miércoles, 23 de julio de 2008

Los diez derechos del lector

Advertencia: Esta entrada forma parte de un tópico. Todo blog que hable de libros en algún momento acaba virando hacia los diez derechos del lector de Daniel Pennac. Como era algo inevitable, he decidido hacerlo pronto y así quitármelo de encima. Advertidos quedáis.

El gran Daniel Pennac en su ya clásico libro Como una novela (Barcelona, Anagrama, 1993) establece diez derechos irrenunciables que adquiere todo lector en el momento que entra en contacto con un libro. Desde el momento en que los conocí me los hice míos, siendo desde ese momento mi guía de lectura. Y aunque son extremadamente conocidos, no me resisto a no ponerlos aquí (junto con algunos comentarios personales).

1. El derecho a no leer.

No a todo el mundo le gusta leer, y no pasa nada. Hay etapas en la vida en que no apetece leer, y no pasa nada. Hay momentos en que nos apetece más ver la tele, y no pasa nada.

2. El derecho a saltarnos páginas.

Fundamental para libros como Guerra y paz. Seamos sinceros, lo que nos interesa es la historia de amor y no las batallitas de Napoleón.

3. El derecho a no terminar un libro.

Porque no nos gusta, porque es demasiado largo, porque no es el momento, porque nos gusta tanto que no queremos que se acabe, etc.

4. El derecho a releer.

El placer de reencontrarse con lo ya leído y descubrir lo que en aquel momento no supimos ver.

5. El derecho a leer cualquier cosa.

Y que nadie se atreva a juzgar.

6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual).

Sí, lo confieso, me suelo identificar con los protagonistas de las novelas. Me gustaría ser Tom Sawyer, estuve enamorado de Ana Ozores, ahora lo estoy de
Emma Woodhouse, suelo llorar con lo más sentimental, quedarme toda la noche en vela por culpa del solo un capítulo más, me encantan que me regalen libros y el olor que hacen.

7. El derecho a leer en cualquier sitio.

Y que no te miren como un bicho raro por leer en un bar o en la discoteca.

8. El derecho a hojear.

Para ver si encontramos nuestro nombre en las páginas.

9.
El derecho a leer en voz alta.

Y que nadie nos mande callar.

10. El derecho a callarnos.

Porque al cerrar un libro que nos ha gustado, ya está todo dicho.

Estos 10 derechos se resumen en un solo deber: NO OS BURLÉIS NUNCA de aquellos que no leen, si queréis que un día lean.

8 comentarios:

Jordi Vivancos dijo...

Sintiéndolo mucho me veo en la obligación moral de discrepar y salir en defensa del analfabetismo. Como ocurre con todos los derechos individuales, estos terminan cuando invaden los derechos de los demás, y a lo de "leer en cualquier sitio" me refiero. ¿O acaso te parece bonito leer en la calle? Y no me pongas esa cara de "yo no fui", porque en más de una ocasión he tenido que llamarte la atención por estar leyendo en la vía pública y A PLENA LUZ DEL DÍA (que si al menos fuera con nocturnidad...) ¿Te has parado a pensar que podría verte algún niño? ¿¿Pero es que nadie piensa en los niños??

La Sra. Dalloway dijo...

Ya ves, si al menos estuivieras endrogándote... Pero no, tú, ¡hala!, ahí leyendo, con el libro al aire... Si es que...

Jordi Vivancos dijo...

¿Qué te decía? ¿Lo ves o no? ¿Ves como leer abiertamente es reprobable? Por no ser no es ni higiénico, no te digo más. Esas son cosas que, en caso de hacerse, se hacen en la intimidad del hogar. ¿Somos personas o animalillos?

Gracias, Montse, por ayudarme a salvaguardar el analfabetismo.

La Sra. Dalloway dijo...

De nada ;)

Siempre al servicio de una buena causa. Que aquí somos gente decente...

Jorge dijo...

No, gracias a vosotros dos. Con lectores como vosotros estoy convencido que este sencillo blog nunca alcanzará grandes cotas de profundidad porque siempre me obligaréis a volver a un profunda superficialidad. Gracias por vuestro particular memento mori.

Y aprovecho para pedir disculpas por leer en la calle, en los bares, en las terrazas, esperando el autobús, en la consulta del médico o sentado en un banco en el parque. No soy un monstruo, de verdad, culpad a mis padres que no pueden defenderse.

Y no, Jordi, no pienso en los niños.

Lali La Gralla dijo...

Hola !!
Be Jorge , em sembla que la meva filla ha sortit pitjor que tu, ja que em demana que li porti un conte inclús quan es a la banyera !!!

La Sra. Dalloway dijo...

Ya, tú pensabas que ibas a tener un blog en el que poner tus reflexiones medianamente inteligentes, y aquí están tus amigos para bajar el nivel hasta límites insospechados...

De nada.

Amanda dijo...

Jajaj ame encantaron, mcuhos los sigo y hasta sin darme cuenta