jueves, 16 de septiembre de 2010

45 Calle Santa Caterina

En una 1949 una joven escritora americana llamada Helen Haff escribió una carta a un librero londinense llamado Frank Doel pidiéndole unos libros a priori inencontrables. De esta manera empezó una relación de amistad y casi amor entre Helen y Frank donde hablaban de literatura, de la vida, de sus gustos, de sus opiniones, de encuentros y desencuentros. Una de esas amistades míticas en el mundo del libro, un ejemplo esperanzador de que existe eso que llaman el cliente perfecto y el librero perfecto, una amistad que dio origen a un pequeño libro donde se recopilaban esas cartas que se han convertido en una pieza de culto, una película con Ann Bancroft y Anthony Hopkins (¡cómo leen!) y una adaptación teatral. Es una amistad con visos de amor preciosa, llena de matices, de cariño y consideración. De respeto y de inteligencia. Es uno de esas amistades que mucha gente sueña con encontrar. En 1949 empezó una gran amistad. Eso nadie lo pondría en duda. Y todo esto sin que Helen y Frank se vieran nunca las caras. Toda su amistad fue epistolar, por medio de cartas, de los envíos, de las recomendaciones y de las palabras. Dos personas que se conocen desde siempre, pero que nunca se han visto en persona.

La susodicha librería.

Todo el párrafo anterior viene al hilo de un comentario que Silvia Nanclares, amiga de facebook, escritora, guionista, encantadora y muchas cosas más, dejó en su página.

¿Por qué llaman "amistades vacías" a las relaciones que se establecen por aquí? ¿La correspondencia de años entre gente que no se ve/ha visto en años era/es más digna por darse en papel? Sofistas.

Al leer eso me quedé pensativo. Y me asusté. No estoy acostumbrado a quedarme pensativo, a tener ideas o elaborar argumentos así que salí corriendo por la calle, chillando y gritando "quítamela, quítamela, quítamela" hasta que vinieron los de la perrera, me echaron el lazo y me dejaron en casa más calmado y bastante más drogado. Cuando se me quitó la ensoñación de los tranquilizantes y A. me quitó la mordaza y me desató las manos, me preparé un café y fui consciente de que algo de ese pensamiento se había quedado así como dentro y que amenazaba con germinar. Intenté quitarme eso introduciendo un picahielos por el oído y agitándolo de forma violenta para remover el cerebro y recolocar las cosas en su sitio (orden lógico de pensamientos en cerebro de Jorge: A., sexo, A., fin del mundo, zombis, sexo, libros, fin del mundo, sexo durante el fin del mundo mientras atacan zombis, otras cosas), pero A. me aconsejó que no lo hiciera porque eso dolía y podía eliminar mis poderes de precognición (de los que ya hablaré en otro momento). A. preguntó que qué pasaba. Le dije lo de tener pensamientos. Me dijo que adelante, que no tuviera miedo y que probara una cosa nueva. A pensar. Y lo hice. Pensé. Y éste es el resultado.

Jorge pensando.
El uniforme lo ha hecho su madre que con hilo y aguja hace milagros.

Y haced el favor de mirarme a la cara, cabrones.


Que estoy de acuerdo con Silvia. Y ya está.

- ¿Ya está?
- No, aquí no lo dejas... no le hemos visto los genitales a un mono para acabar diciendo que estás de acuerdo y ya está. Desarrolla.
- Pero es que...
- Ni es que ni mierdas. Desarrolla o los próximos genitales que veas en foto de verdad serán los tuyos.
- De acuerdo, de acuerdo...

A ver... cómo desarrollar la idea... veamos... he repetido hasta la saciedad que empecé este blog un aburrido día de domingo y que, entre lo mucho y bueno que me ha aportado ha sido conocer a muchas personas. Muchas de ellas viven en otras ciudades, otros países y otros continentes. Visitaba sus blogs, enviaba un mail porque una canción me parecía que a esa persona le gustaría, me contestaba, hablábamos por un chat, aparecían proyectos comunes, etc. De repente con esas personas se establecía y se creaba un entendimiento. Y con los mails, los comentarios, la música, las palabras muchas de esas personas han acabado siendo amigas. Y a algunas las considero grandes amigas. Me caen bien, las quiero y tienen mi casa abierta para lo que sea. Amanda, María, Simó, Cloe, Annabel, Ana Belem, Pili, Selene, Lucía (joer, todo chicas) y más.

