jueves, 11 de diciembre de 2008

Primer balance - Libros

Dentro de unos días se acabará el año 2008 y, según la tradición y los tópicos (y a mí no me gustan las tradiciones, pero adoro los tópicos), hay que empezar con el balance del año. Así que dedicaré algunas entradas a repasar lo que este año ha dado de sí. No entraré a hablar ni de cuestiones políticas, ni de la violencia o sinsentido de cada día, ni de las sucesivas crisis, ni de la cada vez más evidente estupidez de los medios y políticos, ni... Nada de todo eso. A pesar de algunas cosas buenas, el año 2008 me deja una sensación bastante desagradable en la boca.

Por eso, porque con la mala leche y la impotencia uno convive cada día, en este balance que haré en el blog no hablaré de nada de eso. Me limitaré a lo que hablo siempre y con lo que me paso bien hablando: libros, música, cine, gente y tontás. Y empiezo con los libros, porque son la pasión de mi vida y gracias a ellos sobrevivo.

Libros leídos este año: Muchos.
Libros abandonados a la mitad: Bastantes.
Libros comprados: Demasiados.
Género dominante: Ficción.
Más específico, por favor: Novela y relato corto.
¿Y la no ficción?: Algo he leído, pero no soy muy lector de ensayos, libros de historia, biografías, etc.
¿Por qué?: No lo sé. Desde pequeño que me tira mucho más la ficción.
¿Cómics?: Sí, claro. No podría pasar sin ellos.
¿Revistas?: Pocas, la verdad.
¿Libro infantil/juvenil?: Muchos, pero a estos les dedicaré una entrada especial.
¿Estado de tu biblioteca personal?: Muy desordenada. Pero mucho.
¿Has prestado libros?: Sí.
¿Te los han devuelto?: Algunos sí, algunos no.
Especifique alguno de los géneros leídos: Pues... novela negra en abundancia, fantasía heroica, humor... eh... es que no creo en los géneros.
¿No cree en los géneros?: Pues no... es que, me refiero, ¿dónde incluiría La leyenda del santo bebedor? Los géneros son una perdida de tiempo. Y no creo que haya géneros mayores y géneros menores.
¿Alguna colección en particular?: Sí, mi colección de ediciones de Orgullo y prejuicio ha aumentado. Ya la tengo en italiano, portugués y alemán. Se añaden al castellano, catalán, gallego, vasco, inglés y francés.
Relecturas: Si. Jane Austen (como siempre). Las dos novelas de Walter Moers, páginas de Tristam Shandy, una lectura muy desordenada y anárquica de Rayuela, cuentos de Chejov.
Poesía: Bastante. No se si será la edad, pero cada vez leo más poesía.
¿Libros pendientes? Muchos.
Por ejemplo: El último de Jeanette Winterson, El alma fugitiva de Harold Brodkey, una historia del libro que tengo parada desde hace meses, bastante novelas de detectives, Todavía no me quieres de Jonathan Lethem, La ciutat cremada de Pere Calders y un millón de etc.
Y, por último, cuatro libros de este año, y justifique su respuesta.

Postales de invierno de Ann Beattie (Libros del asteroide, Madrid).
Es la novela que me gustaría escribir. Un relato generacional escrito en los setenta que parece escrito ahora. Los mejores diálogos del año. Una novela donde no pasa nada, solo la vida. Triste y divertida. Tristemente divertida, mejor. Un final que invita a más de una discusión entre risas y vino. La mejor selección musical de los años setenta. Veinteañeros casi en los treinta que pasean por la vida sin saber qué pueden hacer con ella. Mucho teléfono, bastantes cigarrillos, mucho humor y el amor... siempre el amor.

La formula preferida del profesor de Yoko Ogawa (Funambulista, Madrid).
Joder, porque ya era hora encontrarse con una novela sin dramas, sin tragedia, sin horror. Una novela de buenas personas que se encuentran, se conocen, hablan y se quieren. Una novela sobre la belleza de las matemáticas, sobre lo importante que es escuchar, sobre querer... Una novela sobre la amistad. Mi descubrimiento del año.

