miércoles, 6 de mayo de 2009

Destellos de Lleida

El primer impulso en el momento de escribir esta entrada para relatar los días que he pasado en Lleida era tipo lo que hice por Sant Jordi, ya sabéis, "el librero se levanta...". Parecía una buena idea. Sin embargo, pensando pensando me he dado cuenta de que resultaría agotador. Me explico. Son cuatro días y tendría que usar de forma más o menos continuada la fórmula: "El miembro del jurado de las asociaciones de espectadores de la Fira de Teatre de Titelles de Lleida se levanta...". Es muy largo, pesado y tardo mucho en escribirlo. Vamos, que no sabía como encarar la crónica... pero una persona sabia me dijo que cerrara los ojos y escribiera lo que me quemó las retinas. Así que hago eso, cierro los ojos y a ver que es lo que recuerdo.

Titelles: vamos, marionetas, títeres, muñecos. De lo que iba la fira. Treinta espectáculos de titelles en cuatro días aunque en un par las marionetas fueran lo de menos. La calidad de la feria fue buena. Algunos espectáculos muy buenos, la mayoría monos, una muy mala y otra que era una apestosa plasta pseudointelectual, aburrida, ridícula y cabreante llamada Zoe y que yo llamaría la puta madre que la parió.

Lleida: ciudad donde se hacía la Fira de Teatre de Titelles. Capital de la provincia homónima sus habitantes resistieron a los romanos en la época, ha sido expoliada de sus patrimonio cultural por fuerzas políticas, no ha tenido plan urbanístico en toda su vida, tiene una cantidad ingente de pequeños callejones que conducen a alguna parte, muchos parques hermosos y muchas muchachas bellas.

Patatas bravas: casi el alimento de esos cuatro días. Minutos de descanso, cerveza y patatas bravas al coleto.

Pere: el compañero de viaje. No pasó un día y ya conocíamos a mucha gente. Divertido, agradable, con criterio. Algo salido. Como yo. Así que formábamos una pareja...

Soborno: pese a poner todo nuestro empeño, no hubo soborno. Las compañías se excusaban diciendo que no tenían dinero, que todo estaba mal... menos una que nos prometió que al volver al hotel nos esperarían unas señoritas de compañía con un maletín. Esperamos y esperamos. Creo que se equivocaron de habitación porque no aparecieron...

La canija: el mejor espectáculo que vi en Lleida. Indescriptible. Y la constatación que lo más sencillo es lo más efectivo y que no hay nada como un poco de buen flamenco.



La pija: miembro de uno de los jurados que pupulaban por allí. De perfecta dicción castellana paseaba su manifiesta superioridad por las diferentes reuniones. Después de cuatro días de convivencia se sorprendió que ambos fueramos miembros de un jurado. Entonces se deshizo en sonrisas.

Tendencias: títeres sin expresión. Blancos. Tierra. Regaderas. Lucecitas de colores. Manipulación por varilla. Batas grises. Agua. Éstas son las últimas tendencias en el mundo del títere. Si tu espectáculo no consta por lo menos con tres de estos elementos estas out.

El Barbas: Jurado que corría por allá y desde la primera vez que abrió la boca se ganó nuestra animadversión. Acostumbraba a hablar en los espectáculos y a encontrarlo todo mal.

Vistas: las que tenía en el hotel.


La Ventdelpla: conocida actriz en Catalunya que actúa en una famosa (y horrible) serie de televisión. Según nos dijeron, contenta de ser jurado aunque la vimos dormir en más de un espectáculo. Y, en cierta manera, la entiendo. Vimos cada rollo....

Dolor de cabeza: el que nos provocó un espectáculo lleno de pájaros. Aun no sabe nadie de qué iba y qué hacía ese espectáculo en una fira de estas características.

Fotografía: las fotos que hice y que me hicieron. Y Lorenza, la fotografa oficial de la fira. Encantadora italiana siempre risueña que acabó llamándonos amigos. Para que se quedara con nuestras caras no hubo nada mejor que siempre saludar cuando nos apuntaba con la camara y pedirle una foto.


Stephen Mottram: posiblemente el mejor manipulador de la fira con una técnica increíble y fascinante. También responsable de uno de los espectáculos más tétricos, deprimentes y aburridos que vimos. Al salir la gente se hacía dos preguntas: ¿de qué iba esto? y ¿no te vienen ganas de acabar con todo de una vez?

