. Todo el mundo con el tabaco o puro en la boca. Como se nota que la ley del tabaco está al acecho y la gente se aprovecha.
- Linternas.
- Tierra.
- Títeres feos de cojones. Pero feos. Mal hechos, con expresión de desencajada que parecían víctimas potenciales de un científico loco que ha creado mutantes degenerados exponiendo los cuerpos a las más diversas plagas venidas del espacio exterior.
- Oscuridad. La gran mayoría eran espectáculos oscuros de cojones. De aquellos que uno fija la vista en el escenario y al finalizar éste se da cuenta que se ha dejado la mitad de ella.

Pirómides: Novela de Terry Pratchett que me acabé en Lleida.

Vistas: Las que tenía del hotel. Mejor este año que el anterior.


Suerte: la de habernos perdido las dos obras más aburridas de la fira. Si es que tenemos una intuición.

Alegría: la de reencontrarnos con Roser, una payasa de coche tuneado que conocimos el año pasado y que es una de esas personas que sientes que el tiempo compartido siempre es corto. Considerada ya una amiga.

Los viajes de Tuf: Novela de George R.R. Martin que empecé en Lleida.

Fantômas probablemente: la obra que pudo ser y no fue. Una lástima.

Circo: el que nos ofreció los Escarlata Circus con su Devoris Causa en el que fue uno de los mejores espectáculos de la fira aunque no fuera de títeres (aunque saliera una hecha con col, unas zanahorias y algunos vegetales más). Pues circo, baile, calor, comida, sudor, cuchillos, violencia y diversión.

A.: a quien añoré cada minuto.

Caselles: nombre de una imponente librería de Lleida. Preciosa con sus cinco pisos y su gran fondo. Porque no tenía ni tiempo ni dinero que si no...

Poe: a parte de ser un escritor américano, daba nombre al que fue considerado el mejor espectáculo para adultos. Títeres de terror. Y daba miedo. Espectacular manipulación.


Feria de abril: Ni pisarla este año. Una lástima.

Fumar: mucho.

Beber: algo.

Dormir: poco.

La frase: "El año que viene volvemos. Ya sea como jurado, programador o marionetas."

La propina: Un hermoso vídeo de títeres. Disfrutadlo.


2 comentarios:

Anónima de las 9:59 dijo...

¡Qué grande Meet the Feebles!

Annabel M. Z. dijo...

Y van dos crónicas que te leo, :) ¡como pasa el tiempo!.