martes, 16 de septiembre de 2008

Le escucho

Un día como hoy hace quince años, la NBC emitió el primer capítulo de la que considero que es la mejor sitcom (o comedia de situación, o telecomedia o lo que sea) de la historia de la televisión, y casi que diría de la historia de la humanidad: Frasier.


Fue un 16 de septiembre de 1993 cuando el doctor Frasier Crane, psiquiatra, snob, pedante, bueno, comprometido, cariñoso, inmaduro, volvió a las pantallas de televisión después de estar años en Boston como lugareño con tamburete propio en otra obra maestra de la televisión, Cheers. Ahora lo encontramos en Seattle, divorciado de la castradora Lilith y como celebridad menor de la radio gracias a su programa. Soltero de oro en el mejor apartamento que se ha visto jamás en televisión, de repente su perfecto mundo se va al traste cuando tiene que llevarse a vivir con él a su padre, policía retirado, la terapeuta de éste, a Eddie, el mejor perro de la televisión, y una horrible butaca. Así da inicio uno de esos milagros que de vez en cuando se dan en televisión.

Lo mio con Frasier fue amor a primera vista. Llegué a ella un par de años después, cuando Canal+ la emitió un verano a las 21:00 (creo recordar y si me equivoco me corregís) y en seguida me vi en ese humor y cogí cariño a los personajes. No solo a Frasier, que es casi una representación televisiva de algunas de mis obsesiones y manías como bien me han recalcado muchas veces mis amigos, sino a su padre, a Niles, el hermano aun más snob, o a la maravillosa Rose, uno de esos personajes que quieres como amiga y amante.

Creo que es una de las representaciones de comedia más puras que existen y la demostración que la mayor parte de las veces, menos es más. En Frasier hay pocos personajes pero perfectamente construidos y con fuertes lazos entre sí, poco escenarios (casi se pueden reducir al maravilloso apartamento de Frasier, la radio y el Café Nervossa) y espisodios de veinte minutos de duración con unos guiones de hierro donde en muchas ocasiones pasaban más cosas que en esa hora y media a la que nos tienen acostrumbrados las telecomedias de este país.

Y para mí tiene el valor de ser terapéutica. Me explico... de vez en cuando tengo uno de esos días duros con un millón de cosas en la cabeza (trabajo, responsabilidades, soledad, desengaños amorosos, etc.) y en los que solo se tienen ganas de descansar en silencio. Pongo un dvd de Frasier y eligo un capítulo al azar solo para que me haga reír y me haga olvidar uno de esos asuntos amorosos que llenan los días de silencios. Y entre la comedia me encuentro con esto:

Bueno, es difícil decir qué quiero. Ha pasado tanto tiempo desde que me enamoré realmente de alguien. ¿Conoces esa sensación que tienes después de la primera cita, cuando ni siquiera puedes quedarte dormido? Simplemente te quedas en la cama, despierto, pensando en ella. Eso es lo que quiero.

O cuando curé un dolor de espalda al ver un capítulo donde Frasier tenía un dolor de espalda producido por el estrés que le provocaba un trabajo que no le satisfacía del todo, de tener cuarenta años y seguir soltero y llevar tiempo sin salir con una mujer, por vivir con su padre, etc. Su caso se alejaba de mi caso solo en un hecho (yo tengo treinta años) y en el momento en el que Frasier se da cuenta de esto, yo me doy cuenta de que también es estrés. Y el dolor desaparece.

En mi vida Frasier ha sido muy importante. Especialmente por lo que me ha hecho reír, por su humor ácido, por la ternura, por las veces que mis amigos me han dicho que soy Frasier Crane y por la esperanza que, como él, yo acabe un día de estos con mi Laura Linney.

Os dejo dos fragmentos de la serie. Me hace especial gracia esta escena porque describe muy bien la personalidad de los dos hermanos y la relación con su padre.



Y éste lo pongo por lo que os comentaba antes de mi identificación con Frasier. Como a él, también me cuesta ver las señales que me manda una mujer... o no las entiendo o las entiendo mal o acabo haciendo el ridículo...



Y espero que no os veáis afectados por lo que se conoce como Sindrome de Frasier Crane, algo que sólo ven gracioso una persona de cada diez.

3 comentarios:

La Sra. Dalloway dijo...

Vaya, qué casualidad... Precisamente nos hemos cansado de esperar que editen todas las temporadas de esta serie en DVD y nos estamos bajando los capítulos de las temporadas no editadas (lo siento pero mi paciencia tiene un límite!). Ahora voy por la sexta temporada, y me siento feliz de pensar que aún quedan cuatro o cinco temporadas más! Ten en cuenta que yo no pude disfrutar de la serie completa cuando la emitieron, así que aún me aguardan sorpresas... Eso sí, me alegro de saber que finalmente Frasier encuentre el amor.

Y sí, desde luego, tienes millones de tics de Frasier (quizá te falla el buen gusto en el vestir, pero me hago cargo que no es fácil reunir en el guardarropa de nadie, a menos que estés forrado, una extensa colección de Armanis...). A veces estoy viendo un capítulo y pienso "míralo, Jorge" (un sentido del honor y de la justicia llevado al extremo, hasta el punto de que te preguntas "¿Es honesto y buena persona, o es tonto?", lealtad a sus amigos, cierta pedantería sumada con inseguridad e indecisión...

En fin, que me encanta esta serie!

Jordi Vivancos dijo...

¡Uf! Frasier... Frasier es más que una simple serie de televisión. En mi caso, prácticamente les considero miembros de la familia. Les debo momentos memorables y la habilidad de haber despejado algún nubarrón que otro, lo cual no es poco. Me resulta fascinante que unos personajes de ficción puedan inspirarnos tanto afecto...

También les debo la frustración, dicho sea de paso, de haber sufrido el "síndrome de Frasier Cane", es decir: verme riendo a carcajadas por una situación que nadie más encuentra graciosa ("hay que ser tonto para no encontrarle la gracia", me decía a modo de consuelo)

Si no es la mejor serie de la historia de la televisión, es sin lugar a dudas una de las mejores, y es innegable que los personajes están perfectamente configurados, como lo es que la maestría de los guionistas es digna de Pulitzer. Y haciendo acopio de autocontrol me resistiré a hacer comparaciones con las series españolas para no ponerme desagradable.

Amanda dijo...

JAJAJAJA

Buenísimo el segundo video...

FRASIER... yo amo a Fraiser, a veces me saltaba las clases de la universidad sólo por quedarme en casa a verlo. No se por qué, pero adoro a Niles... me encanta! jaja

Y Rose, ah que linda.. pero Dafne es mi favorita, soy un poco como ella a veces.

Y bueno, que decir de Eddie... siempre quise uno.

Un beso!