Alina: muchacha que conocí el segundo día de estancia aunque ya la tenía controlada. Su gran mérito fue conseguir que bailara en una discoteca. Y no es poco.

Le Boustophédon: impresionante compañía francesa donde se combinaba títeres, circo, equilibrismo, contorsionismo, ratas amaestradas, malabarismo al servicio de una historia potente, unos personajes carismáticos y mucha humanidad. El espectáculo más completo, innovador y entretenido. De lo mejor que he visto en teatro en toda mi vida.


Galardones: una crónica muy completa en este artículo.

Gente: la que conocí y no conocí. Con la que me entendí y con la que hubo odio a primera vista. Lo mejor, una muchacha con gafas, una italiana con cámara y una pallasa sin nariz. ¿Por qué siempre en los viajes conoces a la gente con la que te entiendes cuando está cerca la despedida?

Feria de Abril de Lleida: llegamos por casualidad y sólo fue media hora. Pero qué media hora. Sevillanas, fino, chorizo, bellísimas muchachas bailando y la arrebatadora sonrisa de una morena cuando me iba porque llegaba tarde a un espectáculo. Realmente hacer lo correcto no significa hacer lo mejor.

La frase: "Pero, ¿qué tipo de jurado sois vosotros?"

La bronca: por no ir a cenar una noche. No se volvió a repetir. Nos entró el miedo.

El notas: pesado mosquito cojonero que se dedicaba a cantar jotas por las calles, a hablar en los espectáculos, a hacernes notar siempre que podía y a inmiscuirse en las conversaciones entre un chico y una chica. Un gilipollas.

Titiritero: un noble arte, un noble oficio y una canción de Serrat. Incomprensible que cierta facción muy derechona, peligrosa e irresponsable de este cada vez más inaguantable país la utilice como insulto.



Cansancio: el resultado final de cuatro días de teatro, fiestas, aperitivos, comidas, gente, risa, belleza y ganas de más.

Fumar: mucho.

Beber: algo.

Dormir: poco.

Y ya seguiremos. O no.

10 comentarios:

Annabel M. Z. dijo...

exahusta me has dejao XD

Laura dijo...

Buuuufffff!

Si que vau fer coses amb tants pocs dies, no?????

Un petonàs!

Laura

Casteee dijo...

No sabía yo que una feria de titere daba para tanto...

Las vistas del hotel no son precisamente en primera línea, jajajajaja

Por cierto, yo también estuve en la feria, pero de Sevilla :P jajajaja

Me alegro que lo pasarás muy bien ;)

Besitos

Jorge dijo...

Annabel: pos imagina como acabé... casi lloraba de cansancio.

Laura i Castee: y lo que me he dejado por el camino para no cansar ni aburrir. Una feria de estas característica no se acaba nunca y es un hervidero de anécdotas si se está un poco atento. Y Casteee, envidia me das.

carina dijo...

Hola Jorge, celebro que t'hagi agradat la Fira i la meva ciutat, espero que hi tornis aviat i si véns avisa que et farem un tor nocturn i gastronòmic que no oblidaràs mai. Petonets i gràcies per fer-nos propaganda

carina dijo...

ups... volia dir "tour" nocturn i gastronòmic. Muaks

Libélula dijo...

Pero... ¡Qué desilusión! Yo quería sacarte a bailar... Me quedaré con el sueño entonces...

¡Besos Lindo!
Libélula.

Jorge dijo...

Carina: l'any vinent ja ho se. Ja em posaré en contacte i farem aquest suculent tor (m'agrada més així) nocturn i gastronòmic. I la propaganda s'ha de fer... si ha de dependre de la capital...

Libélula: bailé, sí. Pero no me sacaron a bailar que no es lo mismo y es muy diferente. Y los sueños están para hacerse realidad o acercarse a ellos.

Anónimo dijo...

Se ve que te lo has pasado muy bien, me he reido con lo de , Zoe, yo la llamaría la puta madre que la parió.
Lleida es la ciudad que menos me gusta de las 4 capitales, pero seguro que con teatro y buena compañía la cosa cambia.
Un saludo!
Basso

Jorge dijo...

Anonimo/a: las ciudades las hacen la gente que en ellas habita. Con teatro y buena compañía toda ciudad es hermosa. Y Zoe... es que hay cosas que deberían venir con advertencia: "El alto nivel de pedantería y pseudointelectualidad de este espectáculo fallido, aburrido, poco trabajado y que roza el ridículo puede afectar a su psique y provocarle altos grados de irritación y ganas de quemar el local."