miércoles, 27 de mayo de 2009

Sobre voces y teléfonos en una agenda

Ayer me cambié el móvil. No lo hice por una cuestión estética ni porque tuviera un modelo que tenía quince minutos de vida y necesitaba algo más in. Al contrario, el teléfono que tenía que encantaba y me ha acompañado durante mucho tiempo, en muchos viajes y siempre disponible para un mensaje de más, una llamada a las tantas o una foto perdida. Pero estaba viejito y empezaba a darme problemas.

Lo noté hace pocos días. Alguien me llamaba y descolgaba el teléfono (algo raro, lo sé, soy famoso por llegar siempre tarde a descolgar) y empezaba un extraña sucesión de sonidos que de haber vivido en Japón me habrían llevado a pensar que estaba siendo acosado por una de esas niñas en camisón con el pelo echado en la cara.

No era un espíritu vengativo, sólo una mala conexión. Me tranquiliza el saberlo.

- Hola, ¿cómo estás?
- Bien. Estaba...
Como estás
- ¿Qué?
- Que estaba
Qué
- No oígo nada... Me decías...
- Que estaba pensando que quizá
Oigo nada... me decías...

Y así ad nauseam. Decía una frase, oía parte de la frase de la otra persona y volvía a oir lo que la acababa de decir. Y este hecho provocaba dos reacciones:

1) Que quedara con un imbécil con la persona que llamaba.
2) Que oyera las estupideces que estaba diciendo provocando el efecto rebote de:
2.1. Decir algo.
2.2. Intentar escuchar lo que me decían.
2.3. Volver a oír lo que acababa de decir.
2.4. Pedir que repitieran los que me acababan de decir.
2.5. Escucharme y darme cuenta de las tonterías que estaba diciendo.
2.6. Oir de nuevo a la persona que me llama y volver a oírme a mí diciendo que repitieran lo que acababan de decir.
2.7. etc.

Así que con todo el dolor de mi corazon, cambio de móvil. Gracias a los puntos, las ofertas y el hecho de ser cliente oro (mira tú por donde) me ha salido el cambio por unos maravilloso 0 euros. El otro lo guardo. Por sentimentalismo y por si en algún momento y por necesidad tiene que volver a salir a la luz.

El nuevo. Según parece hace muchas cosas de las que no utilizaré el 75% de ellas.

Lo que me llevó al tema de la agenda de teléfonos. Ya sabía que conservando la tarjeta de memoria, conservaría los teléfonos. Pero, ¿y si no? Así que me arme con la libreta de pensar (tapas rojas), una cocacola, un bolígrafo y me puse a repasar la agenda y apuntar los teléfonos que tenía por si se perdían (lo recomiendo a todo el mundo, por mucho que os bombardeen con nuevas tecnologías, e-books, agendas electrónicas, etc. el formato papel sigue siendo el formato más seguro. Las baterías se agotan, el papel permanece). Así que ha repasar números. Apunto, apunto, apunto, pienso... ¿vale la pena conservar este número? Apunto, apunto ¿quién es este tipo? ¿por qué un día apunté su número de teléfono? Apunto, hace años que no hablo con esta persona pero me gusta saber que tengo su número, ¿por qué conservo éste? Apunto un número imprescindible, no sé quien es esta persona, etc.

Y es en el momento de repasar la agenda que uno se hace consciente de las personas que han pasado por la vida. De las que están, de las que se fueron, de las que no fueron importantes y de las que sigue ahí pese a que solo se habló una noche (vale, cambió una vida esa conversación). De los amigos que hace años que no se ve, pero que siguen siendo buenos amigos. Los teléfonos que usas casi a diario... Apuntas a un margen "La agenda de los números olvidados" por si de ahí sale algo. Teléfonos de compromiso, amigos verdaderos, nuevos amigos, el amor, la familia, los recuerdos y los desconocidos. Y como cada una de esas personas entra en tu vida, algunas se quedan para siempre, otras se van... y todas y cada una de ellas dejan un trocito que te cambia, aunque a algunas ni siquiera las recuerdes.


Y después de escribir esto piensas, ¿será verdad que me estoy volviendo ñoño?

5 comentarios:

Annabel M. Z. dijo...

A mí me ha encantado. ¿Ñoño? pues bueno... ¿y qué?
:)

-Anna- dijo...

Nahhh, no es de ñoños...y sino ya somos dos, a mi de repente me agarra la loca y empiezo a borrar números de mi celular que hace mucho tiempo que perecieron, gente que en fin ya no está en mi vida y no tiene esperanzas de volver jejeje. Es bueno hacer recuentos...a veces también es bueno que se te pierda el celular y comenzar de cero, pero por las dudas retiro lo dicho, no vaya a ser que termine perdiendo el mío jajaja.

Un beso Jorge, felicidades por la nueva adquisición!

Anónimo dijo...

han ganado... 3... 3... madre mia.... que no nos pase nada... ni a los pericos ni a los que pasan del futbol (quien lo entienda que lo compre) como tu...

que duro es todo... aix

un bessiiin!!!!

montse! sisi tu hermanita pequeña.. que se siente sola y diferente al resto de la humanidad en este momento por estar totalmente abandonada en una biblioteca de 4 plantas mientras siente cánticos y pitos de coches (no explotaran todos...)

Sebastián Leonangeli dijo...

Todos nos volvemos ñoños, en algún punto.
Y te aseguro que de tu teléfono nuevo vas a usar sólo el 2% de las características.

Jorge dijo...

Annabel y Anna: noño... pues sí, aunque no me importa. Y una limpieza de agenda es higiénica y destierra telañaras. ¿Felicidades Anna? Gracias, pero no deja de ser un bicho funcional.

Hermanita: paciencia... tendrías que habernos visto anoche buscando un lugar tranquilo para cenar...

Sebastián: si logro utilizar un 2% realmente será un logro histórico.