domingo, 4 de septiembre de 2011

Música de madrugada

Jueves por la noche - Madrugada del viernes. Cinco de la mañana. Noche cerrada. Niña Zombi con silencio y alevosía se ha colado en nuestra cama y ha estado castigándome los lumbares con sus patadas voladoras. Después de una titánica lucha por la supremacía, Niña Zombi ha acabado confinada en su cama mascullando entre sueños de princesas guerreras zombis vampiras buenas indias (le gusta ser un poco de todo) que volverá y se vengará. Vuelvo a coger el sueño que he estado reteniendo con promesas de portarme bien y parece que todo vuelve a la normalidad cuando de repente desde la calle llega una música. No es un sonido hipnótico de flauta que me abrirá las puertas de un nuevo mundo donde viviré millones de aventuras y volveré a casa más rico, más sabio y más delgado. Tampoco es un canto fúnebre proviniente del más allá que anuncia que la tierra se ha abierto, en el infierno han colgado el completo y legiones de muertos caminan por las calles buscando algo que picar. No, lo que emergió de la noche era la voz asilvestrada de Bon Jovi  declamando que no quiere vivir para siempre y que solo quiere vivir mientras esté vivo (y que me recordó aquella frase de matarlos bien muertos).

Dos coches. Un chico. Cuatro chicas. La esperanza masculina de conseguir un poker de reinas. La alegría de volver de una noche de fiesta. Parados en paralelo con las ventanas bajas, los culos en las ventanas, el entusiasmo en las palmas de las manos golpeando del techo del coche, la  belleza y la inconsciencia de la juventud. La música a toda hostia. A. contemplándolos desde el balcón como una reina oscura a sus próximas víctimas. Niña Zombi despierta de nuevo gritando que no se aparca así y que si viene un coche podrían morir. Niño Lobo ni se enteró... este cuando duerme pueden caer meteoritos, cantar banshees, o afilar la cara de un espía en una alijadora industrial a su lado que ni se entera ni se mueve. Yo, insomne que dormía, ahora sin sueño, desvelado antes de día laborable, pensando en Conan, su espada o un hacha cualquiera y todo lo que podría hacer con ella (es que esa tarde había ido a ver la nueva versión de las aventuras del cimmerio. ¿Qué tal está la peli? Mala, pero mala de cojones. Acercándose más a El señor de las bestias que a las novelas de Howard. Muy risible. Pero sale sangre, tetas y un kraken lo que siempre anima un poco el cotarro).


Los cinco celebrando su vida, su lugar en el mundo, su alegría... su desafío antes los durmientes a las cinco de la mañana... y yo en el balcón cagándome en sus madres (y eso que no tengo nada en contra de esas buenas señoras) y comprobando que su alegría post-adolescente ya me empieza a pillar lejos y que, tócate los huevos, lo que más me jodía era que fuera Bon Jovi y su mierda de canción de los cojones. Reconozco que es una persona que sabe llevar pelo, pero, joder, que te despierten sus cantos a las cinco de la mañana no hace que aumenten mis simpatías por él. La mala hostia que me cogí... Y además, ese manifiesto vital de un cantante multimillonario iban acompañados de los cantos de cuatro voces femeninas y un castrati que no eran más que crueles parodias del sufrimiento de unos gatos afónicos pasados por una picadora de carne oxidada. Vamos, que quien hacía los acompañamientos no eran The Supremes, vamos.

La historia acabó con la llegada de un par de policías sin sentido el humor (si tuviera que estar en la librería a las cinco vendiendo lotes de texto creo que tampoco lo tendría) pidiendo los papeles, preguntando si sabían qué hora era y que mucho estamos contentos, pero la gente duerme. Y se hizo el silencio y todos volvimos a nuestras camas.

Para A. fue una anécdota y volvió a dormir.
Para Niña Zombi fue una aventura llena de acción que ha ido contando a todos los que se encontraba con nuevos añadidos (A. dando un discurso a los vecinos para que tomaran la justicia por su mano, magos cabalgando nubes, agentes secretos, etc.)
Para Niño Lobo fue la historia del día siguiente y por qué no me pude levantar.
Para mí fue una tocada de huevos en toda regla porque desveladito que me quedé y estuve contemplando el paso de los minutos y oyendo cada repique de campana hasta que a la siete y pico volví a dormirme. Hora y poco después, despertador y arriba que la temporada de texto está esperando.

¿Moraleja de esta historia? Ninguna. Solo que el viernes fue un día duro... texto, nervios de los padres, carreras de los niños y mucho sueño del librero.

Y ahora, un poco de música. Un fragmento de la banda sonora de Basil Poledorius para el Conan de 1980.

 

 

Ains cómo me gusta.

4 comentarios:

Carlos Pérez Cruz dijo...

Doce y media de la noche, trato de dormir. A las 5 y media sonará el despertador. De pronto un estruendo con forma de Peret irrumpe en mi sueño. "Que no estaba muerto, que no". En efecto, que estaba de parranda. Me asomo a la ventana. En la esquina de la calle un coche detenido con las puertas abiertas y Peret que no, "que no estaba muerto". Se hacen su botellón cuatro jóvenes. Y venga unos cánticos por aquí y mi carro que "me lo robaron" por allá. Me alegro del robo y, ¡qué lástima!, que "no estaba muerto que no", que, en efecto, "estaba de parranda". Pasa una patrulla de la policía municipal... ¡aleluya!... Pues eso, que pasa... de largo. Y el toro que siguió "enamorado de la luna" hasta las 3 y media y yo cagándome en la maná. Ah, eran sanfermines.

EL CAPITÁN CHISTORRA dijo...

Pues yo tuve durante un par de semanas un "after-hour gitanillo's non-stop" que te alegraba las madrugadas que no veas!
Que sí "aaaaaay mi niñaaaa poque me ase aññññññoooooo, si con lo que ti queriiiiiiooooo y et-tao a tu laaaaaoooooo", que sí "aguantandooooolllll ciruelooooo toyyyy, ep-perando que venga a shupaaaaaalooooo, que si tarda mushoooooo et-tara caducaooooooo", etc... una joya oye!
No sé tu, Jorge, pero desde tu balcón... tienes buena vista para una escopeta de balines, no?
Solo es una idea...

saludos y pajillas

mezcolanzas dijo...

me gustó tu narrativa...

por aquí también asistí a las 6:00 A.M del domingo a una trifulca "de género",marinada con policías locales...con el posterior insomnio como postre...

qué porculera es la gente...

saludos

Jorge dijo...

Muy porculera es la gente y los gustos musicales son parecidos... qué paciencia tenemos y qué pocas armas a nuestro alcance.