Lo único que queda es el amor de Agustín Fernández Paz (Anaya, Barcelona).
Una joya. La pequeña joya desconocida de este año. Una colección de cuentos sobre amor, literatura, libros, recuerdos, sueños y esperanzas. Pequeñas joyas de orfebrería. Nunca le podré estar suficientemente agradecido a Montse (librera en su pequeño rincón) que un día lo recomendara. Y lo mejor de todo es que el primer capítulo salgo yo. Solo me tenéis que buscar.

En el cafè de la joventut perduda de Patrick Modiano (Proa, Barcelona) - ed. en catalán
En el café de la juventud perdida de Patrick Modiano (Anagrama, Barcelona) - ed, en castellano
El cuento de invierno de la temporada. La novela triste. El paseo de unos personajes perdidos en un París que ya no existe. Un retrato de la nostalgia por vivir siempre en un presente, en un día a día que no cambie olvidando que existe algo llamado pasado que siempre lo encontramos en la esquina, y la amenaza del futuro.

Y como propina por llegar hasta aquí, os dejo una canción del gran Rufus Wainwright donde se mencionan dos de los mejores compañeros que puede tener un libro y una tarde de lectura mientras al otro lado de la ventana está lloviendo: cigarrillos y chocolate caliente.

5 comentarios:

Cloe dijo...

Hola Jorge, siento no haberme pasado más por aqui estos días, he estado un poco desconectada de todo.
Encontré nuevas coincidencias en nuestros gustos, Jane Austen y Orgullo y prejucio, no puedo evitar mi fascinación por esas épocas tanto en la lectura como en el cine y obviamente me encanta Sentido y Sensibilidad también jeje.

No sé porque no puedo ver tus videos, cuando se arregle te digo mi opinión de tu voz.

Besos!!

maga dijo...

Por eso yo ya no presto mis libros porque nunca me los devuelven... Sólo los recomiendo y nada más.

(gracias x la visita!!)

Saludos! =)

-Anna- dijo...

Si tuviera que elegir mis libros del año (aunque confieso que este año he leído poco y nada por la facu) serían: Desde el diván de Irvin D. Yalom, Oscuramente fuerte es la vida de Antonio Dal Masetto, El hombre duplicado de Saramago y La historia del amor de Nicole Krauss (genial recomendación de tu parte que agradezco mucho)...me queda pendiente el libro de mi cumpleaños, que lo buscaré en México ahora que vaya. Lo bueno de las vacaciones es el tiempo libre para leer.

Me gustó el recuento, espero que llegue el de música (gracias por cierto, por la canción que dejaste en mi blog :))

Te mando un beso grandote Jorge, me voy a leer la nueva entrega de la crónica.

Libélula dijo...

Jorge ¿quién no hace balances? Creo que es una costumbre masoquista y caigo año tras año haciéndolo. Algunas veces malo, malísimo, paupérrimo, bueno, buenísimo o excelente...

Ya me apunté todos los libros, me intrigaron mucho. Espero que estén disponibles aquí y a un precio accesible. Lamentablemente en Bs. As. los libros son un lujo que pocos pueden darse.

Excelente tema...

Besos, Libélula.

Javier Cercas Rueda dijo...

Una madre soltera con un hijo de 10 años despierto y sensible asiste a un anciano solitario y enfermo con la memoria debilitada. Una historia con todas las papeletas para convertirse en sensiblera y pringosa que, sin embargo, es convertida sabiamente por la escritora en un homenaje convincente a la amistad, la generosidad y la preocupación por los demás.

Lo que realmente nos hace felices está al alcance de la mano, parece decirnos, y no tiene nada que ver con las posesiones sino con descubrir al otro y darnos. Y esto se cuenta de una manera amable, sencilla y positiva.

Pasan pocas cosas pero no aburre en ningún momento. Hay detalles de matemáticas, pero bien traídos y sin ofuscar al no especialista. El anciano tiene una autonomía de memoria de 80 minutos y se pega papeles en la chaqueta (si han visto Memento, de Christopher Nolan, pues eso), pero el amor puede traspasar hasta esa limitación, el amor de su juventud o el afecto por un niño.

Un libro que recomiendo sin ninguna reserva.