miércoles, 8 de septiembre de 2010

Conmoción

En el muy interesante blog Carlos Crece, lei hace unos días un post que hablaba de una adicción reciente y un hecho que a todos nos pasa: a una persona que tantas energías y recursos y minutos y vida le dedica al jazz, de repente lo que le obsesiona es un cantante de esos que llaman de "canción de autor" (si alguien me puede decir qué es eso de la canción de autor que me lo diga). El artículo me gustó y pensé que en literatura me pasa algo parecido, mi mundo se nutre de novela negra, ciencia ficción, fantasía, aventura, guerras, conspiraciones pero la novela que me obsesiona y de la que tengo más de veinte ediciones diferentes en distintas lenguas es Orgullo y prejuicio.

Hasta el día de hoy no pude escuchar a ese músico del que hablaba. Y mi reacción a su música fue la misma que tuve en su día cuando escuché por primera vez a Tom Waits (de pie en el desaparecido Virgin de Barcelona), a Nina Simone (en un programa de jazz que pillé sin quererlo en La2 cuando era pequeño), o a Ida Maria (en el blog de mi querida amiga Cloe, estupenda música por cierto). Conmoción. El peso en el estómago, los brazos inquietos y la necesidad de compartirlo.

- A., mira, escucha esto.



Y la extraña sensación de que al escucharlo, mi vida es un poco más completa.

El tipo que canta se llama Vic Chesnutt. Si queréis conocer más sobre él, su vida y obra os recomiendo este artículo de Carlos, el culpable involuntario de esta entrada. No hablaré de eso porque otro ya lo ha hecho y mucho mejor de lo que lo haría yo. Quiero hablar de lo que ha significado escuchar a este tipo desgranando con su muy particular voz unas historias muy jodidas. No sé inglés, pero hay cosas que se notan. Y en la voz, en la guitarra, en los acompañamientos, se nota que este tipo ha estado muy jodido y nos lo canta con poesia, con melancolía, con tristeza y con humor.


Porque Vic Chesnutt hace (me niego a decir hacía porque tenemos sus discos, vídeos y nuestra imaginación), hace, digo, de su su vida, su obra, su arte. Pero con la distancia y la inteligencia suficiente para no resultar sensiblero y convertirse en uno de esos cantautores quejicas que sólo piden al mundo que les diga lo especiales que son. Para mí, los verdaderos artistas son los que si deciden partir de su vida la tratan como objeto de arte, con distancia y inteligencia (que en el fondo es el remedio para todos los males y para que todo funcione). Hay un trabajo tras cada nota y cada canción. No eso de "esta canción la escribí esta mañana en el lavabo y habla de lo especial que soy porque mi madre me castigó un día sin postre".

Vamos, lo mismo que ocurre con la poesia. Por muy personal que sea, si no hay distancia y trabajo, pues... joder... entonces da un miedo...

Para mí Vic Chesnutt es el descubrimiento musical de un año poco musical. Y, realmente, es genial seguir descubriendo y sintiendo conmociones artísticas. Nos recuerda que estamos vivos y que aun queda mucho por hacer.

3 comentarios:

Carlos Pérez Cruz dijo...

Buff, me has "obligado" a ver y escuchar de nuevo el video... desde que conocí a este tipo hace unos meses (pocos meses después de su suicidio) no consigo quitármelo de la cabeza ni de los oídos...

enrojecerse dijo...

me recuerda a alguién y no sé a quién, ese inglés tan peculiar.. m!

Starlet dijo...

Una vez comentando con un amigo sobre Darcy mientras tomabamos algo y compartiamos un poco de tiempo (que ya se nos hace dificil) me decia y cito : "Mientras exista Darcy quien de nosotros tiene oportunidad" y rei, porque siempre este amigo me hace reir y dije jajajaja si la verdad pobres mortales.... este amigo que tiene muchas manias...como compartir musica por ejemplo, me inyecto Ida maria y tOm Waits en vena....y que bueno decir que gracias a eso ya no tengo cura... a pesar de la distancia no pierdes la costumbre...le hago un oido a este y te digo...un beso mitad mitad desde este lado...