Tiempo después me abri una cuenta en facebook y, la verdad, no acabé de entender para qué servía eso y me convertí en uno de sus más acérrimos críticos. Pasó el tiempo y lo utilicé más y, la verdad, es que sigo sin saber para qué sirve ahora. Lo bueno que he conseguido es ahondar más en algunas de las amistades ya surgidas y conocer a nuevas personas. Y, de nuevo, a algunas de esas personas las considero amigas. Sin etiquetas de "amigos de facebook". Amigas y punto. Natalia, Adolfo, Diego, María Z., María V., y muchas más.

Y tanto a unas como a otras y sólo con dos excepciones, no las conozco en persona. Ni siquiera sé las voces que hacen esas personas. ¿Importa eso? No, para mí no. Son amigos. ¿Qué me gustaría compartir unas cervezas con esas personas? Y tanto, pero el contacto real no hace una amistad. Puedo asegurar que conozcon en persona a mucha gente con la que he colaborado y sufrido y trabajado a la que tengo en mucha menos estima y confianza que muchos de esos amigos repartidos por el globo que desconozco que timbre de voz tienen, que altura o si esos ojos son reales o photoshopeados.

A lo que me vengo a referir es que estas nuevas tecnologías son sencillamente otro medio de comunicación como en su momento lo fue la paloma mensajera, pony exprés, el telégrafo, la carta, el teléfono o el transmutador gaseoso de buenos deseos (no, esto falta veinte años para que se invente). Sirven para acercar a las personas y para que dos seres que no se conocían, descubran intereses comunes e inicien una amistad. Cierto es que la amistad por correspondencia tiene más predicamento y prestigio, pero también se debe a que se está convirtiendo en un residuo de nuestro pasado, en algo mítico como que se está extinguiendo. Nuestra realidad ya no es la de la carta manuscrita. La nuestra es más inmediata y rápida.

Algunos dirán que es más superficial, frívola y vacía. Como siempre, depende. Quizá dentro de doscientos años se analizaran los blogs y los estados de facebook para desentrañar la amistad entre dos intelectuales. Quizá ahora mismo Silvia y yo empezamos una relación epistolar por los estados de facebook que acaba convirtiéndose en un mito dentro de cien años, cuando la gente se comunique por máquinas de humo diatópico almacenadas en sus portatiles y sientan la añoranza por esa época no vivida de tantos estados, tantos toques, tantas etiquetas.

Como siempre, el enemigo o el demonio no es la tecnología, sino su utilización.

"Amistades vacías", decía Silvia. Yo he oído llamarlas "amistades espejismo" y con esto estoy más de acuerdo. Porque, ¿qué no lo es en esta vida?


P.S. Como siempre ni me entiendo ni me explico, pero esto es lo que hay. Para tonterías, mañana.

8 comentarios:

Carlos Pérez Cruz dijo...

De acuerdo en que para la comunicación su enemigo no es la tecnología, en todo caso su utilización. Pero no hay que olvidar que, por regla general, los medios actuales de comunicación (de amistad, si se quiere) tienden a una minimización del mensaje. Desde el dichoso SMS al twitter con sus 140 caracteres o el facebook con sus limitaciones de espacio, etc.

Eso, en comparación con la carta escrita, limita mucho el espacio y el desarrollo de ideas. Para eso está el correo electrónico, se me dirá. De acuerdo pero, y de nuevo sin demonizar la tecnología, estamos tan saturados de vías de comunicación que apenas disponemos de tiempo para pensar lo que decimos y a quién se lo decimos. Ok, eso depende de cada uno. Pero antes uno se ponía delante de la hoja en blanco y pensaba y repensaba y volvía a repensar lo que iba a decir al destinatario; ahora vomitamos lo primero que se nos viene a la cabeza conforme leemos 46 mensajes que en ese momento en que escribimos nuestra misiva digital nos están llegando mediante indescifrables palabras comprimidas en mp3... ufff

Jorge dijo...

Sobresaturados de comunicación, completamente de acuerdo. Y que va a personas. Como siempre hablo desde mi vivencia y mi experiencia en que sigo escribiendo cartas y en que las escrituras de mail son agónicas por sus continuas escrituras y reescrituras. Quizá es que aun no sabemos discriminar la información y cómo utilizar tantos canales para una mejor comunicación. Sea como sea y sea el motivo que sea, lo que me alegra es la cantidad de personas que he conocido y con las que he hablado más allá de los 140 caractéres. Porque por mucho que comente perfiles o lo que sea, siempre acabo haciendo un mail, escribiendo una carta y enviando un libro.

