martes, 21 de abril de 2009

A dos días...

A dos días de Sant Jordi. Lo que quiere decir...

a) Acabar de preparar la parada. En principio ya ha llegado casi todo (a la espera de los paquetes de esta tarde y de mañana). Albarán, etiquetar y encajar.
b) Preparar los bártulos para la parada: mesas, telas, plásticos (por si llueve, que no lloverá), cambio, caja registradora rota (el año pasado le di un viaje que ríete tú de sir Richard Burton), celo, máquina etiquetas, etc.
c) Atender a la gente en sus compras.
d) Guardar montañas y montañas de libros para los clientes que quieren aprovechar el descuento de Sant Jordi.
e) Comprobar que los libros que empiezan a venderse se están acabando... y no me llegarán los que están pedidos.
f) Intentar por todos los medios rebajar el nivel de tensión y nervios. Consciente desde ayer. Comiendo con una buena amiga.

- Estas enfadado.
- No.
- Sí, te veo enfadado.
- Que no, estoy tenso. La mierda del Sant Jordi y su puta madre.
- Pues será eso... en muy poco tiempo has soltado muchos putos y putas.

Eso sí, ayer me lo pasé muy bien por la tarde. ¿Motivo? No entré en el almacén. Estuve fuera, recomendando libros a la gente (vale, lo reconozco, con una especial atención a las muchachas). Esa es la parte del oficio que vale la pena. Cuando alguien pide que le recomiendes un libro para un tipo de cuarenta años que le gusta la novela histórica. Cuando te piden que busques un libro para una persona que no le gusta leer. Cuando pasas al lado de una chica y le dices que el libro que lleva en las manos es una gran novela y sonríe por haber tenido buena intuición. Me gusta recomendar lecturas. Siempre es la misma rutina. Preguntar para quién es, qué le ha gustado leer antes, qué tipo de libro prefiere. Escuchar. Los clientes dan más pistas de lo que quieren o buscan de lo que piensan. Estar atentos a ciertas señales del cuerpo. Recomendar las joyas ocultas, siempre. Eso siempre. Los libros que se venden solos o se encaraman en las listas de los más vendidos y no bajan de ahí ni a tiros ni los menciono. Prefiero mostrar las joyas que permanecen ocultas, las pequeñas grandes novelas. Descubrir y hacer descubrir una joya oculta es una de las mejores recompensas.

Y sí, vale, coquetear un poco con las clientes... pero es que no puedo evitarlo. Aunque eso me suponga comentarios como el que me lanzó mi hermana Montse la temporada que trabajó en la librería.

- ¿Quieres parar de coquetear?
- ¿Por qué?
- Me estás dando asco.

Ella siempre tan encantadora.

Y Alicia hace una petición en unos de los comentarios:

Y ahora ponte sério. Imaginate que una impresionante mujer te pide consejo sobre que libro puede regalarle a un librero muy especial que celebra su santo el 23. Me has prometido una lista. Preferentemente impar.

Bueno...una lista de libros. Primero decir lo que siempre se dice, no es necesario, no te molestes y bla bla bla... Pero si alguien se muestra interesado no puedo hacer nada para evitarlo. ¡Quién soy yo para coartar la libertad de nadie! ¡Qué nadie se vea impedido de regalarme libros! Así que haré un ejercicio de memoria y apunto unos pocos títulos. No están por orden de preferencia.

1. El libro del juicio final, de Connie Willis.
2. La mujer del viajero del tiempo, de Audrey Niffenegger
3. Magnum, magnum, agencia Magnum de fotografía
4. Porta Coeli II. Cosecha negra, de Susana Vallejo
5. Switch in the red, de Susana Vallejo
6. Una dóna incòmoda, de Montse Banegas
7. Viaje a la transparencia, de Nelly Sachs
8. Emigrantes, de Shaun Tan
9. Algún otro que no aparece en la lista porque no me acuerdo.
10. El libro de los viajes imaginarios, de Xavier P. do Campo
11. Libro de las maravillas, de Marco Polo

Suficiente. Y número impar.

P.S. Y estoy contento porque ayer vino de visita a la librería una muchacha encantadora. Hermosa y simpática. Lástima que estuviera trabajando y no pudiera atenderos como merecíais. Os debo una, Annabel.

P.S.2. Y he decidido que lo que quiero ser en otra vida es gato de librería. Para estar rodeado de libros y no tocar una puta caja.

8 comentarios:

Lali ( La Gralla) dijo...

JOORGE !!!!!
A LES TRIXERES !! A POR ELLOS !!!
Espero que dijous encara siguis viu !!!

Leola dijo...

Valor y paciencia, antes de que te des cuenta estarás tomándote una cañita en una terraza y contando las anécdotas del día. Yo, como de este lado de la península no hay fiesta ni libros ni rosas ni ná, tendré un jueves apacible y relajado y nada que contar.
Qué se le va a hacer.
Un bico.

alicia dijo...

Me pido Emigrantes. Ese me apetece regalartelo yo. Ya te llegará. Creia que ya lo tendrias.

Marc dijo...

Animos Jorge! Ya te queda menos. Y no tires libros a la cara de los clientes que es feo.

Albert {in itinere} dijo...

Tranquil, Jordi, tranquil. Intenta gaudir dels moments que mes t'agradin. Pensa que les pu*** caixes que carregues son plenes de recomanacions a noies maques.

Que tinguis un bon Sant Jordi i, evidentement felicitats pel teu sant.

....

Per cert, una petició. Perque no publiques una llista de les joies ocultes que t'agrada recomanar? Dit d'un altra forma: Recomana als teus lectors.

Laura dijo...

Joooorge!

Buuuuf!

Quina feinada que se't gira!

Avui et faré una visita...

Petons!

Laura

Casteee dijo...

Aunque te quejes sé ve, que disfrutas de tu trabajo... y en los tiempos que corren, hay que valorar mucho que el trabajo te guste y esté agusto con tus compañeros...

Que te sea levee

Annabel M. Z. dijo...

Bueeeno :))) no puedo evitar sonreír porque, la verdad, sí, suponía que ibas a añadir algún guiño en el blog relacionado con la visita, y... gracias, Jorge. Por todo. ;)