miércoles, 9 de julio de 2008

Inversión de futuro

Hoy he tenido uno de esos arrebatos consumistas de los que con toda seguridad me arrepentiré a finales de mes, pero que ahora por ahora me llenan de alegría y que con el tiempo se convertirá en una de las inversiones más inteligentes que he hecho en mi vida.

Como hoy no trabajo he dedicado la mañana a pasear por Igualada. Después del desayuno típico en l'Agulla, ojear los periódicos hasta la sección cultural y escuchar la misma canción de Emily Loizeau por enésima vez, me he acercado a Posa'l disc, una pequeña y modesta tienda de música donde te sientes como en casa. Repaso rápido a las novedades en música, alguna me llama la atención, pero no tanto como para comprarla, me acercó al mostrador y le pregunto al encargado si ha llegado. Me mirá y me dice que sí. De un pequeño armario ha aparecido ante mí una enorme caja con10 DVD's que contienen la mejores películas de Harold Lloyd. Ha sido un momento de suprema felicidad.


Harold Lloyd (Nebraska, 20/04/1896 - Los Angeles, 08/03/1971) forma junto con Chaplin y Keaton la sagrada trinidad del humor en la época dorada del cine mudo. Y los tres juntos se encuentran entre los mejores humoristas de toda la historia desde la aparición de la primera célula hasta ayer mismo.

Sin embargo, Harold Lloyd nunca ha sido tan popular como sus compañeros de generación. Aunque en los años veinte era el cómico más conocido y taquillero, las generaciones siguientes no le han hecho toda la justicia que merece un profundo conocedor de los engranajes de la comedia y la creación del gag. Aunque su imagen sea una de las más repetidas en la historia del cine, uno de sus mayores iconos y que todos lo hayamos visto en alguna ocasión (y para comprobar esto me remito a la última fotografía que aparece en esta entrada). Aunque Rafael Albertí le dedicara un poema en el libro Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos, el gran Harold sigue sin encontrar su lugar en la memoria de los cinéfilos.

Pero todo esto da igual. Hoy mismo, después de comer me he visto una película de Harold Lloyd. El estudiante novato de 1925. Ha sido una experiencia fantástica donde la comedia se encuentra en estado puro. El largo gag donde poco a poco se va descosiendo su smoking en una fiesta y un sastre intenta cosérselo sin que nadie se de cuenta, el partido de rugby que cierra la película, la preciosa segunda entrada de la chica, etc. Muchos hallazgos, mucha comedia y mucha maravilla en una película que no llega a los ochenta minutos. Y tengo por delante tantas películas, tantos minutos, tanta comedia.

Lo que me gusta de Harold Lloyd es su precisión para construir el gag, las persecuciones finales llenas de pelígrosas acrobacias y saltos de un tranvía a un carro (cuando no existían trucos de montaje, ni transparencias, ni nada de todo eso y el máximo control de seguridad eran unos colchones en el suelo), las tiernas, y en ocasiones absurdas, escenas de amor. Y porque se nota que Harold Lloyd sigue la máxima de que la comedia es algo muy serio y trata con respeto y dedicación el género más difícil. Y porque, como dice mi buen amigo Jordi, soy muy receptivo al humor físico.



Y por último una apreciación de índole personal. La imagen de Harold Lloyd colgado del reloj fue una de las responsables que entendiera el cine como una experiencia casi física que me ha durado hasta ahora. En casa explican que cuando salía esa imagen por televisión me lanzaba a gritar, a llorar, a volverme casi loco de nervios porque ese hombre se iba a caer (era muy pequeño, no imaginéis a un tipo de treinta años con un ataque de llanto y convertido en un amasijo de carne lloroso y balbuceante... esto solo me pasa cuando veo ¡Qué bello es vivir!) Fue una de las imágenes que me acompañaban de pequeño en mis pesadillas.

5 comentarios:

Annabel M. Z. dijo...

Recuerdo cuando ponían Harold Lloyd en la tele, yo era pequeña. Especialmente recuerdo la música de presentación, es una de esas melodías aceleradas que me vienen a la cabeza en los momentos más tontos :))))

Jorge dijo...

Buenas Annabel,

primero de todo mis respetos infinitos a una persona que tiene entre sus libros favoritos "Princesas olvidadas o desconocidas". ¿Sabías que tuve en las manos algunos originales de Rebecca de algunas princesas que no se llegaron a utilizar? Y con respecto a Harold Lloyd... bueno, creo que pertenecemos a una generación que tuvo la suerte de ver el cine de Lloyd y Chaplin en los ciclos que La2 echaba a media tarde (si la memoria no me falla). Y es una buena banda sonora la que tienes en la cabeza... para momentos tontos o cuando vas a perder el autobús.

Annabel M. Z. dijo...

Hola de nuevo, Jorge :)
Todo un lujo lo que cuentas de R. Deutremer, me encanta su trabajo. El último libro que me he comprado es su Cyrano, a mi hija le he dicho que se lo prestaré, jeje.
Otra ilustradora que me hace volar es Nicoletta Ceccoli, lo habrás visto en mi blog. Por cierto, ¿sabes si tiene publicado algo en español?
Por supuesto :) te permito que me presentes al ilustrador que me has comentado (si voy ahora a buscar tu comentario, para poner el nombre que he olvidado, se me cierra esta ventana y ¡ya es el segundo intento!)
Y en cuanto a lo de la musiquilla para correr tras el autobús, jaja, hace mucho que no cojo el bus pero seguro que alguna vez la tarareé, es genial.

Lali La Gralla dijo...

Hola !!!
bueno bueno ...me alegro de encontrarme con dos adictos a Harold lloyd !!
recuerdo perfectamente cuado lo ponian en la tele y mi hermana y yo religiosamente no nos perdiamos ni uno !!!!!!
Bueno Jorge me ha gustado tu blog .
PS : es pot escriure en català ???

Jorge dijo...

Lali: parla sense vergonya, parla amb libertad. Escriu en l'idioma que vulguis, si us plau!!!