Jo Grass dijo...

Recuerdo con cierta nostalgia la época en que escribía cartas manuscritas a los amigos que estaban lejos; con dibujos, collages, fotos y mil cosas más; pequeños objetos de arte con texto incluido. Cuando empecé a cambiar las cartas por correos electrónicos, reconozco que no me entusiasmaba; a pesar de intentar elaborar mis carta-collage no era lo mismo; no tenía mis papeles bonitos, mis rotuladores preferidos y todo lo demás. Con el tiempo te acostumbras y ahora vuelvo a hacer lo mismo, solo que las herramientas han cambiado y...además, tengo muchos más amigos viviendo lejos; con muchos de ellos la relación es bastante estrecha y siempre ha sido epistolar.
Felíz finde

Carlos Pérez Cruz dijo...

Oye Jorge... nada... que por informate nada más... que, esto... vamos, que esta mañana pues... pues eso... que he mirado en mi buzón... ya sabes, por aquello de que si el cartero... pero bueno, todos sabemos cómo anda Correos... y nada, para que sepas porque... claro, uhmmm... me imagino que te gustará saber... a todo el mundo le gusta saber... que, por cierto, ¿es lo mismo que entender?... ¡Ay! Que me despisto... a lo que iba... que vamos, que he mirado el buzón y que el libro que me has mandado que na, que todavía no ha llegado...

Leola dijo...

1) Escribes muy bien Jorge ¿lo sabes? Escribes muy bien.
2) Comentando la foto del libro de Ann Beattie borré la mitad de lo que había escrito, porque me pareció excesivo, en largura y melosidad. El pie de foto: "Por esa comedia tan triste, o esa tragedia tan cómica" me hizo sentir que me conocías mejor que mucha gente, ya sabes, de esa que tengo al lado. Al leerlo, me sentí entendida. En lo esencial. Como a través de uno de esos vistazos fugaces que a veces se tienen de algo que se parece a la realidad. Me gustó, Jorge.
Gracias.
3) Me haces sonreír, chico. Siempre me haces sonreír. Hoy, de una manera especial, dulce. Y solo quiero que sepas que la sonrisa de hoy me hizo mucho bien.

PD Ya sé que esto también quedó largo y meloso... en algún sitio tenía que ser.

Jorge dijo...

JO, la cuestión es adaptarse a los nuevos tiempos. Y seguir escribiendo cartas, ¿por qué no? Lo mejor de esa nueva tecnología es la posibilidad de conocer más gente por todo el mundo y la posiblidad de conocer todo ese mundo por medio de esa gente.

Carlos, que oye, que mira, que esto... que sí, que el libro... que mira... que resulta que la precognición me ha fallado y tenía tu dirección en la punta del pensamiento, pero se me ha ido... pero oye, que no te preocupes, que en cuanto vea tu dirección te lo mando... si ya lo tengo elegido y todo...

Leola,
1) Gracias.
2) Creo que el libro te va a gustar y que tocará alguna fibra. Sabes que en eso me muevo por poderosas intuiciones. No sé si te conozco, pero si sé que te capto.
3) Esto es de lo más bonito que me han dicho. Me lo guardo como punto de libro.
PD. Lo largo y meloso está bien, resulta bonito.

Anónimo dijo...

Millones de abrazos transatlánticos!

Amanda!

-Anna- dijo...

Primero: Quiero desesperadamente leer ese libro! Me estoy peleando con la gente de la librería desde hace 6 meses, porque lo encargué y no me llaman y cuando voy me dicen "Ay, es que llegó pero ya está agotado de nuevo" Malditas malas personas. Jeje.

Segundo: Yo también estoy de acuerdo con Silvia y con vos. He encontrado gente tan hermosa por medios tecnológicos que a veces hasta se hace inconcebible...pero no, es real, después los conocés y sabés que son ellos, que tenés cosas en común y otras no tanto, que es una persona que habla, calla, y vive como todos los demás. Y es algo tan divino. No tiene palabras para describirse.

Hermosa entrada Jorge.

Abrazo! -Hoy ya te dejo súper abrazado jajaja, me voy a ir a dormir una siesta, a las 10 de la mañana :P, es una alegría volver a sumergirme en tu blog-