jueves, 4 de septiembre de 2008

Música de bolsillo

Cantar es bueno.
Cantar es importante.

Me gusta ver a gente cantando. Cuando estábamos en plena temporada de obras en la librería teníamos de hilo musical a los paletas destrozando los últimos éxitos de los 40 siempre iguales. Me gusta salir algunos días a la terraza de casa y oír una vecina medio entonar de forma ininteligible una canción que no es consciente que canta. A mi amiga Montse haciendo esfuerzos épicos por seguir la letra de una canción en japonés y a una camarera que en voz baja y sin darse cuenta cantaba a Carlos Varela mientras preparaba un capuccino y me enamoraba. Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi pasado viaje a La Habana es esta con los amigos de allá sentado en la Avenida de los Presidentes, cuando ya había caído la noche, y entreteníamos el tiempo con una guitarra y viejas canciones de Aute. Me gusta cantar, aunque no lo hago nunca por respeto a quien me rodea. Me gusta ver gente cantando por la calle y me gusta descubrir nuevas músicas, nuevas voces y rostros, nuevas emociones en lenguas que no conozco.

Todo esto viene a cuento de una página web que encontré gracias a Maria. Uno de los enlaces que tenía me llevó a un enlace que me llevó a un enlace que me llevó a Brasil donde encontré a un grupo de gente que une música y calle. La página que encontré se llama Musica de bolso y es uno de los proyectos musicales y audiovisuales más interesantes que de momento he encontrado. Me explico.

Según la declaración de principios que hacen en su web, Musica de bolso quiere ser un proyecto audiovisual que haga música para ver y vídeos para oír. Se trata de simplificar al máximo el lenguaje de los videoclips volviendo a lo que sería más primario y básico: un músico, una cámara y un lugar. Que la música fluya de forma directa entre el artista y el público, en este caso la persona que está sentada delante de un ordenador. Así que en esta página llena de vídeos encontramos músicos de Brasil a los que se les ofreció grabar una canción (en la mayoría de los casos la solo acompañado con una guitarra o una sencilla percusión) en un lugar donde no fuese habitual cantar. Así nos encontramos canciones interpretadas en una sauna, en una zanja de una obra, en balcones, tiendas de ropa, entre dos coches, en medio de flores, etc.

Os invito a visitar esta página, a explorarla, a engancharos a cantantes que no conocéis, dejaros transportar por un idioma desconocido, por la calidez y la proximidad, por lo sencillo, por lo maravilloso que es que en el mundo haya personas que montes estos proyectos para que todos los demás podamos disfrutarlos.


1 comentario:

La Sra. Dalloway dijo...

Hola, ya hemos vuelto, aunque nos vamos otra vez hasta el lunes! Te he traído una cosa de Venecia que me muero por darte!!! Espero que nos podamos ver pronto, o me lo acabaré repensando y me lo quedaré para mí...

Un beso!